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EL PECADO CONTRA NATURA

--UN VISTAZO A ROMANOS 1:26, 27--

Brus Leguás Contreras Quilpué 2008

Por eso, los entregó Dios a pasiones que envilecen: así, hasta sus mujeres camb iaron el uso natural por el que es contra naturaleza: igualmente los hombres también, dejando el uso natural de la mujer, se abrasaron en su lascivia los unos hacia los otros, cometiendo torpezas varones con varones, y recibiendo en sí mis mos la debida retribución a su extravío. (Ro manos 1:26, 27; La Biblia, nueva versión sobre los textos originales, Serafín de Ausejo, Ed itorial Herder, 1976.).

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El Nuevo Testamento Griego, Aland, Kurt, Black, Matthew, Martin i, Carlo M ., Met zger, Bruce M., and Wikgren, A llen, Deutsche Bibelgesellschaft Stuttgart, 1983, edición electrónica en Co mpubiblia, ed ición professional, 2000.

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Reproducción de la página 605 del Nuevo Testamento Interlineal Griego Español de Francisco Lacuela, que muestra el texto de Ro manos 1:26, 27.

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INTRODUCCIÓN

Cuando uno lee algunos estudios, ensayos, declaraciones o ponencias contrarias a la homosexualidad y a los homosexuales que pretenden basarse en las Escrituras, casi generalmente se apela al texto de Romanos 1:26, 27 como una clara, inequívoca e incontestable condenación expresada por un apóstol del Señor de los primeros días del cristianismo y que cuenta con el aval y el peso de la inspiración divina que se reconocen a los escritos de alguien de la talla del apóstol Pablo. Este texto, como otros debidos a este tan esclarecido apóstol cristiano, es el preferido por quienes desean poner sobre la homosexualidad y los homosexuales el mote de contra natural, contrario a la naturaleza. El texto dice, en las palabras de la Versión Reina-Valera de 1909: Por esto Dios los entregó a afectos vergonzosos; pues aun sus mujeres mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza: Y del mismo modo también los hombres, dejando el uso natural de las mujeres, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo cosas nefandas hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino a su extravío. 1 La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras--Con Referencias, edición revisada de 1987, dice aquí: Por eso Dios los entregó a apetitos sexuales vergonzosos, porque sus hembras cambiaron el uso natural de sí mismas a uno que es contrario a la naturaleza; y así mismo hasta los varones dejaron el uso natural de la hembra y se encendieron violentamente en su lascivia unos para con otros, varones con varones, obrando lo que es obsceno 2 y recibiendo en sí mismos la recompensa completa, que se les debía por su error.3 La Versión Regina, en tanto, dice: Por esto los entregó Dios a pasiones afrentosas. Pues sus mujeres trocaron el uso natural en uso contra naturaleza. Y los varones igualmente dejando el uso natural de la mujer, se abrasaron en la concupiscencia de unos por los otros. Varones que con varones perpetraron torpezas, y reciben en sí mismos el pago que cumple a su extravío.4 Este pasaje es singularmente importante en que es el único lugar en la Biblia que se refiere a la conducta sexual del mismo sexo por parte de mujeres. Bennett Sims, quien fuera obispo episcopal de Atlanta, cree que esos versículos han contribuido más a formar la opinión negativa de los cristianos acerca de la homosexualidad que cualquier otro pasaje

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Santa Biblia, antigua versión de Casiodoro de Reina (1569) revisada por Cipriano de Valera (1602). Revisión de 1995. Con Referencias, Introducciones, Notas al Pie de las Páginas, M apas y Concordancia Temát ica, impresa en Bogotá, Colo mb ia, 1996. Sociedades Bíblicas Unidas. 2 Una nota al p ie de la página para obsceno dice: Lit.: la indecencia`. 3 Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras--Con Referencias, Comité de Traducción de la Biblia del Nuevo Mundo, edición revisada, 1987, Watchtower Bible & Tract Society, Inc., Brooklyn, Nueva Yo rk, EE.UU., página 1349. 4 Sagrada Biblia, versión católica-ro mana, preparada por Pedro Franquesa y José María Solé, misioneros claretianos, edición manual, 1968, publicada por Editorial Regina, Barcelona, España.

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particular de la Biblia. Él escribe. Para muchos de nosotros que honramos seriamente a las Escrituras esos versículos todavía permanecen como el texto capital del Nuevo Testamento que inequívocamente prohíbe la conducta homosexual. Más prohibitivamente, este texto ha sido tomado para significar que incluso la inclinación hacia el mismo sexo es reprensible, de manera que un tipo de humanidad conocida como homosexual` invariablemente ha llegado a ser objeto de desprecio y discriminación. 5 Como se declara en 2 Pedro 3:15-17, debemos ser muy cuidadosos cuando queremos interpretar los escritos del apóstol Pablo. Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para perdición de sí mismos. (Versión Reina-Valera de 1909.). Y como declara el Dr. R. S. Truluck, los escritos de Pablo han sido tomados fuera de contexto y torcidos para castigar y oprimir a cada minoría identificable en el mundo: judíos, niños, mujeres, negros, eslavos, políticos, personas divorciadas, convictos, personas pro elecciones, lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, reformadores religiosos, los enfermos mentales, y la lista podría seguir y seguir. Pablo es frecuentemente difícil y confuso para entender. Una buena parte de los escritos de Pablo es muy difícil de traducir. Puesto que la mayoría de sus cartas fueron escritas en respuesta a noticias de otras personas, leer a Pablo puede ser como escuchar un lado de una conversación telefónica. Necesitamos saber, o pensar que sabemos, lo que Pablo está diciendo, pero tenemos que inferir lo que la otra parte ha dicho. 6 Sobre las dificultades para entender los escritos del apóstol Pablo, el mismo apóstol Pedro escribe desde Babilonia a la Iglesia primitiva: Y creed que es para salvación la longanimidad o larga paciencia de nuestro Señor: según también nuestro carísimo hermano Pablo os escribió conforme a la sabiduría que se le ha dado, como lo hace en todas sus cartas, tratando en ellas de esto mismo; en las cuales hay algunas cosas difíciles de comprender, cuyo sentido los inconstantes en la fe pervierten, de la misma manera que las demás Escrituras, de que abusan para su propia perdición. (2 Pedro 3:15, 16; Terranova.). Como veremos en las páginas que siguen, los inconstantes en la fe han pervertido muchos pasajes de la sagrada Escritura, de las que abusan, pero eso es solamente para su propia perdición. En las páginas que siguen se irá estudiando lo que en realidad dice el apóstol Pablo acerca de los que han abandonado su naturaleza para tener un comportamiento que es contrario a la naturaleza. Conviene tener presente, además, que estas páginas no constituyen una declaración dogmática y definitiva sobre lo que se supone que dice el apóstol Pablo acerca de la

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Cómo ser fiel a la Biblia y decir que sí a las uniones del mismo sexo , http://members.aol.co m/DrSwiney/bennett.html. 6 The six Bible passages used to condemn homosexuals, R. S. Truluck, http://www.tru luck.co m/ht ml/six_b ible_passages.html# Ro mans1:26 -27.

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homosexualidad, sino que se trata de una aproximación al tema. Todavía quedan muchos aspectos que necesitan de mayor investigación y estudio para fijar en forma definitiva lo que el apóstol enseñó al respecto y sobre qué bases. El desafío es para quienes, a partir del reconocimiento de que la Biblia es la Palabra de Dios y que, en el estado actual de nuestros conocimientos, su texto es confiable, puedan abocarse a nuevos y más profundos estudios. También es necesario decir de antemano que este no es un nuevo esfuerzo por tratar de justificarse ni por justificar a nadie. El único compromiso debe y tiene que ser con la verdad.

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1. La religiosidad y la sexualidad de todos los días en Roma, una mirada histórica, social, cultural, política y religiosa

La religión romana, en sus orígenes, era eminentemente agraria, y sus primeros y más antiguos dioses y diosas corresponden a conceptos agropecuarios de la vida, si bien con el tiempo fueron evolucionando y se fueron identificando o fundiendo con deidades extranjeras. La religión romana es tributaria, como la de otras regiones del Mediterráneo y del Próximo Oriente Antiguo, de la que se originó en Mesopotamia. Los mismos conceptos básicos y las mismas deidades, aunque bajo diferentes pero muchas veces similares nombres, se adoraron en el país entre los dos grandes ríos y en Anatolia, en los Balkanes, en el Levante, en la Nilótide, en Iberia y en Eurasia, entre otros lugares. Las investigaciones de escritores modernos [. . .] uniformemente consideran a Babilonia y Asiria como la cuna del paganismo antiguo. (The Worship of the Dead (Londres, 1904), Colonel J. Garnier, página 8.). Fue de Babilonia que los asirios habían traído su religión [. . .] Sus dioses eran los dioses de Babilonia. (The Races of the Old Testament (Londres, 1891), A. H. Sayce, página 60.). Juntamente con su depravación, los babilonios fueron el pueblo más religioso de la antigüedad. (Nebuchadnezzar, G. R. Tabouis, Londres, 1931, página 364, basado en La Religion assyrobabylonienne , Paul Dhorme, París, 1910, página 220 y siguientes.). En el mundo antiguo [. . .] Egipto, Persia y Grecia 7 sintieron la influencia de la religión babilónica. [. . .] En Persia, el culto de Mitra revela la influencia inequívoca de conceptos babilónicos; y si se recuerda el grado de importancia que cobraron entre los romanos los misterios relacionados con este culto, se añadirá otro eslabón que enlaza las ramificaciones de la cultura antigua con la civilización del valle del Éufrates. La mezcla fuerte de elementos semíticos tanto en la mitología griega primitiva como en los cultos griegos es reconocida hoy tan generalmente por los eruditos que no hay por qué comentar más sobre ello. Estos elementos semíticos son en gran manera más específicamente babilónicos. (Religion of Babylonia and Assyria (Boston, 1898), Morris Jastrow, Jr., páginas 699, 700.).

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Grecia en especial es origen de muchos de los conceptos y mitos religiosos romanos. De Grecia, a través de los etruscos y de los otros pueblos itálicos, los romanos, como los demás latinos, recibieron no solamente deidades, sino también co mpletos sistemas mitológicos y ceremoniales y misterios, como el de Baco o el de Mitra. Y así, por ejemp lo, la Venus romana es la Afrodita de los griegos, idéntica a la Astarté (Aschtoret) de los cananeo-fenicios, que es la mis ma Atargatis adorada en Siria y que presta sus atributos también para la Isis egipcia. Tammu z es el origen de Adonis, dios cananeo cuyo culto perneó a Grecia y en todo el mundo grecorro mano clásico se transformó en estereotipo de la belleza masculina, hasta el día de hoy. El BaalMarduk de Bab ilon ia es el mis mo Baal-Melkart de Canaán que se identifica con el Zeus griego y con el Júpiter lat ino. Y la mis ma diosa madre Kubaba de Anatolia antigua, es identificada con Rea, y adoptada como diosa madre en Roma, junto con sus terribles ritos de autocastración de sus sacerdotes e iniciados. La lista de dioses, mitos y ceremonias importados con origen mesopotámico es inacabable e incluye toda la relig iosidad romana.

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Por lo tanto, no debe extrañar que la religiosidad romana tuviera orígenes agrarios, porque la agricultura es la base de las economías sedentarias que se van formando, a partir de Mesopotamia, por todo el Próximo Oriente Antiguo, y luego por el Levante, la Nilótide y el mundo mediterráneo en general. Y, por lo tanto, asegurar la fertilidad de los campos y del ganado era una necesidad imprescindible, lo mismo que la fertilidad de las personas aseguraba la continuidad del grupo, de la tribu y de la nación. De este modo, por ejemplo, Mars (Marte) fue originalmente un dios agrícola, protector de las siembras. Posteriormente, a la influencia de los griegos establecidos en la llamada Magna Grecia (el sur de Italia, desde la Campania hacia el mediodía), Mars fue identificado con el dios griego Ares, el dios de la guerra, y es bajo esta nueva advocación que se conoce en los tiempos clásicos. Asimismo, Baco fue asimilado al Dionisos griego y su culto se transformó de la sencillez antigua a las famosas Bacchanallia, una fiesta religiosa que terminó asustando a los propios senadores romanos, de manera que fue finalmente proscrita (si bien con matices que permitieron que se siguiera celebrando y que en tiempos del Imperio marcara los extremos a los que se podía llegar, es decir, los no límites). La religión y el sexo, la religiosidad y la sexualidad, de todos los días, en Roma, estaban íntimamente ligados. Si la religiosidad primaria o básica era eminentemente agraria, la fertilidad de los campos y del ganado, como de las personas, pasaba por el sexo y la sexualidad. Por lo tanto, las deidades que protegían la fertilidad o que la fomentaban, debían hacerlo a través de su propia sexualidad, haciendo no solamente que los campos verdeguearan, sino que la semilla germinara y brotara, gracias a rituales que los propiciaban o que los hacían proclieves a ejercer sus facultades sexuales divinas para que la fertilidad de los campos, del ganado y de las personas nunca se detuviera, sino que cada vez fuera mayor, trayendo prosperidad no solamente a los campos y al ganado, sino a la sociedad toda y beneficiando al Estado, por cierto. Una de las principales y más determinantes influencias sobre la religiosidad romana provino, primero que nada, de los etruscos, que fueron un pueblo establecido al norte de la región del Lacio, en lo que de ellos se llamó Etruria. Su cultura, antigua y sofisticada, como se verá más adelante, tenía una visión de la sexualidad bastante diferente de los romanos, al menos en teoría. Por otra parte, una segunda y tanto o más determinante que la influencia etrusca, fue la que provino de los griegos a través de las ciudades de la Magna Grecia, es decir, de las colonias establecidas por los griegos en Italia meridional, desde la Campania, inmediatamente al sur del Lacio, al sur. Esta era una alta cultura también, muy extendida en el mundo mediterráneo, desde el Levante hasta más allá de las llamadas Columnas de Hércules, el estrecho de Gibraltar. Y fue a través de la Magna Grecia que la influencia cultural griega se hizo patente en toda Italia, llevando a los romanos a la identificación de sus dioses con los griegos. Así, Jove o Júpiter fue identificado con Zeus 8 ; Juno con Hera; Minerva con Atenea; Mars con Ares; Plutón con Hades; Saturno con Cronos; etc.

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Este nombre de la principal d ivinidad griega aparece en los registros hititas como Siuss, y es solamente un nombre o sustantivo común, semejante al ,,el semítico, y que significa meramente dios. Asimismo, el d ios latino y ro mano Júpiter está relacionado con esa palabra y, sería, originalmente, deus piter, esto es, dios padre o padre de los dioses, lo que significa que se trata del título y no del nombre propio de la divinidad. En la Biblia el no mbre de Dios es de suma importancia, y aparece más de siete mil veces en la forma de un tetragrámaton, , a pesar de que se le aplican una serie de t ítulos (los que no le son privativos),

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A su vez, la religiosidad griega, como su cultura, había sufrido desde antiguo la indeleble influencia de los pueblos del Levante, particularmente de los cananeos (a quienes ellos llamaron fenicios, particularmente a los de la costa levantina septentrional), como el alfabeto, por ejemplo. Asimismo, el mito de Adonis proviene de Canaán, como también la diosa del amor, Afrodita, nacida en Chipre, de acuerdo a la mitología (que era una colonia fenicia o cananea) es una copia de Aschtoreth, la que a su vez es la Ishtar akkadiobabilónica y la Inanna sumeria, una diosa que también lo era de la guerra, considera la Reina del Cielo y virgen, a la vez que caracterizada por una sensualidad desbordada tanto como su sed de sangre. A menudo se ha hecho hincapié en que la sociedad romana era muy severa y adusta en materia de moralidad y sexualidad, y que el propio Estado, como consecuencia, no solamente favorecía sino que protegía el matrimonio, al tiempo que la religión oficial se encargaba de enfatizar los aspectos positivos de la vida que interesaban al Estado y a la sociedad en general. Eso es cierto, pero no fue algo permanente, sino algo que responde a los primeros tiempos de la historia romana, la que se confunde en algunos momentos con la mitología que se va elaborando o adoptando para explicar o afianzar costumbres y creencias. Dice una autoridad con respecto a la religiosidad romana de los primeros siglos de su historia: Si el culto oficial era sombrío y severo, sus festivales significaban una compensación al presentar a los hombres y a los dioses con un talante más amable. Más de cien días de fiesta (feriae) amenizaban el año, incluyéndose en ellos el día primero de cada mes y, a veces, el nueve y el quince. Algunas de las feriae estaban consagradas a los muertos o a los espíritus del mundo subterráneo; las ceremonias que en estas fiestas se celebraban tenían carácter apotropaico, yendo encaminadas a aplacar a los difuntos y ahuyentar su cólera. El los días 11 al 13 de mayo las familias romanas conmemoraban, sobrecogidas de terror, la fiesta de los Lemures, o almas de los muertos; el padre, escupiendo habas negras, gritaba: Con estas habas me salvo a mí y a los míos ... ¡Idos, sombras de mis antepasados! Los Parentalia y los Feralia, en febrero, tenían igualmente por objeto hacerse propicios a los muertos. Pero, en su mayor parte, los festivales daban ocasión a la exaltación y el regocijo, y, a menudo, entre la plebe, a la licencia sexual; en tales días, dice un personaje de Plauto, puedes comer lo que te guste, ir adonde te dé la gana [...] y amar a quien quieras con tal que te abstengas de mujeres casadas, viudas, doncellas y muchachos libres 9 ; al parecer, creía que aún quedaba mucho donde elegir. El 15 de febrero venían los extraños Lupercalia, consagrados al dios Fauno como ahuyentador de los lobos (lupercus); sacrificábanse cabras y ovejas; y los Lupercio -- sacerdotes que llevaban por toda vestidura una faja de piel de cabra-- corrían alrededor del Palatino, rogando a Fauno que alejara los malos espíritus y golpeando a las mujeres que

generalmente descriptivos de su carácter y naturaleza, co mo Dios, Señor, Dios Altísimo, Todopoderoso, [Señor] de los Ejércitos Celestiales, etc. En general, los dioses de las naciones antiguas suelen permanecer ocultos y solamente se les adoraba y hace referencia a ellos mediante títulos, aunque no siempre. 9 Para los romanos, las relaciones sexuales entre hombres no eran reprobables si un hombre lib re usaba para su satisfacción a un muchacho de clase inferior o esclavo. Pero era reprobable y mal visto que un hombre lib re actuara como agente receptivo en una relación sexual con un esclavo o un hombre de una clase inferior debido a que se consideraba que quien actuaba como agente receptivo era rebajado por el que actuaba como agente activo. De ahí la advertencia en cuanto a abstenerse de muchachos libres. Esa era la única verdadera restricción que se podía ver en la sociedad romana.

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encontraban con tiras de la piel de los animales sacrificados para purificarlas y hacerlas fecundas; luego se arrojaban al Tíber unos muñecos de paja a fin de apaciguar o engañar al dios del río, quien quizás, en tiempos más brutales, había reclamado hombres vivos. El 15 de marzo los pobres abandonaban sus chozas y, lo mismo que los judíos en la fiesta de los Tabernáculos, montaban sus tiendas en el Campo de Marte, celebrando la llegada del nuevo año y pedían a la diosa Anna Perenna (anillo de los años) tantos años como copas de vino se bebían. Sólo en abril había seis festivales, que culminaban en los Floralia; esta fiesta de Flora, diosa de las flores y de las fuentes, duraba seis días de orgía alcohólica y sexual. El primero de mayo era la fiesta de la Buena Diosa, Bona Dea. Los días 9, 11 y 13 de mayo, Liber y Libera, dios y diosa de la vid, eran honrados en los liberalia; multitudes jocundas de hombres y mujeres rendían público y desembozado homenaje al falo, símbolo de fecundidad. A fines de mayo los hermanos Arvales dirigían al pueblo en los solemnes y, a la vez, alegres Ambarvalia. Los dioses veíanse desatendidos en los meses de otoño, cuando las cosechas habían sido recogidas, pero diciembre volvía a ser rico en fiestas. Los Saturnalia duraban desde el 17 al 23; en ellos se celebraba la siembra para el próximo año y se conmemoraba el feliz reinado de Saturno en que no había existido clases; cambiábanse regalos y se permitían muchas libertades; las diferencias entre esclavos y libres eran suprimidas por breve lapso y aun invertidas; los esclavos podían sentarse al lado de sus amos y darles órdenes, burlarse de ellos; los amos servían a sus esclavos y no comían hasta que éstos se hubiesen saciado. Estos festivales, aunque de origen agrario, seguían siendo populares en las ciudades y sobrevivieron, a través de todas las vicisitudes experimentadas por las creencia s, hasta los siglos IV y V de nuestra era. Eran tantos que el calendario tenía como uno de sus objetivos fundamentales el de catalogarlos para orientar al pueblo. Según la primitiva costumbre italiana, el primer sacerdote convocaba los festivales que había que celebrar en los treinta días siguientes; esta convocatoria (calatio) dio el nombre (calendae) al primer día de cada mes. Para los romanos, como, en cierto modo, también para los católicos modernos o los judíos ortodoxos, el calendario era una lista sacerdotal de días festivos y de trabajo en la que se entremezclaban breves datos de carácter religioso, jurídico, histórico y astronómico. La tradición atribuía a Numa el calendario que gobernó la cronología y la vida de Roma hasta César. Ese calendario dividía el año en doce meses lunares con complicadas intercalaciones que daban un promedio de 366 días por año. Para remediar el exceso creciente, los pontífices estaban facultados (191 a. de C.) para revisar las intercalaciones; pero ellos usaban de su autoridad para prolongar o acortar la duración de las magistraturas según les agradaran o desagradar, de suerte que, hacia finales de la República, el calendario, a la sazón con un error de tres meses, era algo verdaderamente monstruoso por lo caótico y lo trapacero. 10 (César y Cristo, Will Durant, tomo I, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 1948, páginas 115-118.).

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El año comenzaba con la llegada de la primavera y el primer mes, Martius, llevaba el nombre del dios de la siembra; seguía Aprilis, la germinación; Maius, mes de Maia o quizá del crecimiento; Iunius, mes de Juno o acaso de la madurez; luego venían Quinctilis, Sext ilis, September, October, November y December, así llamados por su orden numérico dentro del año; después Ianuarius, por Jano, y Februarius, por los februa y objetos mágicos mediante los cuales podían purificarse las personas. El año era llamado annus, es decir, anillo; como para significar que, en realidad, no hay principio n i fin. (César y Cristo, W ill Durant, to mo I, Ed itorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 1948, página 118.).

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Cabe preguntarse, pues: ¿Contribuyó esta religión a fomentar las buenas costumbres? En algunos aspectos era inmoral; pues la importancia que le daba al ritual revelaba que los dioses no premiaban la bondad sino las ofrendas y las fórmulas; y las plegarias que se les dirigían era casi siempre en demanda de bienes materiales o victorias guerreras. Las ceremonias presentaban un tinte dramático a la vida del hombre y del país, pero se multiplicaban como si ellas y no la devoción de la parte hacia el todo, constituyesen la verdadera esencia de la religión. Los dioses, salvo contadas excepciones, eran espíritus terribles sin aspecto moral ni nobleza. (César y Cristo, Will Durant, tomo I, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 1948, páginas 118-119.). Y entre los muchos ejemplos que proporciona la literatura romana, puede notarse lo siguiente con respecto a la del período de la revo lución, es decir, el período previo al gran Julio César. Lucrecio escribe: El que recibe el dardo punzante de Venus, ya sea éste lanzado por mancebo de afeminada apariencia, ya por mujer que provoque amor con todo su porte, desea aproximarse al que le hiere y ansía unirse con él.11 (César y Cristo, Will Durant, tomo I, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 1948, página 249.). Y en cuanto al gran Julio César, puede leerse: El joven se aficionó grandemente a la oratoria y poco faltó para que sucumbiera a las aficiones literarias de su juventud. Salvóle el haber sido nombrado ayudante militar de Marco Termo, en Asia. Nicomedes, rey de Bitinia, le tomó tal afecto que Cicerón y otros maledicientes lo vilipendiaron más tarde, diciendo que había perdido su virginidad con un rey`. Al regresar a Roma, el año 84, se casó con Cosutia para complacer a su padre; al morir éste poco después, se divorció de su esposa y contrajo matrimonio con Cornelia, hija de aquel Cina que había sucedido a Mario como caudillo de la revolución. Cuando Sila subió al poder ordenó a César que se divorciara de Cornelia; y como César se negara, el dictador le confiscó sus bienes y la dote de Cornelia y lo incluyó en una lista de proscripción. Entonces huyó de Italia [...] Vuelto otra vez a Roma, dividió sus energías entre la política y el amor. Era hombre apuesto aunque le inquietaba ya el raleamiento de su cabello. Muerta Cornelia (68) se casó

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Esto indica una bilateralidad muy permisiva en materia sexual, y esto en tiempos anteriores a Augusto César. En general se ha tratado de hacer creer que esta bilateralidad sexual fue cosa que apareció junto con los primeros síntomas de decadencia moral del Imperio, lo que no es así. La decadencia y caída del Imperio romano de Occidente se debió a un comp lejo y co mplicado proceso en el que primó bastante la querella arriana, ya que los germanos, a diferencia de lo que se suele afirmar, no eran tan bárbaros ni tan incivilizados. Ellos habían sido evangelizados por el obispo arriano Ulfilas, y, por lo tanto, eran pueblos cristianos los que atacaban al Imperio ro mano cristiano. Unos arrianos; este trinitario en su mayor parte. Al final, los trinitarios terminarían por imponerse, gracias a la dip lo macia y la intriga, y el ca tolicis mo terminó por imponerse en los reinos germánicos que habían surgido dentro de las fronteras del Imperio. Y esta imposición del catolicismo trajo la Edad Oscura, mil años de oscurantismo que se ha dado en llamar Edad Media. Termina con el Renacimiento, que es, precisamente, un resurgimiento, aunque limitado, de la vieja cultura grecorro mana bajo ciertas circunstancias particulares y donde hasta se dio la antigua liberalidad sexual a la que se suele culpar, harto a la ligera, del declinio y caída del viejo Imperio, el que, en su parte Oriental, terminó por caer ante los turcos en 1453, casi mil años después de haber caído su contraparte occidental.

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con Pompeya, nieta de Sila. Como se trataba de un matrimonio puramente político, no sintió empacho en tener amantes, según la costumbre de su tiempo; y ello en tal número y con tan equilibrado bilateralismo entre ambos sexos que Curión (padre del que sería más tarde general suyo) le llamó omnium mulierum vir et omnium virorum mulier, el hombre de todas las mujeres y la mujer de todos los hombres. Conservaría estos hábitos en sus campañas, [...]. (César y Cristo, Will Durant, tomo I, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 1948, páginas 273-275.). De este modo los amores de los hombres se entreveran con las conmociones de los estados. De los sucesores de César, no puede decirse mucho menos, como tampoco de sus asesinos, lo que da una visión de lo que era la sociedad romana de vísperas del Imperio. En efecto, Marco Antonio tuvo amantes masculinos y femeninos. Lo mismo es el caso de Octavio, quien llegó a ser llamado Augusto y posteriormente deificado. A Augusto se le recuerda como el que había recorrido toda la gama de la licencia sexual (César y Cristo, Will Durant, tomo I, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 1948, página 369.). Ni que decir de los excesos de que se acusa a emperadores como Gayo (Calígula) y Nerón, si bien tales actitudes no les fueron privativas a ellos, sino que se practicaban, en la medida de las posibilidades, en todos los estratos de la sociedad. Y hablando de las prostitutas, Juvenal las descubre en los recintos de los templos, especialmente en el de Isis, diosa sumamente tolerante para con el amor. Los autores cristianos denunciaban que la prostitución se practicaba en el interior de las cellas y entre los altares de los templos romanos. También había prostitución masculina. 12 Condenado por la ley, pero tolerado por la costumbre, el homosexualismo 13 floreció con oriental desenfado. Me ha herido el duro

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Obviamente, la prostitución masculina vino de Oriente, de la mano con el servicio religioso en los temp los de las divinidades protectoras de la fertilidad de los campos, del ganado y de las personas. Con el tiempo, la prostitución cultual tuvo su derivado en la forma del mero comercio sexual, tan vilipendiado a veces como protegido otras, por considerarse que respondía a una necesidad social. Incluso mil años después, la prostitución fue tolerada en la Roma papal y pagaba los correspondientes derechos impositivos a la administración del Estado pontificio. 13 Co mo se ha dicho en otros lugares, debe ejercerse mucho cuidado al mo mento de leer, con respecto a la historia de la Antigüedad, las palabras homosexual, ho mosexualidad y homosexualis mo, ya que éstos términos no solamente no existían en esas épocas, sino que tampoco existía el concepto moderno de homosexual, homosexualidad y homosexualis mo. Los antiguos, como los hebreos, los egipcios, los akkad ios, los asirios, los griegos, los ro manos, por ejemplo, no conocían estos conceptos. Para ellos solamente existen hombres y mujeres, como es evidente de la mera observación. Pero las actividades o las orientaciones sexuales de las personas individuales no recibían atención especial. Se podía decir de que tal o cual persona mantenía relaciones sexuales con tal o cual otra persona: pero no se habla de heterosexuales, bisexuales u homosexuales. Solamente de personas con una determinada orientación sexual o que realizan determinadas actividades sexuales. No existía la carga moral que pesa sobre estos términos en la actualidad. A no ser, en el caso de Roma, de que un hombre ciudadano romano tuviera relaciones con otro hombre asumiendo un rol

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dardo del amor`, canta Horacio; ¿por quién?: por Licisco, que pretende aventajar en ternura a cualquier mujer`; y de esta pasión sólo puede librarse con otra llama que me haga arder por alguna linda joven o algún esbelto mancebo`. Los mejores epigramas de Marcial giran en torno a la pederastia; y una de las sátiras menos publicables de Juvenal es la queja de una mujer por tan afrentosa competencia. La Priapeia, poesía erótica de valor mediocre y neutral en cuanto al sexo, circulaba libremente entre los jóvenes decadentes y los adultos inmaduros 14 . (César y Cristo, Will Durant, tomo I, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 1948, página 593.). El punto de vista histórico que presenta, así, grosso modo, el erudito Will Durant, puede ser complementado con otros autores, como, por ejemplo, Burgo Partridge, autor de la Historia de las Ogías, donde se presenta una muy amplia información desde la Antigüedad hasta el tiempo presente. Puede leerse en esta obra: No podemos imaginar mayor diferencia entre dos culturas que la que existía entre la filosofía de vida de los romanos y la cosmovisión de los griegos, a juzgar por nuestro conocimiento de los ciudadanos de a pie de ambas civilizaciones. Como hemos visto, en su conducta cotidiana los griegos demostraban un inconfundible entusiasmo por la vida, caracterizado por la gracia, la elegancia y la comprensión del arte de vivir, ya fuera en lo referente a la comida, la vestimenta o el control de la sexualidad. Una de las primeras impresiones que recibimos al estudiar este último aspecto de la vida de ambos pueblos es que los griegos dominaban su sexualidad mientras que los romanos se dejaban dominar por ella. Se entregaron a ese amo, que acabó por hundirlos, como ellos ya habían previsto y, en parte, deseado. La vida sexual de los griegos carecía notoriamente de perversiones (excluyo la homosexualidad de esta categoría, ya que no era resultado de un concepto equivocado de la sexualidad) 15 . En la literatura encontramos una de las indicaciones más fiables de la

impropio, esto es, que se condujera como agente pasivo, a que eso era considerado como un rechazo a su hombría y a su carácter de dominador, somet iéndose al rol pasivo de una mu jer. 14 Uno podría discrepar de la forma tan simplista como el autor de César y Cristo emite sus juicios valóricos, sobre todo porque lo hace con una gran vehemencia y desde un punto de vista occidental y moderno, donde predomina un punto de vista mayoritariamente religioso, basado en el judaísmo y el cristianismo dogmáticos. Es necesario no emitir ju icios demasiado a la ligera cuando se trata de mostrar los hechos sin imponer una visión desde el punto de vista personal y prejuiciado por los propios v alores o aproximaciones a los temas de que se trata. Es lo que tratado de hacer al mo mento de intentar, en esta sección, entender y comprender la religiosidad ro mana y el trasfondo sobre el que el apóstol Pablo emite sus pronunciamientos. Evidentemente se requiere tener presentes estos antecedentes si se desea entender y comprender a lo que el apóstol se estaba refiriendo, sobre todo cuando él se estaba dirig iendo a una iglesia o asamb lea de creyentes cuya vida cotidiana transcurría en la capital del Imperio ro mano, donde, como dice cierto historiador ro mano, todos los cultos y todos los excesos que se practicaban dentro de las fronteras del Imperio tenían lugar y seguidores. 15 Ya ha quedado claro de todos los estudios realizados sobre esta materia que hemofilia griega no obedece al carácter de perversión, que no es el resultado de un concepto errado de la sexualidad, sino un comportamiento que obedecía al desarrollo social de las personas y de la sociedad como tal. Es por eso que puede considerarse que en materias sexuales, los griegos salen bien parados incluso frente a cualquier sociedad moderna. Tanto más sobre la sociedad romana, caracterizada desde antiguo por su crueldad enfermiza, mis ma que han transmitido a la sociedad moderna, sobre todo a través de las Iglesias, que se han erigido precisamente en lo que no son ni pueden ser si toman en serio el mandato evangélico.

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presencia o ausencia de prácticas enfermizas en la vida sexual de una civilización, y, en este sentido, los romanos salen mal parados mientras que los griegos pasan la prueba con tan buena nota --o incluso mejor-- que cualquier sociedad moderna. Éste, como cualquier otro juicio de valor, es en esencia subjetivo, pero opino que gran parte de las desdichas que nacen de la sexualidad tienen que ver con la renuncia, parcial y posiblemente inconsciente, a la actividad sexual, por lo que dudo que la sexualidad en sí pueda considerarse causa posible de infelicidad, siendo como es una fuente de energía. La literatura de los griegos antiguos contiene muchas referencias al amor homosexual pero, como hemos visto, lo rodea de un halo místico e idealizado. La actitud griega denotaba la apreciación y admiración que el pueblo heleno sentía por los placeres puramente sensuales, sin incurrir jamás en la herejía de negar la compatibilidad del placer físico con el intelectual, prejuicio que inevitablemente conduce al sacrificio de un en aras del otro. Al analizar la literatura romana descubrimos ciertas diferencias. Aunque no tan evidente como cabría esperar, se aprecia una obsesión por la crueldad y, lo que es más importante, una postura frente a la crueldad que nunca encontramos en la literatura de los helenos. Es bien sabido que esa tendencia quedaba reflejada en la vida cotidiana de los romanos. Yo estoy bastante convencido de la probable causa de ese fenómeno y, si estoy en lo cierto, tiene muchísimo que ver con la manera en que los romanos intentaban obtener placer y, según intentaré demostrar, con la razón por la que fracasaban en el empeño. Antes, no obstante, me gustaría explicar hasta qué punto los instintos fanáticos se hacían sentir en la vida del pueblo romano. Por supuesto, también los griegos albergaban impulsos agresivos y deseos sádicos como todo el mundo, aunque el término «sadismo» resulta netamente inapropiado en este caso, porque la esencia misma de la actitud griega ante esos instintos cons istía en la total ausencia de morbosidad. Las fiestas orgiásticas, como las dionisias, no sólo servían como medio para alcanzar el estado de teolepsia ya descrito sino también como válvula de escape que procuraba alivio a los instintos fanáticos y eróticos. Esta última (la válvula de escape) es la función auténtica de las orgías, mientras que la noción teolepsia es una explicación romántica que el hombre semiprimitivo daba a las cosas que no acababa de comprender racionalmente. Muchas personas no reconocen poseer instintos sádicos, otras sucumben a ellos, fascinadas. En esto estriba uno de los mayores peligros de las orgías cuando recurren a ellas los pueblos que no comprenden su verdadera naturaleza. Uno de esos pueblos era el romano. A muchos les parece inconcebible que haya personas que experimentan verdadero placer, placer de carácter erótico, al contem plar el sufrimiento. Que existan o, en todo caso, hayan existido pueblos que obtengan placer de la contemplación misma de la muerte, con tortura o sin ella, resulta aún más increíble aunque, desafortunadamente, irrefutable.

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Según nos cuenta Rosenbaum en su Historia de la sífilis, un gran número de prostitutas se reunía en los burdeles cercanos al Circo Máximo con el propósito de abordar a los hombres que salían muy excitados sexualmente por el espectáculo de los gladiadores, las mutilaciones infligidas y sufridas por los animales salvajes y las demás locuras obsesivas de la arena. Una de las características más notables, repugnantes y representativas de aquellas ceremonias era el alto grado de organización ritual con que se realizaban. Es esto --la complejidad, la planificación y la constante invención de nuevas formas de tortura, el ceremonial execrable-- lo que nos permite tildar a los romanos de perversos. A cada método de ejecución de nueva cuña, a cada tormento, se añadía siempre un elemento ineludible, la flagelación de la víctima o del reo condenado. No bastaba con darle muerte. La muerte no era nada, una mera negación; antes tenía que haber un do lor patente. «Azotadlo para que sepa que se está muriendo», dijo Calígula y, aunque pueda parecer injusto citar como representativas las palabras de un demente epiléptico, la historia nos demuestra con espantosa y fascinante claridad que, en su época, el p unto de vista de Calígula en absoluto era privativo de su persona o de su círculo íntimo. Dondequiera que miremos, vemos lo mismo. La sociedad romana se basaba en la esclavitud, y los esclavos recibían un trato abominable, no sólo por parte de sus amos sino también de sus amas. No cabe buscar el origen de esta crueldad en la necesidad, en las convenciones humanitarias de otros tiempos ni en otro hecho cualquiera que no sea la simple e interesante verdad. Juvenal censura el sadismo de las mujeres con estas palabras: Debéis saber lo que hace la mujer, todo el día encerrada en su casa. Supongamos que el marido la desprecia en la cama. ¡Que los dioses amparen a la doncella! A las criadas las manda desnudar, al cochero lo manda flagelar por llegar tarde (castigado porque otro se ha dormido), los palos se quiebran y las espaldas sangran mordidas por el látigo. Hay mujeres que cuentan con un azotador particular. Fustigan mientras se maquillan y mientras hablan con sus amigas, flagelan mientras examinan ese vestido bordado en oro, leen el diario mientras azotan, y azotan hasta aburrirse y entonces gritan ¡vete ya!, y la inquisición termina. Gobiernan su casa con mano más salvaje que un tirano. Si la mujer tiene una cita, quiere acudir más guapa que nunca, rápido, me está esperando bajo los árboles, o en el burdel de la reina Isis, la pobre Psecas peina el cabello de su ama --aunque el suyo está enmarañado-- con hombros desnudos y pechos descubiertos. «Este rizo está muy alto.» La correa de piel de buey castiga a la infeliz. Su crimen, un peinado. El relato de Juvenal no carece de cierto trasfondo sexual. Para buscar las causas de un rasgo social tan destacado, lógicamente hay que llevar a cabo un examen del sistema educativo. En este campo, al igual que e n otros, volvemos a encontrarnos con lo mismo, las flagelaciones rigurosas y frecuentes y la doctrina de la hombría agresiva que, como en la sociedad que habría de imitarla al cabo de dos mil años, 16

sólo podía conducir a la desdicha de todos los implicados. No queda claro, sin embargo, si podemos aceptar estos elementos de la educación romana y alemana como causas o si no son sino meras consecuencias, un síntoma de la enfermedad original. La crueldad de los juegos y la lujuria de los individuos aumentaban en la medida en que declinaba la actividad militar. Durante muchos años los romanos practicaron una crueldad y una violencia que más o menos se ajustaba a ciertos fines. Alcanzado el objetivo y caducada la necesidad, descubrieron que no podían desprenderse del hábito. Lo que inicialmente nada tenía que ver con el sexo, acabó relacionándose inadvertidamente con el erotismo. Este mismo proceso se ha observado en otros contextos, especialmente en el caso de los cultos religiosos. El instinto sexual es poderoso, y la capacidad del ser humano de generar simbolismos sexuales, ilimitada. No debe sorprendernos, por lo tanto, la omnipresencia del erotismo. Todo el ser humano es, hasta cierto punto, polimórficamente perverso, todos llevamos dentro la semilla de perversiones varias y, entre estas semillas, las que resultan más fáciles de fertilizar son las que hacen brotar el sadismo y el masoquismo. Qué duda cabe de que el sadismo de los juegos romanos tuvo eco en los corazones de muchos. Agustín nos cuenta esta historia: «Un joven cristiano vivía como estudiante en Roma. Siempre había evitado el circo pero, al fin, unos amigos lo llevaron a los juegos. Les aseguró que, aunque llevaran su cuerpo a rastras, su alma quedaría atrás, él mantendría los ojos cerrados y, en realidad, estaría ausente. Así lo hizo hasta que un gran grito lo indujo a abrir los ojos, por curiosidad. Entonces su alma recibió un golpe más terrible que los que habían derribado a los cuerpos que quiso ver, y su caída fue más lamentable que la de quien tan fuerte había gritado. Porque, ante la visión de la sangre, desarrolló el gusto por la crueldad. No podía apartar los ojos. Miraba fijamente, sediento de sangre. ¿Hace falta decir más? Miró, le hirvió la sangre y se marchó, víctima de una locura que lo incitaría a volver.» Tras la noción sadomasoquista subyace la asociación de la violencia con la copulación. Esto explica varias ideas preliminares. En primer lugar, que el sexo encierra algo viciado y criminal; en segundo lugar y como consecuencia de lo anterior, que los participantes activos cometen una ofensa contra los pasivos. Y de eso nacerá el deseo compulsivo de la venganza. El que presenta cualquiera de estados dos perversiones, ha perdido el norte. Una de dos: o piensa, como resultado de un proceso inconsciente tortuoso y equivocado, que debe sacrificar su sexualidad para salvar su conciencia y a las personas con las que entra en contacto o, en el caso del sádico, le tortura un sentimiento de culpa justificado. Esto es lo que creo que sucedió en el caso de la Roma imperial. El comportamiento brutal de los romanos no significa --de hecho, sería un error colosal suponerlo-- que fuesen un pueblo intrínsecamente brutal. Nadie es del todo íntegro, nadie carece por completo de instintos animales, nadie es completamente animal y nadie que no sea animal carece por completo de escrúpulos. La sociedad romana coexistía en precario equilibrio con una sociedad de esclavos. Esta cimentada en una deuda que los amos habían contraído con sus esclavos, deuda q ue fingían 17

no reconocer y con la que trataban de aprender a vivir pero que suponía un peligro potencial constante para su tranquilidad. No se trata de una fantasiosa especulación freudiana. Un análisis de los placeres romanos nos revelará muchas de las características del jugador compulsivo, que aparentemente actúa con la esperanza de ganar pero cuyo comportamiento indica que también le atrae la posibilidad de perder y cuyo placer deriva en gran parte, precisamente, de este componente de riesgo. Este rasgo aparece una y otra vez en las actividades romanas. Los romanos no eran hedonistas, por muy apasionada que fuera su adicción a la lujuria, porque debía resultarles tan obvio como a la posteridad que sus actos encerraban impulsos suicidas, destinados a sabotear sus propios fines. El hedonista no traiciona necesariamente su filosofía cuando compra la felicidad del momento al precio de su desdicha futura, salvo que «compre» inconscientemente en el mismo sentido en que un criminal recién saldo de la cárcel «ha pagado» por el crimen cometido. Esta confusión se produce con demasiada frecuencia. La situación retratada con fidelidad, resulta bastante deprimente, pero hemos de decir que no todos los romanos eran sádicos practicantes. Además de las excepciones individuales a toda regla, había muchos aspectos de la vida romana que no manifestaban la preocupación principal de aquella cultura aunque, curiosamente, algunos de estos aspectos del «decadente» estado de Roma son los que más se critican. Si el sadomasoquismo representa una interpretación errónea de la naturaleza de la sexualidad, la religión representa otra, como hemos visto en el caso de los griegos. Aunque quizás esto no sea del todo cierto. El sadismo emana de una idea equivocada, mientras que la religión constituye una idealización. Si bien ninguna de las dos está a la altura de la aceptación natural del sexo, la segunda resulta infinitamente mejor que la primera. Una representa una derrota, la otra, un compromiso. Una puede causar dolor infinito, la otra, no tanto. Casi todas las divinidades romanas relacionadas con la actividad sexual, indígenas o importadas, pronto se vieron eclipsadas por el carácter de sus progenitores humanos. Venus, teóricamente la diosa del amor, está presente en la vida romana bajo diversas formas, casi irreconciliables. En su calidad de guardiana del matrimonio honorable, era adorada por las matronas, las madres de familia. Esta faceta suya, sin embargo, como deidad esencialmente ajena a la lujuria, queda contrarrestada por e l descubrimiento de que también era patrona de las meretrices. En tercer y muy significativo lugar, de algún modo la consideraban madre del pueblo romano. (Habida cuenta de que el símbolo del Estado romano era la fasces, esta asociación entre el pueblo y e l instinto erótico resultaba, cuando menos, interesante.) Para confundirnos aún más, Venus aparece por cuarta vez como Venus Verticordia, la que cambia los corazones (con su licenciosidad). El culto a este aspecto de la deidad se inició en 114 a.C., cuando tres vírgenes vestales fueron condenadas a muerte por desobedecer las leyes que les prohibían el contacto sexual. Resulta difícil sacar conclusiones sobre esta diosa confusa, cuyas distintas atribuciones se celebraban en fiestas distintas. Según Ovidio, que, por desgracia, no ofrece detalles, el 23 de abril era la festividad de Volgivaga, la patrona de las prostitutas. El complejo tema de la adoración de 18

Venus demuestra la capacidad de los antiguos de transformar en objeto de culto ciertas cualidades que nuestras mentes modernas estimarían indignas de deificación. La adoración de una deidad conocida como Fortuna Virilis, que algunos relacionan con Venus y a la que veneraban las mujeres de clase baja en los baños masculinos, así como la ingenua explicación de que «allí quedaban descubiertas aquellas partes del cuerpo masculino que requieren el favor de las mujeres», ponen de relieve la misma actitud, bastante helénica. El dios Liber, al menos en sus orígenes, era un dios de la fertilidad a todos los efectos. En diferentes partes de Italia le rendían culto fálico, que consistía en la procesión ceremonial de un gran falo de madera por las calles y los campos circundantes y culminaba con su coronación por parte de una matrona. Con independencia de si los roma nos lo concibieron en un principio como un dios relacionado únicamente con la fertilidad de la tierra o no, el simbolismo era obvio y conveniente, y pronto otro elemento hizo su aparición. Agustín hace referencia a esas ceremonias: «Varrón nos dice, entre otras cosas, que los ritos de Liber se celebraban en las encrucijadas de Italia con tanta disolución y falta de modestia que adoraban los genitales masculinos en honor del dios [...], y no con discreción recatada sino de un modo descaradamente depravado. Durante la festividad de Liber, colocaban esta parte vergonzosa del cuerpo masculino en un carro y la llevaban con gran pompa por los caminos del campo y, finalmente, por la ciudad. La ciudad de Lanuvio dedicaba un mes entero a las fiestas en honor de Liber. Mientras duraban los festejos, los ciudadanos empleaban las palabras más bochornosas hasta que el falo cruzaba la plaza del mercado para guardarlo hasta el año siguiente. Las matronas más honorables tenían la obligación de adornar públicamente la oprobiosa efigie con una corona de flores. Tenían que propiciar al dios Liber para asegurar la cosecha del año y, con el fin de conjurar el mal de ojo de los campos, las mujeres casadas tenían que hacer en público lo que ninguna ramera se atrevería a hacer en un teatro, en presencia de mujeres casadas.» Según Kiefer, «el hecho de que fuera una mujer honorable la que celebraba la ceremonia demuestra que no se trataba de una manifestación disoluta sino de una vieja costumbre de significado religioso, que pretendía evitar las influencias mágicas destructivas». Hay algo de verdad en lo que dice, aunque no mucho. El análisis de los resultados suele ser un medio fiable de determinar las causas. Si unas personas se comportan de manera total o parcialmente erótica, es lícito suponer que sus motivaciones más profundas son, total o parcialmente, sexuales. En aquellos casos en que se alega una razón intelectual como justificación de un comportamiento sexual, más vale suponer lo contrario. Kiefer interpreta el falo como amuleto contra el mal de ojo, tratando así de disociar el emblema de su contenido erótico. «En ocasiones, erigían falos ante las puertas de una ciudad, para resguardarse de la mala suerte. A Veces, a los pues del falo aparecía la siguiente inscripción: Hic Habitat Felicitas, es decir, Aquí habita la felicidad. Esto, por cierto, no significa que el lugar en sí garantizara una especie de dicha sexual sino que el falo protegía, con sus poderes mágicos, del infortunio.» 19

La idea que Kiefer desestima tan a la ligera, sin embargo, no resulta del todo absurda. El falo es capaz de aportar a hombres y a mujeres cuando menos cierto tipo de felicidad y, siendo la naturaleza de este don realmente maravillosa, adquirió dimensiones mágicas a los ojos del hombre semicivilizado. Kiefer menciona, a continuación, la cantidad de amuleros fálicos que obran en poder de los museos y que no se exhiben al público. 16 «El hombre actual mira estos objetos a través de los ojos de san Agustín, y no alcanza a comprender el profundo significado original de su simbolismo.» No podemos evitar la impresión de que, en su ingenuidad, tanto el hombre actual como san Agustín --juicios morales aparte-- tienen razón y que Kiefer, en su sofisticación, está equivocado. El significado que él califica de «original» es, en realidad, un simple derivado del auténtico sentido original, que debía ser, aunque sólo inconscientemente, erótico. Príapo, el dios de los jardines y de las viñas, muestra aún más abiertamente su cualidad fálica. Siendo, en teoría, como Liber, una especie de espantapájaros, el elemento erótico llegó a ocupar un lugar preponderante en su culto. En algunos casos, su cuerpo entero se representaba en forma de un falo gigantesco al que se incorporaba una cabeza con rasgos humanos. Casi siempre ostentaba un órgano genital de tamaño impresionante. En todo caso, tuviera o no este dios connotaciones de origen sexual, la imaginación de la gente pronto lo transformó en una divinidad enteramente erótica, y las características de su sexualidad eran las de sus adoradores. El falo de Príapo a menudo se concibe como un arma o un instrumento de castigo, como demuestran los poemas latinos conocidos como priapeyas. Estos versos destilan una intención netamente sádica, y el mismo elemento se evidenciaba en las fiestas relacionadas con el culto priapeo. Petronio parodiaba esos festivales en su Satiricón, donde describe la desfloración de Pániquis, una niña de siete años, por Gitón, un muchacho apenas mayor, en una ceremonia que describía como «sumamente reca tada». El culto de las bacanales se originó en el sur de Italia y se propagó al norte con fuerza irresistible. Sus ritos presentaban un componente esencial de histeria, violencia y actividad sexual, y no gozaba de la aprobación oficial de Roma. Al principio, eran más o menos tolerados, como nos muestran las palabras de Livio: «Bien sabéis, senadores, que las bacanales, ampliamente celebradas por toda Italia, ahora se imponen también en Roma. Lo sabéis, no sólo porque os lo han contado sino porque oís perfectamente los ruidos y los gritos que resuenan por la noche en la ciudad.» Sabemos que las bacanales acabaron ganándose el rechazo de la mayoría de los ciudadanos gracias a una historia de Livio, en la que quedan patentes la histeria y el delirio destructivo que formaban parte esencial de este culto.

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De hecho, en las excavaciones realizadas en las ciudades etruscas sacadas a la luz hay una serie de murales que no se exh iben al público debido a su carga erótico-sexual. Y en la propia Po mpeya, que existió en tiempos del apóstol Pablo, se han encontrado también murales de contenido sexual y erótico absolutamente explícito, que también han sido vedados al público debido a que tales escenas de sexo se consideran demasiado fuertes como para que puedan ser vistas incluso por personas mayores.

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Un joven llamado Ebucio entabló relaciones con una liberta llamada Hispala, que había sido una prostituta famosa. La madre y el padrastro del joven se proponían hundirlo por razones económicas y, para conseguirlo, decidieron impulsarlo a participar en las bacanales. La madre llamó al muchacho y le hizo saber que, cuando él había estado enfermo, ella había jurado iniciarlo en los ritos báquicos. Debería, por lo tanto, abstenerse de todo contacto sexual durante diez días, a fin de estar preparado para la ceremonia de iniciación. El último día, después de la cena, una vez bañado y purificado, la madre lo conduciría al templo. Cuando Hispala se enteró de los planes de la madre, o cuando los adivinó, al anunciarle Ebucio que pasarían varias noches separados, quedó horrorizada y fijo que más les valía morir a los dos que cometer una insensatez tan grande. Ante la insistencia de Ebucio, le explicó que, mientras todavía era una esclava, había acompañado a su ama al templo, donde se cometía «todo tipo de aberraciones». Se sabía, prosiguió, que nadie menor de veinte años se había iniciado en los últimos dos años. Cuando iniciaban a un hombre, lo entregaban a la sacerdotisa cual cordero al matadero. Lo llevaban a un lugar donde retumbaba el sonido de gritos, himnos y el estruendo de tambores y címbalos, que cumplían la función de ahogar los gritos de la propia víctima mientras la violaban. Cuando volvió a su casa, Ebucio comunicó a su madre y a su padrastro su decisió n de no participar en las bacanales, y ellos, encolerizados, lo echaron de casa. Aconsejados por su tía, compareció ante el cónsul Postumio y lo puso al tanto de todo. El cónsul, después de cerciorarse de la veracidad de las palabras del joven, mandó busca r a Hispala y la interrogó. Al principio, el miedo la impelió a negarlo todo, pero al fin contó lo que sabía. «Dijo que, inicialmente, el templo estaba reservado a las mujeres, y los hombres no eran admitidos en él. Las iniciaciones se celebraban en tres días del año especialmente asignados para ello. Mujeres casadas se alternaban en las funciones de sacerdotisa. Después, una mujer de Campania cambió por completo el ritual, supuestamente por orden divina. Empezó por iniciar a dos hombres, que eran sus hijos. Una vez abierto el rito a todo el mundo, tanto hombres como mujeres, las prácticas licenciosas aumentaban tras la caída de la noche, y no había acto criminal y vergonzoso que no cometieran. Los hombres perpetraban más actos inmorales entre sí que las mujeres. Los que luchaban contra la deshonra o vacilaban en infligirla a los demás, morían sacrificados como bestias salvajes. El artículo más sagrado de su fe era considerarlo todo lícito. Los hombres profetizaban en estado de demencia, retorciendo el cuerpo con frenesí. Las mujeres iban vestidas como bacantes y, con el cabello suelto, bajaban corriendo al Tíber con antorchas ardientes, que introducían en el agua y volvían a sacar encendidas, porque las habían untado con cal y sulfuro. Decían que los dioses se los han llevado siempre que ataban a unos hombres a un torno y los hacían desaparecer en cavernas secretas. Eran aquellos hombres que se habían negado a hacer los votos, a tomar parte en los crímenes o a dejarse violar. Los miembros de esa sociedad eran numerosos, casi la mitad [sic] de la población [...] y entre ellos había hombres y mujeres de noble cuna.» De resultas de esta declaración, el cónsul obtuvo el consentimiento de los horrorizados senadores para llevar a cabo una investigación a fondo de l asunto. Finalmente, presentó su informe ante el senado, en el que afirmaba, según Livio: «Muchos de los miembros son 21

mujeres, origen de todo el problema. Aunque también hay hombres, que han consumado actos degradantes entre sí, fanáticos enloquecidos por la vigilia, el vino, los gritos y el tumulto de la noche [...]. Si conocierais la edad de los varones iniciados, no sólo sentirías lástima sino también vergüenza. ¿Os parece, ciudadanos, que los jóvenes que han hecho estos votos pueden ser soldados? ¿Podemos confiarles nuestras armas cuando salen de su obsceno santuario? ¿Podrán ellos, envilecidos por sus propios pecados y los pecados de otros, luchar para defender el honor de vuestras esposas e hijos? Toda ofensa cometida en los últimos años y nacida del engaño, la lujuria y la violencia se originó en ese templo. El mal aumenta día a día. Se ha apoderado de toda la república de Roma.» El cónsul proclama, a continuación, que la voluntad de los dioses se había aducido como pretexto para el crimen, y no cabe duda de que estaba en lo cierto. Los numerosísimos juicios que se celebraron demuestra que los ciudadanos establecían cierta distinción entre el culto ortodoxo y sus dioses y las innovaciones que obviamente derivaban de impulsos humanos. Las bacanales aquí descritas constituyeron una variante denigrada de las dionisias griegas. Los romanos eran más sofisticados que los griegos, y fue precisamente esa sofisticación lo que acarreó su ruina. Con el cambio de la actitud cultural, el comportamiento orgiástico perdió su calidad purgativa y se convirtió en una droga que producía adicción, y, dada la actitud romana ante la sexualidad, la naturaleza de la influencia divina en las ceremonias adquirió un cariz nuevo y siniestro. Sea cual fuere la causa, sabemos de cierto que los juicios subsiguientes afectaron a unas siete mil personas. Muchas de ellas fueron ejecutadas y otras muchas intentaron huir de Roma, en un esfuerzo por evitar la publicidad negativa y el procesamiento criminal, Cuando, finalmente, se estimó que el problema había sido erradicado, en 186 a.C. el senado publicó un decreto, que ha llegado a nosotros en la forma de una placa de bronce y que prohíbe para siempre la celebración de las bacanales, no sólo en Roma sino en toda Italia. La ley concedía cierto margen para determinadas excepciones menores, siempre y cuando se notificase previamente al pretor. Las autoridades no intervinieron en las actividades de las bacanales por motivos morales sino porque se negaban a tolerar la existencia de cualquier de cualquier cuerpo rival organizado que pudiera suponer una amenaza futura al poder del Estado. Las bacanales fueron, en su origen, un inocente culto báquico. El componente sexual se manifestó siempre e, inevitablemente, como podemos apreciar en incontables ocasiones distintas, acabó por prevalecer sobre todo lo demás. Se trataba de una racionalización y trascendentalización útil de emociones puramente humanas, que cargaba a hombros de la divinidad la responsabilidad de los actos de las bacantes, realizados tras la suspensión de toda inhibición, lograda precisamente gracias a la utilización de la deidad como chivo expiatorio. En lugar de amigos, los dioses ya eran amos. En ningún otro sitio se implantaron las bacanales con tanta rapidez, y desde ningún otro lugar ejercieron tanta influencia sobre Roma, como desde Etruria. El pueblo etrusco siempre había tenido fama de moral relajada y entrega apasionada a la lujuria. Ateneo de 22

Naucratis escribió acerca de su sociedad y de los festines que organizaba. De estos últimos describe en Deipnosophistae, o El banquete de los eruditos, (IV, 39) los triclinios, tapizados con exquisitos bordados de flores, y las pesadas copas de plata. Más adelante, en el mismo libro (XIII, 517), nos ofrece abundancia de detalles: «De los etruscos 17 , pueblo extravagante y lujurioso, Timeo dice en su primer libro que las jóvenes esclavas atienden a los hombres desnudas. Y en el libro cuadragésimo de sus Historias, Teopompo afirma que es habitual entre los etruscos compartir a sus mujeres. Éstas prodigan cuidados a su cuerpo y a menudo hacen ejercicios con los hombres o, incluso, entre ellas, porque no se considera vergonzoso que una mujer vaya desnuda. Acostumbran, además, a cenar con hombres que no son sus maridos sino que, simplemente, están presentes por casualidad, y brindan con cualquiera que les apetezca. Son grandes bebedoras y muy hermosas. Los etruscos crían a sus hijos sin saber de quién es vástago cada uno de ellos. Los hijos, a su vez, adoptan el mismo modo de vida de sus progenitores y celebran a menudo fiestas etílicas, en las que copulan con todas las mujeres. Los etruscos no juzgan deshonroso hacer algo ni permitir que se lo hagan en público. Porque también ésta es una costumbre de su país. Tan lejos están de de considerarlo deshonroso que, cuando el señor de la casa está manteniendo relaciones sexuales y alguien viene a preguntar por él, dicen abiertamente que está ocupado en eso y lo otro, nombrando el acto por su nombre indecente. Cuando se juntan en reuniones de amigos o de familia, obran así: en primer lugar, cuando terminan de beber y están listos para ir a la cama, antes de apagar las lámparas, los criados les llevan prostitutas y, a veces, muchachos hermosos, puede que incluso a sus propias esposas. Consumado el acto, los criados introducen a jóvenes lujuriosos que también fornican con ellos. Se entregan a los actos amorosos no pocas veces a la vista de todos, si bien, en la mayor parte de los casos, lo hacen tras mamparas que los criados colocan en torno a las camas. Las mamparas son de paneles de celosía, y arrojan sus ropas sobre ellas, ahora copulan, y con mucha avidez, por cierto, con mujeres, aunque les complace mucho más fornicar con muchachos y mozalbetes. Los jóvenes varones etruscos son muy guapos, porque viven a todo lujo y mantienen lisos sus cuerpos. De hecho, todos los bárbaros que habitan en occidente eliminan su vello corporal, bien con emplastos de pez, bien afeitándolo. Además, al menos los etruscos tienen tiendas y talleres de artesanía dedicados a estos menesteres, algo equivalente a nuestras barberías. Los clientes de estos establecimientos se abandonan sin reservas a los cuidados de los especialistas y sin modestia alguna ante las miradas de los espectadores y los transeúntes. Esta costumbre la comparten también muchos de los griegos que viven en Italia, que la han aprendido de los samnitas y los mesapios. Según Alcino, en su lujuria, los etruscos amasan, practican el boxeo y ejecutan flagelaciones al son de una flauta.» El hecho de que las danzas báquicas se conocían en Etruria queda confirmado, no sólo por los comentarios anteriores, sino sobre todo por uno de los muchos murales que se conservan en Tarquinia, Chiusi y otras localidades. Según M. A. Johnstone, autor de

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A estos se hace referencia, casi de pasada, en otro lugar de estas páginas. Este relato viene a complementar lo dicho allá y a dar prueba de que muchas de las costumbres que se ven en la Ro ma republicana e imperial tienen no pocas ni superficiales raíces en la v ieja Etruria, cuna de un pueblo sofisticado y entregado a sí mis mo a los placeres de la vida, co mo lo demuestra no solamente una serie de escrito s más o menos tardíos que hablan de ellos, sino, mucho más interesante todavía, los murales, pinturas, esculturas y otras obras de arte descubiertas en las ciudades que habitaron.

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Etruria Past and Present [Pasado y Presente de Etruria], en la Tumba de las Inscripciones de Tarquinia encontramos la pintura de una «frenética danza báquica»: «Los bailarines están desnudos o casi desnudos, llevan todos botas altas de puntera larga y, en algunos casos, un taparrabos, un jubón, un collar o un sombrero coronado de flores, y sostienen una o dos guirnaldas con las que marcan e ritmo de sus contorsiones. Los criados que llevan las copas de vino se mezclan con los bailarines y esbozan ellos mismos un pasito o dos. La música procede de unas zampoñas, que tocan también para un grupo de luchadores que aparecen en un rincón de la sala. «Otra tumba, la de los Leopardos, recibe su nombre de la pareja de leopardos cazadores que ocupan todo el frontón. Debajo se encuentran los triclinios festivos, sobre los que yacen, en este caso, parejas heterosexuales, lo que suscitado una gran controversia.» El interés principal de este relato estriba en el hecho de que nos muestra una realidad cultural a caballo entre la griega y la romana. Con las bacanales se asocian los ritos --mucho más desagradables y de origen netamente psiconeurótico-- del culto a Cibeles 18 . La autoflagelación por motivos aparentemente místicos es un rasgo que comparten varios credos religiosos. El culto a Cibeles presenta el origen de dicha práctica en su forma más extremada. En ella, aunque no en todas las prácticas religiosas masoquistas, subyace la idea de que la moralidad sólo es compatible con un papel pasivo de la vida y, particularmente, en la vida sexual; de que lo pasivo o femenino equivale al bien y lo agresivo o masculino equivale al mal, y de que la masculinidad debe ser sacrificada para que uno mismo y los demás puedan salvarse y la sexualidad resulte aceptable, aunque sea semiconscientemente. El arraigo de esta idea obedece a su vinculación con el instinto sexual y se ve impulsada por su poder imperecedero. Es una neurosis que los sacerdotes de Cibeles llevaron a su conclusión lógica. Posiblemente sea significativo que el repentino auge de este culto se produjera durante el período final de la segunda guerra púnica, cuando el pueblo estaba arruinado por los prolongados rigores de la campaña y los desastres que acarrearon. Los sacerdotes de Cibeles eran eunucos, fieles a la leyenda de Atis, quien se castrara en un delirio de amor por la joven diosa. Ovidio nos cuenta la historia: Atis, el bello efebo de los bosques frigios, hechizó a la diosa con la corona de torres. Deseosa de tenerlo par sí como guardián de su templo, dijo la diosa: «¿No podrás ser siempre casto?» Él lo juró y afirmó: «S un abrazo quiebra

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La diosa Kybele de los griegos, llamada Cibeles por los romanos, es una vieja diosa madre que se adoraba en el más de mil años desaparecido Imperio hitita, que desde su capital en el centro de Anatolia, Khattushshash (Hattusas), había sido capaz de extenderse por casi toda la península minorasiática y por Siria e incluso había sido capaz de derrotar a la Babilonia del tiempo de los kassu y después de enfrentar al poderoso Imperio egipcio del t iempo de Ramsés II el Grande, en la batalla de Qadê s, librada en torno a esta ciudad del valle del Arnut, el clásico Orontes, y que concluyó con un tratado de paz. Pero esta diosa, Kubaba en los registros hititas, a veces identificada con la diosa Hebat o Hepat, del panteón hurrita, tenía ya una interesante y larga historia en Anatolia cuando fue adoptada por los hititas e integrada a su pant eón.

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mi juramento, que sea aquél mi último amor.» Pero quebrantó su juramento y perdió la castidad en los brazos de una ninfa. La diosa tomó su venganza. Taló el árbol y, con él, mató a la náyade, porque la náyade vivía y moría con el árbol. Y Atis, enloquecido, pensando que se hundía el tejado, salió corriendo y trepó a la alta cima del Dindimo gritando: «¡Ah, las antorchas!», gritando: «¡Los azotes!», jurando que las furias conducíanlo a la muerte. Y con una piedra afilada se laceraba el cuerpo, arrastraba su cabello por el suelo enlodado y gritaba: «¡Merezco sangrar y sufrir! ¡Que muera el miembro que hizo de mí un perjuro! ¡Adiós!» Y se cortó la hombría [...]. Y no dejó rastro que indicara que una vez fuera hombre. Otros su locura aún reproducen, y sus siervos se desprenden de su cuerpo viril, agitando sus cabellos. El culto a Cibeles, además de la autocastración perpetrado en un estado de frenesí y la ofrenda de los órganos seccionados a la diosa, incluía, como parte esencial del ritual, un bautismo de sangre, que provenía, muy apropiadamente, de un toro o canero. En residencias privadas se celebraban banquetes en honor de esta diosa, aunque al parecer la verdadera consumación de su culto corría únicame nte a cargo de los sacerdotes. Según Apuleyo, los sacerdotes de Cibeles realizaban también prácticas homosexuales con campesinos jóvenes y robustos. A pesar de todo, y contrariamente a las opiniones de Bloch, no puedo evitar pensar que el significado princ ipal de este culto se encuentra en lo que vengo sosteniendo a lo largo del libro. Desde luego, también los griegos practicaban la flagelación en relación con cultos religiosos, pero en ausencia de todo sentimiento de culpa. (Obsérvense las palabras de Atis: «¡Merezco sangrar y sufrir!») Isis era la divinidad femenina protectora del cultivo y las cosechas en Egipto. Como a muchas otras deidades, los romanos la adoptaron y la transformaron. La fertilidad, aunque manifiestamente relacionada con la sexualidad, más que asociarse a la prostitución se opone a ella. A pesar de eso, la prostitución ceremonial desempeñó un papel importante en el culto de esta diosa, no voy a reiterar una valoración que ya he repetido demasiadas veces. Las autoridades no acogieron favorablemente este culto, y, curiosamente, fue Calígula el primero en reconocerlo. Incluso Tiberio ordenó derribar una efigie de la diosa de su altar y arrojarla al Tíber, porque los sacerdotes habían aprovechado la ceremonia para deshonrar a una noble. El elemento sexual de este culto era evidente. Dice Ovidio: «No preguntes qué puede ocurrir en el templo de la diosa vestida de lino.» Y, más adelante: «No evites los templos de Isis, hace de muchas mujeres lo que ella misma fue para Júpiter.» Juvenal, autor siempre sobrio y directo, llama a las sacerdotisas de Isis sencillamente «alcahuetas». Kiefer, sin negar la probable veracidad de estas acusaciones, opina que «por supuesto, es posible que los sacerdotes y sacerdotisas fomentase en menudo estas aventuras [sexuales], ya que los sacerdotes de la Madre Poderosa a veces desfogaban su pasión en delirios eróticos, pero nada de eso tiene que ver con el culto ni con la verdadera naturaleza de los 25

dioses.» No obstante, salvo que aceptemos la existencia de Isis como hecho literal y absoluto, ¿de dónde hemos de inferir la naturaleza de su culto sino del comportamiento de sus sacerdotes y sacerdotisas? La opinión de Kiefer es tan académica que resulta incomprensible. Es cierto que la adoración de Isis a menudo requería períodos de abstinencia sexual, hecho que Kiefer arguye en apoyo de su teoría, pero ¿cuál sería el propósito de dicha abstinencia sino la liberación del deseo acumulado? El culto de Isis guardaba cierto parentesco con el de Bona Dea, la buena diosa. según algunos autores, se trataba de una divinidad exclusiva para mujeres, y sólo éstas oficiaban su culto. Cuando se celebraban sus ritos, el señor de la casa se marchaba y dejaba solas a las mujeres. El ama, entonces, se hacía cargo de los festejos, en los que había «música y alegría». Esto, según Plutarco. Juvenal nos pinta una imagen bien distinta, después de lamentar la decadencia de las religiones romanas, atribuyéndolas a la emancipación etílica de las mujeres. «¿Dónde está la decencia de Venus cuando se emborracha? ¡Cuando no puede distinguir un miembro de otro, come ostras gigantes a medianoche, mezcla ungüentos espumosos con su vino de Falerno y bebe de escudillas perfumadas, mientras el techo da vueltas y más vueltas, la mesa baila y las luces se duplican! »Pondera qué significa la sonrisa burlona con que Tulia olfatea el aire, o qué susurra Maura a su hermanastra de mala fama cuando pasa junto al antiguo altar de la castidad. Es allí donde preparan su lecho por la noche y, ante la imagen de la d iosa, hacen sucias travesuras de las que la madrugada será testigo.» Y prosigue describiendo las escenas que se producían cuando las devotas de Bona Dea quedaban solas en la casa. «¡Los ritos de la buena diosa! El ulular de las flautas excita sus entrepiernas, el vino y la trompeta las exalta, gritan y chillan, hechizadas por Príapo. Después, después el deseo enardece sus corazones, hace tartamudear sus voces, y el vino corre a borbotones por sus muslos empapados... No es una pantomima; sus movimientos so n espontáneos. Hasta la marchita entrepierna de Príapo y la vejez aterida de Néstor arderían de nuevo al contemplarlas. Su inquietud no admite tardanzas. Es la mujer quien chilla y ulula por todo el salón: ¡Es el momento, que entren los hombres! (Historia de las orgías, Burgo Partridge, Ediciones B - Mexico, 2004, páginas 35-51.).

La homosexualidad en la antigua Roma

La homosexualidad 19 masculina en la antigua Grecia y Roma se demuestra en la literatura y en las representaciones en paredes (como en Pompe ya, por ejemplo), vajillas (como la Copa Warren) y adornos encontrados en las excavaciones arqueológicas. 20

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Co mo se ha advertido en otros lugares, es necesario que al leer esta palabra se ejerza especial cuidado, ya que aquí, en estas páginas, tiene un mero valor descriptivo, y está absolutamente desprovista de toda la negativa carga valórica y moral que tiene. El concepto moderno de homosexualidad no se conocía en la Ro ma antigua, y, también se ha dicho en otros lugares, los idiomas antiguos, como el hebreo, el griego o el latín, no

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Los poetas latinos, como Virgilio, Horacio, Tíbulo, Cátulo y Marcial, a modo de ejemplo, dan por hecho lo que estaba más que asumido en su época: que todos los hombres siente deseo por otro hombre en algún momento u otro de sus vidas. Y, de los primeros quince emperadores romanos, Claudio es el único de quien se podría decir que no se le conocen (no que no haya tenido) relaciones con otros hombres. No era lo que en nuestros tiempos modernos se designa como la homosexualidad o la heterosexualidad lo que implicaba connotaciones preocupantes para los antiguos romanos. Los romanos no condenaban la homosexualidad como tal, siendo el adulterio dentro del matrimonio mucho más preocupante y reprobable. Asimismo un hombre era más criticado por dar un beso en público a su esposa que por admitir haber tenido relaciones sexuales con otro hombre. A decir verdad, pocas culturas han condenado el sexo entre hombres, y parecería que la cultura occidental moderna es un poco excepción. Típicamente, la mayoría de los hombres romanos sentían deseo tanto hacia los cuerpos femeninos como masculinos y mantenían relaciones con ambos géneros. Es interesante señalar que esta tradición tuvo un período de resurgimiento en el Renacimiento algunos cientos de años mas tarde, como sucedió en Florencia o Venecia. Y ciertamente no tardó en aparecer la represión como el ejemplo del sacerdote Savonarola que fustigaba a los florentinos asimilándolos a los antiguos habitantes de Sodoma y Gomorra (creando una referencia tan clásica como falsa que con el tiempo pasó a ser un tópico indiscutido) y poco menos que condenándoles a la hoguera. Hay que tener en cuenta que el Renacimiento no era solamente un renacer de las artes, la cultura, la arquitectura, sino también un resurgir de un estilo de vida. Para el poeta romano Horacio (65-8 a. de J.C.), y mas tarde también para Lord Byron, el estilo de vida bisexual no era en absoluto complicado: "¿Cuando tu garganta está reseca de sed, no preguntas por copas de oro, o si? ¿Cuando estas hambriento, levantas tu nariz sea pavo real o rodaballo, o si? ¿Cuando tu entrepierna está temblando y hay una esclava joven o un esclavo preparado a tu alcance, saltarías encima ahora mismo, o prefieres quemarte? Yo ciertamente no. Me agrada el sexo que es fácil y alcanzable." La identidad masculina en la antigua Roma representaba un alto nivel de consideración social. En oposición a la mujer, a los jóvenes y a los esclavos, que estaban en la zona mas

tienen una palabra para describir nuestro moderno concepto de homosexualidad. Los traductores, haciéndose eco de tradiciones dogmáticas religiosas y, por lo tanto, traicionando al texto original de la Biblia, han introducido la palabra sodomita o sodomít ico en ciertos pasajes que, en la realidad, nada tienen que ver con la homosexualidad. Y, de la misma manera, acusan de homosexualidad, por ejemplo, a Ju lio César, demostrando absoluta ignorancia de los hechos y de las costumbres de esos tiempos. 20 Looking at lovemaking: constructions of sexuality in Roman art, 100 A.D.- A.D. 200, John R. Clarke, Berkeley, 1998; Roman Ho mosexuality, Craig W illiams, Oxford Un iversity Press, Oxford, 1999.

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baja. Pero si un hombre romano quería asumir un papel inferior debía hacerlo en la intimidad y a puerta cerrada y en secreto. De otra manera sería criticado, aunque no castigado físicamente. Aun hoy, en la sociedad actual, muchos hombres "heterosexuales" que desean tener relaciones sexuales con otros hombres muestran determinados comportamientos que les alejan de un sentido de afeminamiento o perversión (según su propio entender, claro). Como aquellos ciudadanos romanos, para sentirse hombres reales, no debían: ser penetrados, practicar felaciones, jamás besar y no mostrar afeminamiento exagerado. Pero hoy es posible ver a jóvenes musculosos disfrutando tanto estando encima como debajo en cuanto a posturas. Lo mismo que hacia Julio Cesar hace dos mil años. Julio Cesar, que era más que conocido como "hombre para mil mujeres y mujer para mil hombres". Esto no era lo normal y lo aceptado socialmente en general, habida cuenta que para los romanos (y para muchos "heterosexuales" en la actualidad) la masculinidad es lo mismo que la dominación Promiscuidad fue ra del matrimonio Ser esposa tenia más que ver con el estatus social que con el placer. La relación lésbica, el amor de mujer a mujer era una posibilidad inimaginable (a unque existiese obviamente). Los esposos tenían libertad para tener sexo con otros hombres o con prostitutos, dentro de una cantidad razonable (para la época). Muchos hombres romanos podían haber declamado como Julius dejó escrito: Consiéntame un joven floreciendo; admítase que puedo tener placer con buenos muchachos y muchachas. Y con las frecuentes diversiones y juegos Puedo destronar las preocupaciones que dañan el espíritu, Y no tendré mucho miedo a la vejez. Las esposas no deben sentirse celosas de los devaneos sexuales de sus maridos con otros hombres y deben soportarlo con sensatez", era un consejo socialmente asumido entre las mujeres romanas. El popular poeta Marcial (40-104 d. de J.C.) explicaba a las esposas celosas: Mientras que el estilo de vida y la fidelidad de tu marido es conocida por ti, y ninguna otra mujer agita o disturba tu lecho conyugal; ¿Porque te atormentas por jóvenes esclavos como si ellos fuesen rivales? Venus es breve y fugaz en ellos. Y se puede probar que esos jóvenes te dan mas a ti que tu marido. Pues ellos hacen seguro que eres la única mujer que tu marido tiene; Y le dan aquello que tu, su esposa, te niegas a darle. Muchos esposos bisexuales de la actualidad plantean (hipócritamente) similares argumentos: Si nosotros como hombres tenemos encuentros breves en paseos escondidos

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o en habitaciones oscuras, las esposas deben estar contentas, dado que esos affaires están destinados a ser esporádicos y sin mayor importancia.21 En las centuria del 300-400 d. de J.C. los días de la homosexualidad aceptada fueron desapareciendo. No regresaron hasta mil años después en Florencia, en el ámbito europeo. Y solo brevemente. Los placeres sexuales fuera de la relación matrimonial y como no fuesen para la reproducción pasaron a ser aplastados por el peso de la educación e imposición de una moral judeo-cristiana aplastante de todas las libertades y asunción social en este terreno que, sin embargo, no tiene raíces en el cristianismo bíblico, sino en el gnosticismo anticristiano, de donde la tomaron ciertos fundamentalistas fanatizados que finalmente se constituyeron en la voz dirigente de la cristiandad.

Sexo esclavo

Los romanos que tenían esclavos, dedicaban o podían dedicar parte de este personal para su uso sexual, y era independientemente de que fuesen hombres o mujeres de muy variada edad. En simpatía con los esclavos y en rechazo con la depravación el escritor moralista Juvenal, quien vivió entre los años 55 y 135 d. de J.C., escribía indignado: ¿Piensas que es correcto que el miembro que se introduce en su interioridad tropiece con la cena que ayer ingirió? El esclavo que ha arado el campo será menos miserable que el que ha arado el amo. En contraste, sin embargo, un antiguo romano no sería condenado por tener sexo desde su condición de amo con el esclavo, ni tal hecho era considerado anormal 22 . Lo mismo que no era rechazada o condenada la relación con prostitutos o prostitutas. 23 Y algunos de esos prostitutos eran incluso hombres libres.

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Por supuesto que el sexo seguro es imprescindible. Pero cuando el amor entra en escena, las cosas comienzan a comp licarse. Tarde o temprano el imp licado tiene que replantearse y reflexionar sobre su identidad sexual y actuar en consecuencia con quien es. Esto no implica un juicio ni tampoco el ju zgar la sexualidad de los demás, sino apenas una reflexión nacida de los hechos conocidos y de las experiencias de tantas personas que se han visto enfrentadas a realidades que, en un mo mento dado, ni siquiera intuían que pudiera ocurrir en sus vidas, hasta que se hallaron con tales realidades a boca de jarro. 22 El esclavo carecía de personalidad, era una propiedad, y estaba absolutamente sujeto a la voluntad de su dueño o amo, por lo tanto, estaba obligado a desempeñar las tareas y actividades que su propietario o propietaria le encomendara, ya se tratara de arar el campo o de someterse al uso sexual d e su amo (que lo arara el amo, para usar la exp resión eufemística de Juvenal). Por eso, la sociedad romana no consideraba reprobable que el amo usara al esclavo co mo mu jer, es decir, que tuviera sexo con él. Lo reprobable era que el esclavo fuera el agente dominador en la relación sexual y él, el amo, el ciudadano romano, actuara co mo sometido, co mo agente pasivo. Pero, indudablemente, en la intimidad de sus casas, los dueños y las dueñas de esclavos usaban de éstos de la manera que mejor les placía. 23 En el Satiricón, existe una gran cantidad de detalle prosaico, por decirlo de alguna manera, que podría repugnar a nuestras mentes occidentales modernas labradas en la única fuente del gnosticismo -ascético que se introdujo en la enseñanza antes sencilla de la Iglesia cristiana primit iva y dio forma al catolicis mo ro mano y a la llamada ortodoxia griega, así como a sus derivados naturales, las iglesias actuales. Aparentemente, el contexto que muestra el Satiricón fue conocido al apóstol Pablo, si no el escrito mis mo, por lo menos lo que acontecía en la sociedad romana. En Ro ma había hombres que se prostituían por amor al dinero fácil y a una vida asimis mo sin grandes problemas. Estos hombres, no necesariamente con orientación homosexual, traicionarían su naturaleza verdadera y asumirían un desempeño pasivo o activo, de acuerdo a las circunstancias, satisfaciendo a sus clientes y satisfaciéndose a sí mis mos con el producto de su comercio

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La mayoría de los emperadores tenían esclavos masculinos como cuerpos para sexo, como, por ejemplo, los emperadores Augusto, Tiberio, Vitelo, Trajano y Domiciano, entre otros. Este ultimo incluso cayo rendido de amor por un esclavo. Mejor cuanto más grande El antiguo dios Príapo 24 siempre era representado por un pene descomunal. Incluso da nombre a una enfermedad (priapismo) que se manifiesta como una erección permanente. Y ese tamaño era lo que los romanos consideraban el ideal o modelo de "hombre". Pero no solo era cuestión de tamaño (modelo equivoco que sigue teniendo sus admiradores en la actualidad). Príapo afirmaba y pretendía tener sexo con mujeres y hombres de todas las edades. El dios siempre estaba preparado y siempre estaba a punto para ello. Un poeta anónimo romano ponía en palabras de Príapo: "Os advierto; jóvenes, seréis penetrados; muchachas, seréis jodidas; una tercera pena espera el ladrón barbudo. Mi pene avanzara en medio de los jóvenes, y en medio de las muchachas, pero con los hombres barbudos solamente apunta hacia arriba"

Artefactos de penetración

En algunas piezas de arte romano la penetración anal de hombres jóvenes se muestra abiertamente y sin reparo. Uno de los más famosos ejemplos de ello es la copa de plata Warren datada en el periodo de Augusto (63 a. de J.C.-14 d. de J.C.). En la Copa, un hombre de barba está penetrando a otro hombre, que se deja caer sobre el pene mientras se sostiene con una correa. Ambos compañeros son activos. La copa Warren mostraba sin problemas la penetración anal entre dos hombres. Pero asimismo mostraba la mutua complacencia de ambos. El hombre de debajo es tan digno y atractivo como el que está encima. Ambos hombres parecen igualmente atraídos el uno por

sexual. Pero también, co mo ya se ha dicho, había aquellos hombres, especialme nte jovencitos, que eran vendidos y comprados específicamente para ser usados como objetos sexuales, obligándolos a desempeñar roles de sometimiento sin que, necesariamente, fueran homosexuales. Pero su carácter de esclavos los obligaba a aceptar lo que sus amos les imponían. Estos serían los hombres que se tienen para propósitos contranaturales de que habla el apóstol Pablo. Ahora bien, el uso que los dueños y las dueñas de esclavos daban a sus propiedades humanas estaba dejado a su propio y particular a rbitrio, teniendo poder de vida y muerte sobre los tales. 24 Sobre el dios Príapo se habla in extenso en otro lugar de estas páginas. Sin embargo, es necesario entender que su naturaleza va a la par con la naturaleza de los mis mos romanos.

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el otro. Esto mostraría que no todos los romanos solían emplear el sexo desde una óptica de dominación. 25 En efecto, el poeta Ovidio (43 a. de J.C-18 d. de J.C) que era muy celebrado entre las clases altas, nítidamente afirmaba en su El arte de amar: Odio los acoplamientos que no dan placer a ambos compañeros.

Dominio y control

Los estudios antropológicos han mostrado que muchas culturas han creído y asumido que la masculinidad es un estatus a adquirir. Los niños deben hacerse hombres y las niñas mujeres. Por tanto, la masculinidad es vulnerable y puede colapsar si no se ve acompañada por comportamientos masculinos. Como muchos heterosexuales de hoy día, los romanos estaban obsesionados por las cuestiones quién penetra a quién y cómo lo hago. Quien está encima es masculino, independientemente del género de quien este debajo. 26

Los Bacchanalla

Cuando se habla de bacanal, lo primero que surge a la mente es una cuestión valóricomoral. Una moderna enciclopedia dice: El nombre Baco llegó a usarse en la antigua Grecia durante el siglo V a.C. Se refiere a los fuertes gritos con los que se adoraba al dios en las bacanales, frenéticas celebraciones en su honor. Estos hechos, supuestamente originados en las fiestas de la naturaleza primaveral, llegaron a ser ocasión de embriaguez y de actos licenciosos y disolutos, en los que los celebrantes danzaban y bebían. Las bacanales se hicieron cada vez más desenfrenadas. Por esa razón, el Senado romano las prohibió en el año 186 a.C. En el siglo I d.C., sin embargo, los misterios dionisíacos eran aún populares, como lo demuestran las representaciones alusivas encontradas en sarcófagos griegos.27 Otra obra dice: BACANALES. Mit. Fiestas en honor del dios Baco, que, según opinión de algunos escritores, tenían en su origen un carácter de casto y respetable. Sin embargo, atendiendo a los principales símbolos del culto de aquella divinidad, no es de gran peso la

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Más adelante, se presentan dos reproducciones de la Copa Warren, que, según se ve, es un documento de gran importancia para el estudio de la sexualidad en el antiguo mundo romano y mediterráneo en general. Es importante debido a la manera en que representa un acto sexual entre dos hombre adultos. 26 Muy pocas culturas han condenado el sexo entre homb res como tal. Eso por tanto tiene que ver con el comportamiento homosexual y esta vinculado a la visión y peso de la relig ión y concepción social del estado. Sin embargo, la identidad sexual parece relacionarse durante los siglos con el grado de opresión y es específico de cada época y cultura. En el Japón del siglo XVII, los hombres que únicamente tenían sexo con mu jeres eran minoría. Estos eran considerados algo tontos por no saber disfrutar de la vida. En algunas zonas del norte de África y en el Sureste de Asia, el sexo entre hombres juega un rol importante. Pero el concepto de homosexualidad es completamente desconocido. No hay heterosexuales tampoco, como concepto. Por otr o lado, en esas sociedades, el sexo en público está severamente castigado. 27 Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993-2006 M icrosoft Corporation. Reservados todos los derechos.

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opinión de los escritores aludidos. El órgano de generación representaba en estas fiestas un papel importante. En un principio sólo tenían entrada en el santuario donde se celebraban las ceremonias las mujeres, y una de ellas, Paculla Annia, de la Campania, haciéndose pasar por inspirada, mudó los antiguos usos, dándose desde entonces entrada a los hombres, comenzando de este modo una serie de escenas de lo más impúdico que decirse pueda. Estas fiestas se celebraban principalmente en Etruria y Roma, [...] 28

Escena en una vasija de una ménade sosteniendo un tirso. Fragmento de una figura en una copa ática roja de cerca del 480 a. de J.C. Departamento de Antigüedades Griegas, Estruscas y Romanas, Galería Campania. Louvre G160.

Hablando de los misterios religiosos que se celebraban en el mundo grecorromano, puede leerse: Los misterios consistían en purificaciones, ofrendas sacrificiales, procesiones, canciones, danzas y acciones dramáticas. A menudo se representaban mediante una forma dramática el nacimiento, sufrimiento, muerte y resurrección de un dios. Los misterios parecen haber tenido un doble propósito: dar consolación e instrucción moral para la vida en la tierra, e inspirar esperanza en la vida después de la muerte.

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Enciclopedia Universal Sopena, Editorial Ramón Sopena, edición de 1971, tomo 1, página 927, co lu mna 1.

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Los primeros y más importantes misterios griegos fueron los órficos, los eleusinos y los dionisíacos. Los misterios órficos eran los de un culto místico creado, según la tradición, por el legendario poeta y músico Orfeo, a quien se le atribuyó una gran producción de literatura religiosa (véase Orfismo). Mucho más celebrados fueron los misterios eleusinos, conectados con el culto de las diosas Deméter y Perséfone en Eleusis, Ática; con estas divinidades estaban asociados Plutón, dios del mundo subterráneo, y Yaco, un nombre del joven Dioniso, dios de la vegetación y del vino, entre otros dioses. El culto de Dioniso o Baco estaba acompañado en Atenas por fiestas, procesiones y actuacione s musicales y dramáticas. En épocas posteriores, los misterios asociados con Dioniso se convirtieron en ocasiones para la embriaguez y la disipación. Fueron prohibidos en Tebas y posteriormente en toda Grecia. Como las bacanales, estos ritos se introdujero n en Roma a principios del siglo II a.C. Al principio, eran sólo las mujeres quienes celebraban los misterios; cuando se abrieron a los hombres, las reuniones se hicieron sospechosas de inmoralidad, y en el 186 a.C. el Senado romano intentó suprimir los ritos por decreto.29 La siguiente es una descripción bastante interesante: BACANALES. Estas fiestas, que despiertan todas las ideas de desórden y de orgía, eran originarias del Egipto, país fecundo en toda clase de supersticiones. Los egipcios celebraban los beneficios y las aventuras de Osiris, padre de la naturaleza, autor de la fecundidad, adorado por los griegos bajo los nombres de Dionysios ó de Baco. El primer culto que se le tributó fué sin duda mas sencillo y puro que el que despues le sustituyó. Representábanse en la mayor parte de las ceremonias de estas fiestas las desgracias de Osirios, sus guerras contra Typhon, el enemigo de todo bien, y la mutilación horrible que le hizo sufrir aquel tirano. No era en un principio mas que una alegoria á los misterios de la naturaleza, y á la lucha continua entre el bien y el mal que parece agitarla; pero poco á poco se perdió el sentido de esta alegoria, ó por lo mejor decir, se la presentó al pueblo bajo las imágenes mas groseras, y el pueblo tuvo que creer que la orgía era el culto mas agradable á la divinidad que se le ofrecia bajo las formas mas obscenas. Hay que advertir tambien que las ideas de obscenidad y de crápula no fueron atribuidas á imágenes naturales, aunque exageradas, si no cuando los hombres hubieron perdido su sencillez primitiva, y que aquellas fiestas no se convirtieron en orgías y en espectáculos escandalosos sino cuando las costumbres públicas estuvieron corrompidas. Cuando se celebraban bacanales, el Egipto, cuyas leyes habian servido de regla á los demas pueblos, y que habia instruido á sus sabios, parecia presa de un transporte de locura. Hombres y mugeres disfrazados de sátiros, armados de tirsos, ó de varitas cubiertas con pámpanos, agitando en sus manos instrumentos de música, corrian en confusion, lanzando gritos y aullidos. Mugeres, precedidas de un tocador de flauta, llevaban en triunfo estátuas de un codo de alto, que serian probablemente las de Osiris ó de Baco. La parte del cuerpo de Osirios que Typhon le habia hecho perder, y que no habia podido recobrar, era de un tamaño desmesurado, y se llamaba phallus. Estos indecentes juguetes se movian por medio de hilos o de cuerdas. Herodoto no se atreve á dar la razon de esta singular procesion de los

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Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos. En realidad, lo que preocupó al Senado romano no fue la moralidad pública, co mo queda dicho en otro lugar: se temía que un cuerpo organizado dentro del Estado pudiera representar un peligro para las instituciones romanas. Es por eso que el Senado mismo proveyó la manera de que la prohibición no fuera co mpleta, sino que pudieran celebrarse, bajo ciertas condiciones. En el siglo I d. de J.C., para el tiempo cuando la Iglesia cristiana apostólica estaba en plena expansión, las bacanales habían vuelto a ser celebradas y todavía con más ímpetu que en los tiempos anteriores.

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phallus. San Clemente de Alejandria da una, que es poco verosimil por exagerada. Plutarco cree que siendo Osiris el principio de todas las cosas, los triples Phallus se referian al poderio, y á la fecundidad de la naturaleza. Nótanse en las oscuridades de la mitologia de los indios las mismas ideas sobre su lingam, y su joni, que representaban bastante bien el phallus, ó el tau, de los egipcios. El día de la fiesta de Baco, inmolaba cada uno un cerdo delante de su puerta, á la hora de la comida; despues se le devoldia al que lo habia vendido. En lo restante del año, tenian los egipcios horror a los cerdos. Herodoto no nos dice por qué. Plutarco cuenta que algunos egipcios daban por razon que Typhon, persiguiendo a un cerdo, encontró un féretro de madera en que estaba el cuerpo de Osiris que hizo pedazos, y que ademas la leche de la marrana da lepra á los que la beben. La mejor razon es quizá que siendo la carne del marrano malsana en Oriente, y fomentando las enfermedades de la piel, se prohibió a los egipcios lo mismo que á los hebreos el sacrificio de este animal. De Egipto pasaron las bacantes á Grecia con toda su licencia. Este nuevo culto trajo consigo el desórden y el escándalo: Melampo, hijo de Amitaon, de vuelta de sus viages las dio á conocer á los griegos 1400 años antes de Jesucris to. El pueblo, ávido de placeres, favorecio su establecimiento; pero los gefes de los diferentes estados vieron con disgusto un culto que autorizaba toda clase de licencias. Los ministros de los antiguos dioses temieron tambien que la alegria y la libertad de las bacanales dejaran desiertos sus templos, y les quitasen sus adoradores y sus riquezas. De aqui procede sin duda aquella larga série de historias de guerras que Baco tuvo que sostener, y en que á menudo se mostró indecisa la victoria. Los mitólogos dicen que Baco fué derrotado por los Titanes ó partidarios de la antigua religión, como Osiris habia sido destrozado por Typhon. Pero una religión que ofrecia placeres debia triunfar en Grecia: Baco venció, y los obstáculos puestos á las bacanales no sirvieron mas que para darles mas esplendor. En todas partes fueron celebrados Baco y sus victorias, y las montañas y los bosques resonaron con sus vitores. A la voz de su dios, los bacantes, disfrazados de sátiros ó de faunos, recorren como furiosos los campos, asustan á los habitantes con sus aullidos, con sus carreras, y con ruido sonoro de las flautas y las trompetas; las bacantes, transformadas en tiadas ó en menades, con los cabellos sueltos, se entregan á todos los trasportes del dios que las agita. ¡Desgraciado el príncipe ó el sabio que quiere oponerse á sus fanáticos escesos! Esos tirsos que llevan en la mano, y que no debian servir mas que para los placeres, se convierten en terribles armas. Agave, madre de Penteo, y sus hermanas, destrozan sobre el Citeron á este desgraciado príncipe que habia tratado de contener su licencia. Licurgo, que habia hecho tambien vanos esfuerzos para disminuir los desórdenes que estas fiestas causaban en sus estados, sufre la misma suerte en Nisa de parte de las bacantes: Orfeo es victima de las de Tracia. Los antiguos, que nos presentan este cuadro del establecimiento de las bacantes y de los escesos á que dieron lugar, no nos dicen si se logró ponerles limites; pero se puede creer que los antiguos legisladores de Grecia hallaron los medios de quitar á aquellas fiestas una licencia que no estaba en armonia con la severidad de sus principios y de sus leyes, y es bastante probable que durante mucho tiempo dichas fiestas fueron mas pacificas y mas decentes. Pero cuando las leyes de aquellos severos legisladores hubieron perdido su fuerza y su autoridad, las bacanales recobraron su furor. Se verificaban en Atenas, en el mes de noviembre. En Grecia se celebraban varias fiestas de Baco, que no se deben confundr con 34

las Dionisiacas ó misterios de Baco, en los que reinaba mas órden y decencia, aunque se hacian tambien algunas locuras. Entre los evianes, pueblos de Macedonia, cuyo nombre recuerda el de Evius dado a Baco, en medio de todos los escesos del vino con que se celebraba la fiesta de ese dios, se presentaban dos bailarines que se entregaban a un simulacro de combate al son de la flauta. El uno representaba un agricultor ocupado en labrar su campo; sus armas estaban cerca de él: el otro hacia el papel de un soldado enemigo, y trataba de sorprender al labrador: éste que conocia su intencion, dejaba el arado, y cogia sus armas: el combate empezaba de modo que fuese fielmente representado en todos sus pormenores. Es probable que los espectadores, escitados por los vapores del vino y por el espectáculo, ensangrentasen mas de una vez sus festines y los convirtiesen en combates verdaderos. Estas fiestas de los evianes debian ser las mismas que las de los anianes, y los magnetes, de que nos habla Ateneo. [...] Si las bacantes llevaron el desórden á Egipto y á Grecia, no produjeron efectos menos funestos en Italia. No se sabe precisamente la época en que se introdujeron, pero parece que los etruscos y las colonias griegas del Mediodia de aquel pais, y sobre todo la Campania, fueron los que primero los recibieron. Baco era una de las principales divinidades de la Campania, en donde era adorado bajo el nombre de Hebon. Se le daba la figura de un buey con rostro humano, que se encuentra en muchísimas medallas del pais. Este dios, bajo la forma de un buey, recuerda que las mugeres de la Elide, en sus bacanales, le llamaban hijo de la ternera, y le pedian que viniese a buscarlas con sus pies de buey [...] De la Campania, las bacanales se propagaron y fueron á Roma, en donde se las acogió con avidez. Fueron celebradas primeramente por algunas mugeres licenciosas, que no tardaron en hacerse prosélitos. Sus reuniones nocturnas y secretas se convirtieron en escuela de todos los vicios y de los crímenes mas vergonzosos. El mal fué siempre en aumento y llegó hasta amenazar la tranquilidad del Estado. Era tanto mas peligroso cuanto que todavía se ignoraba su orígen. A una casualidad se debió su descubrimiento, que proporcionó los medios de remediar el desórden. Tito Livio (libro 39) entra sobre el particular en largos pormenores. Lo mejor que podemos hacer es seguirlos, pero compendiándolos. Ya hacia algun tiempo, dice, que Roma estaba agitada por movimientos y crímenes secretos. Cada dia se descubrian asesinatos, violaciones, testamentos y firmas falsas: el silencio de la noche era turbado por gritos confusos, por alaridos, por el ruido de instrumentos: todo este ruido, bajo pretesto de honrar á los dioses, servia para cubrir crímenes y para ahogar los gritos de los culpables y de las víctimas. El senado asustado con estos desórdenes, y temeroso de que cubriesen alguna conjuracion, mandó al primer cónsul que tomara informes que pudiesen ilustrarles y restablecer la tranquilidad. El cónsul Posthumio tuvo la suerte de adquirir noticias de lo que pasaba. Un joven, P. Oebucio, estaba intimamente ligado con una cortesana, llamada Hispala Fecenia. Habia perdido á su padre en su infancia y habia quedado bajo la tutela de su madre Duronia y de Tito Sempronio Rutilio, hombre de poca probidad, con quien se habia casado esta última en segundas nupcias. Rutilio, no sabiendo cómo rendir cuentas de la tutela, buscaba los medios de evitarlo. Imaginó, ó deshacerse de su pupilo, ó sumirlo en un género de vida disoluta que le quitase todo otro pensamiento que no fuese el de los placeres. El medio mas seguro de corromperlo era iniciarlo en los misterios nocturnos é impúdicos de Baco. Duronia, que 35

estaba de acuerdo con él, fingió, en una enfermedad de su hijo, haber hecho voto de consagrarlo á Baco, si este dios le volvia la salud. Le obligó, pues, á prepararse con diez dias de castidad á cumplir este voto, y prometió iniciarle ella misma. Encontrando Fecenia un gran cambio en la conducta que Oebucio seguia con ella, quiso saber la causa. Ya hacia mucho tiempo que no tenia secreto el uno para el otro. Fecenia, que veia disipar la fortuna de su amante, le sostenia con la suya, y aun le habia instituido su heredero. Oebucio confesó á su querida que si alejaba de ella hacia algunos dias, era para merecer ser iniciado en los misterios de Baco, como se lo habian prometido su madre y su padrastro. Al saber esto Fecenia, asustada, jura que preferiria morir y verle perder la vida, que permitir que se manchase con un culto tan obsceno. Le confia que en su juventud, siendo esclava, habia tenido precision de acompañar á su señora á aquellas juntas secretas, y que habia presenciado en ellas crimenes horribles que repugnaban al pudor. Por fin logra de Oebucio el juramento de que no se hará iniciar. De vuelta en casa de su madre, éste le declara que no puede acceder á sus deseos. Duronia furiosa echa en cara á su hijo que no puede estar diez dias separado de su Fecenia, y le espulsa de su casa. Oebucio se retira á casa de Oebucia, su abuela y le cuenta lo que acaba de suceder: Oebucia le manda que vaya á dar parte al cónsul Posthumio; el cónsul, despues de haberle oido, y de acuerdo con su nuera Sulpicia, le señala un dia para que vuelva con su abuela. Sulpicia gozaba de la mayor consideración y conocia á Oebucia. Esta se presentó al cónsul y á su nuera, les reveló el mdo como se habia destruido la fortuna de Oebucio, y lo que se tramaba contra él. Posthumio, viendo que poseia el hilo de un asunto importante para el Estado, convino con Sulpicia en hacer venir á Fecenia y conseguir de ella, por la dulzura ó por la amenaza, los pormenores de aquellos misterios nocturnos. Fecenia, al ser llevada á casa de Sulpicia, por razones que ignoraba, se asustó al ver lictores y al cónsul, y todavía mas cuando se le intimó a que declarara lo que sabia de los misterios y de todo lo que pasaba en el bosque de Simila en que se celebraban. Al principio negó que supiese nada; despues, echándose a los pies del cónsul y de su nuera, juró que desde que era libre no habia asistido á aquellas juntas secretas, y que lo q ue habia dicho á Oebucio fué para asustarle, y para impedir que se iniciase. El cónsul no se contentó con esto, y Fecenia confesó que los abia todo, pero dijo que era ultrajar a los dioses divulgar los misterios, y que si ellos no la castigaban, los iniciados la harian pedazos para vengarse de su perjurio y de su traicion. Posthumio, combinando entonces la severidad con la dulzura, disipó sus escrúpulos y le prometió que tomaria medidas para que su vida no corriera peligro. Fecenia, tranquilizada, descubrió todos los secretos y horrores de las bacanales: dijo que por espacio de mucho tiempo estas fiestas no se habian verificado si no de dia y tres veces al año, pero que hacia dos años que PAculla-Minia, sacerdotisa de Campania, que se decia inspirada, habia hecho grandes alteraciones y que se celebraran de noche; que exigia veinte años lo menos para ser admitido, que habia hecho que entrasen hombres, y habia iniciado á sus hijos Minio y Herenio-Cerinio. Añadió que no habia clase de crimenes á que no se entregasen en las tinieblas de noche; que los que rehusaban eran obligados por fuerza, ó se les inmolaba, por miedo de que vendieran los misterios; que el número de los iniciados de todos los órdenes de Roma era tan considerable que formaban, por decirlo asi, un pueblo. Postumio, despues de adquirir estas noticias, puso á Fecenia en seguridad en casa de Sulpicia, hizo venir en secreto á ella á Oebucio, y en seguida dio parte al senado, que se llenó de horror y espanto al saber estos odiosos pormenores. Cada uno de los senadores temia que alguno de su familia fuese de los iniciados. Se dieron gracias á 36

Posthumio por la prudencia con que habia hecho, sin ruido, descubrimiento tan importante. Los cónsules recibieron órden de perseguir las bacanales con todo el rigor que merecian, y de prohibir en Roma y en toda la Italia aquellos misterios, y todas las ceremonias nocturnas. Los cónsules ordenaron á los ediles, curules y plebeyos que impidieran las reuniones secretas, y que les entregasen todos los iniciados que pudieran descubrir. Se recomendó a los triunviros capitales que velasen por la seguridad de Roma, y contra los incendios que los iniciados podrian intentar para escaparse con ayuda del desórden. Hasta se les dio quinqueviros para que les auxiliasen en sus funcio nes. Tomadas todas estas precauciones, subieron los cónsules á la tribuna de las arengas, y despues de haber hecho una invocación solemne a los dioses, Psothumio, en un discurso enérgico, espuso al pueblo el peligro en que se encontraba la república, si no se ponia pronto remedio al mal, y no se ahogaba, antes de que hubiese adquirido mas fuerza, aquella conjuracion contra el órden público. Hizo ver que todos los crimenes que se lamentaban tenian su orígen en los vergonzosos misterios de las bacanales; que aquellas fiestas debian causar horror á los dioses que ultrajaban, y que habian permitido su descubrimiento; que no eran por otra parte mas que un velo para cubrir una conspiración que seria fatal á la república, que siempre habia tenido la sensatez de no permitir las innovaciones religiosas, y la introducción de ceremonias estrangeras. Postumio escitó al pueblo á unir sus esfuerzos á los del senado, y á caer sobre los culpables, cualesquiera que fueses. Leyó en seguida el senado-consulto que, concediendo recompensas á los que habian descubierto las bacanales, establecia penas contra los que favoreciesen ú ocultasen á los iniciados, ó comprasen sus bienes para darles los medios de evitar los procedimientos. Hácese subir el número de bacantes entre hombres y mugeres, á mas de siete mil. Muchos de ellos fueron presos, otros, para no sufrir la vergüenza del suplicio, se dieron muerte. Los principales gefes, M. y L. Catinio, plebeyos de Roma, L. Opiternio de Falerno, y Minio Cerinio, de Campania, fueron reducidos á prision: convencidos de ser los instigadores de todos los crimenes, sufrieron el castigo merecido. El terror se habia esparcido por Roma; gran número de personas se habian alejado de ella. Se trató de apresurar la conclusion de este proceso. Los iniciados que eran mas que culpables seducidos, y que no habian cometido aun los crimenes á que se habian ligado por juramentos execrables, fueron encarcelados. Cerrinio fué enviado á los ardeates, á los que se recomendó que le tuvieran en estrecha prision, y que impidiesen que se diera la muerte. Los que fueron convencidos de asesinatos, de firmas falsas y de escesos vergonzosos, fueron decapitados. A muchas mugeres se las ajustició en el seno de sus mismas familias, para ahorrarles la vergüenza de un suplicio público. Las bacanales fueron abolidas en toda Italia, pero no se destruyó el culto á Baco. Los que se lo quisieron tributar se vieron precisados á presentarse al pretor, que llevaba la petición al senado. No se permitió que se reuniesen mas de cinco personas en el sacrificio secreto que se ofrecia á Baco, y se prohibió á estos iniciados tener sacerdotes y juntar sumas comunes para celebrar fiestas. El senado decretó ademas que Fecenia y Oebucio recibirían del tesoro 100,000 sextercios en recompensa del servicio que habian hecho al estado. Oebucio quedó en libertad de no servir si no le convenia. A Fenecia, que no era mas que liberta, se concedieron todos los derechos de ciudadania, y se declaró que podia casarse con un hombre libre. Este senado-consulto, del año 568 de Roman, fué sin duda enviado á toda Italia para dar á conocer las órdenes del senado. Por mucho tiempo no se tuvo noticia de él sino por lo que dice Tito Livio, pero en 1640 Juan Bautista Cigala lo encontró en unas excavaciones hechas 37

en Tiriolo, en la Calabria Ulterior, entre otras antigüedades. Está grabado sobre una tabla de bronce, que tendrá un pie cuadrado; está redactado en latin antiguo, y es muy curioso por su contenido, y por la manera con que confirma la relacion de Tito Livio. Ahora se halla en Viena. Un sábio napolitano, Mateo Egizio, hizo en 1729 sobre este senado-consulto una obra llena de erudición para esplicar las bacanales. La Italia quedó libre por mucho tiempo del escándalo de estas fiestas; pero en los últimos tiempos de la república, y bajo los emperadores, volvieron á estar de moda. Veleyo Patérculo cuenta que Antonio las celebró. Este triunviro gustaba de tomar el nombre de Liber Pater ó de Baco; viósele mas de una vez coronado de yedra, calzado de coturno, y llevando un tirso 30 en la mano, imitar en Alejandria la pompa del dios vencedor de la India, y pasear en su carro á Cleopatra, como á otra Ariadna. Mesalina, rodeada de mugeres perdidas, ofrecia sacrificios á Baco. Puédese imaginar la licencia que debia reinar en fie stas presididas por aquella princesa. (Enciclopedia Moderna. Diccionario Universal de Literatura, Ciencias, Artes, Agricultura, Industria y Comercio, publicada por Francisco de Paula Mellado, Madrid, 1851, tomo IV, columnas 331-337.). 31

La represión de los Bacchanalla

El culto a Baco, dios del vino, extendido con gran fuerza por toda Italia, era de tipo histérico, y comportaba, por tanto, la celebración de rituales ocultos accesibles sólo para un grupo de iniciados. El gran favor popular de que disfrutaba este culto entre las clases sociales menos favorecidas se explica, en gran parte, porque ofrecía a los creyentes una esperanza de salvación y de fusión íntima con la divinidad. En la práctica, parece ser que estas reuniones iniciáticas y secretas provocaban todo tipo de incidentes que escapaban del control de las autoridades. Por el ello, el Senado activó medidas represivas contra los adeptos de este culto, acusándolos de conspiradores, criminales y subversivos. Conservamos tanto el relato del historiador Tito Livio (59 a.C.-17 d.C.) sobre este asunto, como una copia de la carta enviada por el Senado a una comunidad del sur de Italia y posteriormente grabada en bronce. En este último documento conocido incorrectamente como Senadoconsulto de las Bacanales, se especifican las nuevas condiciones, extremadamente restrictivas, bajo las cuales se podían continuar rindiendo culto a Baco. Por otra parte, la visión conservadora y pro-senatorial de Tito Livio insiste, sobre todo, en el carácter subversivo y libertino de las reuniones secretas de los iniciados. Todo esto

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En la mitología del mundo griego el tirso es una vara o bastón forrada de vid o hiedra y rematada por una piña de pino. Era el símbolo fálico utilizado en las fiestas orgiásticas que se hacían en honor del dios Dioniso o de Baco (que es un epíteto utilizado tamb ién por los griegos y que tomaron más tarde los romanos para su religión). A este símbo lo se le supone de origen tracio (que a su vez tomarían de Egipto y Canaán [Fenicia]), difundido después por el mundo helenístico. Es decir, se trata de una representación del pene erecto utilizado en los cultos de la fertilidad. 31 Enciclopedia moderna: Diccionario Universal de Literatura, Ciencias, Artes, Agricultura, Industria y Comercio, escrita por Francisco de Paula Mellado. Colaboradores Francisco de Paula Mellado, Julián Calleja Sánchez, Juan Francisco Camacho, José Clairac y Blasco, Rafael Conde y Luque, Melchor García. Publicada por Establecimiento Tipográfico de Mellado, 1851, volu men IV. Procedente de Universidad Comp lutense de Madrid. Dig italizado el 15 de Abril de 2008.

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constituía, a los ojos de la religión tradicional, una amenaza bastante evidente que implicaba consecuencias que iban más allá de la esfera religiosa.

Los dos cónsules recibieron el encargo de llev ar a cabo una investigación sobre las asociaciones clandestinas. Un griego de baja condición había llegado primero a Et ruria, falto de todos los conocimientos adecuados a la formación del cuerpo y del espíritu que nosotros hemos recibido de la nación más e rudita que ha existido nunca. Este hombre era un tipo de sacerdote y adivino, sin embargo, no de aquellos que inculcaban sus errores en el espíritu de los demás a fuerza de profesar sus creencias de manera pública y abierta, frente a todo el mundo, sino haciéndolo como representante de rituales secretos y nocturnos. Estos cultos, en un principio, no tenían muchos adeptos, pero después empezaron a divulgarse bastante, tanto entre los hombres como entre las mujeres. Para seducir a más gente, se añadieron a la s prácticas relig iosas los placeres del vino y de la buena carne. Cuando el vino encendía los espíritus, y la noche y la mezcla de sexos, especialmente de tierna edad, borraban cualquier sentimiento de pudor, pronto se cayó en todo tipo de desenfrenos. Todo el mundo encontraba algo donde poder satisfacer su pasión predilecta. Pero las relaciones vergonzosas entre hombres y mu jeres no eran el único escándalo: de estas reuniones salieron falsos testigos, falsas firmas, testamentos y acusaciones y, con eso, los envenenamientos y los asesinatos se perpetraban a escondidas, hasta el punto de que, a veces, ni siquiera se recuperaban los cadáveres para enterrarlos. Muchas eran las cosas que se osaba hacer, ya fuera por el engaño, ya fuera, más a menudo, por la vio lencia. Y esta violencia permanecía oculta porque los aullidos y el estrépito de los tambores y de los címbalos ahogaban los 32 gritos de las víctimas en medio del estupro y de la muerte.

La homosexualidad en Roma a través del Satiricón

El título original de este interesante escrito es P.A. Satiricon libri. Las iniciales corresponden al autor, Petronius Arbiter. Parece que la novela fue muy popular ya que tanto Quintiliano como Tácito escribieron comentarios sobre la misma. El texto sobrevivió a la Edad Media, aunque escondido de la vista pública debido al tema y a sus orígenes 33 paganos . No fue sino hasta 1664 que la primera edición que incluía la fiesta de Trimalción estuvo disponible al público general gracias a los esfuerzos de Pierre Petit. Poco después El Satiricón fue traducido a varias lenguas y se convirtió en uno de los bestsellers de la literatura occidental. El libro, que no es un tratado de historia sino una novela, retrata muy bien la época del siglo I d. de J.C., en Roma, es decir, cuando la Iglesia cristiana primitiva estaba en sus primeros tiempos, luchando contra el trasfondo judío y pagano y extendiéndose a través de las provincias del Imperio romano y más allá de sus fronteras, por Mesopotamia, Persia, Etiopía, Anatolia oriental, Hispania, el norte de África y las Galias.

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Historia de Ro ma, Tito Livio, 39, 8.3-8; Vida Religiosa en la Antigua Roma, Xavier Espluga y Mónica Miró i Vinaixa, Editorial UOC, 2003, Barcelona, España, páginas 40, 41. 33 Pagano proviene del latín pagus, que se refiere a un lugar, sitio o campo, el pago de los argentinos, por ejemplo. Su significado primario es campesino y, por extensión, rústico, con el sentido de ignorante o supersticioso, pero su sentido verdadero es relativo o perteneciente al campo. Los cristianos apóstatas de la Iglesia cesaro-papista constantiniana lo empezaron a aplicar a los miembro s de las viejas relig iones que existían en el Imperio en forma peyorativa, sobre todo, cuando la Iglesia se transformó de perseguida en perseguidora de las ideas relig iosas de los demás y negó a los otros la tolerancia que por tanto tiempo había reclamado para sí. Esto ocurrió, obviamente, cuando el Reino de Dios fue trasladado por los líderes relig iosos de la Iglesia desde el cielo a la tierra y se mundanalizó, haciéndose parte del mundo, justamente lo que Jesucristo, el fundador de la Iglesia cristiana, había dicho que sus seguidores fieles no harían.

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El texto que nos ha llegado habla de las desventuras del narrador, Encolpio, y su amante, un bello adolescente de dieciséis años llamado Gitón. A través de la novela, a Encolpio le resulta difícil hacer que Gitón le sea fiel mientras es constantemente seducido por otros. El amigo de Encolpio, Ascilto (quien parece haber tenido una relación previa con Encolpio), es otro personaje principal pero desaparece de la narrativa como a la mitad del texto que sobrevive. El episodio más extenso del texto sobreviviente es el banquete de Trimalcio, un nuevo rico y ostentoso liberto. A partir de este texto, Helena Ortuño Rodríguez ha publicado un interesante ensayo titulado Las Relaciones de Poder en el Mundo Romano: El Satiricón de Petronio, del que no me resisto a citar varios párrafos en lo relativo a lo que, desde nuestro punto de vista occidental y actual, fue la homosexualidad en la metrópoli y en el Imperio que dominaba. `No hay nada más falaz que los estúpidos prejuicios huma nos, ni nada más estúpido que la severidad hipócrita`. En el Satiricón encontramos prácticamente todas las modalidades de homosexualidad, tanto lícitas como ilícitas. Aparecen los amores entre un amo y su esclavo (Trimalción y Creso; y Encolpio y Gitón); un hombre con el esclavo de otro (Ascilpo y Gitón); un maestro y su aprendiz (Eumolpo y su discípulo); dos hombres adultos (Encolpio y Ascilpo), con prostitutos (Eumolpo y el hijo de Filomela) y entre mujeres (Fortunata y Escintila). Comencemos hablando de las relaciones homosexuales `bien vistas` en el mundo romano, para pasar luego a la ruptura de esas relaciones de poder con los amores ilícitos. Para los romanos la homosexualidad estaba comúnmente aceptada, pero difiere de la homosexualidad griega. Entre los griegos se daba la pederastia, en la que el hombre adulto tenía la finalidad de educar a su amante, y conllevaba una serie de comportamientos amorosos que para los romanos eran signo de debilidad. Para poder entender bien este tema, hay que entender primero cual era la mentalidad romana. Los romanos eran educados en la idea de que te nían que ser ante todo dominadores, al igual que su Roma era imperialista. Esta mentalidad hacía que la pederastia griega tuviera un gran problema: que si un adulto romano abusaba de un joven romano, éste crecería con una mentalidad de sometimiento, no de dominación. De ahí, que los dos únicos amores lícitos fueran con los esclavos propios (incluso una vez liberados) y con los prostitutos. En este sentido, sería interesante sacar a colación una frase muy aclaratoria de Séneca (que además perteneció durante un tiempo al círculo íntimo de Nerón):La pasividad sexual para un hombre libre es un crimen, para el esclavo una necesidad y para el liberto un deber. Las relaciones entre el amo y sus esclavos estaban bien vistas entre los romanos, siendo un signo de virilidad y de dominación. Esto queda reflejado en la novela durante la cena de Trimalción, que aparece con su favorito, Creso, y ante esto el autor realiza una crítica, pero no a la situación en sí, sino a que el susodicho Creso era un niño legañoso y avejentado, lo que venía a demostrar el mal gusto de Trimalción y su debilidad de carácte r, ya que esta

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relación sólo podía sustentarse en una base de tipo amoroso, porque el niño no resaltaba precisamente por sus cualidades físicas. Lo que no estaba tan bien visto eran las relaciones entre una mujer libre y un esclavo, hasta el punto de que esta podía perder su libertad si se daba un strupri commercium, es decir, una relación sexual continuada. Pero esto tiene sus explicaciones: primero, la mujer no podía gozar fuera de casa (como veremos después), y segundo, si la mujer mantenía unas relaciones extraconyugales podría quedarse embarazada y se corría el riesgo de que el niño no se pareciera al marido. En este sentido hubo una cierta tendencia al aborto que preocupaba muchísimo a los romanos: hubo numerosa legislación en contra y las críticas de los oradores abundaron. Aquí podemos citar el ejemplo de Julia la Mayor, hija de Augusto, que tenía numerosos amantes, y a la que una vez le preguntaron que cómo evitaba tener hijos no deseados, a lo que ella contestó: nunca cojo a un pasajero si la nave no está ya cargada, un método mucho mas fiable que el del aborto en aquella época; pero tenía en contra que si las mujeres romanas se casaban a los doce años, pasaría n por un considerable número de embarazos. Ante las relaciones de amo/esclavo se dieron algunas críticas, como las de Cicerón. Pero estas críticas se orientaban hacia los romanos que abusaban de los esclavos de otros, ya que cuando un amo se acostaba con su esclavo estaba perdiendo una capacidad laboral pero obtenía otros beneficios; en cambio, si era otro el que se acostaba con su esclavo, perdía esa capacidad laboral y encima no conseguía nada. En nuestra novela encontramos esta circunstancia, el robo de un esclavo, ante la que el protagonista, Encolpio, reacciona enérgicamente. Pero en este caso no es por la simple pérdida de un esclavo, sino que estamos en una ruptura de las relaciones de poder establecidas, incluso podríamos encuadrarlo dentro de los amores ilícitos, ya que no es una simple relación sexual sino que en este caso Encolpio es el amante, en el sentido de la persona que ama, mientras que Gitón es su amado. Esta situación se presta mucho a la burla ya que un hombre libre, como es Encolpio, se ve humillado y se pasa toda la novela torturado porque le intenten quitar a su amado (el terrible monstruo de los celos, como diría Otelo), lo que le coloca en la situación de dominado. Pero aún así, debemos señalar que las escenas de amor más hermosas se dan entre esta pareja, demostrando continuamente que uno moriría por el otro. Otro tipo de relación homosexual lícita, que aparece en la obra, es cuando Eumolpo go za de los favores del hijo de la matrona Filomela. La prostitución estaba tan aceptada en Roma que hasta los prostitutos tenían una fiesta propia que, se supone, se celebraba el 25 de abril. Tan enraizada estaba la prostitución masculina que hasta aparecieron personajes criticándola, como es el caso de Catón, que la criticaba pero no porque la viera mal, sino porque los ciudadanos romanos gastaban ingentes cantidades de dinero en estos menesteres. Hay autores que dicen que estos prostitutos pertenecían a una categoría de cortesanos de altos vuelos, y que estaban acostumbrados a una vida lujosa y refinada. Sea como fuere, el caso es que la homosexualidad estaba perfectamente bien vista en el mundo antiguo, llegando incluso a unos extremos increíbles, como es el caso de Platón, que además de dedicarse a defender a Sócrates, también escribió que la verdadera Synousía es 41

la que se realizaba entre los homosexuales, porque ellos eran los únicos que podían reconstruir la énade perfecta. Dejando de lado esta especie de misoginia, la homosexualidad debía de ser bien vista, conforme a su mentalidad porque el hombre era muy superior a la mujer y por tanto dominar a una mujer no tenía mérito, lo que lo tenía era dominar a un hombre. Estas relaciones de poder se romperían en varias circunstancias, en lo que podríamos llamar los amores ilícitos, que son los que se dan con el esclavo de otro y con el propio esclavo, pero habiendo amor por parte del amo, como ya hemos dicho; y en los casos de struprum (viuda, virgen y joven libre); en la homosexualidad femenina; entre dos hombres adultos y, también podríamos señalar, entre un alumno y su preceptor. Las relaciones homosexuales entre dos hombres adultos estaban mal vistas porque conllevaban que uno adoptara el rol femenino, y era éste el que era mal visto, ya que suponía una degradación. Aunque bien es cierto que esto no era síntoma de debilidad y que incluso era admitido entre las clases altas; sólo hay que recordar el caso de César y el rey de Bitinia, que era muy conocido, hasta el punto de que Octavio llamó a César reina durante una asamblea; pero nadie debía de dudar de la virilidad de César, pese a su tez clara. Las relaciones entre un maestro y un alumno (caso de Eumolpo y el hijo del tabernero) eran ilícitas por lo que hemos citado anteriormente: porque el maestro lo que tenía que enseñarle al efebo era las cualidades romanas, como la virilidad, y por el contrario lo que hizo fue seducirlo, adularlo con regalos y al final convertirlo en un hombre que gozaba siendo dominado por otro hombre. Por lo tanto, el alumno se educaba en su dominación, y de adulto no podría ejercer el papel dominador que corresponde a un romano hecho y derecho. 34 También hay que tener en cuenta que la función de educar era una actividad socialmente establecida, con lo cual no se estaban rompiendo sólo las relaciones de poder dentro de la pareja maestro/alumno, sino que se rompía una relación de poder casi de carácter cívico. Por último, lo que peor se veía era la homosexualidad femenina ya que para los romanos debía de ser algo así como una inutilidad elevada al cuadrado. Las mujeres eran seres inferiores, cuya principal finalidad era engendrar hijos, de ahí que una relación en la que no se podía engendrar nada era una inutilidad. Además era un insulto al ego masculino el hecho de que la mujer buscara su placer fuera de casa, y lo peor es que lo encontrara en un ser inferior, en una mujer. Pero esto se intentaba razonar diciendo que una de las dos mujeres era poco menos que un hombre, pero que difiere de éste porque es medio tonta, ya

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De ah í que, por ejemp lo, con relación al escándalos de las bacanales, de que se trata en otra parte, se cuestionara el que un hombre pudiera defender a la patria si en lugar de haber desarrollado el carácte r de dominador, de conquistador, se sometía a desempeñarse como dominado al ser penetrado o permitir a otro que lo penetrara. La penetración sexual era sinónimo de poder, de dominio, de conquista, de sometimiento de la otra parte. Por eso era mal v isto que un ciudadano romano fuera seducido por otro para desempeñar el rol de una mujer, a la que se consideraba un ser inferior, do minado, sometido. No hay, en todo este asunto, otra razón para que se mirara mal una relación en que el ciudadano era objeto de pen etración sexual.

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que prefiere mantener relaciones con mujeres. En este sentido pondríamos echar un vistazo a algunos textos de Marcial.35 Lo que interesa rescatar de aquí es el hecho de que, para los romanos, las relaciones sexuales entre hombres no eran mal vistas si no significaban que un ciudadano romano era objeto de dominio por medio de dicha relación sexual. 36 Se consideraba, tradicionalmente, que la mujer era un ser inferior, de ahí el hecho de que el derecho romano la rodeara de tantas prohibiciones y precauciones. Por eso, el que un ciudadano romano adoptara una actitud de agente pasivo en una relación con otro hombre, significaba que estaba renunciando a su carácter de hombre para asumir el rol tradicionalmente inferior de una mujer, particularmente grave era si las relaciones sexuales se efectuaban con un esclavo o un liberto. Esa era la única restricción que pudiera observarse al respecto, ya que la sociedad romana no estaba interesada, como nuestra sociedad occidental y judeo-cristiana, en dividir a todas las personas en heterosexuales, bisexuales y homosexuales.

Pompeya, una ventana al Imperio romano del siglo I d. de J.C.

Dentro de la Península italiana, en la región de Campania se situaban las ciudades romanas de Pompeya y Herculano que fueron destruidas por una erupción del Vesubio durante el reinado del emperador Tito. Estaban localizadas en una región con grandes posibilidades agrícolas y próximas a la ciudad de Neápolis, la Ciudad Nueva, la actual Nápoles. Si bien constituían ciudades de poca relevancia dentro del Imperio romano, la lava y las ce nizas de un volcán como el Vesubio, que prácticamente las enterró y permitió su conservación, permiten en la actualidad conocer como eran en época romana. Este hecho se produjo en el mes de Agosto del año 79 d. de J.C., cuando un alud de fango enterró a la ciudad de Herculano, mientras que Pompeya recibía una lluvia de cenizas, junto a trozos enormes de piedra pómez. Finalmente los vapores de azufre envolvieron a estas ciudades y asfixiaron a sus habitantes. Una parte importante de estos murió en el momento de su destrucción, entre ellos el famoso naturalista C. Plinio Segundo, mientras observaba la actividad del volcán. En un radio de dieciocho kilómetros el paisaje quedó afectado y también los campos fértiles que rodeaban a estas ciudades quedaron arrasados. Las excavaciones arqueológicas y estudios acerca de Pompeya y Herculano se iniciaron en el siglo XVIII, y con escasas interrupciones han continuado hasta nuestros días. En la actualidad podemos pasear por los restos de Pompeya, en la que se conservan perfectamente el trazado de sus calles, las estructuras de sus tiendas y talleres así como los

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Y aún así, a pesar de lo que se consideraba a este respecto, no existe ninguna clase de condena moral para las relaciones entre mujeres. Se trata solamente de có mo la sociedad ve una relación que le parece imp ropia porque se da entre seres inferiores como una especie de rebelión o de burla contra el predominio natural del hombre, que es, por naturaleza, para ellos, el que debe dominar, controlar y señorear en todos los aspectos de la vida social, política, militar y sexual. Esa es la única razón. Y si el Estado alguna vez se ve precisado a intervenir en las relaciones entre personas del mismo sexo, no es por un motivo moral, sino por una cuestión de sobrevivencia de su forma de vida, que se considera amenazada si no se produce hijos, que es la base para la expansión de Ro ma y para el mantenimiento de su poder y domin io sobre el mundo que conquista. 36 Y que una relación fuera mal vista por el entorno o por la sociedad, todavía no importa un pronunciamiento de tipo moral. A quien importa pronunciarse sobre esta materia no es a la relig ión sino al Estado, por las razones ya dichas en muchos lugares de estas páginas, como en la nota anterior.

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importantes edificios públicos de esta ciudad como el Foro, el Templo de Isis o el Anfiteatro, junto a los restos de su sistema de amurallamiento. Numerosas casas particulares de esta ciudad han conservado sus estancias, atrios y jardines. En bastantes ocasiones estas viviendas también presentan importantes restos de pintura mural y de mosaicos. La ciudad de Herculano de menores proporciones que Pompeya, también ha proporcionado numerosas casas particulares, termas privadas y algunos edificios públicos como el Teatro. Algunas villas suburbanas próximas a la ciudad de Pompeya, también conservan junto a sus dependencias importantes frescos de pintura mural, que utilizan frecuentemente temas de inspiración griega. El hecho de permanecer sepultadas durante siglos por la lava y las cenizas ha permitido una buena conservación de los restos de estas ciudades antiguas. También esta región campana donde estaba localizada Pompeya, había recibido como todo el sur de Italia, la influencia de la civilización griega. Prueba de esta importante influencia es la presencia no lejos de Pompeya de la ciudad de Paestum, donde se alzan importantes templos griegos en buen estado de conservación. En este sentido también la ciudad de Nápoles (Neapolis), próxima a Pompeya y Herculano había sido una fundación griega. De hecho, toda esta región cabe dentro de la denominación general de Magna Grecia.

La Magna Grecia se extendía por la costa merid ional y oriental de Sicilia y, en la Península, se extendía por Enotria (Calabria) y Lucania y el golfo de Tarento, con enclaves en Campania (que era territorio et rusco), Apulia e incluso en la costa meridional de Etruria, con el enclave de Pyrg i, al n oroeste de Ro ma.

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Magna Grecia (en griego ­Megalê El'lás­) es el nombre dado en la Antigüedad al territorio ocupado por los colonos griegos que se establecieron en el sur de la península italiana y en Sicilia, donde fundaron polis 37 que comerciaron con su metrópoli. Originalmente, Magna Grecia fue el nombre usado por los romanos para describir el área alrededor de la antigua colonia griega de Graia (), de forma que el área entera de colonización griega en la península italiana y Sicilia fue conocida por este nombre. De hecho, los términos Grecia y griegos en español y muchos otros idiomas vienen del término latino.

CAMPANIA

El golfo de Puteolanus y el volcán Vesubio, con las principales ciudades del área: Cu mae, Puteoli, Misenum, Neapolis, Herculanu m, Po mpeii, Stabiae, Surrentum, y la isla de Capri, donde tuvo su palacio el emperador Tiberio.Herculano, Po mpeya y Stabias, junto a otras poblaciones inmediatas, fueron destruidas por la erupción del volcán, preservando excelentes muestras de la vida cotidiana en tiempos de la Ro ma del primer siglo de la era actual.

Muchas de las nuevas colonias se convirtieron en poderosas y prósperas ciudades, como Neapolis (, Nápoles), Sýbaris (, Síbaris). Otras ciudades de la Magna Grecia fueron Syrakousses (, Siracusa), Akragas (, Agrigento), Selinus (, Selinunte), Taras (, Tarento), Lokroi o Locria (), Rêgion (), Kroton (, Crotona), Thurioi (, Turios), Elea (), Messana (Mesina), Tauromenio e Hímera. Desde estos emplazamientos se mantenían vínculos con la

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Esto es, ciudades. Aunque al princip io meras colonias de sus metr

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Grecia más occidental, la del actual litoral hispanofrancés: Massalia (Marsella), Antípolis (Antibes), Nikaia (Niza), Emporion (Ampurias) o Mainake (Málaga). Se dice que la Magna Grecia fue la tierra donde Odiseo, rey de Ítaca (Ulises en la cultura romana) se perdió durante diez años, después de regresar de Troya y antes de llegar a su reino. Numerosas leyendas e historias mitológicas de la (Hélade) 38 tienen lugar allí. La Magna Grecia fue conquistada por Roma, que tras vencer en las guerras samnitas continuó su expansión hacia el sur. Caso famoso es el de Tarento, que tenía una alianza con Roma, lo que no impidió que ésta violara la cláusula que le impedía llevar una flota más allá de estrecho de Mesina. El interés de Pompeya y de la cercana Herculano radica en el hecho de que se puede contemplar con bastante exactitud lo que constituía la vida cotidiana de una ciudad romana del Imperio tal como se desarrollaba hace 2000 años, con sus calles, y sus diversos espacios públicos y privados.

Escena en un establecimiento de termas.

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En la Bib lia, Elisa es hijo de Yawân, y se le considera por algunos autores como antepasado de los griegos eolios, quienes ocuparon amplias regiones en la Grecia continental, sobre todo en el noroeste del Peloponeso, región conocida como Ellis o Elis, de donde (Hélade), el nombre oficial actual de Grecia.

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Fresco en el venereum de un edificio p rivado de Po mpeya.

Otra escena hallada en un lupanar pompeyano.

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Vista de la casa de los Vettii, en Po mpeya: Peristiliu m ­ Viridariu m, vista general. En el plano que sigue, esta área está señalada en color rojo. En las diversas dependencias de esta casa, como en otros edificios públicos y privados de Pompeya que se han excavado, se han encontrado numerosas pinturas, frescos, esculturas y otras muestras de arte que tienen un significado claramente relig ioso y sexual.

Príapo, el dios de la fecundidad

En la mitología griega, Príapo (en griego antiguo Príapos) es un dios menor rústico de la fertilidad, tanto de la vegetación como de todos los animales relacionados con la vida agrícola, y un personaje puramente fálico. Era adorado como protector de los rebaños de cabras y ovejas, de las abejas, del vino, de los productos de la huerta e incluso de la pesca. Era una divinidad de carácter obsceno, representado como un enano deforme, con un enorme falo en perpetua erección, símbolo de la fuerza fecundadora de la naturaleza. Los romanos solían colocar en sus jardines estatuas de Príapo, normalmente con la forma de toscas hermas 39 de madera de higuera, manchadas de bermellón (de aquí que el dios fuese

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En la Antigua Grecia, una herma (en griego antiguo , plural hermai) era un pilar cuadrado o rectangular de piedra, terracota o bronce (el estípite) sobre el que se colocaba un busto del dios Hermes, normalmente con barba (signo de fuerza física), y cuya base se adornaba con un falo en erección (símbolo de masculin idad y de disposición a las armas). El nombre del dios Hermes proviene de las hermas, y de ellas procede también su papel como protector de mercaderes y viajero s, pues anteriormente fue un dios fálico asociado con la fertilidad y la suerte. Las hermas eran usadas como marcas para señalar carreteras y fronteras y marcar los límites de las propiedades, aunque también tenían una función apotropaica, es decir, de alejamiento de lo maligno, ya fuera espíritu, adversidad o enemigo. En Atenas se colocaban fuera de las casas para atraer la buena suerte. Cada barrio tenía su herma, y se conservan vasijas con pinturas que muestran sacrificios particulares siendo realizados en ellas. Originalmente, las hermas eran simples montones de piedras usados para marcar un camino o una frontera. Todo el que pasaba cerca añadía su propia piedra al montón, anunciando también de esta forma su presencia. En lo alto de estos montones se colocaban figuras

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llamado ruber o rubicundus), con un enorme falo erecto, llevando fruta en su ropa y una hoz o una cornucopia en la mano. Su función era la de garantizar una abundante cosecha, pero también hacían las veces de espantapájaros. Príapo alejaba el mal de ojo y su estatua protegía las huertas de los ladrones. Como otras divinidades protectoras de las artes agrícolas, se le creía poseedor de poderes proféticos, y a veces se le menciona en plural. Sin embargo, otros muestran cómo los poetas inventaron situaciones cómicas y obscenas para Príapo, otorgándole un prominencia literaria mayor de la que gozó en los ritos y la religión, si bien las figuras fálicas enmascaradas destacaban en muchas ocasiones festivas, tanto en Grecia como en el más extenso mundo romano. Según algunos mitógrafos, sus lugares originarios de culto eran las ciudades de Asia Menor situadas en el Helesponto, particularmente Lámpsaco. Por esto a veces era llamado «Helespóntico». Más tarde, su culto se difundiría por Grecia e Italia. Los poetas griegos más antiguos, como Homero o Hesíodo, no mencionan Príapo y Estrabón afirma expresamente que sólo tardíamente fue objeto de adoración divina. Príapo tenía tantos rasgos en común con los otros dioses de la fertilidad que los órficos le identificaban con sus místicos Dionisos, Hermes, Helios y demás. Las leyendas áticas le relacionan con seres tan sensuales y licenciosos como Conisalos, Ortanes y Ticone. En cierta manera su equivalente en la mitología romana, donde fue mucho más popular que en la griega, era Mutinus Mutunus, la personificación del poder fructífero de la naturaleza. 40 Príapo suele ser considerado hijo de Dioniso y Afrodita 41 . Se dice que ésta había cedido a los abrazos de Dioniso, pero durante la expedición de éste a la India le fue infiel y vivió con

fálicas talladas en madera. En las primitivas hermas «cilenias», la base de piedra y madera era simple y llanamente un falo. Sobre el año 520 Hiparco, h ijo de Pisístrato, sustituyó los montones de piedra que marcaban los puntos intermed ios entre los diversos pueblos (deme) de Ática y el ágora de Atenas por hermas de piedra con la forma defin itiva. Según Heródoto los primeros en erigirlas fueron los pelasgos, un pueblo legendario originario de la península Itálica, donde dejarían rastros de construcciones ciclópeas. Los pelasgos se habrían asentado en Grecia, fundando Atenas e introduciendo el uso de las hermas de madera, quizá por razones económicas. En mayo del 415 a. C., la noche anterior a la partida de la flota ateniense hacia Siracusa durante la Guerra del Peloponeso (ver expedición a Sicilia), todas las hermas atenienses fueron vandalizadas, lo que fue considerado una señal de mal augurio. Aunque nunca fue demostrado, los atenienses de la época creyeron que había sido obra de saboteadores , bien de Siracusa o de pacifistas de la propia Atenas. De hecho Alcibíades, pupilo de Sócrates, fue acusado de ser el cerebro del crimen. Él negó las acusaciones y se ofreció a ser ju zgado, pero los atenienses no querían trastornar aún más los planes de la expedición, y ésta partió en la fecha prevista. Sin embargo, más tarde sus enemigos políticos le juzgaron y sentenciaron a muerte in absentia, tanto por la mutilación de las hermas, como por el crimen supuestamente relacionado de profanar los misterios eleusinos. 40 Luciano cuenta en Sobre la danza Bitinia que Príapo era considerado un dios guerrero, un tutor rústico del infante Ares. Príapo tamb ién es reconocido como un santo en la Ecclesia Gnostica Catholica. 41 Considerado una divinidad menor, fue hijo de Afrodita --o, según otras versiones, de Quíone--, y de Dionisio, Hermes, Zeus o Adonis, según las diversas leyendas. Una de las versiones del mito, que señala a Príapo como hijo de Afrodita y Zeus, cuenta que Hera, profundamente celosa de su rival, le tocó el vientre mientras estaba aquella embarazada, dando a lu z co mo consecuencia a un niño deforme. Su madre Afrodita temiendo las burlas de los demás dioses abandonó a su hijo en el bosque, pero unos pastores lo recogieron, lo criaron, y lo veneraron como un dios. Sin embargo, según otras fuentes Príapo era hijo de Dioniso y de una náyade o de Quíone y dio su nombre a la ciudad de Priapos, la actual ciudad turca de Karab iga, mientras otras

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Adonis 42 . A la vuelta de Dioniso Afrodita volvió a su lado, pero pronto le abandonó de nuevo y marchó a Lámpsaco para dar a luz al hijo del dios. Hera, decepcionada por la conducta de Afrodita, la tocó y su poder mágico hizo que alumbrase un hijo extremadamente feo y con unos genitales inusualmente grandes. En Helicón (Beocia) el escritor y viajero Pausanias señalaba una estatua de Príapo que era «digna de verse»: Este dios es adorado donde las cabras y ovejas pastan o donde hay enjambres de abejas, pero la gente de Lámpsaco le adora más que a ningún otro dios, llamándole hijo de Dioniso y Afrodita. 43 En los Fastos de Ovidio, la ninfa Lotis cayó dormida ebria en un banquete, y Príapo aprovechó esta oportunidad para intentar violarla. Con sigilo se le acercó, y justo cuando iba a abrazarla uno de los burros de Sileno (anfitrión del banquete) alertó al resto de invitados con «estridentes rebuznos». Lotis se despertó y rechazó a Príapo, pero su auténtica salvación fue ser transformada en flor de loto. Para hacerle pagar por estropearle esta oportunidad, Príapo mató al burro. Esta anécdota servía para explicar por qué en la ciudad de Lámpsaco, donde Príapo era adorado entre la descendencia de Hermes, se sacrificaban burros como libación. 44 En las paredes del vestíbulo de la llamada Casa de los Vettii en Pompeya se haya pintado al fresco uno de los dioses más eróticos de la mitología clásica. Su culto, aunque originario de Asia, llegó a Grecia en época tardía pasando después al panteón romano a través de la Magna Grecia principalmente. Es dios de la fecundidad y de la jardinería y se le representa con un enorme y llamativo falo en erección. La imagen de Príapo, plasmada dentro de un concepto absolutamente realista e ilusionista en la fabulosa casa pompeyana, ofrece una muestra muy evidente de la potencia sexual de este dios. Se considera a Príapo dios protector de huertos y jardines, el que ahuyenta a los ladrones, espantapájaros, portador de buena suerte y que neutraliza los maleficios de aquellos que intentan perjudicar las cosechas. Sus atributos más frecuentes son la podadera y demás instrumentos de jardinería. El fresco con la imagen de Príapo en las paredes del vestíbulo cubierto de la Casa de los Vettii se halla pues plenamente justificado, además de servir contra el mal de ojo de aquellos envidiosos de la riqueza de la casa. El peso de su pene, poder fecundador, y el cesto de frutas a manera del género del bodegón que le acompaña, sirven como elementos identificadores de su función última.

también le describen co mo hijo de Adonis con Afrodita, de Hermes, o de un padre de largas orejas, esto es, de Pan o de un sátiro. 42 Adonis sería su padre según un escolio Sobre Licofrón señalado por Kerényi, 1951. 43 Descripción de Grecia, Pausanias, ix.312. 44 Este mito recuerda al de Apolo y Dafne. Y aún otra leyenda tardía cuenta que la diosa ro mana del hogar, Vesta, se despertó con los rebuznos del asno, su animal preferido, en el mo mento en que Príapo pretendía violarla, y por esto mismo en la fiesta de Hestia (Vesta) se coronaban a los asnos con flores. Como venganza, anualmente Príapo exigía el sacrificio de un burro. Otra leyenda cuenta que el origen está en una pelea que Príapo tuvo con un asno (al que Dioniso había concedido el don de la palabra) sobre el tamaño de sus respectivos miemb ros viriles. Príapo ganó y mató al asno, aunque luego sintió pena y lo subió a las estrellas.

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Fresco que muestra a Príapo pesando su miembro en una balan za contra la ganancia obtenida de sus campos, procedente de la casa de los Vett ii, en Po mpeya.

Descubierta hace más o menos un siglo, esta casa pompeyana, construida a mediados del siglo I d. de J.C., fue residencia de Vettio Restituto y Aulo Vettio Conviva. Estos dos acaudalados comerciantes ostentaron su poderío económico y gastaron grandes sumas en decorar la mansión con admirables decoraciones pictóricas del llamado IV estilo pompeyano. Caracteriza a este estilo un ilusionismo (teatral o fantástico) que llena las paredes de cortinajes, guirnaldas, bucráneos, telones, máscaras, etc., temas ornamentales 51

realizados después del terremoto del año 62 d. de J.C., que asoló la ciudad de Pompeya, antes de la erupción catastrófica del Vesubio, que la sepultó, congelando un momento de la historia romana, y de su religiosidad y de su arte 45 .

Priapeos romanos

(Antología bilingüe)

En Roma, el culto al dios Príapo estaba muy extendido. Y eran muy comunes las inscripciones y los carteles con Príapo como protagonista. A veces eran advertencias contra ladrones e intrusos que recibirían el castigo propio de Príapo (la penetración anal), otras veces divertidas alusiones mitológicas. Los siguientes Priapeos 46 , que se ofrecen en formato bilingüe (con la primera columna en castellano y la segunda en el original latino) pueden dar un vistazo más o menos amplio acerca de la naturaleza de este dios, que de deidad agraria de la fertilidad y guardián de los campos pasa a ser, además, el centro de una lasciva y lujuriosa sexualidad que no admite distinción entre sexos ni edades: mujeres, hombres, muchachos, todos a una, pueden experimentar la avasalladora irrupción del descomunal falo de Príapo si se interponen en su camino.

TRADUCCIÓN CASTELLANA

-1 Tú, lector, que vas a leer las bro mas procaces que hay en estos toscos poemas, deja ya de fruncir el ceño con tanta dureza, como hacía el viejo Lacio. No viven en este templo la hermana de Febo, ni Vesta, ni tampoco Minerva, la diosa que nació de la cabeza de su padre; en él habita el guardián de los jard ines, pintado de minio, con esa verga descomunal asomando entre su entrepierna descubierta. Así que cubre tus partes con la túnica, o si no, lee estos poemas con los mismos ojos con los que las miras. -2 Príapo, tú eres testigo de que estos poemas, más dignos de un huerto que de un libro, los he compuesto sin mucho esfuerzo, co mo un puro juego. No se me ha ocurrido convocar a las musas, como suelen hacer los poetas, para que acudan a este lugar tan poco virginal, porque me faltaría el coraje necesario para llevar ante Príapo a las castas hermanas, al coro de las Piérides. Así que sé benévolo con estos poemas que ociosamente he escrito en las paredes de tú templo, te lo suplico. -3 -

LATÍN

Carmin is inco mpti lusus lecture procaces, Conveniens Latio pone superciliu m. Non soror hoc habitat Phoebi, non Vesta sacello, Nec quae de patrio vertice nata dea est. Sed ruber hortorum custos, memb rosior aequo, Qui tectu m nullis vestibus inguen habet. Aut igitur tunicam parti praetende tegendae, Aut quibus hanc oculis aspicis , ista lege. Ludens haec ego, teste te, Priape, Horto carmina digna, non libello, Scripsi non nimiu m laboriose. Nec Musas tamen, ut solent poetae, Ad non virgineum locum vocavi. Nam sensus mihi corque defuisset, Castas, Pieriu m choru m, sorores Auso ducere mentulam ad Priapi. Ergo quidquid id est, quod otiosus Temp li parietibus tuis notavi, in partem accipias bonam, rogamus. Obscuro poteram tibi dicere: 'da mihi quod

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La mayor parte de los frescos y pinturas murales no están disponibles al público debido a que las escenas de sexo exp lícito que contienen no se consideran apropiadas para que sean vistas de bu enas a primeras. De ahí que el público en general ignore el contenido de esas pinturas y el significado que tuvo en la vida cotidiana romana la sexualidad y la relig ión, intrínsecamente unidas, como también a la polít ica y a las intrigas. 46 Sportive Epigrams, traducción inglesa de Leonard C. Smithers y Sir Richard Bu rton (1890), en http://identidades.org/literatura/priapeos.htm.

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Podría decírtelo con rodeos: Dame eso que puedes dar una y otra vez sin agotarse; Dame eso que tal vez desearás inútilmente dar cuando una barba desagradable pueble tus mejillas; Dame lo que a Júpiter dio Ganímedes, quien, arrebatado por el águila sagrada, ahora escancia agradable néctar a su amante; Dame lo que la recién casada ofrece a su marido la primera noche, para evitar que se le desgarre la otra parte. Pero más sencillo será decírtelo claramente: Deja que te dé por el culo ¡Qué voy a hacerle! Así de bruto soy.

tu Des licet assidue, nil tamem inde perit. Da mihi, quod cupies frustra dare forsitan olim, Cu m tenet obsessas invida barba genas, Quodque Iovi dederat, qui raptus ab alite sacra Miscet amatori pocula grata suo, Quod virgo prima cupido dat nocte marito, Du m timet alterius vulnus inepta loci.' Simp licius multo est 'da pedicare' Lat ine Dicere: quid faciam? crassa Minerva mea est. Quam puero fertur legem dixisse Priapus, Versibus haec infra scripta duobus erit: Quod meus hortus habet, sumas impune liceb it, Si dederis nobis quod tuus hortus habet. Qui su m ligneus, ut vides, Priapus et falx lignea, ligneusque penis, Prendam te tamen et tenebo prensum Totamque hanc sine fraude, quantacumque est, Tormento citharaque tensiorem Ad costam tib i septimam recondam. Matronae procul hinc abite castae: Turpe est vos legere impudica verba. Non assis faciunt euntque recta: Nimiru m sapiunt videntque magnam Matronae quoque mentulam libenter. Cur obscena mihi pars sit sine veste, requiris: Quaere, tegat nullus cur sua tela deus. Fulmen habet mundi dominus, tenet illud aperte; Nec datur aequoreo fuscina tecta deo. Nec Mavors illu m, per quem valet, occulit ensem; Nec latet in tepido Pallad is hasta sinu. Nu m pudet auratas Phoebum portare sagittas? Clamne solet pharetram ferre Diana suam? Nu m tegit Alcides nodosae robora clavae? Sub tunica virgam nu m deus ales habet? Quis Bacchu m gracili vestem praetendere thyrso, Quis te celata cu m face vid it, A mor? Nec mihi sit crimen quod mentula semper aperta est: Hoc mihi si telu m desit, inermis ero. Insulsissima quid puella rides? Non me Praxiteles Scopasve fecit, Non sum Ph idiaca manu politus; Sed lignum rude villicus dolavit, Et d ixit mihi 'tu Priapus esto'.

-4 En dos versos se resume la ley que, según cuentan, Priapo impuso a los muchachos: Puedes tomar tranquilamente lo que hay en mi huerto, siempre y cuando yo también pueda conseguir lo que hay en el tuyo. -5 Aunque como ves yo, Príapo, soy de madera, igual que de madera son mi hoz y mi verga, te cogeré y teniéndote así te la meteré, toda entera, por muy grande que sea, más tensa que una cítara, hasta la séptima costilla. -6 Fuera de aquí, mujeres castas: es impropio de vosotras que leáis estos impúdicos versos. Pero a ellas esto les trae sin cuidado, y hacía aquí vienen derechas; parece que les encanta contemplar una buena polla.

-7 Me preguntas por qué llevo mis partes sin cubrir; date cuenta de que ningún dios oculta nunca sus armas. El señor del mundo muestra abiertamente sus rayos; el dios del mar no oculta su tridente. Ni Marte esconde la espada que le da valor ni la intrépida Palas se guarda la lanza entre la ropa. ¿Es que se avergüenza Febo de sus flechas doradas? ¿Esconde acaso Diana su carcaj? ¿Y Alcides su mazo lleno de nudos? ¿Acaso tapa el dios alado el caduceo con la túnica? ¿Qu ién ha visto a Baco ocultar bajo la ropa su ligero tirso? ¿Y quién te ha visto a ti, Amor, sin tu antorcha visible? De modo que no será un crimen tener la polla siemp re al descubierto; sin ella me encontraría inerme.

-8 ¿De qué te ríes, tontita? No me hizo Praxíteles, ni Escopas, ni fui esculpido por la mano de Fidias; fue un campesino el que cogió un tronco en bruto y me d ijo: Tú, sé Príapo. Pero ya veo que me miras y te ríes. Debe

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parecerte muy sabrosa esta cosa que se eleva como una columna entre mis ingles. -9 Ten cuidado, no vaya a cogerte. Si te cojo no te apalearé a garrotazos, ni te heriré cruelmente con la curva ho z. Atravesado por mi percha descomunal, quedarás tan estirado que nunca pensarás que tu culo tenga curva alguna. - 10 Te atravesaré, muchacho, te lo advierto; a ti, muchacha, te follaré. Y al barbado ladrón la tercera pena 47 es la que le espera. - 11 Tú, quienquiera que seas, entra. No pienses en alejarte de la venerable ermita de este lujurioso dios. Y si durante la noche una muchacha te acompaña, no temas por ello entrar. Podrías temer a los dioses severos, pero nosotras, mezquinas divinidades campestres, no valemos nada. Sin ningún pudor, con los testículos al aire, estamos a cielo abierto. Por tanto, todo el que quiera que entre, aunque venga embadurnado del negro hollín del lupanar. - 12 Quien ponga sus deshonestas manos en el vergel a mi confiado comprobará que no soy un eunuco. Y quien por ventura replique -¿qu ién sabrá que aquí, en un lugar tan apartado y entre arbustos, has sido tu quien me ha partido en dos?- se equivoca, porque este pleito se llevará a cabo ante dos importantes testígulos. - 13 ¿Cuáles fueron las manzanas gracias a las que Hipó menes se llevó a la hija de Esqueneo? ¿Cuáles tenía el célebre jardín de las Hespérides? ¿Cuales debería llevar siempre en su repleto regazo Nausica, vagando por los domin ios de su padre? ¿Cuál fue la manzana que Aconcio grabó, y que al leerla juramentó a la muchacha con el apasionado mancebo? Tales son las que el piadoso dueño de este vergel ha ofrendado, desnudo Príapo, sobre tu altar. - 14 Si la trotacalles Teletusa un día, con las nalgas al aire y agitando el vientre, se meneara moviendo el espinazo, podría con tales artes, oh Priapo, no solo conmoverte a ti, sino hasta al casto hijo de Fedra. - 15 El rey del rayo es Júpiter. El arma de Neptuno es el tridente. Gracias a su espada, poderoso es Marte. La

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Spectas me tamen et subinde rides: Nimiru m t ibi salsa res videtur Adstans inguinibus columna nostris. Ne prendare, cave. Prenso nec fuste nocebo, Saeva nec incurva vulnera falce dabo: Traiectus conto sic extendere pedali, Ut culu m rugam non habuisse putes.

Quae Percidere puer, moneo, futuere puella; Barbatu m furem tert ia poena manet. Huc huc, quisquis es, in dei salacis Deverti grave ne puta sacellu m. Etsi nocte fuit puella tecu m, Hac re quod metuas adire, non est. Istud caelitibus datur severis: Nos vappae sumus et pusilla cu lti Ruris numina, nos pudore pulso Stamus sub Iove coleis apertis. Ergo quilibet huc liceb it intret Nigri fornicis oblitus favilla. Co mmisso mih i non satis modestas Quicu mque attulerit manus agello Is me sentiet esse non spadonem. Dicat forsitan haec sibi ipse: 'nemo Hic inter frutices loco remoto Percisu m sciet esse me'; sed errat: Magnis testibus ista res agetur. Qualibus Hippomenes rapuit Schoeneida pomis, Qualibus Hesperidum nobilis hortus erat, Qualia cred ibile est spatiantem rure paterno Nausicaam pleno saepe tulisse sinu, Quale fuit malu m, quod littera p in xit Aconti, Qua lecta est cupido pacta puella viro: Taliacu mque pius dominus florentis agelli Imposuit mensae, nude Priape, tuae. Hic quando Telethusa circulatrix, Quae, clunem tunica tegente nulla, Sexu m latius alt iusque motat, Crisabit tibi fluctuante lumbo: Haec sic non modo te, Priape, possit Privignum quoque sed movere Phaedrae. Fulmina sub Iove sunt; Neptuni fuscina telum; Ense potens Mars est; hasta, Minerva, tua

La tercera pena se refiere al irru matio, que es la violación que se consuma en la boca, diferente y distinta de la fellatio, puesto que ésta última es el sexo oral que voluntariamente se practica. La irru matio, en cambio, es forzada, obligada y sin alternativa alguna ni tampoco contempla el consentimiento. Príapo, en este verso, dice que a la muchacha que se le cruce la violará; al muchacho lo violará analmente; pero al hombre adulto lo someterá al irru matio, la violación por la boca.

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lanza, M inerva, es tu atributo. Con el tirso emparrado es con lo que Baco entabla el combate. Co mo todos saben, la mano de Apolo lanza la flecha, y arma la pica la invicta diestra de Hércules; pero a mi, un carajo erecto me parece terrorífico. - 16 Para quien aquí cortase una violeta o una rosa, o robase alguna fruta u hortaliza sin pagarla, pido que, sin tener mancebo ni mu jer, reviente de una erección como la que en mí veis y tenga que golpeársela sin cesar en el ombligo. - 17 El jard inero de este fecundo vergel me encargó la custodia de este lugar. Ladrón, recibirás tu castigo por más que grites enfurecido: "Todo esto por unas brezas?". "Efectivamente, por una sola breza". - 18 Este cetro que, procedente del árbol, nunca más volverá a reverdecer, este cetro que reclaman para sí las jovenzuelas lujuriosas, que algunos reyes desean tomar entre sus manos48 y que besan los nobles cinedos49 , se hundirá en las entrañas del ladrón todo entero hasta la empuñadura de los cojones. - 19 Oh, Quírites, o me cortas el miembro v iril que noche tras noche fatigan las vecinas siempre calientes y más lujuriosas que los gorriones en primavera, o reventaré y os quedaréis sin Príapo. Ya ves que estoy jodido, agotado, pálido y macilento, yo que antes, rubicundo y valeroso, solía atravesar hasta a los ladrones más fuertes. Ahora, pobre de mi, me faltan las fuerzas, y escupo peligrosos esputos entre espasmos de tos. - 20 La delicia del pueblo, la conocidísima del Circo Magno, Quincia, experta en menear sus vibrantes nalgas. Deposita en ofrenda a Príapo los címbalos y los crótalos, los instrumentos de calentamiento así co mo los tambores golpeados con firme mano. Y en co mpensación, suplica ser siempre grata a los espectadores para que tu público este siempre erecto, co mo el dios. - 21 A ti, que t ienes malas intenciones y que difícilmente aguantas sin robar en el huerto, te daré por el culo con

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est; Subtilibus Liber co mmittit proelia thyrsis; Fertur Apollinea missa sagitta manu; Herculis armata est invicta dextera clava: At me terribilem mentula tenta facit. Quicu mque hic v iolam rosamve carpet Furtivu mque olus aut inempta poma, Defectus pueroque feminaque Hac tentigine quem videtis in me Ru mpatur, precor, usque mentulaque Nequiquam sibi pulset umb ilicu m Hic me custodem fecundi villicus horti Mandati curam iussit habere loci. Fur habeas poenam, licet indignere, 'feram'que 'Propter olus' dicas 'hoc ego?' 'propter olus'. Hoc sceptrum, quod, ubi arbore est recisu m, Nulla iam poterit v irere fronde: Sceptrum, quod pathicae petunt puellae, Quod quidam cupiunt tenere reges, Cui dant oscula nobiles cinaedi, Intra viscera furis ibit usque Ad pubem capulumque coleoru m. Porro -nam quis erit modus?- Qu irites, Aut praecidite seminale memb ru m, Quod totis mih i noctibus fatigant Vicinae sine fine prurientes Vernis passeribus salaciores, Aut rumpar, nec habebitis Priapu m. Ipsi cernitis, effututus ut sim Confectusque macerque pallidusque, Qui quondam ruber et valens solebam Fures caedere quamlibet valentes. Defecit latus et periculosam Cu m tussi miser exspuo salivam. Deliciae populi, magno notissima circo Quintia, vibratas docta movere nates, Cy mbala cu m crotalis, pruriginis arma, Priapo Ponit et adducta tympana pulsa manu: Pro quibus, ut semper placeat spectantibus orat, Tentaque ad exemplu m sit sua turba dei Tu, qui non bene cogitas et aegre Carpendo tibi temperas ab horto, Pedicabere fascino pedali.

Para los romanos, la monarquía era detestable, desde que fue abolida e instaurada la República, y atribuían a los reyes toda suerte de excesos, como si ellos mis mos no los cometieran. 49 Algunos, intentando darle un cariz que no tiene a esta frase, traducen el lat ín cinaedi como sodomitas, lo que es totalmente absurdo, aparte de una ignorancia total, ya que no tiene ese sentido. El término latino se aplicaba a los nobles que tenían esclavos especialmente destinados al servicio sexual y que se sometían a ellos. En ocasiones se ve usar este término para referirse a aquellos hombres de recursos que alquilaban prostitutos masculinos. Pero en muchas otras ocasiones, se aplicaba, en general, a los hombres, ciudadanos romanos normalmente, que desempeñaban el ro l pasivo en una relación con otro hombre, sometiéndose a la nada agradable habladuría de los demás, que lo miraban de reojo y co mo si se tratara de un t raidor.

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mi falo descomunal, y si ese castigo tan duro y penoso no da buen resultado, tentaré otro agujero más alto 50 . - 22 Que me muera, oh Príapo, si no me avergüenzo de decir palabras torpes y obscenas. Pero co mo tú, siendo dios, muestras sin pudor los huevos al aire, debo yo llamar al coño coño y a la verga verga. - 23 Oh, Príapo, amenazador con tu hoz y con esa otra parte aún mayor, indícame, por favor, el camino a la fuente. Ve, forastero, por esas viñas; pero si coges una sola uva, otra agua tendrás que tomar. - 24 Mientras no robes nada con esa atrevida mano, podrás mantenerte tan casto como la mis mísima Vesta. De lo contrario, esta arma te abrirá en canal de tal modo que podrás salirte entero por tu propio culo.

Quod si tam gravis et molesta poena Non profecerit, alt iora tangam Obscenis peream, Priape, si non Uti me pudet improbisque probris. Sed cum tu posito deus pudore Ostendas mih i coleos patentes, Cu m cunno mih i mentula est vocanda. 'Falce minax et parte tui maiore, Priape, ad fontem, quaeso, dic mihi qua sit iter'. 'Vade per has vites, quarum si carpseris uvam, Cur aliter sumas, hospes, habebis aquam'. Donec proterva nil mei manu carpes, Licebit ipsa sis pudicior Vesta. Sin, haec mei te ventris arma laxabunt, Exire ut ipsa de tuo queas culo.

El falo

La cruz egipcia con el asa 51 equivalente a la letra T, con un asa ovalada en la parte superior 52 , combinación gráfica de los genitales masculino y femenino, era un símbolo de la vida. Fue llevada por Osiris, un dios de la vegetación que aseguraba la inmortalidad, y por otros dioses, y más tarde (bajo el cristianismo apóstata constantiniano, que a todo le ha dado la vuelta) fue aceptada por los coptos como signo de la fuerza vivificante de la cruz de Cristo. Todavía hoy podemos encontrar este símbolo fálico --que es, desde el siglo IV, signo de la dignidad papal, y, desde el siglo VI, de la arzobispal-- en el palio sobre la casulla de los prelados católicos, en el que la entrada del cuello corresponde al asa de la crux ansata 53 . Pero el culto al falo se relaciona también con la creencia en el Más Allá. Así, el gran dios itifálico 54 Osiris sostiene su pene o lo señala, en las estatuas e imágenes, como demostración de su resurrección, prototipo de la resurrección de sus adoradores. «Oh, vosotros, dioses» reza una inscripción egipcia junto a la figura de un muerto que se levanta de la tumba, «vosotros que habéis surgido del falo, abridme los brazos». Y, por supuesto, el miembro también figuró en las tumbas de Grecia y Roma, como imagen de la fuerza generadora inagotable de la naturaleza, vencedora de la muerte. Ahora bien, como símbolo prototípico de la potencia, el pene desempeñó en muchas religiones un papel central.

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Se refiere a la boca, y la amenaza es realizar una irru matio. La crux ansata, esto es, la cruz con asa. 52 Originalmente corresponde l signo jeroglífico «ankh» vida. El ankh representa, por lo tanto, como símbolo de la vida, los órganos sexuales masculino y femen ino unidos en el acto sexual. 53 A propósito, ¿alguien se imag ina a Jesús o a sus apóstoles, vistiendo esa cantidad de cosas que visten los clérigos? 54 Esto es, con el pene erecto, del griego ithis, erecto; y phallos, pene.

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Ejemp los de Cru x Ansata o Ankh, símbolo de la vida.

Ya en las figuras de animales antropomorfos de las pinturas de la época glacial destaca una y otra vez su enorme órgano sexual. En el paleolítico suele aparecer junto a los caracteres sexuales femeninos, como símbolo para el culto o como medio fecundador con poderes mágicos. Y, finalmente, hay una gran cantidad de estos emblemas en las creencias de muchos pueblos orientales y occidentales; los símbolos sexuales se siguen repitiendo en ritos, mitos y cuentos.

El d ios Bes.

En Egipto, donde se decoraban los relieves de los templos con los grandes órganos sexuales de los dioses, el dios de la fertilidad Min fue presentado itifálicamente. Las estatuas de Osiris como animal de tres penes eran llevadas en procesión, mientras las mujeres --que en ese país gozaron durante mucho tiempo de gran estimación-- agitaban excitadamente, mediante un mecanismo de cuerdas, la imagen del dios, que exhibía un enorme falo. «No hay ningún templo [egipcio]», se horroriza en el siglo III el obispo Hipólito de Roma, «ante cuya entrada no se muestre

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lo Oculto desnudo, erecto, coronado con toda clase de frutos de la Creación. Se halla no sólo ante las imágenes de los templos más santos, sino también [...] en todos los caminos y en todas las calles y en las casas como barrera o mojón». Pero hay más. Los egipcios entronizaron el pene del dios Bes 55 y el dios Ra. Un amuleto en forma de glande o pene circunciso, venerados desde el Egipto de los faraones. En el templo de Hierópolis se alzaba todo un frontispicio con enormes falos de unos quince metros de altura cuya construcción se atribuía a Dionisos, el dios que «ha resistido al cristianismo más tiempo que todos los demás olímpicos y que aún llegó a alumbrar los siglos oscuros con algo de su jovialidad». También en Grecia los genitales humanos gozaron en mayor o menor medida de su homenaje ceremonial y el falo, de forma similar a lo sucedido en la India, se convirtió en un símbolo religioso 56 . Fue ensalzado en vasijas y pinturas, mediante canciones y bailes. Estaba incluido en el vestuario de los actores. Las procesiones fálicas eran muy habituales, tenían lugar incluso en las fiestas estatales; sátiros y silenos llevaban en ellas rígidos miembros masculinos como símbolo de una causa sagrada. En los misterios de Afrodita también le correspondía al pene una especial significación, al igual que en el culto de Atenea, en la Arreforia --una festividad ática del mes Esciroforión (de mayo a junio) -- o en la Haloa --una fiesta ática de carácter orgiástico dedicada a Deméter y Kore (y quizás Dionisos) en el solsticio de invierno--. Como ídolo específico de la fuerza genésica y la fertilidad se adoró en Grecia, Asia Menor y finalmente en todas partes del Imperio romano al popular Príapo 57 , quien, con el tiempo, unificó bajo su nombre a gran número de otros dióses fálicos, siendo eternizado por los poetas romanos en versos de una obscena jovialidad. Hijo de Dionisos y Afrodita, protector de los jardines, campos y hogares, su animal sagrado era el burro, proverbialmente lascivo. A menudo se encontraba a la entrada de las casas, como propiciador de su fortuna, y las vírgenes y las matronas, para volverse fértiles, montaban sobre su miembro erecto, descomunal y rojizo. Hermes --según algunas genealogías, progenitor (con Afrodita) de Príapo--, dios de la fertilidad, de los animales y de la fortuna, patrón de la juventud y de los gimnasios 58 --en los que los hombres creían poder regenerar su potencia cuando se debilitaba--, también fue representado con el pene erecto, el Herma, una pieza de madera añadida o una piedra, decorada, ungida, besada, y más tarde --en Grecia e Italia-- usada como adorno de calles y jardines.

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Este dios solía representarse como un enano de cejas gruesas, con rabo y un enorme pene. Su función era ser el guardián contra el infortunio, facilitar la fertilidad y proteger a los niños. 56 El poder fálico aparece en Zeus en todo su esplendor poseyendo el Olimpo feme n ino. Pero más que él, fue su padre Cronos el que hizo esta transición: para librarse del inmenso poder de su padre, Urano, lo emasculó, es decir le cortó los testículos y el pene y los arrojó al mar. Este pene habría de emerger de la espuma marina dando nacimiento a la diosa del amor, Afrodita. Luego la máxima div inidad femenina proviene de acuerdo a esta leyenda de un pene divinizado. Pero eso no es todo. Zeus habría de violar a su propia madre, Rea; se desposó con su hermana Hera y embarazó a la propia A frodita (algo así co mo su tía). 57 Sobre Príapo se ha dicho ya bastante en otros lugares de estas páginas. 58 Según cuenta Petronio en el Satiricón, las fiestas fálicas ro manas estaban dedicadas a este dios. Se hacían en Mayo y la decoración de las calles eran grandes falos. Al parecer Príapo era oriundo de Asia Menor y se le representaba como un gnomo con un enorme pene, más grande que él mis mo.

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En Roma se celebraban con pompa las Liberalia, una antiquísima fiesta del dios Liber o Baco que, al menos en Lavinium, duraba todo un mes y era de completo libertinaje. Durante la misma, un gigantesco falo recorría la ciudad y el campo en una fastuosa carroza y las más prominentes matronas decoraban ante todo el pueblo el membrum inhonestum, como escribía Agustín de Hipona 59 , con coronas de flores. En la fiesta de Venus en agosto, las damas conducían el amado miembro en procesión festiva desde el Quirinal hasta el templo de Venus y lo depositaban en el regazo de la diosa. El pueblo romano llevaba el falo como talismán; y sus generales victoriosos habían venido enarbolando el emblema ante sus carros del triunfo antes de que fuera incorporado al culto imperial.

En la Antigua Grecia, una herma (en griego antiguo , plural hermai) era un pilar cuadrado o rectangular de piedra, terracota o bronce (el estípite) sobre el que se colocaba un busto del dios Hermes, normalmente con barba (signo de fuerza física), y cuya base se adornaba con un falo en erección (símbo lo de masculin idad y de disposición a las armas).

En Escandinavia, Freyr («el señor»), demonio de la fertilidad nórdico, soberano del sol y la lluvia, guardián de las cosechas, de la paz y del goce, junto a Odín y Thor, se jactaba en su templo principal de su enorme «estaca del placer». Y la fuerza del mismo Thor --el más popular de los dioses germanos, para quien el macho cabrío era sagrado-- era indicada por su falo. En suma, desde la India hasta África, desde Egipto hasta el país de los aztecas, muchos dioses de la procreación desfilan penis erectus en mano. Y hasta la época contemporánea los objetos genitales de culto son venerados y celebrados en la intimidad, cuidados con mantequilla derretida y aceite de palma, o con grasa que «unge el bálano».

El amor entre iguales

Como dice Michel Foucault, filósofo francés (1926-1984), la identidad que no la conducta «homosexual» es un invento de finales del siglo XIX. Tanto en Roma, como antes en Grecia, el plano de lo que hoy llamamos «homosexualidad» (y también la

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Para decirlo de una manera gráfica y descriptiva, Agustín (san en los medios católicos), después de haber recorrido la Ceca y la Meca`, es decir, después de haberse hastiado de experimentar todos los placeres que existían en su tiempo, se convirtió al cristianismo apostatado de su día y adoptó una línea de pensamiento rigorista y fundamentalista, como otros lo han hecho luego de haber experimentado cuanto pueda experimentarse en la vida.

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«heterosexualidad») tenía una dimensión más sexual que afectiva o amorosa, aunque en ningún caso excluyente. Y no levantaba suspicacias ni condenas ni exclusiones per se. 60 Ningún principio ético o religioso en Roma hizo del sexo entre varones algo inmoral o ilegal. Es más, existía un código implícito de permisos y constreñimientos que intentó reglamentar las relaciones sexuales entre varones tan estrechamente como reguló las relaciones sexuales entre hombres y mujeres. Lo que más importaba en el sexo para los romanos eran los roles, la edad y el status, no así el género. Las relaciones, amorosas o sexuales, entre personas del mismo sexo en Roma no eran nada fuera de lo ordinario. Suponían una opción más a la hora de elegir, y al igual que hoy en día un hombre heterosexual puede si le dejan escoger entre una mujer rubia o una morena, el hombre romano podía elegir para llevarse a la cama entre su esposa y un esclavo varón, normalmente joven. El contraste entre Grecia y Roma es muy acusado en este aspecto: cómo las dos sociedades intentaron regular las relaciones sexuales entre ciudadanos adultos y muchachos libres. En Atenas, en teoría, ambas partes eran libres y socialmente iguales, el lazo entre ellos era consensual, y en algunos casos educativo así como sexual. En Roma, las relaciones típicas entre personas del mismo sexo sólo eran aceptables socialmente entre un ciudadano romano (activo) y su joven esclavo (pasivo). No estaba permitido, ni por tanto bien visto, que un ciudadano romano mantuviera sexo anal (poedicare) con otro ciudadano romano, pero no existía ningún impedimento moral ni legal si lo hacía con un esclavo. Horacio (65 a.C.-8 a.C.), poeta lírico y maestro de la sátira, se hace eco de esta situación tan ubicua: [...]Cuando la entrepierna azuza y tienes a mano un esclavo y una esclava, ¿sobre quién saltas enseguida? ¿No preferirás que se te reviente, no? Por supuesto que no. Me gusta el sexo fácil y asequible. Él mismo también dice que nunca se casó cegado por el deseo, a veces hacia tiernos muchachos, a veces hacia las muchachas. Un motivo mayor de burla en la antigua Roma era la inversión de estos roles. El que ejercía el papel activo 61 , demostraba que él y sólo él era el amo de su casa, fuera quien fuese su

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Ya se ha señalado, en varios lugares de estas páginas, que los romanos, los griegos, los hebreos, entre otros, no tenían una palabra para referirse a nuestro moderno concepto de homosexualidad. Como lo dice la Bib lia, para los antiguos, en general, había solamente hombres y mujeres. Có mo usara cada cual de su sexualidad, eso era que no interesaba a los demás, a no ser que causara algún mal o daño a la sociedad. 61 El uso de los términos activo y pasivo en este contexto conlleva un trasfondo peyorativo, ya que se deriva de una visión machista de la sexualidad co mún en nuestro tiempo. Por lo demás, no puede afirmarse -- a priori-- que activo sea sinónimo siempre de masculino y que, al contrario, pasivo sea siempre sinónimo de femen ino, como suele entenderse. El sentido verdadero de homosexualidad, que es un concepto moderno, tiene que ver con un hombre cuya orientación sexual es hacia otro hombre, y no tiene que ver con roles, y a que los roles tienden a heterosexualizar la ho mosexualidad, o provienen de un trasfondo que tiende a ello.

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amante pasivo (esclavo o esposa), y por tanto sumiso. El filósofo hispano Séneca (c. 4 a. de J.C.-65 d. de J.C.) escribió, a propósito de un esclavo: «era un hombre en la alcoba, un muchacho en el comedor». Lo que quiere decir Séneca es que el esclavo sometía a su amo en la intimidad, convirtiéndole en cevere 62 . Famosa es la habladuría que corría por las calles de Roma en tiempos de César (100-44 a. de J.C.) sobre su persona: «es el hombre de todas las mujeres y la mujer de todos los hombres», difundida por Curión. De hecho, su especial relación con Nicomedes, rey de Bitinia, hizo según Suetonio que se le dedicaran otras lindeces como rival de la reina y plancha interior del lecho real, establo de Nicomedes y prostituta bitiniana. El propio escritor censura a César en sus Vidas, donde se hace eco de esas crueles burlas y acusaciones: «Su íntimo trato con Nicomedes [rey de Bitinia] constituye una mancha en su reputación, que le cubre de eterno oprobio y por lo cual tuvo que sufrir los ataques de muchos satíricos. Omito los conocidísimos versos de Calvo Lucinio: Todo cuanto Bitinia y el amante [poedicator, es decir, con quien se practica sexo anal] de Cesar poseyeron jamás. 63

La cultura y la sociedad romanas tendieron a heterosexualizar la relación que pudo darse entre dos hombres en el sentido que atribuyó al que estaba arriba el rol activo, es decir, masculino, do minante, penetrador; pero al que estaba abajo en la relación sexual, atribuyó el rol pasivo, esto es, femen ino, sometido, dominado, penetrado. Y esto, como ha quedado ya dicho, independientemente del gé nero. Pero esta actitud o punto de vista, no es exclusivo de la sociedad romana. La sociedad levantina también lo vio así. Y, entonces, tiene plena vigencia la afirmación de que en Sodoma lo que ocurrió cuando los ángeles entran en la casa de Lot, es un intento no de violación homosexual, sino de afirmación heterosexual de quién tiene el poder, quién es el que domina y ejerce la voluntad. Obviamente, los hombres de Sodoma no eran TODOS absolutamente homosexuales, porque estaban casados y tenían familias, procreaban, se mu ltiplicaban. Eran heterosexuales. Es por eso que Lot intenta salvar a sus huéspedes ofreciendo a los hombres que atacan su casa a sus hijas, las que son sexualmente vírgenes en ese mo mento. Y si los hombres de Sodoma las rechazan no es porqu e sean homosexuales, sino porque tienen necesidad de reafirmar su domin io y su poder sobre aquellos hombres extraños. Al violarlos, los someten a su arbitrio y poder, es decir, afirman que son ellos los que tienen el poder y que los violados quedan sometidos a ellos. En Ro ma, a diferencia de lo que ocurría en la Grecia clásica, el que estaba sexualmente encima era el que dominaba la situación, el ser dominante y, por lo tanto, el que ejerce control absoluto sobre quien está debajo. Y quien está debajo es alguien que se ha sometido a una voluntad externa y por lo tanto, independientemente de su género, se ha sometido. Es por eso que los romanos veían con horror que un ciudadano asumiera un papel pasivo en una relación sexual con otro hombre, sobre todo si quien asumía el papel dominante o activo era un esclavo, un liberto o un hombre que no era romano. El ciudadano romano solamente era visto como agente de dominación sexual, polít ica, cultural, social y militar y, por lo tanto, como penetrador en una relación con otro hombre. 62 Por lo tanto, era el dominante, y su amo era el dominado, asumiendo el papel pasivo, o sea, el papel de alguien que no tiene derechos por sí mis mo, co mo era el caso de una mujer o de un esclavo, cuyos derechos dependían sola, única y exclusivamente de los que su amo o propietario quisiera darle en un mo mento dado, pero que no se reconocían más allá de ese mo mento y de esa esfera en particular. 63 Lo que se reprocha o echa en cara a Julio César no fue el haber sido amante del rey Nicó medes de Bitin ia, sino haber desempeñado el rol de dominado, sometido y penetrado, cosa considerada oprobiosa para un ciudadano romano. Pero esto no conllevaba una condena política ni relig iosa. Y Ju lio César pudo asumir, años más tarde, sin problema alguno el mando de tropas romanas, el mando supremo de Roma y el título, al dignidad y la función de (su mo pontífice) de la relig ión ro mana sin que se levantara ninguna clase de oposición ante tales nombramientos. De paso, pontifex maximus es el mismo t ítulo que ostentarían todos los emperadores ro manos como jefes de la religión pagana ro mana, mis mo que, abandonado por un emperador, fue asumido por un obispo de Roma y es actualmente utilizado con orgullo por los papas de la Iglesia católica, un título absolutamente pagano.

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« [...] Y, finalmente, el día de su triunfo sobre las Galias, los soldados, entre los versos con que acostumbran celebrar la marcha del triunfador, cantaron los conocidísimos: «Gallias Caesar subegit, Nicomedes Cesarem. «Ecce Caesar nunc triumphat, que subegit Gallias: «Nicomedes non triumphat, que subegit Caesarem « [Las Galias se han sometido a César, y César a Nicomedes. Ved el triunfo de César porque ha sometido a las Galias, en cambio Nicomedes no triunfó aunque ha estado encima de César 64 ]»

La Copa Warren

Fue encontrada en Asia Menor y está fechada en la época augústea 65 . Los romanos eran poco dados a representar escenas sexuales (salvo en burdeles), al contrario que sus admirados antepasados griegos. En esta ocasión, es un tema homosexual. Como bien podemos apreciar, no fue el hecho de mantener una relación con otro hombre el motivo de oprobio y rechazo, sino dejar que fuese el otro, en este caso un no romano, quien sometiera a César. Por tanto, puede decirse que en el sexo entre hombres gobernaba una firme distinción de roles que estigmatizó la pasividad masculina adulta como una muestra de servilismo. Para un varón libre, ser penetrado por otro varón era vergonzoso además por una segunda razón: consentir ser usado como mujer y esposa (muliebris patientia). Las ansiedades masculinas sobre el afeminamiento han estado en la cultura occidental desde los griegos como una fuente perenne de misoginia y fanatismo. En una sociedad tan patriarcal como Roma, se pensaba que cualquier comparación de un hombre con una mujer humillaba grandemente al hombre. Ya se ha visto cómo estas circunstancias suponían una mina de oro para la calumnia política, pero también para las sátiras, historias, graffiti, pasquines, ensayo s de filosofía moral, escrituras legales, científicas y médicas, y en los trabajos apologéticos de judíos y cristianos. Pero también existieron en Roma androphiles activos que desearon y escogieron de buena gana practicar sexo con otros varones adultos, q ue no era esclavos, libertos o prostitutos. Los latinos tenían nombres para todo, también esta variedad de deseo sexual: amor adultorum (el amor de los adultos). Distintos eran los libidinis in mares proniores («inclinados hacia el sexo con otros hombres») de los libidinis in pueros proniores («hombres cuyo deseo es para los muchachos»). 66

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Estos y otros dichos dejan bien a las claras que Julio César no se comportó a la altura de lo que se esperaba de un ciudadano romano, es decir, que él fuera el sujeto penetrador y no el penetrado. 65 Esto es, corresponde, aproximadamente, al período que va entre los años 30 a. de J.C. y 20 d. de J.C., que es el período apro ximado en que Augusto César fue la figura central del Imperio ro mano. 66 Y, sin embargo, no existe en latín una palabra que pueda describir la orientación sexual hacia otro hombre, como tampoco existe un término para homosexual (en el sentido actual de esta palabra) en griego, ni en hebreo ni en otros idiomas o lenguajes de la Antigüedad. Homosexual, de donde homosexualidad, es un término artificial y moderno, que fue creado muy tardíamente en la historia. Antes se usaba otro artificio,

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Por ejemplo, P. Sulpicio Galo era un homo delicatus: su amante era hombre adulto, rico y libre. Cicerón no asumió el escepticismo necesario hacia su público cuando llamó a Catilina amator y marido de Gabinio. El emperador Tito prefería a los hombres que a los muchachos, aunque tampoco les hacía ascos a prostitutas y eunucos. Otro emperador, Galba, gustó también de practicar sexo con varones, pero sólo con los fuertes y musculosos.

sodomita o sodomítico, que desde los textos religiosos pasó a los forenses para describir a los ho mbres que tenían relaciones sexuales anales con otros hombres o con mujeres. Luego quiso decir solamente hombre que tiene relaciones sexuales con otro hombre. Para qu itar la carga de condena religiosa que importaba sodomita o sodomítico, se crearon otros términos, como uranista, de donde uranismo. Pero, finalmente, homosexual sería el término que prevaleció, aunque algunos preferirían otro término que no lleve una connotación tan sexual como homosexual, ya que el hombre y la mujer no son solamente sexo. Homo filia es un término que se ha propuesto en ciertos círculos para reemp lazar a homosexualidad.

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La Copa Warren, detalle.

Unos textos denotan la existencia de varones que disfrutaron ambos papeles, el doble arte de «amar y de ser amado» (amari et amare). Séneca exige saber a un grupo de jóvenes desvergonzados si alternaron los papeles y se penetraron entre sí (qui suam alienamque libidinem exercent mutuo stupri). Según Suetonio, al emperador Calígula le encantaban las relaciones múltiples (commercium mutui stupri): «nunca cuidó de su pudor ni del ajeno; y se cree que amó infamemente a M. Lépido, al payaso [mimo] Mnester y a ciertos rehenes».

Antinoo

Tras la muerte horrible en las aguas del Nilo del joven bitinio amado por el emperador Adriano, éste le convirtió en un dios y sus efigies se multiplicaron por doquier. No hay museo arqueológico en el mundo que no posea al menos una de las numerosas esculturas de Antinoo. La historia de amor entre dos hombres más famosa de la Historia de Roma fue la protagonizada por el emperador Adriano y un bello muchacho bitinio llamado Antinoo. El hispano se aburría soberanamente en Roma (donde tampoco se encontraba a gusto dadas

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sus malísimas relaciones con la clase aristocrática) y en uno de sus interminables viajes, en esta ocasión por Asia Menor, se enamoró prendidamente de un joven que encontró casualmente en su camino.

Antinoo, a quien, eufemísticamente, los libros de historia modernos todavía llaman favorito del emperador Adriano, como una manera de decir que no era lo que era, amante del emperador, y que el emperador lo amó hasta el punto de honrarlo, tras su muerte, deificándolo y haciendo construir una ciudad en su honor en el Nilo, en el punto donde murió ahogado, por amor.

Inmediatamente lo incorporó a su corte y lo convirtió en su amado. La desgraciada y pronta muerte de Antinoo en las aguas del Nilo hizo que Adriano cayera en una honda amargura de la que no saldría nunca. Adriano se rodeó de esculturas de Antinoo, y lo proclamó dios. Se le dedicaron numerosos templos a través del Imperio, así como grandes monumentos, o la misma ciudad de Antinoópolis en el Nilo. Para los griegos, la idea de un joven convertido en héroe por causa del amor tenia un insoslayable atractivo. En Grecia, Antinoo fue cálidamente aceptado como una especie de símil del dios Hermes-Mercurio. Otros encontraron parecido en la belleza del muchacho con aspectos del popular Dionisos-Baco, patrón de las artes, el vino, la cordialidad y la fertilidad. Los egipcios vieron similitudes con Osiris. Pero en Italia fueron muy reacios a adorar al fallecido amante del emperador. Actualmente, la posición acerca de las relaciones entre personas del mismo sexo no distingue moralmente si se trata de dos hombres o dos mujeres. Para los romanos, sin embargo, lo que hoy se da por llamar lesbianismo era algo atroz. Escasamente se mencionan en la literatura romana casos de relaciones entre dos mujeres, y si se hace, 67 es con el fin de denunciarlo. Conociendo lo anteriormente mencionado, es lógico entender cómo y por qué los romanos ordenaban, sistematizaban y alineaban sus pensamientos y

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Sin embargo, en los cultos que se tributaban a determinadas divinidades, como a Venus o a Isis, por ejemplo, o a los dioses fálicos, sobre todo en las bacanales, hubo un enorme despliegue de actividad sexual entre mu jeres, lo que, en este contexto, no era p rohibido ni suscitaba la atención de nadie, puesto que se trataba de prácticas eminentemente religiosas. Pero cuando en la vida cotidiana dos mujeres tienen relaciones sexuales, para el griego era inentendible, pero para el ro mano era algo terrible porq ue apartaba al hombre de su compañía y consideraban que atentaba contra la producción de hijos debido a que tales mujeres se restarían al matrimonio, que era la base para sustentar la sociedad romana que dominaba el mundo. Por lo tanto, se

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sentimientos en torno a la figura del hombre 68 , siendo la mujer algo diferenciado y aparte69 . Si la pasividad masculina estaba estigmatizada, no extrañará por tanto esta consideración del papel de la mujer en cualquier tipo de relación.

Las Faloforias Paganas

Durante la celebración de los rituales mistéricos sagrados de principios de época histórica (hace unos 2.500 años) llamados faloforias y en otros similares, como gefirismos, stenias, damios, dicterios y otros, de regiones de la cuenca del Mediterráneo, en honor de deidades hermafroditas, las sacerdotisas bailaban en las procesiones en su honor, con falos atados a la cadera a la vista del público, mientras cantaban canciones satíricas y obscenas y hacían burlas y chistes y se insultaban entre sí en versos yá mbicos, coliámbicos, sillos, hilarodías, sátiras, carminas y otros más. Y más tarde las sacerdotisas celebraban las orgías autoestimulándose con los falos 70 o se estimulaban unas a otras en actos lésbicos, lejos de la vista de los no iniciados. Y justo este ritual es el que, según un punto de vista histórico muy en boga hoy en día entre los especialistas, estaría en el origen del Risus paschalis Ostergelächter71 , ritual obsceno practicado dentro del recinto de las iglesias por sacerdotes católicos después de las fiestas de la semana santa, durante la liturgia de la Pascua de Resurrección. El ritual consistía exactamente en que los oficiantes católicos se subían los ropajes, mostraban los genitales y se masturbaban ante los fieles, lo que provocaba sus risa s. Además de los gestos decían palabras y cantos obscenos pronunciados por el sacerdote desde el año 852 y, [...] documentada en varias formas y en múltiples lugares, a través de un larguísimo espacio de tiempo. 72

consideraba que atentaba no solamente contra el matrimon io y contra la sociedad, sino que contra la propia existencia del Imperio ro mano, al no darle los hijos necesarios para formar los soldados que defendieran y expandieran las fronteras del Imperio. 68 El ho mbre era el conquistador, el soldado que expandía el Imperio y lo defendía contra sus enemigos externos e internos, y daba paz y seguridad a Roma y a sus habitantes. Por lo tanto, el hombre es siempre la figura central. De ahí que un hombre que se comportara co mo una mujer, aceptando el rol de agente pasivo ante otro hombre, sin duda que no era apto para tomar las armas y defender al Imperio : se había transformado en alguien dominado, perdiendo su carácter de dominador. 69 En la mayoría de las sociedades antiguas, la mujer no tiene personalidad propia, no tiene derechos. Es un mero objeto que se puede vender y cuya única finalidad era reproductivo. En Grecia estaba relegada el gineceo, pero en Roma logró importantes avances merced al manejo de las leyes y de la intriga y al buen uso del veneno y la prodigación de sus favores. Pero los avances obtenidos por muchas mujeres ro manas volvieron a fojas cero cuando la Iglesia constantiniana se hizo con el poder y se entronizó como la única vocera y ejecutora de la voluntad de Dios. Para la Ig lesia constantiniana, la mujer era la personificación del pecado y la culpable del pecado en el mundo y, por lo tanto, una herramienta del demonio. Y hasta la actualidad, la condición de la mujer necesita ser redimida, aunque no solamente red imida sino reeducada. Es necesario que la mujer desaprenda los viejos errores que se le inculcaron y que se han constituido en elementos atávicos de la sociedad, al punto de que la mu jer es la perpetuadora del mach ismo que le impone una condición de sometimiento con respecto al homb re. 70 Esto es, se masturbaban con dichos falos. 71 El «risus paschalis» y el fundamento teológico del placer sexual , M. C. Jacobelli, Ed itorial Planeta, S. A., Barcelona, 1991. 72 El «risus paschalis» y el fundamento teológico del placer sexual, M. C. Jacobelli, Ed itorial Planeta, S. A., Barcelona, 1991, página 73.

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Aunque seguramente el Risus paschalis se celebraba con anterioridad, al menos 300 años antes, como ocurría en España: ¿Desde cuándo ocurrían en las iglesias hechos de este cariz? Sin pretender afirmar nada, basta señalar que el III Concilio toledano (c. 589), en plena época visigótica, ya dictamina que debe ser exterminada la irreligiosa costumbre que el vulgo acostumbra a hacer en determinadas fiestas de los santos, de modo que las gentes que deben atender a los oficios divinos se entretienen con danzas y torpes canciones. 73 En España, no sólo practicaban los actos obscenos el sacerdote y algunos fieles medio borrachos durante el ritual del Risus paschalis, sino que también las practicaban las monjas en sus conventos, según han descubierto algunos investigadores, razón por la que se hacían a puerta cerrada. Añade Pepe Rey: El documento inquisitorial, tras describir los instrumentos que intervienen, las partes del oficio que se ven más afectadas de profanidad, los efectos que produce todo ello en los asistentes, etc., finaliza así: «Esto ha llegado a tal depravación, que há muchos años que se dicen los Maitines de la Natividad del Señor a puerta cerrada en todos los conventos de religiosas, por los excesos y las palabras indebidas [...]»74 El ritual del Risus paschalis pervivió en algunos lugares hasta el siglo XIX, según evidencia el hecho de que en 1886, en Munich, fueron prohibidas por Linsemeier, Predigt, según se lee en la Enciclopedia Católica 75 . Inte rpretación dada al «Risus paschalis»: para alegrar a los fieles Los estudiosos han dado varias interpretaciones a la finalidad del rito católico. Una de ellas es: ... la interpretación del risus paschalis [... que] da el padre jesuita Franciscus Borgia Gözenberger [...] subraya la necesidad de alegrar la cuaresma a los fieles después de la tristeza de la larga cuaresma.76 Y sería la misma razón banal: expresión de la alegría pascual por lo grotesco y chocante, en la que se apoyaron para extenderla a otras cuatro pascuas del año: Navidad, Reyes, Resurrección y Pentecostés. Pepe Rey, que ha investigado el tema, así lo afirma, ya que: [...] el concilio de Toledo de 1473 se lamentaba de que: «en las catedrales y demás iglesias de nuestra provincias existe la costumbre por parte de algunos -sobre todo en las fiestas de Navidad, San Juan, San Esteban y los Inocentes, en otros días festivos y con ocasión de misas nuevas- de introducir en la iglesia, mientras se celebran los sagrados oficios, espectáculos teatrales, máscaras, monstruos, elementos grotescos y muchas otras cosas deshonestas y de todos los tipos; por si fuera poco, se hace bulla y se recitan poesías

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Lo nuevo nace sobre la muerte risueña de lo viejo, P. Rey, Grupo SEMA, 2004; Risas de Pascua. http://www.arrakis.es/~gru.sema/risas.htm. 74 Lo nuevo nace sobre la muerte risueña de lo viejo, Pepe Rey, Grupo SEMA, 2004; Risas de Pascua. http://www.arrakis.es/~gru.sema/risas.htm. 75 Pascua, F. G. Ho lweck, en Enciclopedia Católica, artículo traducido al castellano por Francisco Vázquez, 2004, que puede consultarse en http://www.enciclopediacatolica.co m/p/pascua.htm. 76 El «risus paschalis» y el fundamento teológico del placer sexual , M. C. Jacobelli, Ed itorial Planeta, S. A., Barcelona, 1991, página 67.

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lascivas y sermones jocosos, de modo que el oficio divino queda interrumpido y el pueblo se aleja de la devoción.»77 Pero desde luego no estamos de acuerdo en que esta razón trivial, dada por quienes estuvieron manteniendo tal ritual durante la Edad Media y el Renacimiento, fuese la primigenia razón que motivó el Risus paschalis, que se practicaba en toda Europa durante las fiestas de pascuas, fiestas que son alegres por definición y no necesitan que la risa se persiga por actos licenciosos sexuales. También María Caterina Jacobelli la rechaza como una afirmación absolutamente superficial78 , en lo que estamos totalmente de acuerdo. Inte rpretación del Risus paschalis asociado a cultos agrarios ligados a la primavera Jacobelli cita a otros investigadores que vinculan el Risus paschalis con los rituales arcaicos de las fiestas mistéricas paganas agrícolas 79 : Algunos -Jacob Grimm, A. Freybe, H. Holland- opinan que sus raíces lejanas son sobre todo los cultos agrarios ligados a la primavera80 , y [...] derivación similar del culto de Ostara (la diosa de la primavera). Aunque Jacobelli no explicita en qué consistían los ritos de la primavera de la diosa Ostara, desde luego serían danzas femeninas orgiásticas, similares a las que se celebraban en honor de las diosas de la primavera en numerosas regiones, incluidas las celebradas en época prerromana en España, según comentaba Joaquín Costa en referencia de Sánchez Dragó 81 : [...] danzas matriarcales y doncelliles que no brillaban por su honestidad. Y que nosotros deducimos serían similares a las faloforias, gefirismos, stenias, damios, dicterios y otros, de las cuales se ha hablado con anterioridad 82 , durante las cuales las sacerdotisas de las divinidades hermafroditas bailaban con falos atados a la cadera a la vista del público, mientras cantaban canciones obscenas e insultaban a los fieles y entre sí, con carácter sagrado. Inte rpretación del ritual católico de Risus paschalis desde el ritual pagano que recordaba el mito de Démeter y Yamba/Baubo También Jacobelli ve el origen del Risus paschalis en rituales mistéricos de religiones paganas griegas y egipcias: [...] cuyo origen pagano habría que buscar seguramente en los ritos mistéricos de la diosa Démeter (s. VII-VI a. C.), aunque en el s. XII a. C. existe en Egipto una tradición similar referida a los dioses Ra y Hator. 83 En la versión ática del mito pagano y de los cultos mistéricos de la diosa Démeter del siglo VII a. de J.C., los que alude

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Lo nuevo nace sobre la muerte risueña de lo viejo, P. Rey, Grupo SEMA, 2004; Risas de Pascua. http://www.arrakis.es/~gru.sema/risas.htm. 78 El «risus paschalis» y el fundamento teológico del placer sexual , M. C. Jacobelli, Ed itorial Planeta, S. A., Barcelona, 1991, página 78 79 El «risus paschalis» y el fundamento teológico del placer sexual, M. C. Jacobelli, Ed itorial Planeta, S. A., Barcelona, 1991, página 67. 80 El «risus paschalis» y el fundamento teológico del placer sexual , M. C. Jacobelli, Ed itorial Planeta, S. A., Barcelona, 1991, página 75. 81 Gárgoris y Habidis. Los orígenes, F. Sánchez Dragó, Libros Hiperión, Peralta, Madrid, 1978, página 222. 82 Y que suelen considerarse origen del Risus paschalis. 83 Idea recogida por Sexo En Las Iglesias Medievales. La literatura y el puterío, Misterios literarios, Anónimo, Edad Media, en http://hamyguito.galeon.com/ mister2.html.

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Jacobelli, eran los practicados durante los misterios de Eleusis, que incluía los ritos gefirismos, durante los cuales las mujeres y las sacerdotisas hacían libaciones de bebidas embriagadoras, paseaban con falos, decían groserías y sátiras, hacían todo t ipo de obscenidades y después participaban en orgías sagradas. Diversas fuentes exponen que tales ritos surgieron en recuerdo de la manera en que la anciana de Tracia, Iamba/Yamba/Baubo, logró hacer reír a la diosa Démeter/Ceres al verla llena de dolor por la muerte de su hija Cora/Coré/Proserpina/Perséfona: le contó unos cuentos indecentes en versos yámbicos y realizó un gesto obsceno subiéndose los ropajes, lo que provocó la hilaridad de la diosa Démeter/Ceres. De forma que ella ve el paralelismo del sacerdote católico, que con un gesto obsceno muestra su falo inhiesto y cuenta unos cuentos indecentes para hacer reír a los fieles, con el gesto obsceno de mostrar los genitales femeninos y contarle cuentos indecentes a la Diosa, que según la versión ática de l mito pagano, hace la anciana Yamba/Baubo, aunque eso sea discutible o pueda sencillamente no verse. No hay ninguna analogía entre mostrar los genitales femeninos y los genitales masculinos, aunque tengan la misma función: hacer reír. Ni tampoco puede verse paralelismo en el hecho de hacer reír a los fieles, el día de Pascua de Resurrección, en que se conmemora la resurrección de Jesús 84 , y el hecho de hacer reír a la diosa Démeter/Ceres, el día en que se conmemora la muerte de su hija, por lo que estaba triste, desconsolada y de luto. 85 La inte rpretación del Risus paschalis y del mito de Démeter y Yamba/Baubo Puede considerarse que ambos hechos religiosos, católico y pagano, son herederos de otros arcaicos, que aunque conservan el modelo original, se les ha añadido y modificado esencialmente la forma, sentido mágico y mitológico y el tiempo de celebración. Suponen una compleja síntesis que combina diferentes influencias de mitologías anteriores y otros aportes, pero dejando de lado la procedencia metafórica. En principio, tanto el ritual del Risus paschalis como el mito de Demeter y Yamba/Baubo formaban parte de las fiestas de muerte y resurrección de un ser mortal, paredro de la diosa (hijo, hija, amante...), asociado metafóricamente a la muerte y entierro de la semilla y su posterior germinación. De forma que los diferentes episodios agrícolas, se conmemoraban en las fiestas agrícolas mistéricas, que eran tanto fiestas trágicas (de duelo), a la vez que cómicas (incluían las palabras soeces y los gestos obscenos). Y fiestas que reflejaban de forma metafórica las diferentes fases de la historia de la agricultura, desde que se enterraba/moría la semilla, hasta que germinaba/resucitaba. Se celebraban en tiempo de siembra (bien antes de la primavera, bien antes del otoño, ya que había dos épocas agrícolas). En la religión pagana, ambas fases trágico-cómicas corresponden a las fiestas llamadas: misterios de Eleusis 86 y en la católica,

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Y, puesto que Cristo ha resucitado, los fieles ya están contentos, no hay motivo ni razón alguna para pesar, dolor, tristeza ni nada por el estilo, sino para el júbilo de la resurrección del Señor. 85 En las diferentes narraciones que se conocen del mito no se especifica que la anciana Yamba/ Baubo mostrase algún artilugio bajo sus ropajes, sino que se entiende que le enseñó el pubis (en la versión de Arnobio lo gracioso era que la anciana mostraba unos genitales s in pelos. En otra versión mostraba la cara de Yaco, hijo de Dionisio, que se había pintado en el vientre), pero también es sabido que existe el baubón, nombre también dado al dildo/consolador/olisbos. Por lo que la anciana llamada Yamba o Baubo según de qué versión del mito se trate, llevaría un falo artificial atado a sus caderas, un baubón, razón por la que se denominaría con su nombre al falo atado y que produjo la hilaridad de Démeter. Tal hecho acredita la hipótesis del origen del «Risus paschalis» católico, en las fiestas de misterios paganas en las que eran las mu jeres las que mostraban un falo artificial. 86 Había Grandes y Pequeños Misterios, los que se celebraban en primavera y en otoño, respectivamente.

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la fase trágica corresponde a la fiesta de la llamada semana santa. Y ambas fiestas conmemoraban la muerte del paredro/grano, un episodio de las fiestas agrícolas. Después, ambas culminaban con la fiesta de «Resurrección», esto es, de la germinación de la semilla, «Ánodos», resurrección de Proserpina en la pagana y resurrección de Jesús en la católica. Y gracias, en un caso a las lágrimas de la Diosa Madre Salvadora, Démeter, y en otro a las lágrimas de la Virgen Dolorosa, María 87 . Así, en los misterios eleusinos se celebraba la tristeza y el dolor de la diosa madre Démeter por la muerte de su hija Cora (siembra de semilla) y después su vuelta (germinación en vegetación). Al respecto comenta Pomeroy: Los Misterios [...] en Eleusis en honor de Démeter y su hija Coré (Perséfona). Los ritos en los primeros tiempos estaban concebidos con la muerte y resurrección de los granos y los frutos [...]. 88 Y lo mismo conmemora la fiesta de la semana santa, que es narrado en el drama católico de la Madre Dolorosa que llora la muerte de su hijo Jesús (la semilla) que resucitará días después como cereal, para dar de comer a la humanidad. 89 Los misterios de Eleusis En la versión más temprana de la fiesta eleusina, exclusivamente participaban mujeres, acorde con el feminismo de las protagonistas de los mitos. Conmemoraban la muerte trágica de Cora (la semilla), mientras la diosa madre Démeter Eleusina/Ceres Melania la buscaba recorriendo el mundo de luto y llorando desconsoladamente. Incluía procesiones públicas y rituales secretos dirigidos por sacerdotisas eleusinas y sacerdotisas coras. Durante el rito cómico de los «gefirismos» competían con pacíficas armas tratando de lanzar el verso más satírico y la zumba que hiriera más profundamente los oídos, hacían libaciones de bebidas embriagadoras 90 y participaban en ritos orgiásticos 91 durante las «Coreyas»/«Coreas» de Cora. La razón de los actos y de toda la doctrina mistérica matriarcal era secreta y estaba en manos de las sacerdotisas de culto, que lo transmitían a las personas elegidas para ser iniciadas. Sólo ellas sabían por qué el mito narraba que la diosa recorría el mundo desconsolada y a pesar de ello no trataban de consolarla; el por qué durante los rituales decían palabras hirientes; el por qué había necesidad --por fin-- de conseguir la hilaridad de la diosa Démeter; el por qué de las orgías... Si lo hacían así era

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La virgen María católica es una figura que se aviene precisamente a este carácter de Démeter, la Diosa Madre Salvadora. Es a ella a quien los católicos acuden como Madre y como Salvadora debido a su carácter de intercesora entre Jesús y los mortales. En d iferentes ocasiones, puede verse la identificación de la v irgen María de la mitología católica con la diosa Ishtar akkadia, la Aschtoret cananea, como diosa de la guerra: en Chile es generala del ejército y como tal su imagen está adornada con las armas de las pasadas guerras que ha sostenido el país, en todas las cuales su imagen ha presidido y encabezado las batallas libradas. Su carácter de diosa de la guerra, advocada en Chile co mo Virgen del Carmen, se contrapone y al mis mo tiempo se mezcla perfectamente con su carácter de diosa doliente, en la advocación de Mater Dolorosa o virgen sufriente al pie de la cru z de Cristo, como Démeter en su dolor y luto por la muerte de su hija Perséfone. El mismo t ítulo de la diosa Astarté lo lleva la virgen María: Reina del cielo. Las similitudes son muchas más q ue las que pueden señalarse en este breve espacio. 88 Diosas, Rameras, Esposas y Esclavas, Sarah B. Po meroy, Ediciones Akal, S. A., Torrejón de Ardoz, Madrid, 1987, página 94. 89 Aunque los católicos y otros cristianos` no quieran acordarse --más bien, reconocer-- que su religión es heredera de las religiones paganas, es decir agrícolas, como dice Pepe Rey (2004): Cuando los moralistas de antes y de ahora se lamentan de la paganización de las fiestas navideñas, deberían reconocer que siemp re fueron paganas, puesto que paganus es lo relativo al pagus, el campo [...] 90 A veces en ánforas orgiásticas. 91 Masturbaciones femeninas colectivas con falos.

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porque, cuando inventaron los mitos y los ritos, habían dado un sentido metafórico a todas las descripciones y acciones, e imaginaban que tendrían función mágica:

Colgante fálico procedente de Carteia .

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1. Pensaban, por un lado, que gracias a las palabras hirientes dichas durante el ritual, serían como flechas que lastimarían los oídos de la diosa, aumentarían su desconsuelo y como Madre Llorona lloraría, siendo las lágrimas derramadas la causa de la lluvia. Por eso el mito describía también que la diosa llorona recorría el mundo de luto y desconsolada, aludiendo a las nubes de tormenta que se desplazaban por el cielo llenas de lluvia, y gracias a ciertas flechas metafóricas, hacían que el agua de su interior se descargaran / las nubes soltaban la lluvia. 2. A la vez los actos obscenos con falos que provocaban la hilaridad, así como la masturbación de las representantes humanas de la diosa que reirían y babearían también de placer, al igual que hacía que sus vaginas segregasen líquido y sus bocas babas, por transportabilidad mágica propiciaría que también la Vagina de la Madre Naturaleza 93 segregase torrentes de líquido en forma de agua de lluvia. Y era así cómo pensaban que se estimularían las Fuerzas Fecundantes de la diosa Démeter (her mafrodita) provenientes del cielo: con palabras y actos con significación mítica, como metáforas funcionales de lluvia,

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Carteia estaba ubicada en el territorio de la actual provincia española de Cádiz, en Andalucía, situada en el término municipal de San Roque, concretamente en el polígono industrial de Guadarranque, importante por su posición estratégica dentro de la Bahía de Algeciras. De origen cananeo (fenicio), formó parte del Imperio cartaginés y pasó a ser en época romana la Colonia Libert inorum Carteia, primera colonia latina establecida fuera de suelo itálico, constatándose su abandono a fines del siglo V o princip ios del siglo VI d. de J.C, mo mento en que se instalan en Carteia los visigodos. Más tarde su territorio estuvo en manos musulmanas. 93 Esto es, de Démeter.

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que ayudarían a la Madre Divina a soltar el agua para que descendiera al mundo subterráneo, donde se hallaba la semilla muerta y enterrada (Cora) y la haría germinar (resucitar). Posteriormente el mito eleusino tuvo otras versiones, algunas contradictorias. En la versión órfica-alejandrina, lo que hacía reír a la diosa Démeter/Ceres era la vista de la figura de Iachos/Iacos/Iaachos 94 que aparecía debajo de los ropajes de la anciana cuando ella se los subía. En este caso, el hecho de que la versión órfica-alejandrina, además de la anciana Yamba/Baubo, se incorpore al joven Iachos, obviamente muestran que fueron añadidos, tras la religión mistérica matriarcal cambiar de manos. Dado que los mitos, los rituales y los cultos religiosos habían sido heredados de una época anterior, los sacerdotes usurpadores no tenían explicación para muchos hechos religiosos, debido al secretismo con que la doctrina había sido mantenida desde tiempos inmemoriales, por lo que el conocimiento analógico no pasó directamente a sus manos. Entonces, al no haber accedido a todos los secretos, desconocían el sentido mágico y el carácter metafórico de los mitos y los rituales satíricos y orgiásticos. Y sobre todo les debía resultar extraordinario que no se tratara de consolar a la Madre desconsolada, sino que paradójicamente durante el ritual que conmemoraba su tristeza, se le lanzasen palabras hirientes y que se dijesen todo tipo de chistes y chanzas cómicas. De ahí que a partir de cierto momento elaboraran el mito de que la anciana Yamba hace reír a la diosa con cuentos obscenos y gesto indecente, para consolarla. Ello daba razón y justificaba, con una explicación fantasiosa : recordar el pasado divino, del por qué durante los gefirismos las mujeres contaban cuentos chistosos y hacían la obscenidad de mostrar un falo. Y posiblemente, con la evolución patriarcal, a las mujeres se les impediría que se ataran los falos a la cintura, y para recordar el nuevo pasado, mostrarían sus genitales femeninos y los varones devotos serían los que enseñarían sus propios falos y los que se masturbarían, según la tradición les había enseñado 95 . Pero a pesar de tales añadidos, en los rituales de esa época, la diosa Démeter seguía conservando su carácter hermafrodita, como evidencia el hecho de que las orgías se seguían celebrando en su honor 96 , coros de mujeres realizaban disputas burlescas e invocaban a la Diosa mientras decían: «¡Oh Démeter, reina de las santas orgías! Socórrenos [...] 97 Y aunque con la evolución patriarcal, los misterios de Eleusis desembocasen en fiestas nocturnas, en las que participaban devotos de ambos géneros, que se entregaban a las bacanales en el llamado Carnaval de Dionisio, el rito de promiscuidad no tenía todavía el sentido mágico de asegurar la germinación de la semilla, gracias al poder Fecundante de Dionisio (ya que estaba castrado), como más tarde lo tuvo al modificarse los mitos. 98 Hasta que finalmente

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Iacos era un sobrenombre del Dios Baco/Dionisio, adorado como niño y considerado hijo de Ceres y de Júpìter y hermano y promet ido de Proserpina/Cora. Y en otra versión se le identificaba con Zagreo/Dionisio, hijo de Júpiter y de Proserpina, que recién nacido fue muerto, despedazado y castrado por los titanes, pero después resucitado. 95 Aunque originalmente lo habían hecho mu jeres, no varones. 96 Como diosa hermafrodita se esperaba que ella enviase las Fuerzas Fecundantes de la Naturaleza: el agua de lluvia que asegurara la Fertilidad de la cosecha. Y así en las «Grandes Eleusianas» durante la procesión de Iaachos/Iacos/Baco/Dionisio desde Eleusis, en la que el Iacagogos llevaba su estatua coronado de mirto y los sacerdotes itifalóforos llevaban un falo en representación del que le faltaba, puesto que lo habían castrado los titanes. 97 Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana (setenta tomos), Editorial Espasa-Calpe, Madrid, tomo 25, edición de 1994, página 1151. 98 Vemos que el Carnaval del Dios Dionisio pagano seguía a las fiestas de duelo Eleusinas de la Diosa Démeter, mientras que en el catolicis mo se trastocó el orden, al anteponer el Carnaval a las fiestas relig iosas de muerte y resurrección de la «Semana Santa». Traslación de fiestas para que los fieles no vieran la analogía

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se interpretó la Fertilidad de la semilla en términos sexuales y se vinculó a la unión mágica de ambos Principios, femenino y masculino, como necesario para asegurar la cosecha. 99 Y estos rituales consistían en hierogamias 100 , bien en actos sexuales sagrados reales, con el apareamiento de la sacerdotisa y del sacerdote supremo, representantes de la pareja de dioses que reactualizaban ritualmente todos los años, o con parejas de obras de arte vinculadas a ambos sexos. La Semana Santa También en el mito católico, que es conmemorado en la fiesta cristiana de la semana santa, se narra el drama similar de una Madre que llora la muerte de su hijo que resucitará días después como cereal (muere como semilla de vida para dar de comer a la humanidad, lo que evidencia que es heredera de los mitos y rituales de muerte y resurrección de las religiones precedentes paganas, es decir, agrícolas, celebrados en honor de diosas en tiempo de siembra de semillas, y que salvaban a sus paredros/semillas, y asociados a la historia de la agricultura. Durante las procesiones se pasea la escultura de Jesús muerto y de su Madre la Virgen Dolorosa, que llora y se lamenta por la muerte de su hijo Jesús 101 y los fieles le cantan saetas102 . Dado que el ritual obsceno católico del Risus paschalis en el que los sacerdotes mostraban su falo, se masturbaban y decían obscenidades, se celebraba como culminación de la fiesta de muerte, la «Semana Santa», durante la Pascua de Resurrección, pone de manifiesto que los jerarcas, al posponerlo a los días de duelo de semana santa y al separarlo del canto de saetas, quisieron cambiarle de significado y reconvertido para que no se notara que imitaba las fiestas precedentes paganas. 103

entre las paganas y católicas, y la apropiación de otro de los innumerables rituales paganos, imitados por los jerarcas católicos. 99 Gracias a la unión de las fuerzas de la Tierra, femen ina, que acogía la semilla en su Seno, con las del Cielo, masculino, que enviaba aguas seminales, se producía la fecundación y se aseguraba la cosecha. 100 Et imológ icamente, esta palabra proviene de la composición hierós-, del griego , Sagrado, y -gamos, también del griego , -, Unión. Se aludiría por tanto a Unión sagrada, esto es, al matrimon io místico que ocurre entre dos seres divinos, o entre un ser divino y un mortal, ya sea formalmente o en sustitución y, por lo tanto, equivale a decir matrimonio sagrado. En los rituales de las hierogamias, se fingía, ya fuera por parte de un sacerdote y una sacerdotisa (aunque a veces tomaba parte el rey) de un ritual por med io se declaraban los esponsales y luego se realizaba el acto sexual, como una manera de asegurar la fertilidad de los campos, del ganado y de las personas del país o del territorio. La prostitución cultual que se realizaba en los templos y que tenía por protagonista a una persona (hombre o mu jer) que se dedicaba (normalmente por un tiempo o en pago de un voto) a la deidad del templo a que se adscribía y a un devoto común y corriente, tenía su origen en la hierogamia, o pretendía, de alguna manera, repetirla, para asegurar la fertilidad y fecundidad del año, ya que se trataba de ritos anuales. 101 El llanto equivale a las lluvias que lo resucitarán. 102 Esta designación evidencia su relación con las antiguas palabras soeces de los «gefiris mos» que herían. 103 Pero en realidad, tanto el canto de saetas como el « Risus paschalis» serían h erederos de los «gefiris mos» durante los cuales las sacerdotisas decían obscenidades, llevaban falos atados a la cintura (las mujeres mostraban genitales masculinos artificiales, no los varones) y celebraban orgías (se masturbaban) con la finalidad mágica de propiciar la lluvia: au mentar el desconsuelo de la diosa y hacerla llorar, a la vez que hacerla reír y babear y propiciar que la Vagina de la Madre Naturaleza segregase torrentes de líquido en forma de agua de lluvia. Pero el canto de saetas católico se lo ha despojado de su razón metafórica y có mica de herir y hacer reír con obscenidades a la Madre Virgen y Dolorosa. Y también a las masturbaciones de los oficiantes durante el «Risus paschalis» se lo ha despojado de su función mágica: propiciar que se produzca semen divino que haga germinar la semilla. Y se ha pospuesto de momento de celebración, ya que se celebra precisamente cuando la semilla ha germinado/Jesús ha resucitado. Aunque, sorprendentemente, los

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Conclusión Aunque Jacobelli vea como origen antecedente del Risus paschalis católico el mito de la versión ático-eleusino del siglo VII a. de J.C. de la diosa Démeter que incorpora al personaje de la anciana Yamba, cuyo gesto obsceno se rememoraba en las fiestas «eleusinas» para hacerla reír, consideramos que tal personaje sería incorporado entonces por un colegio sacerdotal ya patriarcal, que modificó el original mito de la diosa Démeter y su hija Cora, para explicar y dar cabida a los varones en los rituales orgiásticos. Y no puede estar en el origen puesto que no existe paralelismo en el hecho de que la anciana muestre sus genitales femeninos con el hecho de que sean los sacerdotes los que muestren los suyos en el ritual católico. Más bien el modelo que estaría en el origen de Risus paschalis sería anterior: cuando se inventaron los rituales matriarcales de los gefirismos, las stenias, las faloforias y otras similares, celebrados en honor de diosas hermafroditas, en tiempo de siembra, durante los cuales las sacerdotisas se ataban falos y paseaban con ellos inhiestos ante los fieles y hacían sátiras y chistes sarcásticos, cuyo carácter metafórico hemos explicado con anterioridad. Lo evidencia además el ritual que celebraban los baptos, sacerdotes afeminados al servicio de la diosa Cotis y otros en honor de la Buena Diosa 104 . Así sabemos que en ciertas regiones, con la evolución patriarcal, fueron los varones los que invirtieron el rito y alejaron a las mujeres de las fiestas. Entonces eran ellos los que travestidos, con sus largas cabelleras aprisionadas con redecillas de oro, vestidos con telas a cuadros azules o de tejido verde claro y pintado el rostro como las mujeres ayudados por los espejos 105 , los que participaban en exclusiva en los ritos nocturnos alumbrados con antorchas, bebían en príapos de cristal y cometían toda clase de obsce nidades. En otra evolución del ritual pasó a personajes grotescos masculinos la función de decir groserías (similares a las palabras soeces que las griegas recitaban en los gephyrismi y en la stenia en honor de diosas de carácter sagrado): los citerias (epónimo de su antecesora Citeria, que junto con Petreya decían chistes groseros en fiestas de Roma), especie de polichinelas/pulchinela burlescos que acompañaban en ceremonias sagradas italianas. Y parece ser de alcance universal, según refiere Campbell: En las costumbres del carnaval de Europa, esta figura sobrevive en los numerosos payasos, bufones, demonios, polichinelas y diablillos que interpretan exactamente los papeles de los payasos en los ritos de los indio pueblo, y dan a la fiesta un carácter de d ía de desorden. Representan, según el punto de vista de los maestros del decoro, el principio del caos, [...]. 106 Con este antecedente ¿qué excusa les queda a los jerarcas para que no dejen entrar a las mujeres, como sacerdotisas en

jerarcas fueron más allá del ritual de las sacerdotisas paganas, que sólo mostraban el falo art ificial al público y mantenían en secreto el ritual nocturno orgiástico -masturbatorio --que sólo se llegó a divulgar en qué consistían, tras ser espiadas las mujeres mientras celebraban sus rituales secret os, según contaba Juvenal (n. 140 adne. Y a partir de entonces fueron muy censuradas desde la ideología patriarcal y las masturbaciones descalificadas como cosas abominables. (Campbell, 1992: 253). Llegando a ser prohibidos y duramente castigadas, incluso con la pena de muerte a quienes las siguieran practicando)--. Mientras que el sacerdote catatólico hacía ambas cosas ¡a la vista del público! ¡Y éstos, ante el espectáculo, se reían! Lo que constata el efecto distorsionador provocado por la doble moral de los jerarcas católicos: crit icaron de forma hipócrita y fanática y muy duramente las tradiciones matriarcales. Así consiguieron que los fieles aborrecieran la falta de pureza femenina, ¡pero ellos, amparándose en nombre de la virtud, convirtieron en ritua l sagrado la masturbación masculina! 104 La Bona Dea. 105 Sátiras completas, Juvenal, Imp renta Juvenil, Barcelona, 1982, 52. 106 Las Máscaras de Dios: Mitología primitiva, J. Campbell, Alianza, Madrid, 1991, páginas 311-312.

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el culto, después de haberles copiado todos los ritos sagrados, incluido las orgías celebradas durante las faloforias, los gefirismos, las stenias, entre otras, que se celebraban en todo el mundo, cuando la religión agrícola era matriarcal?

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2. La iglesia de Roma

La ciudad de Roma era al Imperio romano lo que París es a Francia, lo que Londres a Gran Bretaña: la cabeza gobernante y el corazón que late. Tuvo incluso un carácter más cosmopolita que estas ciudades modernas. Es el mundo en miniatura, orbis in urbe. Roma había conquistado la casi totalidad de las nacionalidades del mundo civilizado de entonces, y guió a su población de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur. Todos los idiomas, religiones y costumbres de las provincias conquistadas encontraron un hogar allí, en la capital del Imperio. La mitad de los habitantes del Imperio hablaba griego, y los nativos se quejaron de la preponderancia de esta lengua extranjera, que, desde la conquista Alejandro el Grande de Macedonia, se había convertido en la lengua del Orie nte y del mundo civilizado. El palacio del emperador era el principal centro de la vida oriental y griega. Un gran número de los extranjeros eran libertos, que por lo general tomaban el apellido de sus amos. Muchos de ellos llegaron a ser muy ricos, incluso millonarios. El rico liberto era en ese tiempo el tipo de lo vulgar, insolente, fanfarrón advenedizo. Según Tácito, todas las cosas viles y vergonzosas seguramente fluían de todas partes del Imperio a Roma, como una alcantarilla. Pero lo mismo puede decirse de los mejores elementos: los más ricos productos de la naturaleza, el más raro de los tesoros de arte, fueron traídos a Roma, los jóvenes emprendedores y ambiciosos, los hombres de genio, los aprendices, y todos los útiles artesanos encontraban en Roma el más amplio terreno y las más ricas recompensas para sus talentos. Con Augusto se inicia el período de la construcción expansiva. En su largo reinado de paz y prosperidad él transformó la ciudad de ladrillos en una ciudad de mármol. Se ampliaron las calles estrechas e irregulares en ambas orillas del Tíber, cubriéndose ahora la desolada y febril Campaña en la base de las colinas de Albania, y extendiendo sus brazos, por tierra y por mar hasta los confines de la tierra. Fue entonces (como en sus ruinas, es aún ahora), la más instructivo e interesante ciudad del mundo. Poetas, oradores e historiadores fueron espléndidos en las alabanzas de la urbs aeterna, qua nihil posis visere majus. Las estimaciones de la población de la Roma imperial son conjeturas, y varían de uno a cuatro millones de personas. Pero, con toda probabilidad, gracias a Augusto ascendió a más de un millón, y aumentó rápidamente en los siguientes emperadores hasta que recibió un severo golpe por la terrible epidemia del 79, que durante muchos días demandó hasta diez mil víctimas por día. Posteriormente, la ciudad creció de nuevo y llegó a la altura de su esplendor bajo Adriano y de los Antoninos.

Los judíos en Roma

Había una comunidad judía de buen tamaño en Roma por lo menos desde que Pompeyo capturó Jerusalén en el año 63 a. de J.C., cuando el general romano, luego de capturar la ciudad y profanar el Templo, se llevó una gran cantidad de judíos como esclavos. Las inscripciones romanas mencionan por lo menos una decena o más de sinago gas en la ciudad antigua.

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El número de judíos en Roma durante la edad apostólica, se estima en veinte o treinta mil almas. Todos ellos hablaban griego con un fuerte acento hebreo. Tenían, por lo que se sabe, siete sinagogas y tres cementerios, con inscripciones en griego y unas pocas en latín, a veces con palabras griegas en caracteres latinos, o palabras latinas con letras griegas. Ellos habitaban la decimocuarta región, más allá del Tíber (Traste vere), en la base del Janículo 107 , probablemente, también la isla del Tíber, y parte de la margen izquierda hacia el Circo Máximo y la colina Palatina, en el barrio del moderno Ghetto o Judería. En su mayoría eran descendientes de esclavos y cautivos de Pompeyo, Casio, y Antonio. Ellos comerciaron entonces, como ahora, en ropa vieja y cerámica rota, o pasaron de la pobreza a la riqueza y la prominencia como banqueros, médicos, astrólogos y adivinos. No pocos encontraron su camino a la corte. Alityrus, un actor judío, gozó de los más altos favores de Nerón. Talo, un samaritano y liberto de Tiberio, fue capaz de dar un millón de denarios al rey judío, Herodes Agripa. Las relaciones entre los Herodes y los emperadores julianos y claudios fueron muy íntimas. Las extrañas costumbres e instituciones de los judíos, como la circuncisión, la observancia del shabbath o día de reposo, la abstinencia de carne de cerdo y carne sacrificada a los dioses 108 , excitaron el asombro emocionado, el desprecio y el ridículo de los historiadores romanos y de los satiristas. Todo lo que es sagrado para los no judíos es profano para los judíos. Ellos eran considerados como enemigos de la raza humana. Pero esto, después de todo, era un juicio superficial. Los judíos tenían también sus amigos. Su indomable industria y su persistencia, su sobriedad, seriedad, la fidelidad y la benevolencia, su estricta obediencia a la ley, su desprecio a la muerte en la guerra, su inquebrantable confianza en Dios, su esperanza de un glorioso futuro para la humanidad, la simplicidad y la pureza de su adoración, la sublimidad y majestad de la idea de un Dios omnipotente, santo y misericordioso, hizo una profunda impresión en las personas serias y graves, y especialmente en las mujeres (quienes escapaban al odium de la circuncisión). De ahí el gran número de prosélitos en Roma y en otros lugares. Horacio, Persio y Juvenal, así como Josefo, testimonian que muchos romanos se abstenían de todo tipo de negocios en el día de reposo, ayunaban y rezaban, encendían lámparas, estudiaban la ley mosaica, y enviaban un tributo al Templo de Jerusalén. Incluso la emperatriz Popea se inclina al judaísmo, a su manera, y demostró un gran favor a Josefo, a quien llama su devoto o temerosos de Dios (aunque ella era una mujer cruel y desvergonzado 109 ). Séneca, quien detestada a los judíos (llamándolos sceleratissima gens), se vio obligado a decir que esta raza conquistada dio leyes a sus conquistadores. Los judíos fueron expulsados de Roma dos veces, bajo Tiberio y bajo Claudio, pero pronto regresaron a su barrio transtiberino, y siguiero n gozando de los privilegios de una religio licita, reconocimiento que se había concedido a ellos por los emperadores paganos, pero

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Esto es, en el Pagus Ianiculensis. El judío aborrece a los dioses de las naciones como espíritus malignos o demonios, de ahí que no se permit ieran el co mer la carne sacrificada a los dioses de las naciones. 109 Salo mé y su madre seguramente no fueron menos piadosas, cuanto crueles y desalmadas.

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que después les fue negado por los papas católicos, que se dicen representantes de Cristo en la tierra 110 . Cuando Pablo llegó a Roma invitó a los dirigentes de las sinagogas a una conferencia, en la que él les demostró su buena voluntad y les dio la primera noticia pormenorizada de l evangelio, pero ellos respondieron a las explicaciones del apóstol con una sagaz reserva, y dijeron no saber nada del cristianismo, salvo que era una secta de la que en todo el mundo se hablaba en contra. Su política fue, evidentemente, mejor hacer caso omiso de ella tanto como fuera posible 111 . Sin embargo, un gran número prestó atención y escuchó al apóstol en un día señalado, y algunos creyeron, mientras que la mayoría, como de costumbre, rechazó su testimonio. (Hechos 28:17-29.).

El cristianismo en Roma

De esta peculiar gente viene la segunda gran oleada de los primeros conversos a una religión que se ha probado en más de una lid por el poder de Roma. Los judíos fueron sólo un ejército de defensa, los cristianos un ejército de conquista, aunque bajo la despreciada bandera del Evangelio del Reino venidero de Dios mediante el Rey mesiánico. El origen preciso de la iglesia de Roma está envuelto en un impenetrable misterio. Se tiene un informe completo de la fundación y de los comienzos de la iglesia de Jerusalén y de la mayoría de las iglesias establecidas a consecuencias de la predicació n de Pablo, pero no se sabe quién predicó el Evangelio en Roma por primera vez. El cristianismo con su entusiasmo misionero para la conversión del mundo debió haber encontrado un hogar en la capital del mundo en un momento muy temprano, antes que los apóstoles Pedro y Pablo dejaran Palestina para cumplir sus respectivas misiones. Asimismo, la congregación de Antioquía de Siria se nutrió con discípulos emigrantes y fugitivos de Jerusalén antes de que fuera consolidada y plenamente organizada por Bernabé y Pablo. 112 No es imposible, aunque por ningún medio demostrable, que la primera noticia del Evangelio fuera traída a Roma poco después de la fecha de nacimiento de la iglesia por testigos oculares del milagro de Pentecostés que estuvieran presentes en Jerusalén, entre las que se encontraban residentes de Roma, tanto judíos como prosélitos. En este caso,

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El hecho de que la Iglesia apóstata se hizo parte del mundo, traicionando y negando a Jesucristo, se hizo patente cuando se vendió al Imperio y de perseguida se transformó en perseguidora, una de las características anticristianas. 111 Obviamente, debieron asumir que era mejor bajarle el perfil al asunto y no provocar nuevamente al gobierno romano que adoptara medidas tan radicales como durante el reinado de Claudio, cuando fueron expulsados de la ciudad. 112 En general, sin embargo, se desconocen los nombres de los primeros obispos de estas primit ivas iglesias, o de quienes fueron sus primeros líderes o conductores. Solamente en determinados casos se tiene noticia de que había presbíteros (ancianos) que tenían funciones como obispos (supervisores) de la s iglesias, a quienes ayudaban los diáconos (servidores). Pero pocas veces se puede determinar el nombre de alguno de ellos. Esto es porque no interesa quien haya sido el primero en predicar aquí o allá. Lo que importa es que el Evangelio se recibió en tal o cual lugar, y que floreció en la fo rma de una iglesia. Co mo no había el concepto de la sucesión apostólica, que después algunos reclamaron elaborando listas cuando espurias, los nombres en realidad no tienen importancia real y efect iva. Los primeros cristianos no trabajaron para hacerse un nombre entre los hombres, sino para predicar el Evangelio.

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Pedro, el predicador del mensaje de Pentecostés, se puede decir que fue un agente indirecto en la fundación de la iglesia de Roma 113 , la que tardíamente lo reivindica como la roca sobre la que se construye 114 , a pesar de que la tradición de su primera visita 115 y veinte o veinticinco años de residencia sigan a una largamente explotada fábula 116 . Pablo saluda entre los hermanos de Roma a algunos individuos que habían sido convertidas antes que él, es decir, antes del año 37. Varios nombres en la lista de hermanos romanos a quienes les envía saludos se encuentran en el cementerio judío en la Via Appia entre los libertos de la emperatriz Livia. Los cristianos de Palestina, Siria, Asia Menor y Grecia deben haber llegado a la capital por diversas razones, ya sea como visitantes o colonos. 117 Puede afirmarse, sin ser dogmáticos, que los orígenes de la iglesia de Roma están en los judíos y prosélitos del judaísmo procedentes de Roma que acudían a las fiestas en Jerusalén. En Hechos 2:10 se declara específicamente que algunos de aquellos judíos estaban en Jerusalén en el Pentecostés del año 33, y allí oyeron el Evangelio, predicado por Pedro. Aquellos viajeros que se convirtieron permaneciero n por un tiempo en Jerusalén para aprender de los apóstoles, y sin duda después aquellos judíos y prosélitos que habían venido de Roma regresaron a su ciudad de procedencia, algunos probablemente cuando estalló la persecución anticristiana en Jerusalén. (Hechos 2:41-47; 8:1, 4.) Además, la gente de aquel tiempo solía viajar mucho, y eso puede explicar el que Pablo conociera íntimamente a muchísimos miembros de la iglesia romana, algunos de los cuales quizás habían oído el Evangelio en Grecia o Asia como resultado de la predicación de Pablo.

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Co mo, asimis mo, en la fundación de varias sino muchas más en otros lugares del Imperio y fuera de sus fronteras también, ya que en ese día de Pentecostés hab ía judíos y prosélitos incluso de regiones del Imperio persa. 114 Este concepto, en realidad es más bien tard ío, y hasta Agustín de Hipone reconoce en un momento dado que la Roca sobre la que se edifica la Iglesia es Cristo, a quien Pedro confesó. La ecuació n roca y piedra (Pedro) es más bien una elucubración de mucho después de la muerte de los apóstoles y no toma en cuenta que la historia temprana de la Iglesia no lo muestra co mo desarrollando el papel que, por ejemp lo, a los católicos les gustaría ver con claridad. El concilio de Jerusalén, por ejemplo, es presidido por Santiago. Y, del lib ro de los Hechos de los Apóstoles se entiende que la Iglesia se gobernaba por una especie de cuerpo colegiado compuesto por los apóstoles y los ancianos de Jerusalén, presidiendo una especie de triunvirato que, en al menos una oportunidad, estaba compuesto por Juan, Pedro y Santiago. Pero, en ninguna oportunidad aparece Pedro como jefe o cabeza de la Iglesia, ni tampoco dirigiéndola de modo alguno. 115 Esta primera visita es establecida, por algunos, en el año 42 d. de J.C., o sea, apenas nueve años después de la fundación de la Iglesia cristiana en Pentecostés, el 21 de mayo del año 33. 116 De hecho, solamente una tradición tard ía pone a Pedro en Ro ma, cuando, después de h aber desaparecido la dirección de los apóstoles, se creyó necesario establecer alguna clase de dirección unificada para la Iglesia. Y, a falta de una tradición real y efectiva que diera legit imidad a tal organización, se ideó el dogma de la Sucesión Apostólica. Principalmente, se afirmó que ciertas ciudades habían tenido como su primer obispo y fundador de la iglesia local a un apóstol o a un discípulo original de Cristo, y que eso era garantía de salvaguarda de la verdadera doctrina y de la continuidad de la doctrina enseñada por Jesús y sus apóstoles. En el caso particular de Ro ma, se atribuyó este origen y fundación de la iglesia al apóstol Pedro, sobre quien algunos opinaron que Jesucristo mis mo había dicho edificaré mi Iglesia, atribuyéndole el Primad o sobre los demás apóstoles y la jefatura de la Ig lesia. Nada más alejado de la realidad, sin embargo, según se verá más adelante. 117 Co mo es bien sabido, cuando Pablo escribe su carta a la iglesia de Roma no hace mención alguna a Pedro, lo que es imposible de entender si el apóstol estaba allí. Tampoco lo menciona cuando envía saludos desde Ro ma en las cartas que escribió desde Roma en sus dos estadías como prisionero, lo que s todavía menos entendible, si es que Pedro estaba en Roma.

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Posiblemente, entonces, quienes fundaron la iglesia de Roma fueran algunos de los judíos y prosélitos de Roma que habían ido a Jerusalén en el día del Pentecostés del año 33. Estos habían sido testigos del derramamiento milagroso del espíritu santo y habían oído hablar a Pedro y a los otros cristianos allí reunidos. (Hechos 2.). También es posible que el Evangelio llegaran a Roma posteriormente por medio de otros conversos cristianos, pues muchos se trasladaban a esta gran ciudad, el centro del Imperio romano, a la que además acudían gran número de viajeros y comerciantes. Pablo envía saludos respetuosos a Andrónico y Junias, sus parientes y compañeros de cautiverio`, insignes entre los apóstoles, quienes habían servido a Cristo más tiempo que Pablo. Es posible que estos hombres participaran en fundar la iglesia romana. (Romanos 16:7.). Para cuando Pablo escribió, aquella iglesia debía llevar algún tiempo en existencia y realizaba tanta actividad que se hablaba de su fe por todo el mundo. (Romanos 1:8.). El hecho es que los primeros datos confiables acerca de esta iglesia se hallan en la carta de Pablo. Por esta queda patente que la congregación se componía de cristianos judíos y no judíos, y que el celo de ellos era digno de encomio. Pablo les dice: Por todo el mundo se habla de la fe de ustedes, y que la obediencia de ustedes [los cristianos romanos] ha llegado a noticia de todos. (Romanos 1:8; 16:19.). Esto indica una iglesia bien establecida y no en espera de ser fundada.

El Edicto de Claudio

La primera traza histórica del cristianismo en Roma que tenemos es una noticia del historiador Suetonio, confirmado por Lucas, en cuanto a que Claudio, alrededor del año 50118 , desterró a los judíos de Roma a causa de su disposición insurreccional y conmoción suscitada a instigación de Chrestus119 .

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Este decreto fue expedido en el año noveno del reinado de Claudio, es decir, en el año 49 o a más tardar a principios del año 50. Áquila y su mujer Priscila llegaron a Corinto antes de otoño del año 50. El apóstol Pablo llegaría a la ciudad en el otoño de ese año. Esto, por otra parte, significaría que la estadía de Pablo en Corinto --18 meses-- terminaría en la primavera del año 52. (Los doce Césares, traducción de Jaime Arnal, Orbis, Barcelona, 1985, Tiberio Claudio Druso, XXV.) 119 Algunos consideran que se trata de una grafía primitiva para Christus, es decir, Cristo, lo que no sería nada de extraño. Sobre todo si se tiene en cuenta que en varias ocasiones en que los líderes de las sinagogas vieron los progresos hechos por la Iglesia cristiana suscitaron alguna clase de confrontación, tampoco sería nada de extraño que se suscitara alguna clase de problemas que agitaran a la ciudad de Ro ma, sobre todo en los barrios habitados por los judíos, donde tampoco sería extraño que se pretendiera expulsar a los que se convertían al cristianis mo. Es posible que aquí esté la raíz del problema y que, llevado el asunto a las autoridades de la ciudad o incluso al emperador, tanto por sus amigos judíos como por sus parientes y amigos judíos cristianos y romanos cristianos, haya determinado que lo mejor era cortar por lo más sano y expulsarlos a todos de Ro ma, para que fueran a causar alboroto a otro lugar. Hoy en d ía, sin embargo, algunos piensan que se trata de alguna clase de mesianismo no cristiano que causó los alborotos en Roma, esto principalmente porque suponen que en tiempo tan temprano no había suficiente cantidad de cristianos en Roma co mo para se produjeran confrontaciones, discusiones o problemas entre judíos y cristianos. Algunos sostienen que la predicación de Cristo, el verdadero rey de Israel, naturalmente, produciría una gran conmoción entre los judíos de la ciudad, como lo hizo en Antioquía, en Pisidia, en Listra, Tesalónica, y Berea, y los ignorantes mag istrados, para quienes lo más natural habría sido deducir que Cristo era un pretendiente político y aspirante a un trono terrenal. Los judíos que rechazaron al verdadero Mashîaj aguardaban todos con impaciencia más que un imaginario Mesías que rompiera el yugo de Roma y restaurara la teocracia de David

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Esta conmoción, con toda probabilidad, se refiere a controversias entre judíos y cristianos que, según parece, aún no han sido claramente distinguidos en ese momento por el Estado romano. Entre los expulsados por el edicto de Claudio estuvieron Áquila y Priscila, los hospitalarios amigos de Pablo, que probablemente se convertirían al cristianismo antes de haberlo conocido en Corinto. Obviamente, los cristianos no judíos no tuvieron necesidad de salir de la ciudad, y ellos, aunque pocos en número, continuarían la predicación del Evangelio en la capital, logrando que muchos otros no judíos se hicieran creyentes. Los judíos, sin embargo, pronto regresaron, y los judíos cristianos tamb ién, pero ambos bajo una nube de sospecha 120 . A este hecho puede referirse Tácito cuando dice que la superstición cristiana que había sido suprimida por un tiempo (por el edicto de Claudio) había irrumpido de nuevo (bajo Nerón, que subió al trono en 54).

La carta a la iglesia de Roma

El primer vínculo conocido de Pablo con Roma que se conoce aparece cuando se encontró con Áquila y Priscila en Corinto. (Hechos 18.2.). Ellos habían abandonado la ciudad de Roma como resultado de la expulsión de los judíos ordenada por Claudio. Como no se indica que ya fueran cristianos, la cuestión tiene que quedar en suspenso 121 . Para cuando Pablo escribió su carta a los cristianos romanos, alrededor del año 56, desde Corinto, en Grecia (Romanos 16:22), ya había completado dos largas giras de predicación y estaba bien adentrado en la tercera, la que lo llevó a visitar Macedonia y Grecia, para luego volver a Asia Menor. Había escrito otras cinco cartas bajo la dirección del espíritu santo de Dios: la Primera y la Segunda a los Tesalonicenses, Gálatas, y la Primera y la Segunda a los Corintios. Pablo, mediante Tercio como secretario, enlaza rápidamente argumentos y un sorprendente número de citas del Tanâj en uno de sus escritos de exposición más contundente que de él se conoce. Con notable belleza de expresión considera las dificultades que surgieron por el hecho de que en las iglesias cristianas del primer siglo hubiera tanto judíos como griegos. En esta carta, contrario a lo que algún fundamentalista judaizante esperaría, Pablo dejó firmemente establecido que los judíos y los no judíos son iguales ante Dios y que a los hombres no se les declara justos mediante la observancia de los preceptos de la Torâh de Moisés, sino mediante la fe en Jesucristo y por la gracia o bondad de Dios. Al mismo tiempo, Dios requiere que los cristianos muestren la debida sujeción a las varias autoridades bajo las cuales se hallan. Es posible que la portadora de la carta fuera Febe, una cristiana que vivía en Cencreas, el puerto marítimo de Corinto, situado a unos 11 kilómetros de esta ciudad. (Romanos 16:1.) Según se desprende de sus

en Jerusalén. Su punto de vista desviado afectaría incluso a algunos cristianos, y Pablo consideró necesario advertir contra la rebelión y la revolución. 120 Es probable que esta expulsión o destierro de los judíos de Roma haya sido una herramienta muy efectiva para propagar el cristianismo hacia diferentes regiones, donde sea que hayan ido los desterrados judíos cristianos. 121 Muchos escriturarios consideran que Áquila y Priscila eran judíos convertidos al cristianismo antes de salir de Roma debido al decreto de expulsión. Otros se muestran más cautos y prefieren dejar el tema en suspenso, si bien muchos otros afirman que ellos no eran cristianos y que fueron convertidos por Pablo en Corinto.

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comentarios en los versículos 9 al 15 del capítulo 1, Pablo aún no había estado en Roma. Por otra parte, como se afirma en otro lugar de estas páginas, no hay pruebas en esta carta de que Pedro haya estado jamás en Roma: Pablo saluda a la iglesia romana y cuando nombra a individuos que eran miembros de esa comunidad no hace referencia ni mención alguna a Pedro, lo que sería muy extraño si acaso Pedro estaba realizando alguna c lase de ministerio en esa ciudad. Lo que sí es claro es que la iglesia romana se reunía en casa de Áquila y Priscila, porque escribe: Saluden a Priscila y a Aquilas, que son colaboradores míos en Jesucristo, quienes ofrecieron su vida por mi vida, por lo cual no solamente yo les estoy agradecido, sino también todas las congregaciones de los gentiles. Saluden también a la congregación que está en su casa. Saluden a mi amado Epeneto, el primer fruto de Acaya para el Cristo. (Romanos 16:3-5; Peshítta en español, 2006.). La lectura de la carta permite ver que se escribió a una iglesia compuesta de judíos y gentiles 122 . Aunque Pablo no había estado en Roma para conocer en persona los problemas a los que se encaraba la iglesia local, puede que le informaran de la situación de la iglesia sus buenos amigos y colaboradores Priscila y Áquila, y posiblemente otros conocidos. Sus saludos en el capítulo 16 indican que conocía personalmente a un buen número de miembros de iglesia. Pablo atacaba en sus cartas problemas específicos y trataba los asuntos que consideraba de mayor importancia para sus destinatarios. Ya había escrito a las iglesias gálatas para rebatir la oposición judía, pero esa carta trataba más específicamente de los esfuerzos de los judíos que profesaban ser cristianos pero que eran judaizantes e insistían en que había que exigir a los conversos no judíos que se circuncidaran y observaran ciertas reglas de la ley mosaica. Parece ser que en la iglesia romana este problema no era tan acusado, pero sí había celos y sentimientos de superioridad tanto por parte de judíos como de gentiles. Por lo tanto, la carta no era simplemente un escrito general dirigido a la iglesia de Roma sin ningún objetivo específico, como algunos suponen, sino que debió tratar cuestiones vigentes que afectaban a los cristianos romanos. La iglesia romana podría percibir el significado pleno y toda la fuerza del consejo del apóstol, pues la carta trataba precisamente sobre los problemas contra los que tenían que luchar. Es obvio que su propósito era zanjar las diferencias de opinión entre los cristianos judíos y gentiles, a fin de que pudieran estar completamente unidos como un solo hombre en Cristo. Sin embargo, al escribir de esta manera, Pablo ilumina y enriquece nuestro conocimiento de Dios y ensalza Su justicia y bondad inmerecida, así como la posición de Cristo con respecto a la iglesia cristiana y a toda la humanidad. La carta a la iglesia romana, escrita unos veinte años después de la conversión al cristianismo de los primeros gentiles, explica que la justicia no se obtiene como resultado del linaje ni mediante obras de la Ley mosaica, sino solamente ejerciendo fe en Jesucristo y gracias a la gracia divina.

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Esto es, goyîm, gente de las naciones, o sea, no judíos.

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Mapa del área de Corinto, mostrando el istmo. El círcu lo de color ro jo indica el área de Co rinto y Cencreas, cuyos nombres aparecen subrayados en rojo también.

La estadía de Pablo en Roma

En la primera parte del reinado de Nerón 123 la Iglesia romana era ya bien conocida en toda la cristiandad, aparentemente había varios lugares de encuentro y un número considerable de líderes locales ocupados en la guía, la enseñanza, la supervisión y la edificación de la Iglesia. (Romanos 1:8; 16:5; 16:14, 15, 19.). Es en vista de este hecho que Pablo dirigió a ella desde Corinto su más importante carta doctrinal 124 , que preparó el camino para su por largo tiempo deseada visita personal. En su viaje a Roma, tres años más tarde, de camino a Roma como prisionero del Estado, dice el historiador Lucas: Llegamos al segundo día a Puteoli, donde habiendo hallado hermanos, nos rogaron que nos quedásemos con ellos siete días; y luego fuimos a Roma, de donde, oyendo de nosotros los hermanos, salieron a recibirnos hasta el Foro de Apio 125 y las Tres Tabernas 126 . (Hechos 28:13-15; Reina123 124

Nerón fue emperador entre los años 54 y 68. Probablemente, esta carta fue escrita cerca del año 56, desde Corinto, en Grecia, donde estaba realizando una fructífera obra misional. Algunos la fechan hasta dos años más tarde, para el año 58, pero es imp robable, en vista de los hechos que ocurren hasta la llegada del apóstol a Ro ma, luego de ser apresado en Palestina a instigación de los líderes judíos. 125 Appii Foru m, en la Vía Apia, que conducía directo a Roma por tierra desde Puteoli. El Appii Forum o Plaza de Mercado de Apio, estaba a unos 15 kiló metros al sur de Tres Tabernae, por la Vía Apia. Todo lo que queda del lugar en la actualidad son algunas ruinas romanas.

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Valera de 1960.). Al oír que Pablo llegaba, parte de la delegación de cristianos de Roma fue a esperarlo a Tres Tabernas, mientras que el resto prosiguió su viaje hasta el Foro de Apio. (Hechos 28:13-15.). el apóstol fue recibido por hermanos romanos ansiosos de ver al escritor de esa maravillosa carta, de la que tanto consuelo habían derivado.

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Es decir, Tres Tabernae. Se trata de una posada a la que se hace referencia en escritos antiguos y que estaba en la vía Apia, la conocida calzada que iba desde Roma hasta Brundisium, pasando por Capua. Quizás recibió su nombre de tres posadas donde los viajeros podían parar a descansar y tomar algo. El antiguo emp lazamiento de Tres Tabernas se halla a 58 Km. al SE. de Ro ma.

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Su llegada a Roma, hacia el año 59 127 , dio un gran impulso al crecimiento de la congregación. Él trajo con él, como había prometido, la plenitud de la bendición de Cristo. Sus cadenas de prisión quedaron reducidas a nada por el progreso del Evangelio, ya que quedó en libertad de predicar bajo guardia militar en su propia casa. (Filipenses 1:12-15; Hechos 28:30), teniendo con él, durante la totalidad o al menos buena parte de la primera cautividad romana, a discípulos y fieles compañeros: Lucas, el médico amado e historiador; Timoteo, el más amado de sus hijos espirituales; Juan Marcos, que le había abandonado en su primer viaje misionero, pero se unió a él en Roma; un tal Jesús, que es llamado Justus, un judío cristiano, que se mantuvo fiel a él; Aristarco, su compañero de prisión de Tesalónica; Tíquico de Éfeso; Epafras y Onésimo de Colosas; Epapfodito de Filipos; Demas, Pudente, Lino, Eubulo, y otros que son mencionados honorablemente en las llamadas Epístolas de la Cautividad 128 . (Colosenses 4:7-14; Efesios 6:21; Filemón 24; Filipenses 2:25-30; 4:18, compárese también con 2 Timoteo 4:10-12.). Escribiendo desde Roma a la Iglesia establecida en Filipos, Macedonia, el apóstol Pablo les informa: Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido 129 , han redundado más bien para el progreso del evangelio, de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio 130 , y a todos los demás 131 . Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor. 132 Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio. ¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o

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Poco después de su arribo a Jerusalén, el apóstol Pablo fue arrestado y enseguida llevado a Cesarea, la capital ad ministrativa ro mana de Judea, donde permaneció bajo arresto por dos años, hasta que Félix fue reemplazado por Festo como gobernador. (Hechos 21:33; 23:23-35; 24:27.). La fecha de la llegada de Festo y de la subsiguiente partida de Pablo hacia Roma parece haber ocurrido, entonces, en el año 58 d. de J.C. (Analytical Concordance to the Bible, de Young, página 342, bajo Festus.). Después del naufragio y pasar el invierno en Malta, el viaje se compleó en Puteoli alrededor del año 59 d. de J.C. De acuerdo al registro bíblico, Pablo estuvo dos años en cautiverio en Ro ma, p redicando y enseñando el Evangelio, por un período de dos años, lo que quiere decir que permaneció en la ciudad hasta alrededor del año 61. (Hechos 27:1; 28:1, 11, 16, 30, 31.). 128 Las Epístolas de la Cautividad o Cartas de la Cautividad son las que escribió el apóstol Pablo desde Ro ma, durante su primera cautividad en la ciudad capital del Imperio ro mano: a los Efesios (4:1; 6:20), a los Filipenses (1:7, 12-14), a los Colosenses (4:18), a Filemón (versículo 9) y probablemente tamb ién a los Hebreos. 129 Se está refiriendo a su aprisionamiento en Roma, que algunos pudieran ver como un retraso o un inconveniente para la obra que estaba desarrollando en las regiones de la cuenca oriental del Mediterráneo. 130 Es decir, los miemb ros de la guardia pretoriana, a cuyo cuidado está, han recibido testimonio del Evangelio del Reino. 131 Algo así como a toda Roma, ya que él tuvo las facilidades de testificar sobre el Evangelio a toda persona que quiso escucharle. 132 Obviamente que, debido a la expulsión de los judíos (y de los cristianos judíos) de Roma, muchos ahora tenían no poco temor de testificar en público acerca de Jesucristo y del Evangelio del Reino. Pero ahora, viendo el denuedo de Pablo que, aunque arrestado en la ciudad debido al Evangelio, no cesaba de predicar y enseñar ese mismo Evangelio que le había conducido desde Jerusalén, al término de su tercer viaje misional, hasta Roma, el centro del mundo entonces conocido, ellos, los cristianos romanos, ahora entendían su verdadera misión y cobraban ánimo, atreviéndose mucho más a predicar el Evangelio.

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por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún. (Filipenses 1:1218; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.). En este mismo tiempo, escribiendo a la Iglesia establecida en Colosas, ciudad de Frigia, el apóstol les informa también: Todo lo que a mí se refiere, os lo hará saber Tíquico, amado hermano y fiel ministro y consiervo en el Señor, el cual he enviado a vosotros para esto mismo, para que conozca lo que a vosotros se refiere, y conforte vuestros corazones, con Onésimo, amado y fiel hermano, que es uno de vosotros. Todo lo que acá pasa, os lo harán saber. Aristarco, mi compañero de prisiones, os saluda, y Marcos el sobrino de Bernabé acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere a vosotros, recibidle; y Jesús, llamado Justo; que son los únicos de la circuncisión que me ayudan en el reino de Dios, y han sido para mí un consuelo. Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. Porque de él doy testimonio de que tiene gran solicitud por vosotros, y por los que están en Laodicea, y los que están en Hierápolis. Os saluda Lucas el médico amado, y Demas. (Colosenses 4:7-14; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.). A los miembros de la Iglesia de Éfeso, una ciudad principal de Asia Menor, el apóstol escribió: Para que también vosotros sepáis mis asuntos, y lo que hago, todo os lo hará saber Tíquico, hermano amado y fiel ministro en el Señor, el cual envié a vosotros para esto mismo, para que sepáis lo tocante a nosotros, y que consuele vuestros corazones. (Efesios 6:21, 22; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.). Y a la Iglesia de Filipos, en Macedonia, les escribe: Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado; pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio. Así que a éste espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos; y confío en el Señor que yo también iré pronto a vosotros. Mas tuve por necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades; porque él tenía gran deseo de veros a todos vosotros, y gravemente se angustió porque habíais oído que había enfermado. Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza. Así que le envío con mayor solicitud, para que al verle de nuevo, os gocéis, y yo esté con menos tristeza. Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él; porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte, exponiendo su vida para suplir lo que faltaba en vuestro servicio por mí. (Filipenses 2:19-30; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.).

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El número de los que se convirtieron mediante la celosa actividad misionera de los cristianos romanos y de la predicación del apóstol Pablo 133 , aunque imperceptibles en medio de las masas de paganos de la metrópoli, y, sin duda, muchísimo menor que los veinte mil judíos que entonces vivían en la capital del mundo, debe haber sido considerable, ya que Tácito habla de una gran multitud de cristianos que perecieron en la persecución neroniana en el año 64, y Clemente, refiriéndose a la misma persecución, también menciona una gran multitud de los elegidos, que fueron contemporáneos con Pablo, y que, a través de muchas humillaciones y torturas, llegaron a ser un muy noble ejemplo entre nosotros.134

Composición y consolidación de la Iglesia romana

La composición de la iglesia de Roma ha sido motivo de controversia y especulación por parte de muchos eruditos. Indudablemente que fue, al igual que la mayoría de las congregaciones fuera de Palestina, de un carácter mixto, con una preponderancia del elemento gentil sobre el judío, pero es imposible estimar la fuerza numérica y la relación precisa de los dos elementos confortantes de la iglesia romana en estos primeros días de su historia. 135 Si bien algunos opinan que no existe ninguna razón para suponer que la Iglesia romana estaba plenamente consolidada y organizada en una comunidad, el hecho de que salieran a recibir a Pablo al camino y el que él les enviara una carta para su edificación por inspiración divina un tiempo antes prueba que sí lo estaba. Los cristianos estaban esparcidos por toda la inmensa ciudad, y celebraron sus reuniones en diferentes lugares, es cierto, obviamente dependiendo de las circunstancias de cada momento. Cuando Pablo escribió a los romanos, alrededor del año 56, había terminado ya el imperio de Claudio, y Áquila y Priscila habían regresado a Roma, pues Pablo les envió saludos a ellos, sus colaboradores. (Romanos 16:3.). En Roma la iglesia también se reunía en su hogar. (Romanos 16:5.). No hay razón alguna para suponer que los judíos y los gentiles convertidos pudieran haber formado distintas comunidades, o más bien dos secciones de una comunidad cristiana. La carta de Pablo iba dirigida a una sola iglesia. 136

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No debe olvidarse que, para entonces, los cristianos llevaban ya por lo menos unos veinticinco años predicando el Reino, por lo que no puede atribuirse todos los progresos del cristianis mo ro mano a Pablo, si bien tampoco puede desconocerse su importancia en tales progresos. 134 Esto es, entre los cristianos romanos. 135 Aquí cabe recordar que si bien al princip io la predicación del Evangelio se dirigió exclusivamente a la Casa de Israel, esto es, a los judíos, pronto Pedro usó una de las llaves del Reino para que los samaritanos entraran en la Iglesia y luego, en el año 36, usó de nuevo este poder espiritual para permitir la entrada a la Iglesia de los gentiles, siendo el primero de ellos Cornelio, junto con su familia, quienes fueron bautizados y recibieron el don del espíritu santo de Dios. Pero, al principio, hubo ciertas tensiones dentro de la Iglesia debido a que algunos consideraban que los gentiles debían cumplir con las disposiciones de la Torâh para ser aceptables, en tanto que otros dudaban sobre este punto y aún algunos consideraban que no era necesario. Esta diferencia fue zanjada en el Concilio de Jerusalén, celebrado alrededor del año 49, entre la primera y la segunda gira misional de Pab lo. Este concilio, por otra parte, fue presid ido por Santiago, medio hermano de Jesús. (Hechos 15:6-29; 16:4.). 136 Algunos han insistido en que el asunto de las observancias, aunque zanjado en el concilio de Jerusalén por los apóstoles y el cuerpo colegiado que presidía sobre la entera Ig lesia había introducido un elemento de separación y que los cristianos judíos celebraban reuniones en que se enfatizaban las observancias de la

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Y, en el caso específico de los conversos provenientes de la gentilidad, a diferencia de los de trasfondo judío, estaba el hecho de que ellos habían sido anteriormente adoradores de los dioses romanos y, posiblemente, de algunas deidades extranjeras, pero estaban muy conscientes del carácter lascivo y sexual de la mayoría de los cultos de los que provenían. De ahí lo apropiado de la denunciación de Pablo, porque las gentes de las naciones hab ían hecho divinidades de la creación, ya fueran animales, astros o fuerzas de la naturaleza, divinizados todos en contra de lo que puede verse a simple vista: que todo lo ha creado el único Dios verdadero y que sólo Él es digno de recibir adoración, alabanza y gloria, y de ser obedecido. Aunque la gente de las naciones se puede dar cuenta de Su poder y gran gloria, no le han adorado como Quien Es, sino que su corazón fatuo se ha entenebrecido y han adorado a la creación en lugar de Aquel que ha creado. De ese hecho irrefutable se derivan los cultos orgiásticos, los excesos de toda clase que se pod ían ver en las celebraciones cúlticas de diferentes divinidades, excesos que no se detenían ante lo sexual ni ante las barreras de lo que es natural para cada persona.

Idioma

El lenguaje de la iglesia romana en ese momento era el griego 137 , y así continuó hasta el siglo III. En ese idioma escribió Pablo a Roma y desde Roma; los nombres de los conversos se menciona en el decimosexto capítulo de la carta a los romanos, y los primeros obispos son en su mayoría griegos, toda la literatura temprana de la Iglesia romana estaba en griego, incluso lo que se ha llamado Credo de los Apóstoles, en la forma adoptada por la iglesia de

Torâh, pero que los cristianos no judíos celebraban reuniones en que se enfatizaba la libertad con que Cristo los había libertado. Estos mismos, asumen que si Pedro y Pab lo se reunieron alguna vez en Ro ma, siguieron el principio acordado con anterioridad, y practicable tanto como fuera posible, de dividirse el campo de supervisión, al mismo t iempo que promover la unidad y la armonía. Y afirman que esto podría ser la verdad subyacente en las primeras y generales tradiciones de que ellos juntos fundaron la iglesia romana, y que su martirio habrían cimentado la unidad defin itiva de las secciones judía y no judía de la misma. Otros opinan que, no obstante lo que se diga, la consolidación final en una corporación orgánica de la Iglesia romana probablemente no se haya efectuado hasta por lo menos después de la destrucción de Jerusalén. Sin embargo, este razonamiento no presenta pruebas acerca de por qué la destrucción de Jerusalén pudiera hab er, de alguna manera, ayudado a la unificación de las dos supuestas secciones de cristianos, los judíos y los no judíos. Esta consolidación habría sido principalmente el trabajo de Clemente, quien aparecería co mo el p rimer presbítero que presidió sobre la iglesia ro mana. Obviamente que él estaba admirab le cualificado para actuar como med iador entre los discípulos de Pedro (los judíos) y los de Pablo (los no judíos), estando él mis mo influenciado por ambos grupos, aunque más del grupo de Pablo. Su carta a la Iglesia de Corinto combina las características distintivas de las cartas de Pablo, Pedro y Santiago, y que se ha denominado un documento típico, que refleja las amplias simpatías y grandes principios que han impresionado a la Ig lesia Unida de Ro ma. En el siglo segundo, no existen rastros de una doble comunidad. Pero fuera de la iglesia ortodoxa, las escuelas heréticas, tanto judías como gentiles, encuentran también un temprano hogar en este encuentro del mundo. La fábula de Simon Mago en Roma refleja este hecho. Valentino, Marción, Praxeas, Teódoto, Sabelio, y otros archiherejes enseñaron allí. En la Ro ma pagana, las herejías y sectas cristianas disfrutaron de una tolerancia que fue posteriormente negada por la Ro ma cristiana, hasta que, en 1870, se convirt ió en la capital de la Italia unida, contra la protesta del Papa, que consideraba a Ro ma co mo su propiedad personal y privada. 137 El griego era el idio ma internacional. La existencia del griego koiné fue una herramienta muy útil para la expansión del cristianismo, porque no era necesario aprender multitud de lenguas ni preparar interminables traducciones. Existía ya la Septuaginta y estaba disponible en todo lugar donde existiera una co munidad judía. En todas las sinagogas del mundo conocido se leía la Bib lia en griego, de acuerdo a la versión de los Setenta, y esa fue la versión que usó la Ig lesia primit iva por todas partes. El camino estaba abierto.

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Roma, estaba en griego, no en latín. La primera versión latina de la Biblia no se hizo en Roma, sino para las provincias, especialmente para el norte de África 138 . Cuando se hizo patente que muchas de las personas que se estaban interesando en el Evangelio no entendían griego, porque eran personas de los estratos más bajos de la sociedad, con poca o escasa educación, y a veces ninguna, se hizo también patente que debía prepararse una traducción en la lengua de la gente común y corriente, para que entendiera la Palabra de Dios fácilmente, sin tener que depender de traductores. Y comenzaron a aparecer traducciones en latín. Finalmente, la traducción más ampliamente aceptada fue la que preparó Jerónimo, en el lenguaje común y corriente de todos los días de la gente del pueblo, la Vulgata Latina, es decir, la traducción al latín vulgar. Los griegos y orientales de habla griega en ese momento eran las personas más inteligentes, emprendedoras y energéticas entre la clase media, en Roma. Los exitosos comerciantes, los artesanos renombrados, los siervos confidenciales y los retenedores de las casas nobles --casi toda la actividad y la empresa de la gente común, ya sea para bien o para mal, eran griegos.

Condición social

La gran mayoría de los cristianos en Roma, hasta fines del siglo II, pertenecían a los rangos inferiores de la sociedad 139 . Eran artesanos, libertos, esclavos. La aristocracia romana orgullosa de la riqueza, el poder y el conocimiento, despreciaba el Evangelio como una vulgar superstición. Los escritores contemporáneos lo ignoran, o sólo lo mencionan de paso y con evidente desprecio. El espíritu cristiano y el antiguo espíritu romano bruscamente se transformaron en enemigos irreconciliablemente y, tarde o temprano tenían que enfrentarse. Pero, como en Atenas y en Corinto, hubo en Roma también algunas honrosas excepciones. Pablo menciona su éxito en la guardia pretoriana y en la familia imperial. Es posible, aunque no probable, que Pablo haya llegado a familiarizarse con el filósofo estoico,Aneo Séneca, el maestro de Nero y amigo de Burro, porque sin duda conoció a su hermano, Aneo Galio, procónsul de Corinto, entonces en Roma, y probablemente tuvo relaciones oficiales con Burro, como prefecto de la guardia pretoriana, a las que este se haya avenido como prisionero, pero la historia de la conversión de Séneca, así como su correspondencia con Pablo, sin duda solamente son piadosas ficciones 140 . Pomponia Graecina, la esposa de Aulo Plautio, el conquistador de Britania, quien fue acusada de superstición extranjera hacia el año 57 o 58 (aunque declarada inocente por su

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Se trata de la versión conocida como Vetus Latina, de traductor anónimo, y que sirvió a las provincias occidentales principalmente, donde no se hablaba griego. 139 Sin embargo, no eran personas de tan baja extracción que no tuvieran alguna educación. Los primeros conversos al cristianis mo eran judíos, y ellos por lo menos recibían una amplia educación en la sinagoga, sabían leer y escrib ir en griego y en latín y más de alguno sabría hebreo o arameo. Los conversos de la gentilidad del primer siglo, por otra parte, parece que en no poca medida eran personas de extracción tal que les permitía por lo menos entender griego, para beneficiarse del estudio de la Palabra. Pero, por supuesto, habría quienes interpretarían lo que se le ía en griego de las Escrituras para beneficio de quienes no lo entendían, tal como se hacía en la sinagoga. 140 Esto es, mito. Y, de ser cierta, no es ningún crédito para el cristianismo, puesto que Séneca, como Lord Bacon, negó sus altos principios morales por su avaricia y mezquindad.

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marido), y que llevó una vida de continuo dolor hasta su muerte en el año 83, fue probablemente la primera dama cristiana de la nobleza romana, la predecesora de Paula y la asceta Eustoquia, compañeras de Jerónimo. Claudia y Pudente, de quienes Pablo envía saludos (2 Timoteo 4: 21), han sido, por una ingeniosa conjetura, identificados con la pareja de esos nombres que son respetuosamente mencionados por Marcial en sus epigramas, pero esto es dudoso. Una generación más tarde dos primos del emperador Domiciano (quien reinó del 81 al 96), T. Flavio Clemente, cónsul en el 95, y su esposa, Flavia Domitila, fueron acusados de ateísmo, es decir, de cristianismo, y condenados, el marido a muerte, la esposa al exilio, en el año 96. Recientes excavaciones en la catacumba de Domitila, cerca de la de Calixto, establecen el hecho de que toda una rama de la familia Flavia había abrazado la fe cristiana.

La primera persecución de la Iglesia

La primera de las persecuciones imperiales ocurre en Roma y tiene como víctimas a decenas y decenas de cristianos romanos, en el décimo año del reinado de Nerón, y por instigación del emperador al que Pablo, como ciudadano romano, había apelado desde e l tribunal judío. Pero esta era, sin embargo, una persecución no estrictamente religiosa, como aquella. Se originaba en una calamidad pública, de la que los inocentes cristianos fueron maliciosamente acusados. Difícilmente puede imaginarse un mayor contraste que el que se podía constatar entre Pablo, uno de los más puros y más nobles de los hombres, y Nerón, uno de los más viles de los tiranos. Los gloriosos primeros cinco años del reinado de Nerón (54-59) bajo la sabia dirección de Séneca y Burro, fueron absolutamente eclipsados por los otros nueve (59-68), por el contrario, los más horribles. El mundo era para él una comedia y una tragedia, en la que iba a ser el principal actor. Tenía una insana pasión por el aplauso popular; tocó la lira; cantó sus odas en las cenas; condujo sus carros en el circo; se presentó como un mímico en el escenario, y compelió a los hombres del más alto rango a representar obras de teatro o los cuadros más obscenos de los mitos griegos en los tablados. Sin embargo, el comediante fue superado por el trágico. Se acumula el crimen a la delincuencia hasta que se convirtió en un monstruo de iniquidad proverbial. El asesinato de su hermano (Británico), su madre (Agripina), sus esposas (Popea y Octavia), su maestro (Séneca), y muchos e minentes romanos, finalmente fue seguido por su suicidio en el trigésimo segundo año de su edad. Con él pereció ignominiosamente la familia de Julio César, y el Imperio se convirtió en el premio al éxito de soldados y aventureros. En julio de 64 se había producido un enorme incendio en Roma que había causado grandes daños en 10 de las 14 regiones de la ciudad. Según el historiador romano Tácito, el emperador Nerón no pudo borrar la infamia de la opinión que se tenía de que el incendio había sido voluntario 141 . Y así, Nerón, para divertir 142 esta voz y descargarse, dio por culpados de él 143 , y comenzó a castigar con

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Se corrió el ru mor de que había sido el prop io Nerón quien había ordenado el incendio de la ciudad. Es decir, para alejar toda sospecha sobre su persona.

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exquisitos géneros de tormentos a unos hombres aborrecidos del vulgo por sus excesos, llamados comúnmente cristianos. [...] Fueron, pues, castigados [...] una multitud infinita, no tanto por el delito del incendio que se les imputaba, como por haberles convencido de general aborrecimiento a la humana generación. Añadióse a la justicia que se hizo de estos, la burla y escarnio con que se les daba la muerte. A unos vestían de pellejos de fieras, para que de esta manera los despedazasen los perros; a otros ponían en cruces; a otros echaban sobre grandes rimeros de leña, a quien[es], en faltando el día, pegaban fuego, para que ardiendo con ellos sirviesen de alumbrar en las tinieblas de la noche. Había Nerón diputado para este espectáculo sus huertos [...] Movían con todo eso a compasión y lástima grande, como personas a quien[es] se quitaba tan miserablemente la vida, no por provecho público, sino para satisfacer a la crueldad de uno solo. Hacia el año 65, de nuevo Pablo estaba preso en Roma. Con todo, las circunstancias de este segundo aprisionamiento eran mucho más serias que las del primero. Fue probablemente para el tiempo de esta ola de persecución violenta cuando Pablo estuvo de nuevo prisionero en Roma. Ahora estaba encadenado. Pablo, previo a ese aprisionamiento final, sin duda se encontraba realizando lo que era su pasión, predicando el Evangelio del Reino. Es probable, aunque no haya pruebas de ello, que haya sido hecho prisionero debido a la denuncia de algún opositor a su obra de evangelización, como en la vez anterior, pero que, como ciudadano romano, de nuevo, haya tenido que ser enviado a Roma para ser sometido a juicio en el tribunal de rango superior que era el propio emperador. Pero Pablo no esperaba que lo pusieran en libertad, sino solo su juicio final y ejecución. Tenía pocas visitas. Ciertamente cualquiera que se identificara francamente como cristiano se arriesgaba a ser arrestado y luego torturado hasta morir. Por eso Pablo pudo escribir con aprecio lo siguiente acerca de su visitante de Éfeso: Que el Señor conceda misericordia a la casa de Onesíforo, porque a menudo me trajo refrigerio, y no se avergonzó de mis cadenas. Por lo contrario, cuando sucedió que estuvo en Roma, me buscó con diligencia y me halló. (2 Timoteo 1:16, 17.). Escribiendo bajo la amenaza sombría de la muerte, Pablo se llama a sí mismo apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que hay en unión con Cristo Jesús (2 Timoteo 1:1). Pablo sabía que le aguardaba la vida en unión con Jesucristo, su Señor. Había predicado en muchas de las principales ciudades del mundo conocido, desde Jerusalén hasta Roma, y quizás tan lejos como en España, caso de haber logrado concretar su deseo en este sentido. (Romanos 15:24, 28.) Había corrido fielmente la carrera hasta terminarla. (2 Timoteo 4:6-8.) Pablo probablemente escribió su carta alrededor del año 65, inmediatamente antes de su martirio. Quizás Timoteo todavía estaba en Éfeso, pues Pablo lo había instado a quedarse allí. (1 Timoteo 1:3.). Ahora, dos veces insta Pablo a Timoteo a venir prestamente a él, y le pide que traiga consigo a Marcos, y también la capa y los rollos que había dejado en Troas. (2 Timoteo 4:9, 11, 13, 21.) Escrita en ocasión tan crítica, esta carta contenía un vigoroso estímulo para Timoteo, y ha seguido estimulando provechosamente a los cristianos verdaderos de toda época desde entonces.

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O sea, los culpó, usando para eso todo el aparato del Estado y sin que se permitiera ninguna clase de investigación judicial.

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Para desviar de sí mismo la sospecha general de incendiario y, al mismo tiempo para proporcionar entretenimiento para su nuevo diabólica crueldad, el inicuo Nerón culpó a los odiados cristianos, que, mientras tanto, sobre todo a consecuencias del juicio público de Pablo y su exitosa labor en Roma, había llegado a distinguirse de los judíos como un genus tertium, o como la más peligrosa rama de esa la raza. Eran ciertamente menospreciadores de los dioses romanos y súbditos fieles de un rey superior más que del César, y fueron falsamente sospechosos de delitos secretos. La policía y el pueblo, bajo la influencia del pánico creado por la terrible calamidad, estaban dispuestos a creer las peores calumnias, y exigieron las víctimas. Eso se puede esperar de la plebe ignorante, pero romanos cultos como Tácito, Suetonio y Plinio estigmatizaron al cristianismo como una superstición vulgar y pestífera. Aparentemente, ellos estaban incluso peor que el judaísmo, que era, al menos, una antigua religión nacional, mientras que el cristianismo era nuevo, separada de cualquier nacionalidad en particular, y con el objetivo, se decía, de dominio universal. Algunos cristianos fueron detenidos, confesaron su fe, y fueron condenados no tanto, dice Tácito, por el delito del incendio que se les imputaba, como por haberlos convencido de general aborrecimiento a la humana generación." Su origen judío, su indiferencia ante la política y los asuntos públicos, su aborrecimiento de las costumbres paganas, se interpretará en un odium generis humani, y este intento de su parte por destruir la ciudad hace suficientemente plausible justificar un veredicto de culpabilidad. Una turba enfurecida no se detiene a la razón. En virtud de este arbitrario cargo de incendio, respaldado por la misma acusación infundada de misantropía y vicio antinatural, se inició un carnaval de sangre, tal como la Roma pagana nunca vio, antes ni después. Una gran multitud de cristianos fue condenada a muerte en la forma más impactante. Algunos fueron crucificados, algunos cosidos en pieles de los animales salvajes y expuestos a la voracidad de perros furiosos en la arena. La satánica tragedia alcanzó su punto culminante en la noche en los jardines imperiales en la ladera de la colina Vaticana 144 : hombres y mujeres cristianos, cubiertos con brea o aceite o resina, y clavados en postes elevados, fueron encendidos y quemados como antorchas para la diversión de la multitud, mientras que Nerón, fantásticamente vestido, figuraba en una carrera de caballos, y demostraba su pericia como auriga. Ser quemado vivo era el castigo ordinaria para los incendiarios, pero sólo el ingenio de este cruel monstruo imperial, podría inventar tal horrible sistema de iluminación. Este es el relato de los más grandes historiadores paganos, el máximo que tenemos --como la mejor descripción de la destrucción de Jerusalén es de la pluma del erudito historiador judío. Así, los enemigos del cristianismo dan testimonio de la verdad. Tácito menciona de paso, en este contexto, la crucifixión de Cristo bajo Poncio Pilato, durante el reinado de Tiberio. Con todo su altivo desprecio romano por los cristianos, a quienes conocía sólo de rumores y de la lectura, él estaba convencido de su inocencia del cargo de incendio, y a pesar de su estoicismo frío, no puede reprimir un sentimiento de pena por ellos, porque no se sacrificaron al bien público, sino a la ferocidad de un malvado tirano. Algunos historiadores han dudado, en efecto, no la verdad de esta terrible persecución, sino que los cristianos, en lugar de los judíos, o solo los cristianos, fueron los que sufrieron.

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La colina de los vaticin ios.

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Parece difícil de entender que los inofensivo y pacíficos cristianos, a quienes los autores contemporáneos --Séneca, Plinio, Lucano, Persio--, ignoran, mientras que los judíos son bien notaos, tan pronto hayan podido convertirse en tema de la indignación popular. Se supone que Tácito y Suetonio, escribieron alrededor de cincuenta años después de los hechos, confundiendo a los cristianos con los judíos, que fueron generalmente incómodos a los romanos, y justificaron la sospecha del incendio debido a que su barrio transtiberino escapó a los estragos del fuego . Pero el atroz acto fue demasiado público como para dejar lugar para tal error. Tanto Tácito como Suetonio distinguir los dos grupos, aunque se sabía muy poco de ambos, y el pr imero expresamente deriva el nombre cristianos de Cristo, como el fundador de la nueva religión. Además Nerón, como se ha señaló anteriormente, no tenía aversión a los judíos, y su segunda esposa, Popea Sabina, un año antes de la conflagración, había mostrado especial favor hacia Josefo, y lo llenó de regalos. Josefo habla de los crímenes de Nerón pero no dice ni una palabra de alguna persecución de sus correligionarios. Esto solo parece ser concluyente. No es improbable que en este (como en todas las persecuciones, y después a menudo) los fanáticos judíos, enfurecido por los rápidos progresos del cristianismo, y ansiosos por evitar la sospecha sobre sí mismos, levantaran al pueblo contra los odiados galileos, y que la romanos paganos cayeran con doble furia sobre esos supuestos medio judíos, repudiados por sus propios extraños hermanos. Los historiadores paganos, si hemos de juzgar por su silencio, parecen limitar la persecución a la ciudad de Roma, pero más tarde los escritores cristianos la hicieron extensiva a las provincias. El ejemplo dado por el emperador en la capital pudo no haber influido en las provincias, pero justificar el estallido de odio popular. 145 El cristianismo, todavía muy joven, parecía aniquilado en Roma. Pablo fue enterrado con la primera generación de cristianos. La oscuridad debe haber eclipsado a los temerosos discípulos, y les habría sorprendido un desánimo casi tan profundo como la noche de la crucifixión, unos treinta y tres años antes, la edad del Salvador. Pero la mañana de la resurrección no estaba muy distante, y los cristianos romanos se levantaron nuevamente,

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Algunos arguyen que si el Apocalipsis fue escrito en tiempos de Nerón, o poco después de su muerte, como algunos opinan, aunque sin pruebas, el exilio de Juan en Patmos debe estar conectado con esta persecución y, por lo tanto, menciona encarcelamientos en Esmirna, el martirio de Antipas en Pérgamo, y habla del asesinato de los profetas y de los santos y de todos los que han sido muertos en la tierra. (Apocalipsis 2: 9, 10; 2:13; 16:6; 17:6; 18:24.). La carta a los Hebreos, que se escribió en Italia, también aludiría a las persecuciones sangrientas, y la liberación de la cárcel de Timoteo (Hebreos 13:23.). Y Pedro, en su primera carta, que pudo haber sido enviada ese mis mo año, in mediatamente después del estallido de la persecución, y poco antes de su muerte, le advierte a los cristianos en Asia Menor de una prueba de fuego que es inminente, y de sufrimientos ya padecidos o por padecer, no por ningún delito, sino por el no mbre de cristianos. (1 Pedro 2:12, 19, 20; 3:14-18; 4:12-19.). El no mbre Babilonia para Ro ma es más fácilmente explicado por el mo mento y las circunstancias de composición. Sin embargo, aparte de ser este un bonito argumento, no existen pruebas, y todo lector o estudiante de la Bib lia puede darse cuen ta fácilmente, que el contenido de Apocalipsis es de cosas que deben acontecer (Apocalipsis 1:1; Peshítta en español) y no de cosas ya sucedidas ni que están sucediendo. Por otra parte, la carta de Pedro está fechada en Babilonia y si se asume que Babilonia es Ro ma, tiene que asumirse que las menciones que se hacen en ella a lugares deben ser explicadas de la mis ma manera y que no se refieren a las que ahí se señalan, porque sus nombres estarían ocultos. Es demasiado asumir. Por lo demás, si se quiere o cultar el nombre de Roma, sería fácil obtener la verdad si es que el Estado romano se interesara en los escritos de los cristianos.

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comenzando desde lo poco y nada que tenían, apenas sus personas como sobrevivientes de una matanza inmerecida e inmisericorde. Pero ellos no estaban para darse el lujo de l desánimo perpetuo. Sabían, porque ya les habían advertido los apóstoles y discípulos, que la persecución era parte de la vida de los cristianos. Y estaban casi todos firmes en sus convicciones. Algunos no lo soportarían. La mayoría, sí. Existen dos relatos principalmente de la primera persecución imperial, de Tácito, que nació alrededor de ocho años antes del hecho, y probablemente sobrevivió a Trajano 146 , y de Suetonio, quien escribió su XII Caesares un poco más tarde, alrededor del año 120. Dión Casio 147 , en su Historia de Roma ( , de la que se conservan fragmentos, y en el resumen del monje Xiphilinus), desde la llegada de Eneas hasta el año 229, menciona el incendio de Roma, pero hace caso omiso de las persecuciones de los cristianos. 148 La descripción de Tácito en su lacónico y embarazado estilo gráfico, y más allá de la sospecha de interpolación, tiene algunas dudas. Dice: Pero ni todas las ayudas de los hombres, ni las bondades del emperador, ni la propiciación de los dioses, él149 podría aliviar a partir de la infamia de que se cree que ordenó el incendio. Por lo tanto, para suprimir el rumor, Nerón falsamente culpó de la acusación, y castigó con las más exquisitas torturas, a personas que, odiadas por sus crímenes, se denominan comúnmente cristianos 150 . El fundador de ese nombre, Cristo, había sido condenado a muerte 151 por el procurador de Judea, Poncio Pilato, durante el reinado de Tiberio, pero la superstición perniciosa 152 , reprimida por un tiempo, estalló de nuevo, no sólo a través de Judea, el origen de este mal, sino también a través de la ciudad [de Roma], adónde todas las cosas viles y vergonzosas de todas partes afluyen desde todas partes, y se les anima 153 . En consecuencia, en primer lugar, sólo fueron detenidos aquellos que confesaron. A continuación, a partir de su información, una gran multitud 154 , fueron condenados, no tanto del crimen del incendio como del odio de la raza humana 155 . Y en su muerte fueron hecho objeto de deporte, porque fueron envueltos en pieles de animales salvajes y hecho pedazos por los perros, o clavado a la cruz, o quemados, y cuando el día declinaba, fueron quemados para servir de luces nocturnas 156 . Nerón había ofrecido sus propios jardines 157 para este espectáculo, y también exhibió una carrera de carros en la ocasión, ahora mezclándose con la multitud vestido de auriga, ahora realmente tomando las riendas. De ahí surgió un sentimiento de compasión hacia los sufrientes, aunque justamente

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Trajano murió en 117. Dión Casio nació alrededor del año 155. 148 Esto pudo deberse a que, si bien esta persecución, la p rimera ordenada por el Estado, significó para la Iglesia una enorme pérd ida en vidas, visto desde el punto de vista de la historia general ro mana pudo no haber sido importante en lo que se refiere a la cantidad de personas que fueron condenadas y ejecutadas. 149 Nerón. 150 Subdidit reos, et quaesitissimis poenis affecit, quos per flagitia invisos vulgus ,,Christianos appellabat . 151 Supplicio affectus erat. 152 Exitiabilis superstitio. 153 Quo cuncta undique atrocia aut pudenda confluunt celebranturque. 154 Multitudo ingens. 155 Odio humani generis. 156 In usum nocturni luminis urerentur. 157 Estos jardines estaban ubicados en la colina Vaticana.

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condenados por ser odiosos, porque no parecen ser ejecutados por el bien público, sino como víctimas de la ferocidad de un hombre.158 El relato de Suetonio 159 es muy breve y poco satisfactorio: Afflicti suppliciis Christiani, genus hominum superstitionis novae ac maleficaea. Él no conecta el incendio con la persecución, sino con regulaciones policíacas. Juvenal, el poeta satírico, alude, probablemente como un testigo ocular, a la persecución, como Tácito, mezclando los sentimientos de desprecio y la compasión hacia los cristianos que sufren: Pone Tigellinum... tæda lucebit in illa, Qua stantes ardent qui fixo gutture fumant.160

La segunda Cautividad de Pablo en Roma

La cuestión de un segundo cautiverio romano de Pablo es un problema puramente histórico y crítico, y no tiene ninguna importancia doctrinal o ética, salvo que facilita la defensa de la autenticidad de las llamadas Epístolas Pastorales. Los mejores especialistas están aún divididos sobre el tema. Neander, Gieseler, Bleek, Ewald, Lange, Sabatier, Godet, también Renan161 , y casi todos los biógrafos y comentaristas ingleses, como Alford, Wordsworth, Howson, Lewin, Farrar, Plumptre, Ellicott, Lightfoot, defienden la segunda cautividad y, por tanto, prolongan la obra misional de Pablo por algunos años. Por otra parte, no sólo los críticos y escépticos radicales, como Baur, Zeller, Schenkel, Reuss, Holtzmann, y todos los que rechazan las Epístolas Pastorales (excepto Renan), pero también exégetas e historiadores conservadores, como Niedner, Thiersch, Meyer, Wieseler, Ebrard, Otto, Beck, Pressensé, niegan el segundo cautiverio. El principal argumento a favor del segundo aprisionamiento de Pablo en Roma son las Epístolas Pastorales, a pesar de todas las objeciones de los opositores, de De Wette (1826) y Baur (1835) de Renan (1873) y Holtzmann (1880). De hecho, es imposible asignarlas a cualquier período conocido en la vida de Pablo antes de su cautiverio, ya que durante sus tres años de estancia en Éfeso, o sus dieciocho meses de estancia en Corinto. Las cartas suponen viajes del apóstol que no se mencionan en el registro de los Hechos de los Apóstoles, y al parecer pertenecen a un período avanzado en su vida, así como en la historia de la Iglesia apostólica. La liberación de Timoteo de un cautiverio en Italia, probablemente en Roma, a la que el escritor de la carta a los Hebreos alude, puede tener alguna relación con la liberación del apóstol Pablo.

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Annales, XV. 44. Nerón, capítulo 16. 160 Sátira I, 155. 161 Saint Paul, página 560, y L'Antechrist, página 106.

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El testimonio más antiguo después del período apostólico es el de Clemente de Roma, quien escribió alrededor del año 95: Pablo, [...] habiendo enseñado justicia a todo el mundo y alcanzado los extremos más distantes del Occidente 162 ; y cuando hubo dado su testimonio delante de los gobernantes 163 , partió del mundo y fue al lugar santo, habiendo dado un ejemplo notorio de resistencia paciente. 164 Teniendo en cuenta que Clemente escribió desde Roma, la interpretación más natural de , es Hispania o 165 quizá incluso Britania , y como Pablo deseaba llevar el Evangelio a Hispania, uno de los primeros lugares en el que se puede pensar es aquél país, que estaba en relaciones comerciales directas con Roma y ha producido una serie de distinguidos estadistas y escritores como Séneca y Lucano. Estrabón166 llama a las columnas de Hércules , en tanto que Velleius Paterc. Llama a Hispania extremus nostri orbis terminus167 . Sin embargo, la inferencia se debilita por la ausencia de cualquier rastro de Pablo o la tradición de la visita a las Hispanias 168 . Menos aún puede haber sufrido el martirio en este país, como dicen algunos que implica el orden lógico de las palabras de Clemente en su carta. Pero, si uno lee atentamente, en realidad Clemente no dice eso. Es una declaración muy breve acerca de los hechos de Pablo, en que Clemente afirma sencillamente: Después de haber estado siete veces en grillos, de haber sido desterrado, apedreado, predicado en el Oriente y el Occidente, ganó el noble renombre que fue el premio de su fe, habiendo enseñado justicia a todo el mundo y alcanzado los extremos más distantes del Occidente; y cuando hubo dado su testimonio delante de los gobernantes, partió del mundo y fue al lugar santo, habiendo dado un ejemplo notorio de resistencia paciente. (A los Corintios, Clemente de Roma, 5.). Pero Clemente no dice que Pablo haya muerto en los extremos más distantes del Occidente, solamente dice que y cuando hubo dado su testimonio delante de los gobernantes, partió del mundo y fue al lugar santo, habiendo dado un ejemplo notorio de resistencia paciente. Y como Clemente escribió a los corintios, afirman otros, él pudo, desde su punto de vista geográfico, llamar a la capital romana el extremo occidental del mundo. En todo caso, el pasaje es retórico 169 , y no ofrece ninguna prueba para la exhaustiva obra que realizó en el Oriente.

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, lo que otros traducen de haber sufrido el martirio bajo los gobernantes. Primera a los corintios, Clemente de Ro ma, 5. 165 Pero es muy poco seguro que en tan corto tiempo Pablo p udiera atravesar las Galias para ir a p redicar a Britania. No solamente por las distancias, sino porque se trataba de un territorio donde había muy pocas colonias judías, y las que había estaban muy distanciadas unas de otras y serían mucho menores que las de la cuenca mediterránea. Es mucho más posible que los extremos más distantes del Occidente se refieran a Hispania, no necesariamente a la de más allá del Estrecho, sino a la provincia Tarraconensis, y quizá también a la costa del golfo de Marsella y otras áreas inmediatas, pero no a las islas de la cuenca mediterránea occidental. 166 II, 1. 167 St. Clement, Lightfoot, página 50. 168 Sin embargo, tampoco hay prueba en contrario, por lo que, aunque solamente puede considerarse una posibilidad el que Pablo haya viajado a predicar a Hispania el mensaje del Reino, tampoco puede negarse a priori.

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Se habla de siete encarcelamientos, .

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Un pasaje incompleto en el fragmentario canon de Muratori, de alrededor del año 170, que afirma la salida de Pablo al partir de la Ciudad 170 para Spania171 implicaría un viaje de Pablo a Hispania, que Lucas ha omitido 172 , pero esto no es más que conjetura, ya que el verbo tiene que ser suplido. 173 El famoso historiador eclesiástico Eusebio de Cesarea, autor bien conocido sobre todo por su Historia Eclesiástica, primero afirma claramente que hay una tradición ( ) de que el apóstol, después de su primera defensa fue liberado y que hubo un segundo aprisionamiento. Dice Eusebio: Nerón envió como sucesor de Félix a Festo, y bajo su mandato Pablo, tras sostener su causa, fue conducido cautivo a Roma. Estaba con él Aristarco, al que con razón en algún punto de su Epístola llama compañero de prisiones. También Lucas, quien consignó por escrito los Hechos de los Apóstoles, termina su relato con estos sucesos, mostrando que Pablo estuvo dos años enteros en Roma sin opresión y allí predicaba la Palabra de Dios libremente. Según la tradición, el apóstol expuso entonces su defensa y de nuevo partió para seguir en su ministerio de la predicación, pero cuando por segunda vez llegó a Roma, murió martirizado en tiempo del mismo emperador. Estando esta vez en sus prisiones compuso la Segunda Epístola a Timoteo, en la que hace mención de su defensa y de su muy pronta muerte. Considera su propio testimonio acerca de todo esto: «En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león». Con esto manifiesta claramente que la primera vez, para que fuese cumplida su predicación, fue librado de la boca del león, haciendo alusión, según parece, a Nerón y su crueldad. Sin embargo, no añade a continuación nada semejante a «me librará de la boca del león», pues sentia en su corazón que su muerte estaba cercana. Por ello, a «fui librado de la boca del león» añade: «El Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial», aludiendo así a su propio martirio. Y este hecho lo especiflca un poco antes, cuando dice: «Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano». Ahora bien, en su Segunda Epístola a Timoteo dice que cuando la escribía se hallaba con él Lucas, pero que en su primera defensa ni siquiera éste. De ello entendemos que Lucas

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Probablemente la ciudad a que se hace referencia aquí es Ro ma. Sed profectionem Pauli ab urbe ad Spaniam proficiscentis. 172 Los Hechos de todos los apóstoles han sido escritos en un libro. Dirig iéndose al excelentísimo Te ófilo, Lucas incluye una por una las cosas que fueron hechas delante de su propios ojos, lo que él muestra claramente al o mitir la pasión de Pedro, y también la salida de Pablo al part ir de la Ciudad para España. (Canon de Muratori, 6.). 173 Véase, sin embargo, The Canon of the New Testament, Westcott, página 189, y Append. C., página 467, y LAntechrist, Renan, página 106 y siguientes.

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acabó de escribir los Hechos de los Apóstoles por aquel tiempo, contando lo que pasé cuando estuvo Pablo. Esto lo decimos para demostrar que el fin de Pablo no se llevó a cabo en su primera estancia en Roma, descrita por Lucas. Quizás Nerón fuera más benévolo en el principio, de modo que era más fácil que aceptara la defensa de Pablo en favor de sus creencias; pero al progresar en sus atrevimientos criminales, arremetió contra los apóstoles como contra todos los demás. 174 Pero la fuerza de este testimonio se debilitaría, afirman algunos, en primer lugar por su fecha tardía y en segundo lugar, por la vaga expresión , se dice, se cuenta y la ausencia de toda referencia a las autoridades mayores (por lo general, citado por Eusebio); en tercer lugar, por su supuesto mal entendimiento de 2 Timoteo 4:16, 17, explicado en el mismo sentido de una liberación de la primera prisión (como si fueran idénticos con ), y por último por su error cronológico en cuanto a la hora de la primera prisión que, en su Crónica, fecha en el año 58, es decir, tres años antes de la llegada de Pablo en Roma 175 . Por otro lado se coloca la conflagración de Roma con dos años de retraso, el año 66, en lugar de 64, y persecución neroniana y el martirio de Pedro y Pablo, en el año 70. 176 Se entiende, no obstante opiniones en contrario, que Pablo estuvo al tiempo de Pésaj del año 56 en Filipos, Macedonia, desde donde se embarcó para Cesarea, llegando a Jerusalén para el tiempo de Pentecostés de ese mismo año. Poco después fue arrestado y conducido a Cesarea, donde residía el gobernador romano, Félix, donde permaneció dos años bajo arresto, hasta que llegó su reemplazo, Festo, quien, habiendo oído el alegato de Pablo, finalmente lo envió a Roma. (Hechos 21:33; 23:23-35; 24:27.). la fecha de la llegada de Festo a Cesarea y la subsiguiente partida de Pablo para Roma debe haber sido, entonces, el año 58. Después del naufragio en Malta, el viaje se completó, finalmente, para el año 59 y, de acuerdo al relato bíblico, el apóstol permaneció dos años en la capital del Imperio, es decir, hasta cerca del año 61. (Hechos 27:1; 28:1, 11, 16, 30, 31.). Jerónimo, quien murió en el año 419, dice que Pablo fue liberado por Nerón y esto le permitió predicar el Evangelio también en las regiones occidentales del Imperio, lo que podría dar lugar a que hubiese visitado Hispania, particularmente la Tarraconensis. 177 Esta afirmación se hace eco de la expresión que aparece en la carta de Clemente de Roma a los corintios, ya citada. Asimismo, Crisóstomo, Teodoreto y otros Padres afirman que Pablo fue a Hispania (Romanos 15:28), pero sin aportar prueba alguna.

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Historia Eclesiástica, libro II, cap ítulo xxii; co mpárese con el cap ítulo xxv. Esta es una fecha referencial presente en muchos textos, pero que no toma en cuenta varios de los hechos principales de los viajes del apóstol. Algunos opinan que el arribo del apóstol ocurrió en el año 60 y otros lo retrasan hasta el año 62 e incluso al 63. 176 Obviamente, hay varios errores que se han deslizado en la obra de Eusebio. Sobre todo, debe entenderse que hay más de una fuente para determinar los hechos y que, de las propias Escrituras solas, se entiende que hubo dos momentos en que Pablo estuvo en Roma co mo prisionero. Su p rimer aprisionamiento 177 en Occidentis quoque partibus. (De Viris illustribus, bajo Paulus.).

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Estos testimonios post-apostólicos, en conjunto, hacen que sea muy probable, pero no necesariamente verdadero históricamente hablando, que Pablo después de haber sido liberado, probablemente en la primavera del año 61, disfrutara de un período de misión evangelizadora antes de su martirio visitando de Hispania Tarraconensis, y probablemente otras áreas inmediatas o a lo largo de la ruta tomada, si es que fue a pie. En cuanto a su liberación, no hay dudas, sobre todo a partir del indiscutido monumento que permanece indestructible, así como la mejor prueba, de esta obra final: las llamadas Epístolas Pastorales, si admitimos que son genuinas. A mi juicio, las llamadas dificultades históricas de las Epístolas Pastorales son un argumento a favor en lugar de en contra de su origen paulino. ¿Por qué debería un falsificador olvidado inventar dificultades cuando pudo muy fácilmente haber llenado sus ficciones en el marco de la situación conocida de los Hechos de los Apóstoles y de las otras cartas paulinas? La lingüística y otras objeciones que se han levantado no son, de manera alguna, insalvables, y están llenas del espíritu paulino que anima a estas últimas cartas. Finalmente, luego de desatarse la persecución neroniana tras el incendio de Roma, en el año 64, Pablo, seguramente sindicado como el responsable del extraordinario incremento del cristianismo, fue nuevamente detenido y conducido a Roma donde, después de un breve período en prisión, fue condenado a muerte y decapitado. Pero, como se ha probado vez tras vez, la sangre de los mártires ha resultado ser semilla de cristianos que ha germinado y se ha vuelto fructífera.

La estadía de Pedro en Roma

No solamente básico e importante, sino indispensable, para la Iglesia católica romana, es que el apóstol Pedro haya estado en Roma y desarrollado allí un ministerio que resultara en la fundación de la iglesia de Roma y en el origen del pontificado romano, basado en la teoría de la sucesión apostólica. 178 La tradición católica romana dice que Pedro se trasladó en el año 42 a Roma, y que bastaron cinco años de predicación en Roma para que se formara una cristiandad tan grande que inspiró celos a los gobernadores y al mismo emperador Claudio.179 El punto de vista de que Pedro estuvo en Roma y desde allí dirigió la Iglesia se apoya únicamente en tradiciones dudosas y no concuerda con las indicaciones bíblicas. Por el contenido de las cartas de Pedro parece que se escribieron antes de que estallara la persecución de Nerón, en el año 64. Cuando Pedro escribe la primera carta, Marcos estaba con él, lo que ubicaría su redacción entre los años 62 y 64. (1 Pedro 5:13.). Anteriormente,

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Dice The Catholic Encyclopedia de 1911: Esto constituye el fundamento histórico de la pretensión de los obispos de Roma a la Primacía Apostólica de Pedro. El hecho de qu e se atribuya tan grande importancia a que Pedro estuvo en Roma suministra verdadera razón para esperar que tenga el apoyo de la prueba histórica confiable. The Catholic Encyclopedia sustenta que éste es el caso, diciendo: La residencia y muerte de San Pedro en Roma se establecen indisputablemente como hechos históricos por una serie de testimonios distintos que van del fin del primer siglo al fin del segundo siglo. De modo similar, la New Catholic Encyclopedia comenta: Es muy seguro que Pedro pasó sus últimos años en Roma. 179 Historia Sagrada, Curso Superior, por F. T. D., sexta ed ición, au mentada con un compendio de la Historia de la Ig lesia, Ed itorial F. T. D., Santiago, Chile, 1958, páginas 300, 304.

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durante el primer encarcelamiento de Pablo en Roma (cerca de 59-61), Marcos había estado allí, y cuando Pablo fue encarcelado por segunda vez en Roma pidió que Timoteo y Marcos se reunieran con él. (Colosenses 4:10; 2 Timoteo 4:11.). Es probable que Pedro haya escrito su segunda carta poco después de la Primera, alrededor del año 64. Según el propio testimonio de Pedro, escribió la primera carta mientras estuvo en Babilonia. (1 Pedro 5:13.). Posiblemente también escribiera la Segunda Carta desde allí. Esta Babilonia debe ser la antiquísima ciudad a orillas del Éufrates, y no Roma, como algunos han afirmado 180 . Habiéndosele confiado las buenas nuevas para los circuncisos, es lógico que Pedro predicara en un centro del judaísmo como era Babilonia. (Gálatas 2:8, 9.). La población de Babilonia incluía una nutrida comunidad judía. Cuando la Encyclopaedia Judaica considera la elaboración del llamado Talmud de Babilonia, menciona que durante la era cristiana el judaísmo contaba con las grandes academias de Babilonia.181 Puesto que Pedro escribió a los residentes temporales esparcidos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, que son lugares literales, obviamente (1 Pedro 1:1), sería razonable concluir que la carta tuvo su origen en la ciudad de Babilonia literal. La Biblia no indica en ningún lugar que Babilonia se refiera específicamente a Roma, ni tampoco que Pedro hubiera estado jamás en esa ciudad. El primero en afirmar que Pedro padeció el martirio en Roma fue Dionisio, obispo de Corinto hacia la segunda mitad del siglo II. Sin embargo, cuando anteriormente Clemente de Roma habló de Pablo y Pedro, dijo que el primero se había distinguido por predicar en oriente y occidente, con lo que dejó entrever que Pedro nunca estuvo en el mundo occidental. Como el gobierno romano de Nerón al parecer todavía no había dado comienzo a la persecución de los cristianos, no había motivo para que Pedro hiciera referencias veladas a Roma con otro nombre. Cuando Pablo escribió a la iglesia de Roma y saludó a

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Babilonia, en el lenguaje de los cristianos de ese tiempo, indica a la ciudad grande, centro de las religiones paganas, es decir, Ro ma (ver Apocalipsis 17). Ya hay en ella una comunidad, una Iglesia, en el mo mento en que Pedro escribe. (Nota al pie de la página para 1 Pedro 5:13, en el Nuevo Testamento Puebla, versión católica-ro mana, t raducción presentada y comentada para las co munidades católicas latinoamericanas, con los auspicios del Departamento de Catequesis del CELAM y la Federación Bíb lica Católica Mundial, tercera edición, 1981, publicada por Ediciones Paulinas y Editorial Verbo Div ino, Madrid, España, página 593.). Toda la antigüedad ha entendido siemp re aquí por Babilonia la ciudad de Roma --Véase Calmet, Grocio, etc. y la nota al verso 2º del cap. XVII del Apocal. (Nota para 1 Pedro 5:13, en La Santa Biblia. El Nuevo Testamento, segunda edición, versión católica -ro mana de la Vulgata Latina por el Ilustrísimo Doctor Don Félix Torres Amat, con notas intercalares y marginales, revisadas por el R. P. Flo rentino Ogara, S. J., bajo los auspicios del Ilustrísimo y reverendísimo Señor Doctor Don Prudencio Melo y alcalde, obispo de Vitoria, 1923, La Editorial Vizcaína, Bilbao, España, página 507.). Una nota al pie de la página de la New American Bible, una traducción católica ro mana moderna en inglés, identifica esta Babilonia co mo sigue: Ro ma la cual, co mo la antigua Bab ilonia, venció a Jerusalén y destruyó su templo. Sin embargo, esta mis ma traducción católica reconoce que, si Pedro escribió la carta, tiene que ser fechada antes de 64-67 d. de J.C., el período dentro del cual tuvo lugar su ejecución bajo Nerón. Pero Jerusalén no fue destruida por los romanos sino hasta el año 70. De modo que al tiempo que Pedro escribió su carta no existía correspondencia entre Babilonia y Ro ma. Extraño co mo parezca, sin embargo, RVR95, d ice: Los primeros cristianos usaban el nombre de Babilonia para referirse en forma velada a Ro ma, capital del imperio ro mano (Ap. 14.8; 17.5; 18.2). Según parece, la epístola fue escrita en esta ciudad. (Nota al p ie de la p ágina para 1 Pedro 5:13, RVR95, página 1601.). Pero los testimonios antiguos no parecen apoyar tal identificación, y existen suficientes pruebas deducidas de la Escritura para no admitir las leyendas y mitos posteriores como prueba. 181 Encyclopaedia Judaica, Jerusalén, Israel, 1971, volu men 15, colu mna 755.

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muchos de ellos mencionándolos por nombre, no hizo referencia alguna a Pedro. Si Pedro hubiese sido un obispo de Roma, esta omisión hubiera sido absolutamente improbable. Además, el nombre de Pedro no está incluido entre los que envían saludos en las cartas que Pablo escribió desde Roma a las Iglesias de Éfeso, Filipos y Colosas, como tampoco en las que escribió a Timoteo 182 y a Filemón, ni en la carta escrita a los Hebreos. Escribe Teófilo Gay, el celebrado autor valdense del siglo XIX: El clero pretende que Pedro haya venido a establecer su sede episcopal a Roma y que aquí haya legado a sus sucesores en aquella sede su primado. La Historia en cambio narra el origen y fastos del papado en manera muy distinta, demostrando ser estas pretensiones romanistas nada más que imposturas. 1. Pedro nunca fue obispo de Roma. Ni existen pruebas verídicas de que Pedro haya venido nunca a Roma, desde que es muy poco probable que cuando Pedro fechaba desde Babilonia su primera carta, él quisiese decir Roma; pero admitiendo aun su venida a esta ciudad, la pretensión de los papas no tiene el menor fundamento. Dos cosas son ciertísimas: que Pedro no pudo haber estado en Roma veinticinco años, como dicen los curas, y que Pedro nunca fué obispo de Roma. Si Pedro hubiese estado en Roma no pudiera haber ido sino por un tiempo brevísimo, y solamente hacia el fin de la vida de Pablo: porque no había estado cuando Pablo escribió a los romanos, ni cuando Pablo llegó a Roma, ni cuando Pablo desde Roma escribía a los Filipenses y a Timoteo; ahora bien, de estas epístolas al fin del reinado de Nerón (durante el cual reinado los curas colocan el martirio de Pedro) existe un breve tiempo. Además está claramente expuesto (Gálatas 2 :7 y 9) que los apóstoles se repartieron su campo de acción; en este sentido Pablo fue el apóstol de los Gentiles y Pedro permaneció en Siria, probablemente en Antioquía (Gál. 2:11), dado que en Jerusalén presidía Santiago. Y finalmente los apóstoles tenían una misión sui generis no transmisible y muy superior al episcopado; Pablo lo distingue explícitamente de todos los ministerios (Efesios 4:11), y nos demuestra que los apóstoles constituían obispos en las nacientes iglesias, pero en manera alguna se constituían ellos mismos en aquel oficio inferior en esta o en aquella ciudad particular. El episcopado de Pedro en Roma y los veinticinco años de su estada en aquella ciudad son por lo tanto una fábula inventada por el romanismo y sostenida con tantas leyendas y falsas reliquias (véase Reliquias), para dar una apariencia de fundamento apostólico al papado. Los papas no son en manera alguna sucesores de S. Pedro. 2. Los obispos de Roma de los seis primeros siglos no eran papas. No se sabe tampoco con precisión la lista de los primeros obispos Romanos; pero lo que parece cierto es que desde S. Pablo al Concilio de Nicea, hubo treinta y dos, el primero de los cuales se llamaba

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La Segunda carta a Timoteo.

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Lino, Lo que es ciertísimo es que aquellos treinta y dos obispos de Roma no fueron papas de manera alguna, pero simples presidentes de los pastores 183 de la ciudad de Roma.184 De modo que Pedro estaría en Babilonia y no en Roma para el año 64, que es cuando se sitúa su martirio en Roma, crucificado al revés, según la leyenda. Una obra de consulta, dice: Eusebio (iii, 25, en una cita de Dionisio, obispo de Corinto) agrega que ellos [Pedro y Pablo] sufrieron martirio juntos [...] No obstante, todo el relato se basa finalmente en el testimonio de Dionisio solo, que debe haber muerto aproximadamente en 176 d. de J.C. (Los pasajes de Clemente Romano, 1 a los Corintios v, e Ignacio, a los Romanos, v, no zanjan nada.) [...] Epifanio (xxvii, 7) hasta llama a Pablo el obispo (epískopos) de los cristianos en Roma.185 Una afamada obra de referencia dice: A fines del ss. II d.C. aparece la tradición de que Pedro había trabajado en Roma y que había muerto allí como mártir, y en el ss. IV surge la afirmación de que fue el primer obispo de la iglesia romana. Estas tradiciones nunca fueron discutidas en la antigüedad, y no son inconsecuentes con los indicios neotestamentarios. Por otra parte, en el NT no hay nada que las apoye claramente. La mayoría de los entendidos supone que Babilonia (1 P. 5.13) es un modo secreto de hacer referencia a Roma, pero, si bien hay paralelos de esto en la literatura apocalíptica, es difícil demostrar que fuera necesario obrar con tanto sigilo en una carta, como también a quién se podía engañar de esta manera, cuando el significado tenía que ser obvio para un círculo tan amplio de lectores.186 Y otra obra: Antiguamente, los católicos romanos aceptaban la tradición (atribuida a Jerónimo, 340­420) que afirmaba que PEDRO llegó a Roma en 42 d.C., fundó la iglesia allí y fue obispo de ella hasta 67. Hoy en día, después del notable a vance en los estudios bíblicos y arqueológicos, esta tradición ha sido casi totalmente abandonada. [...] La frase «la que está en Babilonia», en 1 P 5.13, se ha interpretado en ocasiones como indicio de que Pedro escribió esta carta desde Roma. Pero otros alegan que no había razón para emplear términos místicos o crípticos al referirse a Roma en los saludos, y suponen que «Babilonia» debe entenderse literalmente. 187 El testimonio que se cita de Clemente de Roma es el siguiente: Pero, dejando los ejemplos de los días de antaño, vengamos a los campeones que han vivido más cerca de nuestro tiempo. Pongámonos delante los nobles ejemplos que pertenecen a nuestra generación. Por

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Esto se refiere al hecho de que los epískopoi u obispos, en realidad, por todas partes donde se estableció la Iglesia de Cristo, eran supervisores de las actividades de la ig lesia local, conocidos también co mo preb íteros o ancianos. Según parece, el episcopado o cuerpo de obispos de cada iglesia local, era presidido anualmente por uno de ellos, por turno. 184 Diccionario de Controversia, Teófilo Gay, traducido del italiano por Blas A. Maradei, tercera edición, Junta Bautista de Publicaciones, imp reso en los Talleres Gráficos A RGEN-PRESS, S. R. L., Buenos Aires, Argentina, 1960, páginas 419, 420. 185 Cyclopedia of Biblical, Theological and Ecclesiastical Literature, M`Clintock y Strong, tomo 8, página 14. 186 Nuevo Diccionario Biblico Certeza, J.D. Douglas, editor, edición electrónica, Co mpuBiblia, ed ición profesional, 2000. 187 Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, Wilton M. Nelson, Ed itorial Caribe, edición electrónica, Biblioteca Electrónica Caribe, 2000.

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causa de celos y envidia fueron perseguidos y acosados hasta la muerte las mayores y más íntegras columnas de la Iglesia. Miremos a los buenos apóstoles. Estaba Pedro, que, por causa de unos celos injustos, tuvo que sufrir, no uno o dos, sino muchos trabajos y fatigas, y habiendo dado su testimonio, se fue a su lugar de gloria designado. Por razón de celos y contiendas Pablo, con su ejemplo, señaló el premio de la resistencia paciente. Después de haber estado siete veces en grillos, de haber sido desterrado, apedreado, predicado en el Oriente y el Occidente, ganó el noble renombre que fue e l premio de su fe, habiendo enseñado justicia a todo el mundo y alcanzado los extremos más distantes del Occidente; y cuando hubo dado su testimonio delante de los gobernantes, partió del mundo y fue al lugar santo, habiendo dado un ejemplo notorio de resistencia paciente. 188 Nótese que el texto nada dice en cuanto a que Pedro hubiese estado en Roma alguna vez. Solamente dice de Pedro que, por causa de unos celos injustos, tuvo que sufrir, no uno o dos, sino muchos trabajos y fatigas, y habiendo dado su testimonio, se fue a su lugar de gloria designado.189 Pero sí dice que Pablo predicó en Oriente y en Occidente, lo que debe tomarse como un aspecto que caracterizó su ministerio, a diferencia de Pedro que, dedicado a predicar a los de la circuncisión, trabajó exclusivamente en Oriente, sobre todo, muy seguramente, en la región de Babilonia, donde tan gran cantidad de judíos existía desde los tiempos del gran exilio de Nabucodonosor. 190 Por consiguiente, la idea de que Babilonia significa Roma simplemente es una interpretación, pero los hechos no la apoyan. Se puso en tela de juicio aun por doctos católicos romanos de siglos pasados, incluso Pedro de Marca, Juan Bautista Mantuan, Miguel de Ceza, Marsile de Padua, Juan Aventin, Juan Leland, Carlos du Moulin, Luis Ellies Dupin y el famoso Desiderio (Gerhard) Erasmo. El historiador eclesiástico Dupin escribió: La Primera Epístola de Pedro se fecha en Babilonia. Muchos de los antiguos han entendido que el nombre significa Roma; pero parece que no hay razón que pudiera prevalecer para que San Pedro cambiara el nombre de Roma al de Babilonia. ¿Cómo podrían entender aquellos a quienes escribió que Babilonia era Roma? Aunque Babilonia declinó después de su caída a los medos y los persas, continuó existiendo. Había una población judía de importancia considerable en la zona de Babilonia en los primeros siglos de la era común. Dice The International Standard Bible Encyclopedia: Babilonia siguió siendo un foco de judaísmo oriental por siglos, y de las discusiones en las escuelas rabínicas se elaboraron el Talm[ud] de Jerus[alén] en el 5° sig[lo] de nuestra era, y el Talm[ud] de Babilonia un sig[lo] después.

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Primera a los Corintios, Clemente de Ro ma, 5. Opus cit. 190 Concerniente a estos comentarios, el docto católico ro mano Lardner co mentó: De estos pasajes me parece que puede llegarse a la conclusión con justicia de que Pedro y Pablo fueron márt ires en Ro ma, durante la persecución de Nerón. Porque sufrieron entre los romanos, d onde Clemente era obispo, y en cuyo nombre estaba escribiendo a los corintios. Pero, ¿es esto realmente lo que dijo Clemente? Es cierto, Clemente menciona tanto a Pedro como a Pablo. Pero en ninguna parte dice que ambos sufrieron muerte como mártires en Roma. So lo se refiere a Pablo como predicando tanto en el Este como el Oeste, denotando que Pedro nunca estuvo en el Oeste (sirv iendo, más bien, en Oriente, co mo en Babilonia). Así el testimonio de Clemente realmente arguye contra el que Pedro haya estado en Roma.

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Pedro debe haber querido decir exactamente lo que escribió. Esto se hace evidente de una decisión que tomó unos años antes de escribir su primera carta inspirada. En una reunión con Pablo y Bernabé, concordó en continuar dedicando sus esfuerzos a esparcir el evangelio entre los judíos. Leemos: Reconociendo que a mí [Pablo] se me había confiado el evangelio para los incircuncisos, tal como a Pedro el evangelio para los circuncisos (pues el que trabajó por medio de Pedro como su apóstol entre los judíos había estado trabajando en mí por los gentiles) y reconociendo, también, el favor que se me había otorgado, los que eran las columnas reconocidas: Santiago, Cefas y Juan, nos dieron a Bernabé y a mí el apretón de manos de compañerismo, dando a entender que deberíamos ir a los gentiles como ellos a los judíos. (Gál. 2:7-9, New American Bible) Por consiguiente, Pedro razonablemente habría trabajado en un centro de judaísmo, como lo era Babilonia, más bien que en Roma, con su predominante población gentil. Otra fuente temprana que se cita en apoyo de la residencia de Pedro en Roma es Ignacio, de fines del primer siglo y principios del segundo siglo E.C. Ignacio dijo a los cristianos en Roma: Yo no expido, como Pedro y Pablo, mandamientos a ustedes. Ellos eran apóstoles; yo soy hombre condenado. Al explicar estas palabras, The Catholic Encyclopedia dice: El significado de este comentario ha de ser que los dos apóstoles laboraron personalmente en Roma, y con autoridad apostólica predicaron el Evangelio allí. Pero la conclusión de The Catholic Encyclopedia no es sólida, porque Ignacio simplemente declaró que, como apóstoles, Pablo y Pedro expedían mandamientos. Ha de recordarse que los mandamientos pueden expedirse por medio de cartas, por medio de mensajeros o hasta verbalmente cuando gente de otros lugares lo visita a uno. No es preciso que la persona que da la orden esté personalmente presente en un sitio en particular. Pero en los escritos existentes de Ireneo de Lyon, del siglo II, se puede leer: Mateo también expidió un Evangelio escrito entre los hebreos en su propio dialecto, mientras que Pedro y Pablo predicaban en Roma, y colocaban los cimientos de la Iglesia. También hay una referencia a la universalmente conocida Iglesia que fundaron y organizaron en Roma los dos apóstoles más gloriosos, Pedro y Pablo. Sin embargo, es posible que Ireneo no haya hecho estas declaraciones. Los escritos griegos originales de Ireneo se perdieron. Estas palabras atribuidas a él se traducen de una versión latina deficiente que se halló algunos centenares de años después. Un escriba latino fácilmente pudo haber añadido los puntos acerca de Pedro. El hecho de que hubo falsificaciones similares lo admite Luis Ellies Dupin, historiador eclesiástico católico romano. Él dice: Los católicos inventaron historias falsas, milagros falsos, y vidas falsas de los santos para alimentar y conservar la piedad de los fieles. La más fuerte evidencia contra las declaraciones que se alega fueron hechas por Ireneo es su desacuerdo con la Biblia. Como es evidente de la carta a los romanos, había cristianos en Roma antes que el apóstol Pablo jamás viniera a esa ciudad. Esto se reconoce en la introducción del libro de Romanos en la versión católica New American Bible: Puesto que ni la tradición cristiana primitiva ni la carta de Pablo a los romanos menciona a un fundador de la comunidad cristiana en Roma, puede llegarse a la conclusión de que la fe cristiana llegó a esa ciudad por medio de miembros de la comunidad judía de Jerusalén que eran conversos cristianos. Ni Pedro ni Pablo, al laborar en Roma, fundaron la iglesia cristiana allí. Sin embargo, en el día del Pentecostés de 33, Pedro habló a residentes temporales 104

procedentes de Roma, tanto judíos como prosélitos, que estaban en Jerusalén. (Hechos 2:10.). Esta quizás, como se expone en otro lugar de estas páginas, sea la base para las tradiciones que acreditan a Pedro con haber fundado la iglesia en Roma. Toda la evidencia directa disponible señala al hecho de que jamás Pedro fue obispo de Roma, ni menos todavía que fundara el papado, ni nada por el estilo. A lo menos, la evidencia indica que Pedro murió en Oriente, presumiblemente en Mesopotamia, sin que ello pueda afirmarse como dogma de fe, pues no se conocen ni el lugar ni la fecha exactos.

"Sobre esta piedra"

Y yo te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas de l infierno no prevalecerán contra ella. (Los Santos Evangelios, traducción al español de la Vulgata Latina por el Ilustrísimo Señor Don Felipe Scío de San Miguel, traducida y anotada conforme al sentido de los Santos Padres y expositores católicos; edició n electrónica en e-Sword.). La nota explicativa, aquí, dice: Tú eres real y efectivamente una piedra, según el nombre que ya te he dado (Jn 1,42-43): añadiendo al de Simón el de Cefas, que quiere decir piedra, ó Pedro: y sobre la firmeza de esta piedra fabricaré yo mi Iglesia. Por estas palabras, dice San Juan Crisóstomo, le anunciaba, que muchos abrazarían la misma fe que acaba de confesar; y constituyéndole pastor de su Iglesia, le aseguró, que las puertas del infierno no prevalecerían contra ella; esto es, que aunque todo el poder del infierno se reuniese, no podrían derribarla. Por estas palabras se prueba el primado de San Pedro, y de todos sus sucesores sobre toda la Iglesia. Por su parte, en el Comentario al Nuevo Testamento de Serafín de Ausejo, se puede leer: Aunque Pedro ha hablado en nombre de los discípulos, Jesús ahora dirige la palabra a él personalmente. Su confesión podía aplicarse a todos, la siguiente distinción sólo puede aplicarse a él. Jesús empieza con una bienaventuranza. Ya hemos oído decir: "Bienaventurados los pobres en el espíritu" (5,3); "bienaventurado aquel que en mí no encuentre ocasión de tropiezo" (11,6); "dichosos vuestros ojos, porque ven" (13,16). Ahora Jesús llama bienaventurado a uno solo, al primero de los apóstoles, por las palabras que acaba de pronunciar. El conocimiento de la verdadera dignidad de Jesús y del misterio de su persona no procede de abajo, sino de lo alto. "La carne y la sangre", es decir la capacidad terrena del hombre débil no ha dado origen a este conocimiento (1). El mismo Dios se lo ha inspirado desde lo alto. A quien tiene, aún se le añade más (d. 13,12). Pedro había dado el paso desde la audición a la fe, se había atrevido a ir sobre las aguas. Aunque su fe fuera "pequeña", estaba en el camino q ue lleva a la plenitud de la fe. A quien se encuentra en este camino, se le añade el pleno conocimiento y la verdadera ciencia. Es realmente bienaventurado quien anda por este sendero, porque conoce el misterio más íntimo del reino de Dios (cf. 13,11). La bienaventuranza también es una glorificación de Dios, que ha dado a conocer sus misterios a la gente sencilla, y los ha ocultado a sabios y entendidos (cf. 11,25). Así es como Dios quiso hacerlo, como se prueba en esta ocasión. Jesús llama Pedro a Simón. Petros es la traducción griega de la voz aramea Cefas y significa "piedra", "roca". En otros pasajes del Nuevo Testamento también se encuentra este nombre arameo Cefas, que hace referencia al cargo que desempeñó Pedro (2). San Mateo prefiere usar el vocablo Pedro, a menudo también se encuentra la doble forma

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Simón Pedro, un enlace del nombre personal con la designación de su función, como el nombre "Jesucristo". D/ROCA "Tú eres Pedro" no significa en primer término que Pedro adquiera este nombre, sino que él es o debe ser piedra; esta frase significa que la función de Pedro, el encargo que se le confió es ser piedra. Al Antiguo Testamento, especialmente al libro de los salmos (3), le gusta llamar roca al mismo Dios. Dios es la roca de Israel, su castillo roquero, el apoyo seguro, el fundamento permanente, garantía de fidelidad y firmeza. Nos podemos refugiar en la roca, cuando irrumpe súbitamente la tormenta y el agua se precipita en el valle, o cuando el enemigo ha ocupado los valles y sólo queda la posibilidad de huir al castillo roquero situado en la cumbre. Roca es una expresión corriente, como "pastor y rebaño", "cosecha" y "alianza". La seguridad y consistencia de un fundamento rocoso deben ser representadas por este hombre Simón. La próxima frase dice para qué Símón debe ser una roca. Jesús quiere edificar su Iglesia sobre esta roca o sobre esta piedra. También está transmitida la metáfora de construir y edificar. En efecto, Dios promete por medio del profeta que restaurará la cabaña de David que está por tierra (Amo 9:11); el salmista confiesa que los albañiles trabajarán en vano, si el Señor no edifica la casa (Psa 126:1). Ante todo había elegido Dios una roca y un edificio para residir allí y estar cerca del pueblo: el monte de Sión y sobre éste el santo templo. Así como Dios se hizo construir en este monte una santa casa, así también Jesús quiere edificar en el tiempo futuro sobre la roca de Simón la casa de su Iglesia. No será una casa de piedras y vigas, sino de hombres vivos (4). La voz Ekklesia (Iglesia) dice que se trata de hombres vivos. Ekklesia es traducción del vocablo hebreo kahal, que en primer lugar significa "asamblea", luego en particular la comunidad reunida para el culto divino y, en general, la comunidad de Dios. Jesús quiere construir esta comunidad. Las imágenes no coinciden, ya que con el verbo "edificar" hace juego otro complemento, como "casa" o "torre" o "templo". Y viceversa: con el sustantivo ekklesia (=asamblea) enlaza mejor un verbo como "juntar", "reunir" u otros semejantes. La palabra ekklesia quiere decir que se trata de una comunidad, se trata de seres humanos, quiere decir que se debe edificar la comunidad de Dios en Israel, aunque de una forma completamente nueva (5). Este nuevo modo de edificar se expresa con el posesivo mi. No será la antigua comunidad de Yahveh, sino la nueva comunidad del Mesías. La diferencia entre la nueva y la antigua ha de consistir en que la comunidad nueva hace profesión de fe en Jesús el Mesías y mediante esta confesión está unida. En él y en su persona, en su dignidad como Hijo de Dios recaerá la decisión de quién pertenece y quién no pertenece a esta comunidad. Jesús también es y sigue siendo el Mesías de Israel y no revoca la antigua ley, sin embargo su obra mesiánica será la fundación de algo nuevo, que se diferencia claramente de la antigua comunidad. No obstante no se coloca lo nuevo al lado de lo antiguo dejando entre los dos una separación radical, sino que en la nueva fundación se perfecciona la antigua alianza de Dios. Porque en la Iglesia vive y gobierna el Dios de Israel y de todos los pueblos, que es "Dios con nosotros" (cf. 1,23). Jesús es la verdadera habitación de Dios en su pueblo, mucho más próxima y real que la que antes había tenido Dios incluso en los momentos más propicios. A esta fundación Jesús le promete una duración estable. Las puertas del reino de la muerte (6) están abiertas de par en par para los que son devorados por la muerte, están cerradas con cerrojo y definitivamente para los que ya están en el reino de la muerte y no pueden salir. Por tanto las puertas son la imagen más vigorosa del poder invencible de la muerte, del que todos son víctimas. Pero el poder de la muerte no tendrá ningún dominio

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sobre la institución de Jesús. Así como la "muerte ya no tiene dominio sobre él" (Rom 6:9), tampoco lo tiene sobre la comunidad. La muerte es una consecuencia del pecado (Rom 5:12), pero Jesús vencerá el pecado, dará su sangre como rescate del género humano para perdón de los pecados (cf. 20,28; 26,28). El fundamento rocoso sobrevivirá a la muerte, las energías vitales del resucitado ya no pueden ser superadas por la muerte. Son unas palabras victoriosas de Jesús. No son las únicas palabras de Jesús en el Evangelio, pero también están en él. En esta promesa la Iglesia no tienen ningún motivo para hacer ostentación de una supremacía triunfalista, pero en cambio tiene motivo para sentir una confianza ilimitada en Dios, la roca fiel y acreditada de Israel, y en su Cristo "primicias de los que están muertos" (1Co 15:20). Divergente de los anteriores comentarios, el Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia, explica: 18. Mas yo también te digo--Es decir, Así como tú has dado testimonio de mí, así también lo hago yo de ti. que tú eres Pedro--En su primera vocación, le fué anunciado que recibiría este nombre nuevo como un honor que le había de ser conferido más tarde (Jn 1:42). Ahora lo recibe con una explicación de lo que había de significar. y sobre esta piedra--Como Pedro y piedra eran la misma palabra en el dialecto hablado familiarmente por nuestro Señor: el arameo o sirocaldeo que era la lengua madre del país, este juego de palabras puede ser plenamente entendido sólo en idiomas que tienen una sola palabra para ambas expresiones. Aun en el griego este juego de palabras se entiende imperfectamente. En el francés, como observan Webster y Wilkinson, es perfecto: Pierre-- pierre. edificaré mi iglesia--no sobre Pedro, el hombre, sino sobre él como el confesor de una fe, que le había sido revelada divinamente. Mi iglesia, dice nuestro Señor, llamando suya la iglesia; una expresión magnífica, observa Bengel con respecto a sí mismo, lo que no ocurre en otra parte de los Evangelios. y las puertas del infie rno no prevalecerán contra ella--las puertas del Hades, o el mundo invisible; queriendo decir las puertas de la muerte; en otras palabras: mi iglesia no perecerá. Algunos piensan que significa que no perecerá ante los asaltos de los poderes de las tinieblas. Aunque esto expresa una verdad gloriosa, probablemente el anterior es el sentido correcto aquí. [Nota del Trad.--Las puertas no se usan para pelear, como si fuesen armas; las puertas se abren y se cierran. Las puertas del Hades, la región de los muertos, no prevalecerán, porque se han de abrir para dejar salir a los salvados, en el tiempo señalado por Dios. Aquellas puertas no quedarán cerradas para siempre: no prevalecerán.].191 En este mismo sentido, aunque en otro tono, en Comentarios de la Biblia del Diario Vivir, se explica: 16.18 La roca sobre la cual Jesús construiría su Iglesia pudiera ser una alusión a (1) Jesús mismo (su obra de salvación al morir por nosotros en la cruz); (2) a Pedro (el primer gran líder de la iglesia en Jerusalén); (3) la confesión de fe que Pedro hizo y que todos los verdaderos creyentes posteriores deberían hacer. Lo más probable es que la roca se refiera a Pedro como líder de la Iglesia (por su función y no necesariamente por su carácter). Así como Pedro había revelado la verdadera identidad de Cristo, Jesús revelaba la identidad y el rol de Pedro. Pedro más tarde recuerda a los cristianos que son la Iglesia construida sobre el fundamento de los apóstoles y profetas con Jesucristo como la piedra

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Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia, tomo II, El Nuevo Testamento, por Roberto Jamieson y otros, Casa Bautista de Publicaciones, 2002.

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angular (1Pe 2:4-6). Todos los cristianos se unen en la Iglesia por la fe en Cristo Jesús como Salvador, tal como Pedro lo expresa aquí (véase también Ef 2:20-21). Jesús alabó a Pedro por su confesión de fe. Es fe, como la de Pedro, la que viene a ser el fundamento del Reino de Dios.192 En tanto, en los Comentarios de la Biblia Plenitud puede leerse: 16 . 18 La roca no es Pedro como individuo, porque Cristo sustituyó la palabra petra - una roca colocada en el fundamento de una edificación- por petros, un fragmento de petra. Cristo pudo haber querido decir que él mismo era la Piedra (petra) sobre la cual descansaba la iglesia (véase 1Co 3:10-11; 1Co 10:4), y que la iglesia se construye con estas piedras que participan de la naturaleza de petra, a través de la confesión de fe en él (véase 1Pe 2:5). Pedro, por lo tanto, es la primera de muchas piedras utilizadas en la edificación de la iglesia. La expresión las puertas del Hades significa que el poder de la muerte no es capaz de impedir el avance del reino, ni reclamar victoria sobre aquellos que pertenecen a Dios. 193 Jerónimo, célebre por traducir las Escrituras al latín vulgar de su día, expresa sobre este versículo: Y siguiendo la metáfora de la piedra, le dice con oportunidad: Sobre ti edificaré mi Iglesia, que es lo que sigue: "Y sobre esta piedra, edificaré mi Iglesia". 194 Pero no todos los Padres están de acuerdo, porque Juan Crisóstomo dice lo siguiente: Es decir, sobre esta fe y sobre esta confesión edificaré mi Iglesia. Palabras que dan a entender, que muchos creerán en lo mismo que ha confesado Pedro. El Señor bendice las palabras de Pedro y le hace pastor.195 Agustín de Hipona, también, explica: Dije en cierto lugar hablando del apóstol San Pedro, que en él, como en una piedra, fue edificada la Iglesia. Pero no ignoro que después he expuesto en muchas ocasiones las palabras del Señor: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" en el sentido de que la Iglesia está edificada sobre aquel a quien confesó Pedro diciendo: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". Pues Pedro, llamado por esta piedra, representa la persona de la Iglesia que está edificada sobre esta piedra. El Señor no le dijo: Tú eres la piedra, sino tú eres Pedro y la piedra era Cristo (1Co 10:4), a quien confesó Simón, así como a éste le confiesa toda la Iglesia y por esta confesión ha sido llamado Pedro. De estas dos opiniones puede elegir el lector la que le parezca más probable.196 En este sentido, la nota al pie de la página para Mateo 16:18 en la Traducción del Nuevo Mundo, explica: Tú eres Pedro, y sobre esta masa rocosa. En los lenguajes originales las palabras para Pedro, que significa: Un Trozo de Roca, son masc. (gr.: Pé·tros, masc.; lat.: Pé·trus, masc.; sir.: Ki`·fa`, precedida por el pronombre personal masc. hu); mientras

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Co mentarios de la Bib lia del Diario Vivir, Editorial Caribe, 1997. Comentarios de la Biblia Plenitud, Ed itorial Caribe, 1998. 194 Catena Aurea, Tomás de Aquino. 195 Ho miliae in Matthaeum, ho m. 54,2, Juan Crisóstomo. 196 Retratationes, Agustín de Hipona, 1,21. Opiniones y, por lo tanto, no un dogma que deba ser aceptado sin discusión. El lector, dice Agustín, puede elegir la opción que le parezca más probable. Pero no impone nada, distinto a lo que ha determinado después la Iglesia católica, que basa su apostolicidad sobre la opinión de que Pedro es la piedra o masa de roca sobre la que se edifica la Iglesia de Cristo.

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que las palabras para masa rocosa son fem. (gr.: pé·trai, dativo, fem. sing.; lat.: pé·tram, fem.; sir.: ki`·fa`, precedida por el adjetivo demostrativo fem. ha·de`). 197 En la nota para Mateo 16:18, la Traducción Kadosh Israelita Mesiánica de Estudio, se dice lo siguiente: La Roca sobre la cual la Kehilah Israelita Mesiánica Nazarena había de ser edificada, era conectada con la expresión de Kefa más arriba en el v 15. Entonces, el verdadero cimiento fue Yahshúa y no Kefa. Yahshúa de ninguna manera, conociendo la naturaleza humana, podía dejar a un ser humano como fundamento para s u Kehilah Israelita Mesiánica Nazarena. Hay otros versos que indican claramente quién es el verdadero fundamento; sabemos con entera seguridad que no fue Kefa, pues este mismo declaró que Yahshúa Ha Mashíaj era la Roca de fundamento, 1Pe_2:4-8, l C 3:11. Kefa quiere decir 'roca,' petros en griego, una pequeña roca, "y sobre esta Roca" petra en griego, una masa rocosa, la gran roca de cimiento, Yahshúa. 198 A menudo las traducciones han llevado a confusión. También en este caso, cuando traducen y dar a entender que petra y petros significa lo mismo. La palabra griega pé·tra (género femenino), designa una peña o masa rocosa (Mateo 7:24, 25; 27:51, 60; Lucas 6:48; 8:6, 13; Apocalipsis 6:15, 16), y por lo tanto difiere de pé·tros (Pedro, género masculino y empleado como nombre propio), que significa un trozo de roca. Esta distinción deja claro que Jesús no estaba usando términos sinónimos cuando le dijo a Pedro: Tú eres Pedro, y sobre esta masa rocosa edificaré mi iglesia. (Mateo 16:18.) Incluso en la versión aramea (siriaca) se ve la distinción debido a la diferencia de género de la partícula que precede a la palabra ki´fa´, usada tanto para Pedro como para roca. Pedro está precedido por el pronombre verbal masculino (hu), y roca, por el adjetivo demostrativo femenino (hade´). A este respecto, es interesante como vierte La Biblia este pasaje: Ahora te digo yo: Tú eres Piedra, y sobre esta roca voy a edificar la Iglesia mía 199 , como haciendo una distinción entre la piedra que es Pedro y la roca que es Jesucristo. Es obvio que los apóstoles no entendieron que la declaración de Jesús significaba que Pedro era la peña o roca, pues más tarde disputaron en cuanto a quién parecía ser el mayor entre ellos. (Marcos 9:33-35; Lucas 22:24-26.). No habría habido base para tal discusión si a Pedro se le hubiese dado la primacía como la masa rocosa sobre la que tenía que edificarse la Iglesia. Las Escrituras muestran claramente que todos los apóstoles son igualmente piedras de fundamento. Todos ellos, incluido Pedro, descansan sobre Cristo Jesús, la piedra angular de fundamento. (Efesios 2:19-22; Apocalipsis 21:2, 9-14). Pedro mismo identificó a la masa rocosa (pé·tra) sobre la que se edifica la Iglesia como Cristo Jesús. (1 Pedro 2:48.). De manera similar, el apóstol Pablo escribió: Porque bebían [los israelitas] de la masa rocosa espiritual que los seguía, y aquella masa rocosa significaba el Cristo. (1 Corintios 10:4.). Por lo menos en dos ocasiones y en dos diferentes lugares, los israelitas recibieron una provisión milagrosa de agua de una masa rocosa. (Éxodo 17:5-7; Números 20:1-11.). Por lo tanto, podría decirse que la masa rocosa, como fuente de agua, en realidad los siguió,

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Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras--Con Referencias, edición revisada de 1987. Traducción Kadosh Israelita Mesiánica de Estudio, © 2003 Diego Ascunce. 199 La Biblia, traducción de los idiomas originales dirigida por los pro fesores Luis Alonso Schökel y Juan Mateos de los Institutos Bíblico y Oriental de Ro ma, Ediciones Cristiandad, Madrid, 1975.

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y esa masa rocosa fue un tipo o símbolo de Cristo Jesús, que en una ocasión dijo a los judíos: Si alguien tiene sed, venga a mí y beba. (Juan 7:37.) También es digno de mención que Agustín de Hipona, considerado uno de los mayores Padres de la iglesia católica romana, a quien ya se ha hecho referencia antes, y que vivió desde 354 hasta 430, más comúnmente conocido como San Agustín, en un tiempo creía que Pedro era la peña o roca, pero más tarde cambió de punto de vista. Escribió: No se deriva la piedra de Pedro, sino Pedro de la piedra, como Cristo no viene de cristiano, sino cristiano de Cristo. Por eso dice el Señor: Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; porque Pedro había dicho: Tú eres Cristo, Hijo de Dios vivo. Sobre esta piedra que él confesó, edificaré mi Iglesia. La piedra era Cristo, y sobre ese fundamento estaba edificado también Pedro. Nadie puede poner otro fundamento distinto del que está puesto, que es Cristo Jesús200 .

La Roma de los primeros cristianos

En tiempos de Augusto la administración del gobierno de la ciudad se dividió en catorce distritos, con un magistrado que se escogía anualmente por suertes para gobernar cada uno de ellos. Se organizaron siete brigadas contra incendios llamadas vigiles, cada una de las cuales tenía dos distritos bajo su responsabilidad. En los límites nororientales de la ciudad había estacionada una fuerza especial de unos 10.000 hombres, conocida como la guardia pretoriana o imperial, para la protección del emperador. También había tres cohortes urbanas, la policía urbana que mantenía la ley y el orden en Roma. Los ricos e influyentes solían vivir en hogares palaciegos construidos sobre las colinas, y tenían muchos siervos y esclavos --a veces cientos-- a su disposición. En los valles la gente común vivía apiñada en enormes insulae, o casas de vecindad, de varios pisos, que, por orden de Augusto, no podían sobrepasar los 21 metros de altura. Estos bloques de viviendas estaban separados por calles estrechas, tortuosas y sucias, en las que había el acostumbrado tráfico y corrupción de las grandes ciudades. Estas secciones pobres fueron las que más padecieron y las que más muertes registraron en el histórico incendio del año 64. Tácito narra aquel holocausto, y se refiere a los lamentos de las mujeres aterradas, la incapacidad de los viejos y la inexperiencia de los niños. 201 Solo se libraron del incendio cuatro de los catorce distritos de Roma. Había muy pocas personas en Roma a las que se pudiera encuadrar en la clase media; casi toda la riqueza se concentraba en manos de una pequeña minoría. Cuando Pablo llegó por primera vez a Roma, puede que la mitad de la población estuviese integrada por esclavos sin derechos legales, que habían sido prisioneros de guerra, criminales condenados o hijos vendidos por sus padres. La mayor parte de la población libre era pobre y prácticamente vivía de los subsidios del gobierno.

200 201

Tratados sobre el Evangelio de San Juan, 124, 5. Anales, libro XV, 38.

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Para evitar que los pobres se amotinaran, el Estado proporcionaba dos cosas: alimento y entretenimiento. De aquí la frase satírica: panem et circenses (pan y circo), con la que se daba a entender que eso era todo lo que se necesitaba para tener contentos a los pobres de Roma. Desde el año 58 a. de J.C., los cereales solían distribuirse gratis, al igual que el agua, que se llevaba a la ciudad desde muchos kilómetros de distancia por medio de acueductos. El vino era un artículo barato. Para aquellos a quienes les gustaba la lectura había bibliotecas, y el pueblo en general disponía de baños públicos y gimnasios, así como de teatros y circos. Las representaciones teatrales consistían en obras, danzas y pantomimas, tanto griegas como romanas. En los grandes anfiteatros y circos se celebraban juegos, que consistían principalmente en espectaculares carreras de carros y encarnizadas luchas de gladiadores, en las que hombres y bestias peleaban a muerte. El Circo Máximo tenía un aforo de más de 150.000 personas, y la entrada a los juegos era gratis. El pueblo de Roma no pagaba el elevado coste de estos gastos gubernamentales, pues desde la conquista de Macedonia, en el año 167 a. de J.C., los ciudadanos romanos quedaron exentos de impuestos. En su lugar, se impuso una pesada carga tributaria a las provincias, con impuestos de tipo directo e indirecto. (Mateo 22:17-21.). Roma también llegó a recoger toda forma de religión. El historiador John Lord comenta: La superstición llegó a su culminación en Roma, ya que allí se veían sacerdotes y devotos de todos los países que dominaba: hijas de Isis, de tez morena, con tambor y pandereta y porte sensual; devotos del Mitra persa; eunucos asiáticos; sacerdotes de Cibeles, con sus danzas frenéticas y gritos discordes; adoradores de la gran diosa Diana; cautivos bárbaros, con los ritos del sacerdocio teutónico; sirios, judíos, astrólogos caldeos y hechiceros tesalios`. 202 La devoción a estas religiones y sus desenfrenadas orgías dieron paso a que los romanos, tanto la plebe como la clase alta, abandonaran totalmente la virtud y la rectitud. Según Tácito, entre la clase alta estuvo la adúltera y asesina esposa del emperador Claudio, la famosa Mesalina. 203 Entre la maraña de religiones de Roma sobresalía el culto al emperador deificado. Este culto se practicaba especialmente en las provincias, donde se edificaban templos en los que se le ofrecían sacrificios al igual que a un dios. George Botsford escribió en A History of Rome: El culto al emperador iba a ser la fuerza más trascendental de la religión del mundo romano hasta la adopción del cristianismo. Una inscripción hallada en Asia Menor dice del emperador: Es el Zeus paterno y el salvador de toda la raza humana, que contesta todas las oraciones, y hace más de lo que pedimos. Pues la tierra y el mar disfrutan de paz; las ciudades florecen; en todas partes hay armonía y prosperidad y felicidad. Este culto desempeñó un papel importante en la persecución de los cristianos, con respecto a quienes este escritor dice: El que rehusaran adorar al Genius, o espíritu custodio del emperador, se interpretaba como un acto impío y traidor204

202 203

Beacon Lights of History, 1912, vol. 3, págs. 366, 367. Anales, Tácito, XI, 1-34. 204 A History o f Rom, George Botsford,1905, páginas 214, 215, 263.

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3. Algunas palabras importantes en Romanos 1:26, 27

Es importante entender el significado preciso de ciertas palabras claves en los versículos 26 y 27, tal como se expresan en el texto griego original. A objeto de entender mejor la enseñanza del apóstol Pablo en estos versículos, a continuación se presenta un análisis de sus palabras, primero con una traducción interlineal palabra por palabra del texto griego y luego con algunas explicaciones básicas acerca de ciertas palabras claves y que son de verdadera importancia para entender lo que en realidad dijo el apóstol Pablo.

por Dios y el contra

esto a porque natural naturaleza

entregó pasiones las mujeres uso e igualmente dejando mujer de ellos hombres la error

los de deshonra de ellos en

el siempre cambiaron el y

los uso el hombres obrando menester ellos mismos

hombres de la deseo en y del recibiendo

el se encendieron unos la retribución de ellos

natural en hacia otros ignominia en en

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En todo caso, el estudiante honrado de las Escrituras se dará cuenta de que todo el capítulo se da dentro de un contexto que es absolutamente religioso. Pero hay gente malvada que no deja que otros conozcan la verdad acerca de Dios. Y Dios, que vive en el cielo, está muy enojado con ellos. Esa gente sabe todo lo que se puede saber acerca de Dios, pues Dios mismo se lo ha mostrado. Por medio de lo que Dios ha creado, todos podemos conocerlo, y también podemos ver su poder. Así que esa gente no tiene excusa, pues saben de Dios, pero no lo respetan ni le dan las gracias. No piensan más que en puras tonterías y en hacer lo malo. Creen que lo saben todo, pero en realidad no saben nada. En vez de adorar al único y poderoso Dios que vive para siempre, adoran a ídolos que ellos mismos se han hecho: ídolos con forma de seres humanos, mortales al fin y al cabo, o con forma de pájaros, de animales de cuatro patas y de serpientes. Por eso Dios los ha dejado hacer lo que quieran, y sus malos pensamientos los han llevado a hacer con sus cuerpos cosas vergonzosas. En vez de adorar al Dios verdadero, adoran dioses falsos; adoran las cosas que Dios ha creado, en vez de adorar al Dios que las creó y que merece ser adorado por siempre. Amén. Por esa razón, Dios ha dejado que esa gente haga todo lo malo que quiera. Por ejemplo, entre ellos hay mujeres que no quieren tener relaciones sexuales con los hombres, sino con otras mujeres. Y también hay hombres que se comportan así, pues no volvieron a tener relaciones sexuales con sus mujeres y se dejaron dominar por sus deseos de tener relaciones con otros hombres. De este modo, hicieron cosas vergonzosas los unos con los otros, y ahora sufren en carne propia el castigo que se buscaron. Como no han querido tener en cuenta a Dios, Dios los ha dejado hacer todo lo malo que su inútil mente los lleva hacer. Son gente injusta, malvada y codiciosa. Son envidiosos, asesinos, peleoneros, tramposos y chismosos. Hablan mal de los demás, odian a Dios, son insolentes y orgullosos, y se creen muy importantes. Siempre están inventando nuevas maneras de hacer el mal, y no obedecen a sus padres. No quieren entender la verdad, ni se puede confiar en ellos. No aman a nadie ni se compadecen de nadie. Saben que Dios ha dicho que quienes hacen esto merecen la muerte, pero no sólo siguen haciéndolo sino que felicitan a quienes también lo hacen. (Romanos 1:18-32; Biblia en Lenguaje Sencillo, Sociedades Bíblicas Unidas, 2000.). No se trata de un vistazo a las costumbres romanas desde el punto civil. Se trata de un repaso de la situación a partir de lo religioso. Y como las personas a quienes reprueba el apóstol no han querido tener en cuenta a Dios, Dios los ha dejado hacer todo lo malo que su inútil mente los lleva hacer. Son gente injusta, malvada y codiciosa. Son envidiosos, asesinos, peleoneros, tramposos y chismosos. Hablan mal de los demás, odian a Dios, son insolentes y orgullosos, y se creen muy importantes. Siempre están inventando nuevas maneras de hacer el mal, y no obedecen a sus padres. No quieren entender la verdad, ni se puede confiar en ellos. No aman a nadie ni se compadecen de nadie. Saben que Dios ha dicho que quienes hacen esto merecen la muerte, pero no sólo siguen haciéndolo sino que felicitan a quienes también lo hacen. (Romanos 1:28-32; Biblia en Lenguaje Sencillo, Sociedades Bíblicas Unidas, 2000.). Desafortunadamente, los comentaristas bíblicos, los líderes eclesiásticos y los predicadores conservadores y fundamentalistas ponen énfasis en que los hombres y las mujeres homosexuales merecen la muerte debido a su pecado nefando, pero se abstienen, sospechosamente, de decir a sus rebaños que los envidiosos, los tramposos y chismosos, los asesinos, los peleoneros, los codiciosos, quienes no obedecen a sus padres, quienes no tienen compasión por los demás, ellos son los que merecen la 113

muerte. Y no dicen porque hasta las propias iglesias tienen sus manos manchadas con sangre, porque, por ejemplo, bendicen las guerras, negando con sus hechos que Cristo Jesús sea el Príncipe de Paz. El amor a Dios y el amor al prójimo exigen mucho más que una declaración insustancial, subjetiva y por mero compromiso externo y para ganarse las simpatías de los demás. Acerca de las palabras "afectos vergonzosos" (Versión Reina-Valera de 1909) Conviene tener presente que la revisión de 1960 de esta misma versión usa la frase pasiones vergonzosas, lo mismo que la revisión de 1995. Otras traducciones que se ofrecen, entre muchas, son: passiones ignominiae, pasiones ignominiosas, Vulgata Latina evil desires, malos deseos, The Contemporary English Bible vile affections, afecciones viles, King James Version vile affections and degrading passions, afecciones viles y pasiones degradantes, Amplified Bible apetitos sexuales vergonzosos, Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras-- Con Referencias, edición revisada de 1987 dishonorable passions, pasiones deshonrosas, English Standard Version degrading passions, pasiones degradantes, New American Bible, New American Standard Bible, y New Revised Standard Version shameful lusts, inclinaciones vergonzosas New International Version shameful desires, deseos vergonzosos, New Living Translation evil things, cosas malas, Living Bible pasiones afrentosas, Versión Regina shameful affections, afecciones vergonzosas, Rheims New Testament immoral, unnatural drives, conductas inmorales, antinaturales, The Great Book: The New Testament in Plain English pasiones vergonzosas, Versión Popular shameful passions, Good News Bible: Today`s English Version En el texto griego original, la frase probablemente no significaba pasiones ni deseo como la gente lo experimenta en la vida normal y cotidiana, el tipo de emoción que uno encuentra en una relación de matrimonio o sexualmente activa. Parece referirse al frenético estado mental que muchos antiguos cultos histéricos inducían en los adoradores por medio de vino, drogas y música.205 Había una serie de cultos orgiásticos que se practicaban legalmente dentro de las fronteras del Imperio romano en tiempos del apóstol Pablo y de los primeros tiempos de la Iglesia cristiana, como, por ejemplo, el culto a la diosa Cibeles, la antigua diosa madre de Asia, algunas veces identificada con Kubaba, una deidad adorada ya en tiempos del Imperio hitita (segundo milenio precristiano), generalmente identificada con la diosa hurrita Hebat o Hepat, y que corresponde a la posterior Diosa Frigia, cuyo culto fue llevado a Roma. Otro de los cultos orgiásticos era el de Dionisio o Baco, que invariablemente contemplaba las bacanales, orgías de desenfreno total de drogas, vino y sexo.

205

Citado en "'Natural' and 'unnatural' ", Bruce Hane, en http://www.newvisionsproject.org/clobber-nv2web/sld048.ht m.

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Esto parece describir el resultado de orgías sexuales rituales tal como se efectuaban en muchos contextos paganos en este tiempo. Pablo parece estar refiriéndose aquí a la pagana adoración del culto de la fertilidad prevaleciente en Roma en ese tiempo. 206 Vestigios de este tipo de magia sexual todavía pueden verse en la actualidad en algunas tradiciones religiosas neopaganas. El Gran Rito Wiccan es un ejemplo. Sin embargo, en tiempos modernos, tales rituales están restringidos a efectuar cópulas en privado. Acerca de las palabras "cambiaron", "dejaron" y "abandonaron". Estas palabras son importantes debido a que ellas describen precisamente a las personas acerca de quienes el apóstol Pablo está hablando. Del texto, obviamente él está escribiendo acerca de mujeres con una orientación heterosexual, quienes habían previamente estado comprometidas únicamente en sexo heterosexual, quienes habían cambiado su normal/de nacimiento conductas por actividades del mismo sexo. Esto es, se desviaron de su orientación heterosexual y se comprometieron en conducta sexual con otras mujeres. Similarmente, él describe a hombres con una orientación heterosexual que habían abandonado su conducta normal/de nacimiento y se comprometieron en actividades del mismo sexo. En ambos casos, él está describiendo a individuos con una orientación heterosexual, quienes estaban embarcados en cond ucta del mismo sexo en violación de su deseo u orientación natural. En la vida normal, esas son actividades muy inusuales, debido a que los heterosexuales típicamente sienten una fuerte aversión a involucrarse en actividad del mismo sexo. Sin embargo, con la pérdida de presión, las expectativas, las drogas, el alcohol y otros estimulantes presentes en los rituales sexuales paganos de ese tiempo, ellos parecen haber abandonado sus sentimientos normales de aborrecimiento y experimentado una conducta del mismo sexo. Acerca de la palabra "natural". El término operativo en el original griego de Pablo es phooskos, que significa de nacimiento`, producido por la naturaleza`, conforme a la naturaleza`. 207 Este término, y la frase correspondiente para physin, descrita abajo, están abiertos a la interpretación. Para muchos religiosos liberales, gays, lesbianas, terapeutas de salud mental e investigadores de la sexualidad humana, las orientaciones homosexual y bisexual son normales, naturales y de nacimiento para un pequeño porcentaje de los adultos humanos. Para los gays, lesbianas y bisexuales con esas orientaciones, la conducta heterosexual sería anormal y contra natura. Para muchos religiosos conservadores, y quizá para Pablo mismo, desde el punto de vista fundamentalista, toda conducta homosexual es anormal y contra natura, sin consideración alguna acerca de quien la realiza. Acerca de la palabra "contra natura", "no natural", etc.

206

Free to be gay: A brief look at the Bible and homosexuality, Universal Fellowship of Metropolitan Co mmunity Churches [Fratern idad Universal de Iglesias de la Co mun idad Metropolitana], en http://www.ualberta.ca/~cbid well/UFM CC/freetobe.htm. 207 How to be true to the Bible and say 'Yes' to same-sex unions, en http://members.aol.co m/DrSwiney/bennett.html.

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La frase griega para physin es comúnmente traducida al español como contranatural, antinatural, contra la naturaleza, etc. En las versiones inglesas son comunes las traducciones: unnatural and abnormal, Amplified Bible; contrary to nature, English Standard Version; against nature, King James Version; Rheims New Testament; sin with each other, Living Bible; unnatural, New American Bible; New American Standard Bible; New International Version; New Revised Standard Version; immoral, unnatural drives, The Great Book: The New Testament in Plain English; En las versiones en español se encuentran traducciones de este tenor: contra naturaleza, La Sagrada Biblia, versión de la Septuaginta al Español por el presbítero Guillermo Jünemann Beckchaefer; versión Nácar-Colunga, 1944; Reina-Valera de 1858; Nuevo Testamento de Pablo Besson; Nuevo Testamento Recobro; Versión ReinaValera Revisada de 1960; Versión Reina-Valera de 1865; Versión Reina-Valera de 2000; Versión de Serafín de Ausejo; Martín Nieto; Biblia Castellana, 2003; contra la naturaleza, La Biblia de las Américas; Nueva Biblia de los Hispanos; Nueva Reina-Valera de 1990; Biblia de Jerusalén; Nueva Biblia de Jerusalén; Nueva Versión Internacional; Versión Reina-Valera de 1995; Biblia al Día; Dios Habla Hoy; innaturales, Nueva Biblia Española; contrarias a la naturaleza, El Libro del Pueblo de Dios; contrario a la naturaleza, La Sagrada Biblia, Ediciones EUNSA; Traducción del Nuevo Mundo; Torres Amat; contranatural, Peshítta en español; aberraciones antinaturales, Nuevo Testamento de Fernando Arcas y Alfonso Fernández; contra lo natural, Brit Xadasha Iejudit Ortodoxa; contra natura, CST-IBS; contra a su naturaleza, Traducción Kadosh Israelita Mesiánica; Las anteriores no parecen ser traducciones apropiadas. En efecto, tales formas de verter pueden demostrar prejuicio de parte de los traductores. Contra natura implica que el acto es algo que ha de ser moralmente condenado. M. Nissinen define para physin como desviado del orden ordinario ya sea en buen o mal sentido, como algo que va más allá del dominio ordinario de la experiencia.208 La palabra no convencional pudo haber sido una palabra más precisa para el uso de los traductores. La frase para physin aparece en otros lugares de la Biblia. En 1 Corintios 11:14, Pablo usa la frase para referirse al largo del cabello de los hombres como inusual y no ordinario.

208

Citado en 'Natural' and 'unnatural', Bruce Hane, en http://www.newvisionsproject.org/clobber-nv2web/sld048.ht m.

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En Romanos 11:24, Pablo usa esta frase para describir las acciones positivas de Dios para conducir a los judíos y gentiles juntos. Acerca de las palabras "natural" y "naturaleza" Romanos 1:26, 27 dice, en parte: [...] sus hembras cambiaron el uso natural de sí mismas a uno que es contrario a la naturaleza; y así mismo hasta los varones dejaron el uso natural de la hembra y se encendieron violentamente en su lascivia unos para con otros [...] (Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras--Con Referencias, edición revisada de 1987.). Muchos religiosos liberales aceptan los resultados de los investigadores de la sexualidad humana en cuanto a que hay tres normales y naturales orientaciones sexuales entre los seres humanos y todos los demás mamíferos: la heterosexualidad entre la mayoría y la bisexualidad y la homosexualidad entre las minorías. Por lo tanto, algunos liberales no interpretar los términos "natural" y "naturaleza" en este pasaje como términos absolutos. Ellos creen que es normal que una persona heterosexual se sienta atraída hacia una persona del sexo opuesto, como es normal que una persona gay o lesbiana se sienta atraída hacia una persona del mismo sexo. Sin embargo, la mayoría de los religiosos conservadores rechazan tal posibilidad siquiera. Se refieren inmediatamente a Génesis 3, que describe las acciones de Adán y Eva en el jardín de Edén. Ellos interpretan ese capítulo como describiendo la caída de la huma nidad --la ocasión en que nuestros primeros padres desobedecieron a Dios y causaron que el pecado y la muerte entraran en el mundo por primera vez. Como Ben Witherington III escribe: La teología cristiana exige que nosotros distingamos el diseño original de la creación de Dios de los efectos de la caída: nosotros podemos asumir que lo que sea, es correcto`. No todas las formas de intercambio sexual, incluso entre adultos que consiente, puede afirmarse que sean buenas o normales`, no obstante que ciertos deseos puedan parecer naturales`. Cuando la naturaleza está fuera de su centro, no puede servir como un claro barómetro de lo que es bueno. Acerca de la frase "justa recompensa". Romanos 1:27 se refiere a los idólatras recibiendo una recompensa o penalidad por su extravío. Esto parece referirse a la transmisión de enfermedades de transmisión sexual (ETS), las cuales fueron epidémicas entre los partícipes de los cultos paganos de la fertilidad en esos tiempos. Algunos han sacado a colación este pasaje para referirse a la pandemia del vih/sida como un castigo divino a los homosexuales, pero se olvidan que, desgraciadamente, muchas mujeres, niños y niñas se han visto afectados y han llegado a ser portadores del virus y han desarrollado la enfermedad, con resultados desastrosos. El vih/sida no es una enfermedad exclusiva de hombres homosexuales y, por lo tanto, no es el justo castigo` por su error, extravío o pecado. De ahí que sea importante analizar el preámbulo a los versículos citados arriba. Romanos 1:7 dice que Pablo está escribiendo su carta a A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos (Reina-Valera, traducción del Dr. Humberto Gómez Caballero.). Es decir, esta carta fue escrita, originalmente, a todos los cristianos que vivían en Roma y que eran, en su inmensa mayoría, de origen judío, como lo prueba las constantes apelaciones y citas que hace de la Torâh y sus principios y analogías. Sus destinatarios 117

estaban sumergidos en la cultura romana, donde la conducta y la orientación homosexuales estaban ampliamente establecidas y aceptadas por la sociedad. Romanos 1 está relacionado con la vigorosa denunciación por parte de Pablo de los rituales y adoración religiosa idolátricos.209 Esto no es frecuentemente mencionado en la actualidad. Más bien, los versículos 26 y 27 son sacados, descontextualizados, de un largo pasaje y citados para condenar la orientación y la conducta del mismo sexo. Pero, contrario a lo que se suele decir, el entero pasaje bien pudiera aplicarse a un grupo de personas que anteriormente se habían convertido al cristianismo pero que se habían dejado llevar hacia la apostasía, volviendo a sus anteriores formas de adoración pagana, donde no faltaban, por cierto, los orgiásticos cultos de la fertilidad, no solamente tolerados sino que muchas veces fomentados por el Estado romano. Los versículos 21 al 28 incluyen los siguientes tópicos: Versículos 21 al 23: Las personas habían sido cristianas anteriormente. Pero fallaron en su camino y no fueron capaces de glorificar a Dios ni de darle gracias, antes se envanecieron en sus discursos, y su necio corazón fue entenebrecido, profesando ser sabios, se hicieron necios. Pablo recalcó varias veces a los destinatarios de sus cartas y de su predicación que la sabiduría y el falsamente llamado conocimiento del mundo son necedad para Dios, y que los creyentes tienen que evitarlos. (1 Corintios 1:18-31; 2:6-8, 13; 3:18; 1 Timoteo 6:20.). Así, por ejemplo, cuando el apóstol Pablo escribió a la Iglesia de Colosas, en la provincia romana de Asia, probablemente algunos estaban en peligro de ser afectados por la filosofía y el vano engaño según la tradición de los hombres, y no según Cristo. Probablemente, estas personas hayan regresado al paganismo. Y, por decirlo así, se hayan hecho imágenes de dioses falsos en la forma de hombres, aves, animales y reptiles para sus rituales religiosos. Los últimos probablemente hayan sido usados en rituales paganos de la fertilidad. Versículo 24: En seguida, ellos se enfrascaron en orgías heterosexuales, con cada cual como parte de esos rituales paganos de la fertilidad. Versículo 25: Después, ellos adoraron las imágenes que habían hecho, en vez de adorar a Dios, el Creador. Pablo condena específicamente, aquí, la adoración de ídolos. Versículo 26: Debido a esas prácticas prohibidas, Dios intervino en esos rituales sexuales de la fertilidad y cambió la conducta de esas personas de manera que, aunque heterosexuales, esas mujeres empezaron a envolverse en actividades sexuales con otras mujeres. Versículo 27: Describe cómo Dios hizo que los hombres heterosexuales también se envolvieran en actividades de rituales sexuales con otros hombres heterosexuales. Ellos (presumiblemente ambos, tanto hombres como mujeres) fueron entonces castigados por su error, haciéndose merecedores del justo castigo de Dios.

209

"The six Bible passages used to condemn homosexuals," http://www.tru luck.co m/ht ml/six_b ible_passages.html# Ro mans1:26-27

R.S.

Truluck,

en

118

Versículo 28: De nuevo, debido a que ellos no reconocieron a Dios, entonces Él los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, maldad, codicia, malicia; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, sin misericordia; quienes, a pesar de conocer bien el justo juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican. (Romanos 1:28-32; El Nuevo Testamento Recobro.).

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4. Interpretaciones Religiosas Fundamentalistas

Los religiosos fundamentalistas o conservadores, se enfocan casi exclusivamente en los versículos 26 a 28 como si se tratara de un --quizá el-- principal pasaje anti homosexual en toda la Biblia. Una de las razones es que esos versículos son los únicos que puede decirse que mencionan la conducta del mismo sexo entre hombres o entre mujeres. Los fundamentalistas generalmente condenan toda orientación o conducta homosexual refriéndose a ella como no natural, anormal, perversión. Algunos consideran que esto está, asimismo, enlazado a todos los tipos de conducta maligna e incluye el suicidio. Algunas citas Casi todos los escritores evangélicos hablan con una voz unánime acerca de la conducta u orientación hacia el mismo sexo: condena. David Griffiths escribe: Una de las consecuencias de rehusar el plan de Dios para la vida es la actividad homosexual, la cual es condenada por las Escrituras (Romanos 1:26-28; Levítico 18:22; Levítico 20:13), y es contrario al evangelio. (1 Corintios 6:9; 1 Timoteo 1:10). Pero los homosexuales pueden ser salvos a través de la fe en Cristo y pueden conocer la liberación como otros pecadores. (1 Corintios 6:11). 210 A. Mohler dice: El pasaje hace claro que la homosexualidad es finalmente una rebelión de la naturaleza humana contra el creador divino. Este [texto] trata con el corazón de la homosexualidad, la pasión del hombre por el hombre o de la mujer por la mujer. 211 La organización Frontline Christian declara: El uso natural` debe ser el uso del sexo entre un hombre y una mujer que están casados. Los afectos íntimos entre dos [personas] del mismo sexo aquí son llamados no naturales. [...] La homosexualidad muestra claramente cuán completamente perversos son los deseos del hombre.212 David O. Dykes, pastor bautista, opina: [...] en este pasaje, la Biblia dice que la homosexualidad, número uno, no es natural. Número dos, es llamada una perversión.` [...] Note: Dios creó el sexo para un hombre y una mujer que están casados el uno con el otro. TODAS las otras prácticas sexuales son una perversión del buen plan de Dios. 213 Drew Worthen escribe: [...] cuando la gente voluntariosamente deshonra al Único Dios verdadero, Dios puede muy bien volver a la gente a sus propios pecados, donde ellos son

210

"2.1. Gentiles are lost sinners (Romans 1:18-32)," David Griffiths, at: http://411.org/books/romans/rom05.ht ml. 211 "What does the Bible say about homosexuality?" , Fred Tasker, Philadelphia Inquirer, 1997-JUL-13. El artículo está basado en una anterior revisión de opiniones relig iosas de seis teólogos y líderes religiosos que cubren el rango desde el pensamiento conservador al liberal, inclu ido R. Albert Mohler Jr., presidente del Seminario Bautista del Sur. 212 "Exposition of Romans 1: 26-32," Frontline Christian web site, en http://www.frontlineweb.8m.co m/ro mans4.ht ml. 213 "Homosexuality: Lifestyle or Deathstyle? Romans 1:26-27," David O. Dykes, Green Acres Baptist Church, en http://thevillage.cc/support/chapel/SermonList.asp?Category=Current%20Issues .

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deshonrados. En el caso ante nosotros ello envuelve la perversión sexual. Ahora, no voy a pasar mucho tiempo buscando demasiadas especificaciones en cuanto a que esta clase de comportamiento es absolutamente no natural y un asunto nada agradable. Pero la idea esencial de todo esto es que Dios dirige la perversión del lesbianismo entre las mujeres y la homosexualidad entre los hombres. Dave Armstrong, por su parte, escribe: [...] el contraste es entre lo natural y lo no natural, y también entre el sexo heterosexual y el homosexual. Pablo no está meramente diciendo que las inflamadas pasiones` sean lo que es pecaminoso, sino el entero concepto y práctica de las relaciones homosexuales, las cuales van contra la naturaleza. Las consecuencias médicas documentadas de involucramiento en tales prácticas sexuales no naturales y malsanas lo evidencian. Puesto que es no natural para los hombres estar (sexualmente) con hombres, y las mujeres con mujeres, de acuerdo al Apóstol (y a Dios, puesto que la Biblia es inspirada por Dios), él describe los actos sexuales como desvergonzado` y error`. No hay ninguna calificación aquí para cosas como la violación o la promiscuidad o el sexo no comprometido, manipulador (que es la desesperada eisegesis [sic] de aquellos que ya creen que la Biblia es neutral sobre el tema --que en sí mismo es una proposición absurda, en mi opinión). San Pablo hace un argumento desde la naturaleza. Él dice que la noción misma de la homosexualidad es desordenada y no natural. 214 Dan Hill escribe: El uso natural` es la relación de hombre y mujer. El uso que es contra la naturaleza` es el lesbianismo. Esto es, la expresión femenina de pasiones degradadas. [...] Pablo afirma que la homosexualidad masculina es también no natural y luego va un paso más allá al decir que esta consiste de actos indecentes. Es un error o aberración y recibe la pena debida: La frase PENA DEBIDA envuelve justicia, recibiendo lo que uno merece. [...] Los cristianos son muy buenos para hacerse traficantes de odio, y nosot ros no debemos permitir que esto ocurra. Hay muchos hombres homosexuales y mujeres lesbianas que son muy conscientes de su falta de cumplimiento y son receptivas a las verdad de Dios si esta es expresada con el amor de Cristo.215 Jonathan D. Inman escribe: No hay ninguna indicación en absoluto que cualquiera de los pecados mencionados en Romanos 1:26-32 --la homosexualidad o la avaricia, el asesinato o el chisme (entre otros)-- serían aceptables bajo alguna circunstancia. Tal distinción es una ficción exagerada, basada en conjeturas de sondeo impresionantes que carece de cualquier base demostrable verdadera. [...] En Romanos Pablo enseña que la homosexualidad es absolutamente incorrecta, que es coincidente con y a la par con todas las clases de otro pecado, y que Dios perdona a la gente de toda clase de pecado, incluyendo el pecado de homosexualidad.216 ChristianAns wers.Net escribe que Para los cristianos que creen en la Biblia, no puede haber duda que la homosexualidad es un pecado penoso a la vista de Dios. El catálogo

214

"ROMANS 1:26-32 "God's Grace Is Greater Than The Vileness Of Sin. Praise God!" Drew Worthen, en http://www.cyberstreet.com/calvary/rm12632.ht m. 215 "St. Paul's Argument From Nature Against Homosexualit y (Romans 1)," Dave Armstrong, en http://ic.net/~erasmus/RAZ336.HTM. 216 "Homosexuality and the Scriptures: A Survey of the Central Texts," Jonathan D. Inman, en http://www.harvestusa.org/romans.htm.

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horrible en el primer capítulo de los Romanos de los pecados expertos por el mundo antiguo pagano empieza con este pecado.217 Bob Harbison, por su parte, escribe: El popular punto de vista es que la homosexualidad es tan natural para el homosexual como la heterosexualidad lo es para el resto de nosotros, y que es realmente perjudicial reprimir para uno el reprimir sus inclinaciones sexuales naturales. ¿Se trata de un rasgo natural, innato? ¿Aborda la Biblia este asunto? ... (Romanos 1:26-27). Puede haber factores físicos o sicológicos que hagan que la tentación homosexual sea más fuerte en algunas personas, ¡pero no hay nada natural en ello! Si alguien nos convence de que lo es, es más fácil aceptar el pecado. 218 Manfred Brauch, en tanto, escribe: El punto, me parece, es que las relaciones del mismo sexo son una falsificación específica de la intención de Dios para la intimidad sexual, que emerge de la general falsificación del justo pensamiento acerca de Dios, la idolatría. Pablo no está hablando acerca de individuos que niegan su verdadera naturaleza, es decir, heterosexuales que cometan actos homosexuales, sino acerca de la humanidad que tanto en la idolatría general y en detalles de moralidad, ha sustituido la verdad acerca de Dios y la verdad acerca del diseño creativo de Dios con el error. 219

217

"What should be the attitude of the church toward homosex uals and homosexuality?" ChristianAnswers.Net, en http://www.christiananswers.net/q-eden/edn-f019.html. 218 "What Does The Bible Say About Moral Issues? - Homosexuality," Bob Harbison, en http://www.ro me4christ.com/bib lstud/mhomo.html. 219 "Created Order and Divine Purpose: Genesis 1-3; Romans 1:26-27," Manfred Brauch, en http://www.bridges-across.org/ba/brauch2.htm.

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5. Un punto de vista alternativo

Un grupo cristiano conservador tiene una interpretación diferente. Se trata de National Gay Pentecostal Alliance (NGPA). Ellos han notado que la carta del apóstol Pablo fue escrita a los cristianos de Roma. Ellos estaban rodeados por la cultura romana, la que esperaba que la gente participara en relaciones sexuales tanto con hombres como con mujeres. La mayoría de las personas, entonces como ahora, tienen una orientación heterosexual. Por lo tanto, al participar en actividades sexuales del mismo sexo, y satisfacer las expectativas de la sociedad, pudieran haber estado contrariando su propia orientación sexual. Ellos pudieron haber ido más allá de su propia naturaleza. "La actividad resultante fue indecorosa` y un error` solamente porque sólo los hombres eran de orientación heterosexual. Una vez más, fue su intento de violar su propia naturaleza, es decir, su intento de modificar la orientación con que Dios los creó con lo que Pablo se está ocupando [...] La línea de abajo es, Dios creó a cada uno de nosotros con una orientación sexual. Tratar de cambiar esto es, en efecto, decir que Dios nos ha creado mal. La creación (nosotros) no tiene el derecho a re-crearse` a sí misma.220 La situación para los antiguos romanos es similar a la situación que los homosexuales encuentran en la actualidad: la sociedad espera que sean heterosexuales, y que participen en actividad sexual con personas del sexo opuesto --incluso contrayendo matrimonio. Y así, muchos gays y lesbianas van en contra de su naturaleza y tratan de fingir ser heterosexuales. La NGPA también toma nota de que Pablo se refiere a esto como un error: un error, no un pecado.

220

National Gay Pentecostal Alliance (NGPA) está ubicada en P.O. Bo x 20428, Ferndale, MI. 48220. Phone: 248-544-4442. Ellos tienen presencia en internet en Yahoo Groups, en http://groups.yahoo.com/group/ChristianandGay/. Su ensayo sobre Ro manos 1 está en http://groups.yahoo.com/group/ChristianandGay/files/Homosexuality%20and%20Scripture/Ro mans1.rtf . NGPA ha emergido con Apostolic Intercessory Ministry; ambos grupos son ahora conocidos como Apostolic Restoration Mission. Véase: http://www.apostolicrestorationmission.4t.com/.

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6. Interpretaciones Religiosas Liberales

Muchos religiosos liberales, así como gays, lesbianas, profesionales de la salud mental, investigadores de la sexualidad humana, etc., tienen una variedad de puntos de vista sobre este pasaje en estudio. Algunos come ntarios de un foro de autoridades liberales y conservadoras fueron: J. Nelson dijo: Pablo no escribe como una condena de la homosexualidad, sino como una crítica del comportamiento griego en el culto en la adoración del templo. A menudo los griegos incorporaban actividad sexual en la adoración del templo.221 D. Bartlett, en tanto, ha expresado: Este es el único lugar en el Nuevo Testamento donde hay alguna amplia discusión de las relaciones homosexuales. En Romanos, no hay duda de que Pablo piensa que ciertos tipos de comportamiento homose xual son resultado de la idolatría del mundo pagano.222 Trabajadores de derechos humanos Las personas que trabajan en derechos humanos pueden rechazar lo que se considera la creencia del apóstol Pablo en cuanto a que la homosexualidad está más allá de lo normal -- particularmente cuando consideran, basados también en un mal entendimiento de 1 Corintios 14:34, 35, que Pablo apoya la opresión de las mujeres, y su también mal entendida interpretación de Filemón 1:15,16, como una aceptación de la esclavitud como una práctica social normal. Ellos pueden sentir que el pasaje de Romanos 1:26, 27 debe ser rechazado como inmoral y fuera de la voluntad de Dios, lo mismo que otros pasajes deberían ser ignorados, en particular los que reconocen la esclavitud, los que requieren que las prostitutas sean quemadas vivas, los que supuestamente abogan por el genocidio, que reconocerían la tortura de los prisioneros, y de los que requieren la ejecución de la novia no virgen. 223

221

"What does the Bible say about homosexuality?" , Fred Tasker, Philadelphia Inquirer, 1997-JUL-13. El artículo está basado en una anterior exposición de puntos de vista de seis teólogos y líderes relig iosos que cubren un amplio rango desde el pensamiento conservador hasta el pensamiento liberal, incluso el reverendo Jill Nelson, pastor de la Sunshine Cathedral Metropolitan Co mmun ity Church (ICM en español) y David Bart lett, profesor en la Yale Divin ity School. Esta opinión podría referirnos a los qaddês de que hablan Deuteronomio 23:17 y otros textos del Antiguo Testamento, y que se refieren específicamente a la prostitución sagrada llevada a cabo por las consagradas y por los consagrados al culto de la fertilidad en el contexto religioso pagano. 222 Ibídem. 223 En general, debe decirse, la mayoría de los que pretenden refutar a Pablo, asumen que él escribió de suyo, y sin tener en cuenta lo que verdaderamente el espíritu del cristianismo requería sobre estas materias. Por otra parte, todavía muchos insisten en ignorar la validez de las Escrituras sagradas como Palabra de Dios por el hecho de que parecieran apoyar ciertos puntos de vista u opiniones extremistas, conservadoras u opresivas, como las señaladas. Tales puntos de vista desconocen en absoluto lo que significó para la h istoria la muerte sacrificial de Cristo Jesús, como también de lo que significa la enseñanza contenida en el Nuevo Testamento, y las bases para lo que está escrito en el Antiguo Testamento. La mayor parte debe atribuirse a la ignorancia generalizada que prima sobre lo que dice realmente la Biblia. De ahí la impo rtancia de estudiar honradamente la sagrada Escritura, no para intentar justificarse, sino para entender lo que verdaderamente dice y enseña sobre este y otros tantos temas.

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Otras interpretaciones liberales Otras interpretaciones liberales incluyen: Los versículos no se refieren a la homosexualidad El pasaje completo describe cómo los ex-cristianos participan en orgiástico, presumiblemente actividades sexuales heterosexuales. Este tipo de comportamiento era común entre las religiones paganas de la fertilidad en Roma durante el tiempo de Pablo. Pablo escribe que, más tarde, Dios "les dio más" a algo nuevo: el comportamiento homosexual. Esto implica que a lo largo de su vida habían tenido una orientación heterosexual y que se habían dedicado sólo al sexo heterosexual. Dios influyó en ellos a fin de que participaran en sexo homosexual. Esto fue, para ellos, una actividad contra natura. Ellos fueron criticados porque se dedican a la actividad sexual que era antinatural para ellos. Para una persona con una orientación heterosexual, el comportamiento homosexual es "vergonzoso", "antinatural", "indecente", y una "perversión". El pasaje de Romanos no es una condena del comportamiento homosexual. Por el contrario, desaprueba el comportamiento sexual que está en contra de la naturaleza básica de una persona (es decir, las conductas homosexuales de personas cuya orientación es heterosexual). Presumiblemente esto podría condenar el comportamiento heterosexual por gays y lesbianas --actividad que también es en contra de su naturaleza. 224 Para la gran mayoría de los adultos, quienes son heterosexuales, es indecente para ellos participar en actividades homosexuales. Para la pequeña minoría de seres humanos que son homosexuales, sería indecente para ellos participar en actividades heterosexuales. Como Ann C. Pastor escribe: "Cuando la escritura se entiende correctamente, parece dar a entender que sería antinatural para los heterosexuales vivir como homosexuales, y de los homosexuales el vivir como heterosexuales". 225 Bruce Hahne escribe: "Los versículos 26-27 explota los prejuicios culturales judíos. Buena estrategia retórica: comenzar con las hipótesis de la audiencia, construye sobre ellos para hacer su punto de vista. Así, Romanos 1:26-27 sólo habla de las personas heterosexuales que actúan "en contra de su naturaleza." El texto no proporciona guía ética ni de comportamiento para la orientación lesbiana, gay o bisexual de las personas.226 Los versículos se refieren a la actividad homosexual, pero no a relaciones homosexuales amorosas y comprometidas Algunos cuestionan si la palabra "perversión" en el versículo 27, y "esas cosas" en el versículo 30 se refieren a sólo cierto comportamiento de gays y lesbianas. Por ejemplo: * actividades homosexuales ocasionales fuera de una relación monógama de dos personas, o

224

"How to be true to the Bible and say 'Yes' to same-sex unions," en http://members.aol.co m/DrSwiney/bennett.html. 225 "The Bible & Homosexuality," C. Ann Shepherd, en http://hcqsa.virtualave.net/bible.html 226 "Romans conclusion, cont.," Bruce Hahne, en http://www.newvisionsproject.org/clobber-nv2web/sld057.ht m.

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* abuso sexual homosexual entre un hombre y un niño. En el día de Pablo, este último era a menudo un esclavo. * grupo de prácticas homosexuales de cualquier tipo, o * grupo de prácticas homosexuales en un establecimiento religioso. Esta era una práctica común entre los paganos en ese tiempo como, por ejemplo, en los templos dedicados a la diosa Afrodita. Estos probablemente fueron las únicas formas de actividad sexual del mismo sexo con que el apóstol Pablo estaba familiarizado. Pablo pudo muy bien no haber estado pensando en relaciones comprometidas y amorosas de gays y lesbianas cuando escribió este pasaje. Él, extraño como parezca, nunca se refiere a esas parejas en sus escritos, y probablemente nunca tuvo contacto con alguna de tales parejas durante toda su vida. Él simplemente pudo haber estado condenando en estos y otros pasajes las orgías homosexuales que se daban en un contexto religioso, los rituales sexuales paganos. Implicancias homosexuales de menor importancia Muchos traductores vierten el final del versículo 27 como "la debida sanción de su error", o algo similar. Su error fundamental habría sido el abandonar el cristianismo paulino y participar en la idolatría dominante en ese momento en el mundo. Ese es el tema principal del argumento. De la idolatría fluían orgías sexuales, el comportamiento sexual en contra de su naturaleza, la maldad, la codicia, los asesinatos, etc. La intención del pasaje es mostrar cómo la idolatría conduce a la completa degeneración del comportamiento: al mal, la envidia, la traición, la desobediencia a los padres, la apostasía, etc. La referencia a lo que fue, para ellos, comportamiento homosexual antinatural parece casi incidental a la historia. Es simplemente un síntoma de los resultados de la idolatría pagana. Es decir, tiene un cariz, un trasfondo y un significado absolutamente religioso, porque emerge desde ese campo y está absolutamente relacionado con la religión. Pablo no está hablando aquí de orientación homosexual. En cambio, está hablando del mundo gentil, un mundo de idólatras, que hace mucho tiempo rechazó la adoración a Dios y se convirtió en una cultura de abuso, en la que el poder y la conquista se establecieron y se muestran en actos sexuales.227 Los pasajes se refieren a bisexuales y a conducta bisexual En la sociedad griega y romana de ese tiempo, la bisexualidad era considera como muy natural. En algunos sectores de la sociedad se esperaba que las personas participaran en relaciones bisexuales. Dado que la mayoría de ellos eran heterosexuales, la actividad bisexual se daría en un contexto contrario a su naturaleza personal. Una fuente afirma que Dios creó a cada uno de nosotros con una orientación sexual. Tratar de cambiarlo es, en efecto, como decir a Dios que Él nos ha creado mal. La creación (nosotros) no tiene el derecho a re-crearse` a sí misma. Los pasajes se refieren al abuso sexual de niños Algunos interpretan la cláusula hombres [...] con otros hombres como una traducción de la palabra griega original para pederastia, la cual era practicada muy comúnmente en ese

227

Arland J. Hultgren, "Being faithful to the Scriptures: Romans 1:26 -27 as a case in point," en http://www.luthersem.edu/word&wo rld/Archives/14-3%20Sex/ Hultgren%2014-3.pdf.

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tiempo por los hombres adultos con niños varones, frecuentemente esclavos que se adquirían con ese propósito. Así, Pablo pudo haber estado criticando el abuso sexual infantil. El pasaje se refiere a sexo no procreativo Desde muy antiguo, y hasta el día de hot, muchas personas han creído que el único sexo natural, es decir, que a única actividad sexual normal, es la que ocurre entre un hombre y una mujer con el propósito de procrear. Así, el sexo no natural` podría incluir: * cualquiera que participe de actividad sexual por solamente disfrutarlo * las parejas casadas que tienen coito aunque uno de los dos sea estéril * las parejas casadas que tienen relaciones sexuales a pesar de que la mujer no se encuentre en el período fértil de su ciclo, o que ha pasado ya la etapa fértil de su vida Tal vez Pablo usara la frase para physin simplemente para dar a entender que las personas que participan en relaciones sexuales del mismo sexo no tienen una finalidad procreadora. El pasaje se refiere a relaciones dominante/sometido El escritor Richard Summerbell sugiere que este pasaje puede referirse a hombres que son predominantemente heterosexuales, pero que participan en "relaciones dominante/sumiso o sexo casual con hombres más jóvenes o adolescentes mayores [...] La mayoría de los hombres que toman este tipo de relaciones están casados y son activamente heterosexuales al mismo tiempo. Las relaciones macho-macho son desviaciones o, cuando es tomada por hombres solteros, sustitutos de la heterosexualidad. Queda claro para mí que la heterosexualidad sustituta, un tipo de sexo macho- macho que en nuestras sociedades es común en las cárceles pero en ninguna otra parte (a veces es denominada "homosexualidad de la prisión") puede ser tan común en algunas sociedades que sus practicantes sean numerosísimos y también puede influir sobre la conducta de quienes tienen una orientación verdaderamente homosexual.228 Así, San Pablo pudo haber estado escribiendo acerca de hombres que participaban en relaciones dominante/sometido y/o de hombres heterosexuales envueltos en actividad sexual con hombres jóvenes. No tiene, pues, ninguna conexión con las relaciones gays o lésbicas consensuadas y comprometidas, y donde hay amor y proyectos de vida. 229 Pablo condena el comportamiento homosexual por ignorancia Por último, algunos religiosos liberales han llegado a concluir que Pablo está aquí declarando que, en su opinión, todo comportamiento homosexual es pecaminoso y contra natura. Sin embargo, muchos cristianos han ido más allá de las enseñanzas de Pablo; ellos se han desviado de las enseñanzas bíblicas que denigran a la mujer y la consideran como

228

"Homosexuality and the Integrity of Scripture," Richard Summerbell, en http://members.aol.co m/summerbelr/ Richard 5.ht m. 229 Esto podría relacionarse directamente con lo que se ha dado en llamar ho mosexualidad sustitutiva también, en la que un hombre heterosexual t iene relaciones sexuales con otro hombre, al que considera o ve como si fuera una mujer, o que fantasea, se imagina o se satisface considerando q ue lo sea. Sobre esto, puede verse La Prohibición Levít ica de la Ho mosexualidad, Brus Leguás C., en formato PDF en el portal www.afirmacion.cl.

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propiedad. 230 Ellos han rechazado la esclavitud. Hoy en día los cristianos han evolucionado hacia una nueva comprensión de las cuestiones de género, los derechos humanos, y mayor consideración para la mujer. Así también muchos cristianos ahora han evoluciona hacia una relación y comprensión diferentes hacia las personas con orientación homosexual. Hoy en día los cristianos tienen la ayuda de los últimos resultados de la investigación de la sexualidad humana, a la que Pablo, obviamente, no tuvo acceso. 231 Por lo tanto, Romanos 1, consideran algunos religiosos liberales, puede reflejar con exactitud las creencias de Pablo, pero son creencias que ahora tienen que ser abandonado en gran medida, como ya hemos abandonado la esclavitud, las dictaduras, las teocracias, y la opresión de la mujer. 232

Un punto de vista católico romano

La mal llamada Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, que no es otra cosa que la antigua, nefasta y malhadada Santa Inquisición, que nunca tuvo nada de santa y que sí significó la muerte y la tortura para cientos de miles de personas, agregó la nota 18 a su declaración de 1975 Persona Humana233 , que incluye, en la versión inglesa una muy diferente lectura de Romanos 1:26-27: Porque sus mujeres se han vuelto de las relaciones naturales a las prácticas contra natura y porque sus hombres han dejado el coito natural para consumirse con la pasión del uno para con el otro, los hombres haciendo cosas nefandas con hombres y obteniendo la recompensa adecuada por su perversión.234

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Esto desde perspectivas o puntos de vista que considero oportuno insistir, no reflejan la verdadera enseñanza paulina o bíblica en general. En general, desde siempre, se ha asumido que la Biblia dice lo que algunos dicen que está escrito en ella, pero pocos se han dado la molestia de investigar si lo que se dice al respecto es cierto o no. En una época histórica en que la mujer era considerada como una cosa, salvo en la legislación mosaica, el cristianis mo, y particularmente Pablo, si se atiene uno a las cartas paulinas, eleva la consideración de la mujer a una condición de igualdad. La mu jer es creada de una costilla de Adán, para ser su complemento idóneo, no para ser su esclava o su sirvienta. Igualmente, si bien la legislación mosaica permite la existencia de la esclavitud, la situación de los esclavos entre los israelitas es diametralmente distinta a la que existe entre las demás naciones, donde la esclavitud prácticamente no tiene vuelta atrás, y donde los dueños de esclavos son amos y señores y tiene derecho de vida y muerte sobre ellos. En la Torâh hay diferencias muy bien establecidas, y existe la posibilidad de la liberación. Pablo no podía ir menos que la legislación de su nación. 231 Obviamente, Pablo no necesitaba de los resultados de la moderna investigación sobre la sexualidad humana. Sus declaraciones se sustentan en la veracidad, suficiencia y totalidad de la inspiración divina. No es necesario que uno acuda al mero expediente de negar la inspiración de los escritores de la sagrada Escritura para mejor entender el punto de vista cristiano de la homosexualidad, co mo tampoco en otros asuntos. 232 Sobre estos y algunos otros temas relacionados, ya me he referido, aunque someramente, debido a que no es el tema de estas páginas, en otros lugares. Pero creo necesario volver a insitir que la mayor parte del entendimiento erróneo que se advierte en muchos indiv iduos e instituciones se debe a que falta un estudio más profundo, sincero y honrado del contenido de las Escrituras, a partir de los idio mas orig inales. Ignorancia sería la base del mal entendimiento y de los intentos que se hacen por desacreditar a la Biblia para t ratar de justificar o explicar algunos temas que pueden resultar no fáciles de buenas a primeras, sobre todo en vista de algunas deplorables traducciones y versiones. 233 "Persona Humana: Declaration on certain questions concerning sexual ethics," 1975-DEC-29, Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, en http://www.newadvent.org//docs/df75se.htm. En español puede consultarse en http://www.unav.es/cdb/sspersonahumana.html. 234 Pero en la edición castellana que publica la Universidad de Navarra, se usa otra versión, la que dice: [...] pues sus mujeres invirt ieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza; igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mu jer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la

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La mayoría de las versiones comienzan el versículo 27 con una expresión como: y asimismo (Besson); y de igual modo (Nuevo Testamento Recobro; Reina-Valera Revisada de 1960); igualmente (Nueva Biblia de Jerusalén); y así mismo (Traducción del Nuevo Mundo); Así mismo (Nueva Versión Internacional); De la misma forma (Palabra de Dios para Todos); y de la misma manera (Peshítta en español); Y asimismo (Reina-Valera de 1865). Puesto que los hombres estaban participando en actividades homosexuales, el y asimismo o y de la misma manera en este versículo implica que las mujeres estaban participando en relaciones sexuales lésbicas. Sin embargo, la versión que se usa en la edición inglesa omite la frase. Esto da, para los angloparlantes, un sesgo totalmente diferente a todo el pasaje. Los hombres continúan teniendo relaciones homosexuales, pero las mujeres no están más que participando en no especificadas prácticas antinaturales. Uno puede especular sobre si estas prácticas eran simplemente no tradicionales, la no procreación heterosexual o actividades sexuales tales como el sexo oral o anal heterosexual, la masturbación, relaciones sexuales con varios hombres a la vez, etc. Podría asumirse que no estaban participando en relaciones con parejas sexuales del mismo sexo. Por lo tanto, si tal fuera el caso, podría decirse que la Biblia guarda total silencio sobre el lesbianismo. A no ser que uno adoptara el punto de vista de ciertos rabíes antiguos fariseos y saduceos que habían desarrollado una casuística sumamente retorcida para incluir acciones que no se mencionan en la Torâh. Su Santidad, Pablo VI por la divina Providencia, en audiencia concedida al infrascrito Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 7 de noviembre de 1975, aprobó esta Declaración acerca de la ética sexual, la confirmó y ordenó que se publicara.235

infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío, traducción que resulta más concordante con las generalmente conocidas de este texto. La nota 18, en castellano, puede consultarse íntegra en http://www.unav.es/cdb/sspers onahumana.html. 235 "Persona Humana: Declaration on certain questions concerning sexual ethics," 1975-DEC-29, Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, en http://www.newadvent.org//docs/df75se.htm. En español puede consultarse en http://www.unav.es/cdb/sspersonahumana.html .

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7. Un Comentario sobre Romanos

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Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas.237

Un Comentario sobre Romanos

LA JUSTICIA DE DIOS REVELADA EN EL EVANGELIO238 Salutación e Introducción Capítulo 1:1-17 Al comenzar el examen de esta epístola a razón de versículo por versículo, conviene que recordemos una vez más la verdad preciosa que está contenida en las palabras, "Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil" (2 Timoteo 3:16). Dios ha hablado por medio de su

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The Greek New Testament, (Deutsche Bibelgesellschaft Stuttgart), Kurt Aland, Matthew Black, Carlo M. Martini, Bruce M. Met zger y A llen Wikgren, 1983. 237 Ro manos 1:18-26a; Versión Reina-Valera Rev isada de 1960. 238 Toda la sección que va en letras cursivas corresponde a una cita textual del original, que se encuentra disponible en formato de e-Sword. En el texto he agregado algunas notas que considero apropiadas para proporcionar algunas aclaraciones necesarias.

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Palabra y la carta que vamos a analizar contiene uno de los mensajes más importantes que El ha dado a la humanidad. Convendrá, entonces, que acometamos el estudio en espíritu de oración y despojados de toda idea preconcebida para que Dios corrija nuestros pensamientos o, mejor todavía, los suplante con los suyos propios por medio de su Palabra inspirada. Como ya lo hemos visto, los siete primeros versículos forman la salutación y demandan un examen minucioso, porque contienen verdades sumamente preciosas aunque presentadas aparentemente del modo más casual. Pablo, el escritor, se llama a sí mismo un siervo (literalmente, esclavo) de Jesucristo. Por supuesto, no quiere decir que su servicio sea el del esclavo sino de alguien que se da cuenta que debe la obediencia total del corazón porque ha sido "comprado por precio" mediante la sangre preciosa de Cristo. Se cuenta la historia de un amo que estaba a punto de traspasar a un esclavo con una lanza, cuando un caballeresco viajero británico extendió el brazo para atajar el golpe, pero fue alcanzado por la temible arma. Mientras la sangre manaba de la herida, exigió la entrega del esclavo, alegando que él lo había comprado mediante su propio dolor, a lo cual el amo accedió aunque de mala gana. Cuando éste se alejaba, el esclavo se echó a los pies de su libertador y le dijo: --El que ha sido comprado con sangre es ahora el esclavo del hijo de misericordia y desde ahora le servirá con toda fidelidad--. El esclavo insistió en acompañar a su generoso libertador y se gozó en atenderlo en toda forma imaginable. Así es cómo Pablo y cada redimido llega a ser esclavo de Jesucristo. Hemos sido libertados para servir y bien podemos exclamar con el salmista: "Oh Jehová, ciertamente yo soy tu siervo, siervo tuyo soy, hijo de tu sierva; tú has roto mis prisiones" (Salmo 116:16). Pero Pablo no sólo fue un siervo, un esclavo en el sentido general de la palabra, sino que lo fue en un sentido peculiar y exaltado. Fue llamado apóstol; no como dice la Versión de Valera, "llamado a ser apóstol".239 Las palabras "a ser" aparecen en letras cursivas y no

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Aunque Pablo estaba convencido de su condición de apóstol, y tenía pruebas de ello, nunca se incluyó entre los doce. Antes del Pentecostés del 21 de mayo del año 33, la Iglesia cristiana había buscado un sustituto para el infiel Judas Iscariote, a instancias de la exhortación bíblica de Pedro. Posiblemente por el voto de los miembros varones de la asamblea (Pedro se había dirig ido a los varones, hermanos; Hechos 1:16), se escogió a dos discípulos como candidatos. Luego oraron a YAhwêh Elohîm (co mpárese Hechos 1:24 con 1 Samuel 16:7; Hechos 15:7, 8) para que Él eligiera al que debía reemplazar al apóstol infiel. Después de su oración echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías. (Hechos 1:15 -26; co mpárese con Proverbios 16:33.) No hay razón para dudar de la elección divina de Matías. Pero también es cierto que una vez que Pablo se convirtió, gozó de gran relevancia y su trabajo exced ió al de los demás apóstoles. (1 Corintios 15:9, 10.) No obstante, no hay indicio alguno de que estuviese predestinado a un apostolado, de mod o que Dios desoyera la oración de la Iglesia cristiana y mantuviese la vacante de Judas abierta hasta la conversión de Pablo, dejando así que la elección de Matías se convirtiese en un simple y arbit rario trámite del cuerpo apostólico. Por el contrario, hay pruebas bien fundadas de que la elección de Matías tuvo apoyo divino. El derramamiento del espíritu santo en el Pentecostés confirió a los apóstoles poderes extraordinarios; únicamente se les ve a ellos imponiendo las manos sobre los recién bautizados e impartiendo los dones milagrosos del espíritu. Si la elección de Matías no hubiese tenido el beneplácito de Dios, su incapacidad para hacer lo mismo que los demás apóstoles hubiese sido evidente, pero el registro bíblico muestra lo contrario. Lucas, el escritor del libro de Hechos, fue co mpañero de viaje de Pab lo y participó con él en algunas misiones, por lo que el libro debe reflejar y coincidir con los puntos de vista de Pablo. En él se narra la

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son necesarias para completar el sentido de la frase. Puede parecer una pequeñez como para llamar la atención, pero lo cierto es que en el versículo 7 aparece la misma interpolación, solamente que en este caso descarría, como lo veremos más adelante. No es preciso que pensemos en Pablo como uno de los doce. No faltan quienes ponen en duda el procedimiento del nombramiento de Matías (Hechos 1: 15-26), pero me parece que podemos considerar su elección por medio de la suerte como el último acto oficial de la vieja economía. Era necesario que el puesto fuera ocupado por alguien que hubiera sido compañero del Señor y de los discípulos desde el bautismo de Juan, cuyo lugar Judas perdiera, de modo que en los días gloriosos de la regeneración terrenal que generalmente llamamos Milenio 240 , esté completo el número de los doce apóstoles del Cordero que han de sentarse en los doce tronos para juzgar las doce tribus de Israel. El ministerio de Pablo tiene un carácter distinto. El fue de un modo preeminente el apóstol de los gentiles 241 , y a

ocasión en la que los doce designaron a los siete hombres acreditados que se encargarían de la distribución de los alimentos. Esto ocurrió después del Pentecostés del año 33, pero antes de la conversión de Pablo. Por consiguiente, en este caso en concreto se incluye a Matías entre los doce, y debió tomar parte en la imposición de las manos sobre los siete hombres a los que se designó. (Hechos 6:1 -6.) Entonces, ¿cuál de los dos nombres --Matías o Pablo-- figura entre las doce piedras de fundamento de la Nueva Jerusalén que Juan vio en la Revelación? (Apocalipsis 21:2, 14.) Según una línea de razonamiento, podría concluirse que es más probable que figure el de Pab lo. Él hizo una importante aportación a la Ig lesia con su min isterio y en particular por haber escrito una gran parte de los escritos que conforman el ca non de lo que actualmente se conoce, comúnmente, co mo el Nuevo Testamento (se le atribuyen catorce cartas). En este sentido, puede decirse que eclipsó a Matías, cuyo nombre no se vuelve a mencionar después del primer capítulo de Hechos. No obstante, un análisis imparcial demostraría que Pablo tamb ién eclipsó a muchos otros de los doce apóstoles, a algunos de los cuales rara vez se menciona, salvo en las listas apostólicas. Además, cuando Pablo se convirtió, la Iglesia, el Israel espiritual, ya había sido es tablecida o fundada y llevaba aproximadamente un año o más de crecimiento. Por otra parte, Pablo escribió su primera carta canónica hacia el año 50, unos diecisiete años después de la colocación del fundamento de la nueva nación, el Israel espiritual, en e l año 33. Parece razonable, por tanto, que la elección original que Dios hizo de Matías como aquel que había de ocupar la vacante de Judas entre los doce apóstoles del Cordero, permaneció firme e inalterada por el nombramiento posterior de Pab lo a un apostolado. Entonces, ¿qué propósito tuvo el apostolado de Pablo? Jesús mismo había ind icado que tendría una finalidad especial: Pablo sería un apóstol [enviado] a las naciones`, no un sustituto de Judas (Hechos 9:4 -6, 15), y así lo entendió el propio Pablo. (Gálatas 1:15, 16; 2:7, 8; Ro manos 1:5; 1 Timoteo 2:7.) En consecuencia, no fue necesario contar con su apostolado para poner el fundamento de la Iglesia en el Pentecostés del año 33. 240 El Milenio es una de las doctrinas a mayor g rado ortodoxas de la Igle sia cristiana primit iva. Es la esperanza de que a seis mil años de historia humana ha de sobrevenir un período de mil años durante el cual Jesucristo ha de reinar sobre la Tierra, la que gradualmente ha de convertirse en un paraíso. Es el reino que enseñó a pedir a sus seguidores: Venga Tu Reino, para que se haga la voluntad de Dios en la Tierra, tal como se hace en el cielo. (Mateo 6: 10.). El reinado milenario de Cristo sobre la Tierra significa el fin de todos los reinos de este mundo y el aprisionamiento de Satanás el Diab lo en el abismo, así co mo también significa la resurrección de los muertos. Entre las muchas explicaciones que se dieron por parte de los antiguos a esta esperanza cristiana, está lo escrito por Justino Mártir, la Carta de Bernabé, el libro de Papías de Hierápolis, así co mo lo descrito por Ireneo de Lugdunum (Lyon). Una gran nube de Padres de la Ig lesia ceyeron de esta forma. Pero cuando la esperanza en el Reino de Dios se diluyó, porque la Iglesia volcó sus esperanzas celestiales a lo temporal, aparecieron escritores eclesiásticos que espiritualizaron el concepto y lo trasladaron a la Iglesia que triunfó con el emperador pagano Constantino I el Grande y se dio su propia constitución en el Primer Concilio de Nicea, en el año 325, pres idido no por el obispo de Ro ma, sino por el emperador Constantino, en su capacidad de pontifex maximus del Imperio ro mano. 241 Más bien, apóstol (esto es, enviado) a los gentiles. El término griego apóstolos se deriva del verbo apostéllo, que simplemente significa despachar; enviar. (Mateo 10:5; Marcos 11:3.) El sentido básico de la

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él le fue entregada especialmente "la revelación del misterio". Este detalle coloca su apostolado en un pie totalmente diferente al de los doce. Estos conocieron a Cristo sobre la tierra y su ministerio estuvo ligado de un modo bien definido con el reino y la familia de Dios. Pablo lo conoció primeramente como el Señor glorificado, y su evangelio fue, de un modo distintivo, el evangelio de la gloria. Pablo fue "apartado para el evangelio de Dios", y podemos considerar tal separación, con toda justicia, desde varios puntos de vista. Fue separado para este ministerio especial desde antes que naciera. Como en el caso de Moisés, Jeremías y Juan el Bautista, fue separado desde el vientre de la madre (Gálatas 1:15), pero primero tuvo que aprender la debilidad y la nulidad de la carne. Más tarde Dios tuvo misericordia de él, lo separó de entre la muchedumbre que vivía sin Cristo y lo llamó mediante su gracia divina. Pero hubo más. Fue liberado, en un sentido muy especial, tanto del pueblo de Israel como de las naciones gentiles, para ser ministro y testigo de lo que había visto y oído. Y finalmente, estando en Antioquía de Pisidia (aparentemente se refiere a lo ocurrido en Antioquía de Siria, según Hechos 13:13. Nota del redactor) con Bernabé, los hermanos, de acuerdo a las instrucciones divinas, les pusieron las manos sobre ellos para que llevaran específicamente el evangelio a los gentiles que se encontraban más allá de los límites de sus fronteras. Este es el evangelio que aquí es llamado "el evangelio de Dios", en el versículo 9 es llamado "el evangelio de su Hijo" y en el 16 sencillamente "el evangelio". El versículo 2 constituye un paréntesis e identifica el evangelio con las buenas nuevas prometidas en los tiempos del Antiguo Testamento y predichas por los profetas en las Sagradas Escrituras. "De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre". Timoteo había sido enseñado desde la niñez en las Sagradas Escrituras y el apóstol dice de ellas que "te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús". El evangelio no es una ley nueva. No es un código de ética o de moral. No es un credo para ser aceptado. No es un sistema religioso al cual hay que adherirse. No es un conjunto de buenos consejos para ser seguidos. Es un mensaje divino que está relacionado con una Persona divina, el Hijo de. Dios, Jesucristo nuestro Señor. Este ser glorioso es verdaderamente Hombre y, sin embargo, verdaderamente Dios. 242 Es el Renuevo que brotó

palabra se deduce con facilidad de la declaración de Jesús: El siervo no es mayor que su amo, n i es el enviado [apóstolos] mayor que el que lo envió. (Juan 13:16.) En este sentido, la palabra tamb ién aplica a Yesûah ha-Masîaj como el apóstol y sumo sacerdote que nosotros confesamos. (Hebreos 3:1; compárese con Mateo 10:40; 15:24; Lucas 4:18, 43; 9:48; 10:16; Juan 3:17; 5:36, 38; 6:29, 57; 7:29; 8:42; 10:36; 11:42; 17:3, 8, 18, 21-25; 20:21.). 242 Esta declaración, en cuanto a que Jesús es verdaderamente Dios, no se encuentra en ningún pasaje de la Sagrada Escritura. Más bien, corresponde a una declaración dogmática de fe del autor de este Comentario. La Biblia, co mo lo reconoce la propia Enciclopedia Católica, no es trinitaria. Los primeros Padres de la Iglesia, como Justino Mártir, por ejemplo, no creían que Jesús fuera Dios mis mo, sino el Hijo de Dios y si divino, no lo considera consustancial con el Padre, sino subordinado a Él, incluso después de su resurrección. Lo mis mo declara el apóstol Pablo, cuando dice que, concluido el Milenio, el Rey Jesucristo se sujeta al Padre. Mas cada uno en su debido orden: Cristo las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Luego vendrá el fin; cuando haya entregado el reino al Dios y Padre, cuando hubiere abatido todo imperio, y toda potencia y potestad. Porque es menester que Él reine, hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido, es la muerte. Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Pero

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de la raíz de David y, por lo tanto, verdaderamente hombre. Pero también es el Hijo de Dios, el que nació de la virgen y no tuvo padre humano, como lo demuestran sus obras maravillosas. El Espíritu de Santidad dio testimonio de tal poder cuando el Hijo de Dios trajo a la vida a personas que habían fallecido. La expresión que dice: "Por la resurrección de entre los muertos" es literalmente: "Por resurrección de personas muertas". Incluye su propia resurrección, por supuesto, pero también abarca la resurrección de la hija de Jairo, la del hijo de la viuda de Naín y la de Lázaro. Quien pudo así robar las presas a la muerte fue Dios y hombre en una misma Persona bendita y adorable, digna de toda adoración y alabanza, para el tiempo y para la eternidad. De aquel Resucitado, Pablo recibió la gracia, no solamente como favor inmerecido sino aun opuesto al mérito, pues Pablo había merecido precisamente lo contrario. Recibió, además, el apostolado como llamado divino, para que hiciera conocer el evangelio a todas las naciones por medio de la obediencia a la fe que es por el nombre de Cristo. Todo esto quiere decir que el apostolado de Pablo abarcaba a los que estaban en Roma. Hasta entonces no había podido visitarlos personalmente, pero su corazón deseaba verlos ardientemente como a los llamados en Jesucristo. Por eso, al escribirles, les dice: "A todos los que estáis en Roma, llamados santos". Obsérvese que eran santos del mismo modo que él era apóstol, vale decir, por llamado divino. No llegamos a ser santos porque actuamos como santos, pero siendo constituidos santos, debemos manifestar la santidad. De acuerdo con la costumbre que tiene al escribir sus cartas, Pablo les desea gracia y paz del Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Como salvos por gracia en primer lugar, necesitamos gracia continuamente para que nos ayude en toda la trayectoria del camino. Como tenemos paz con Dios mediante la sangre de su cruz, necesitamos la paz de Dios para que guarde en paz el corazón mientras viaja hacia el descanso eterno que queda para el pueblo de Dios. Los versículos 8 al 17 constituyen la Introducción que aclara los móviles que le impulsan a escribir. Es evidente que varios años antes que el apóstol escribiera esta carta se había comenzado una obra de Dios en Roma, porque la fe de la asamblea cristiana de esta ciudad ya era conocida en todo el mundo, es decir, en todo el Imperio Romano. No existe ninguna evidencia que demuestre que esa obra cristiana estuviera conectada con las actividades

cuando dice: Todas las cosas son sujetadas a Él, claramente se exceptúa al que sujetó a Él todas las cosas. Y cuando todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el Hijo mis mo se sujetará al que le sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos. (1 Corintios 15:23-28; Reina-Valera de Gó mez.). Cristo es el primero en ser resucitado, enseguida lo son los seguidores leales de Cristo, en su venida. El fin ocurre al mo mento en que el Rey nombrado por Dios da comienzo a su reinado y los reinos del mundo, los estados existentes en el mundo, son destruidos, y toda la Tierra llega a ser el Reino milenario de Jesucristo, quien ha de reinar hasta que todos los enemigos hayan sido reducidos a la nada. La muerte es el último enemigo en ser destruido, luego de que el mismo Satanás sea destruido para siempre, junto a todo su séquito. Obviamente, es Dios el Padre quien sujeta todas las cosas debajo de los pies de Su Hijo a mado. Finalmente, el Hijo, una vez completados los mil años de su reinado y destruidos para siempre Satanás, la enfermedad y la muerte, quitada la maldad para siempre, se sujetará a su Dios y Padre. En la Carta de Bernabé se habla de un Octavo Día, con referencia a las edades futuras, en que Dios sea todo en todos. Estando, pues, Jesucristo, subordinado al Dios y Padre de todos, obviamente no puede ser el mis mo Dios y Padre.

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apostólicas. Las Escrituras y la historia guardan silencio absoluto acerca de quién fundara la iglesia que estaba en Roma. Cierto es que no fue Pedro. No existe la razón más remota para conectar su nombre con ella. 243 La jactancia de la Iglesia Católica Romana de estar fundada sobre Pedro como la roca y de que el obispo romano es el sucesor de Pedro, es una madeja que no tiene la menor consistencia. 244 No tenemos ningún medio de saber si algún apóstol visitó la capital del Imperio hasta que Pablo mismo llegó a ella encadenado. Parecería como si hubiera existido una razón providencial que impidiera que el apóstol arribara antes a Roma. Pone a Dios por testigo (a ese Dios a quien sirve no sólo en cuanto a lo externo sino en su espíritu, en el hombre interior, en el evangelio del Hijo de Dios) de que nunca dejó de orar por aquellos cristianos romanos desde el momento que tuvo noticias de ellos; y unido a las peticiones está su deseo sincero de que, si es la voluntad de Dios, pueda tener la oportunidad de visitarlos y de tener un próspero viaje. Sabemos que tal oración fue contestada de un modo totalmente distinto a lo que hubiéramos esperado, y nos ofrece una pequeña idea de que la respuesta a nuestras oraciones está condicionada por la soberana sabiduría de Dios. Nadie puede decir que le conviene tomar tal o cual camino. Los caminos son de Dios, no son nuestros. Pablo desea verlos porque espera que pueda ser empleado por Dios para impartirles algún don espiritual que les ayude a ser establecidos en la verdad. No espera ser solamente una

243

El 21 de mayo del año 33, esto es, en la fiesta de Pentecostés, había en Jerusa lén, reunidos para la festividad, judíos y prosélitos del judaísmo (esto es, conversos) procedentes de lejanos países y regiones, incluso romanos. Fueron algunos de estos romanos judíos o prosélitos del judaísmo que escucharon la predicación del apóstol Pedro quienes, sin duda, convertidos al cristianismo, llevaron de vuelta a Ro ma el Evangelio. Y fueron ellos quienes, indudablemente, fundaron la Iglesia romana, probablemente a fines de ese año o durante el año 34 d. de J.C. En esos años, obviamente, ningun o de los apóstoles soñaba siquiera con establecer un grupo cristiano en la capital del Imperio . Porque, dice la Escritura sagrada, ese día por la vigorosa predicación de Pedro se añadieron como tres mil personas a la naciente Iglesia. (Hechos 2:10, 41.). 244 En realidad, la ú ltima vez que el apóstol Pedro escribe lo hace desde Babilonia, no de Ro ma. Los comentaristas y autores católicos romanos han perseverado por siglos en identificar a esta Babilonia con Ro ma, pero esa interpretación no resiste el menor análisis, ya que no ofrecen una identificación de los otros lugares que menciona el apóstol en la mis ma carta al referirse a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, indudablemente cristianos de esas provincias orientales del Imperio. No es el objetivo de estas páginas refutar la apostolicidad de la Ig lesia ro mana, pero, sin duda, existen serios trabajados a los que puede hacerse referencia a este respecto. Pero, en cuanto a que Babilonia era un buen destino para la predicación de Pedro, lo prueba el hecho de que existía una gran comunidad judía en esa región. En cuanto a otros efectos del Concilio de Nicea, The Encyclopedia Americana, edición de 1929, tomo 16, páginas 65, 66, nos dice: La ley de Israel había llegado a ser más que la Biblia, y ya no se pensaba que la vida de Israel dependía de la posesión de Palestina. . . . No pudiendo [después de 135 a. de J.C.] disfrutar del descanso ni la paz en el terreno de Palestina, los judíos pronto encontraron camino a la s iemp re amigable Bab ilonia, donde muchos de sus hermanos residían. Los rabinos, a quienes se les había prohibido erigir escuelas en la Tierra Santa, las establecieron en Babilonia. . . . El residir en Palestina fue hecho cada vez más imposible para los judíos. En Palestina, co menzando con el Concilio de Nicea (325), los judíos estaban expuestos finalmente a las hostilidades de la Iglesia, así co mo a las de la Ro ma imperial; mientras que, por otra parte, se les otorgaba trato justo en la Bab ilonia neopersa. En Babilonia tenían un cabeza polít ico en el Exilarca`, y autoridades religiosas en los Gueonim` de las academias. Fue en estas escuelas que a la Bib lia se le dio su forma canónica actual, que se fijó la manera de indicar las vocales del texto hebreo de las Escrituras, que se crearon los muchos Midrashim [co mentarios sobre el canon de la Bib lia], que se hicieron añadiduras al lib ro de oraciones, y que se establecieron muchas ceremonias. No hay que decir que los puestos de honor que se ofrecían a los judío s de Babilonia llenaron de amb ición a los más pro minentes entre ellos. . . .

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bendición para ellos, sino espera plenamente ser bendecido por ellos. Los dos habrían de ser bendecidos. Muchas veces en el correr de los años pasados se había preparado para ir a Roma, pero los planes quedaron frustrados. El ansiaba conseguir algún fruto entre ellos como lo había obtenido en otras ciudades gentiles, porque se sentía deudor de toda la humanidad. El tesoro que le había sido confiado no era para su propio solaz sino para que lo compartiera con otros, ya fueran griegos o bárbaros, cultos o ignorantes. Así es que, dándose cuenta de eso, se sintió dispuesto a predicar el evangelio en Roma como en cualquiera otra parte. Creo que cuando dice en el versículo 16, "No me avergüenzo del evangelio", significa mucho más de lo que la gente adjudica por lo general a tales palabras. No quiere decir simplemente que no tiene vergüenza de ser llamado cristiano, o de que está siempre dispuesto a declarar con denuedo su fe en Cristo; quiere decir que para él el evangelio es un plan maravilloso de la redención de la humanidad, porque es inspirado; un sistema de revelación divina que trasciende todas las filosofías de la tierra, y que él está siempre dispuesto a defenderlo en cualquier terreno. No es que él haya dejado de visitar a Roma porque no se sienta competente a presentar las pretensiones de Cristo en la metrópolis del mundo, como algunos podrían suponer, en una forma tal que no pueden ser rebatidas y repudiadas lógicamente por los filósofos cultos que abundan en la gran ciudad. No. El no teme que ellos puedan desmoronar con razonamientos sutiles lo que él sabe es el único plan autorizado de salvación. Es verdad que está más allá de la razón humana, pero no es ni ilógico ni irrazonable. Es perfecto porque viene de Dios. Este evangelio ya se ha demostrado ser la dinámica divina que trae liberación a todo aquel que coloca su fe en él, ya sea el judío religioso o el griego culto. Que es el poder de Dios y la sabiduría de Dios en todo cuanto concierne a la salvación. Que soluciona cada necesidad de la mente, de la conciencia y del corazón del ser humano, porque en ese evangelio está revelada la justicia y rectitud de Dios que se acepta por medio de la fe. Yo entiendo que este es el significado cabal y exacto de esa frase un tanto obscura que ha sido traducida: "por fe y para fe". En realidad quiere decir: de lo que surge de la fe y va a la fe, o sea: basado en el principio de la fe para quienes tienen fe. También podemos poner esta idea en otra forma y decir que no es una doctrina de salvación que se opera por medio de obras, sino que es la proclamación de una salvación que se obtiene enteramente por el principio de la fe. Tal lo había declarado Habacuc siglos antes cuando Dios habló al profeta afligido y le dijo: "El justo por su fe vivirá". Como ya lo hemos visto, este es el texto de toda la epístola. Y lo mismo sucede con las de Gálatas Y Hebreos. Proporciona la quintaesencia del plan divino. Dio descanso a millones de almas a través de los siglos. Es el fundamento de lo que se llama la teología Agustina. Es la llave que abrió a Martín Lutero la puerta de la libertad. Fue el grito de combate de la Reforma del siglo XVI, y es la piedra de toque, desde entonces, de todo sistema que pretende ser de Dios. Si estamos mal fundados en este punto, forzosamente lo estaremos en todos los demás. Es imposible comprender el evangelio si se entiende mal o se niega este principio básico. La justificación por la fe únicamente, es la prueba de la ortodoxia. Ninguna mente que no esté enseñada por el Espíritu Santo la recibe, porque este principio pone enteramente a un lado al primer hombre por carnal e inútil, a fin de que el Segundo 136

Hombre, el Hombre del Consejo de Dios, el Señor Jesucristo, pueda ser el único exaltado. La fe rinde todo honor al Señor porque El es quien terminó la obra que salva y en quien solamente Dios es glorificado totalmente; en quien se mantiene la santidad de Dios; en quien quedan vindicadas su justicia y rectitud, y no por la muerte del pecador, sino por la salvación de todos los que creen. Es un evangelio digno de Dios y demuestra su poder por lo que efectúa en aquellos que lo reciben por la fe. La Necesidad del Evangelio Capítulos 1:18 al 3:20 Hemos visto que el evangelio revela la justicia de Dios. Pero ahora el apóstol procede a demostrar la necesidad que existe de tal revelación, y para ello apila texto sobre texto, evidencia sobre evidencia y escritura sobre escritura para probar el hecho solemne de que el ser humano no tiene justicia propia a qué apelar y que por naturaleza y de hecho es incapaz de servir a un Dios de santidad infinita cuyo trono está fundado sobre la justicia. Tal es lo que hace en la sección de esta epístola comprendida en los capítulos 1:18 al 3: 20. En forma magistral coloca a toda la humanidad ante el tribunal de Dios y demuestra que la condenación pende sobre todos por cuanto todos pecaron. El hombre es culpable, irremisiblemente culpable, y no puede hacer absolutamente nada para salir de tal condición. Si Dios no provee una justicia para él, está perdido. Los versículos 18 al 32 del primer capítulo consideran la situación de los bárbaros. "Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad". La primera categoría corresponde al mundo pagano, la segunda a quienes han recibido la revelación divina. Por lo general los bárbaros y los paganos son impíos. No conociendo al Dios verdadero están "sin Dios en el mundo". Por lo tanto, su conducta se describe como impiedad. Por otra parte, al judío le habían sido entregados el conocimiento de Dios y un código divino de justicia, y se gloriaba de poseerlos mientras caminaba en la injusticia. Y hasta mantuvo la verdad en injusticia, como si tuviera alguna clase de privilegio para hacerlo. Pero la ira de Dios se manifestó contra estos dos tipos de personas. 245 Los paganos no tienen excusa. El paganismo y la idolatría no son etapas de la evolución humana mientras el hombre pasa del cieno a la divinidad. El paganismo es un descenso, no un ascenso. Las grandes naciones paganas sabían más en el día de ayer de lo que saben en la actualidad. El conocimiento de Dios que desparramó el diluvio, abarcó a todo el mundo antiguo conocido. En los orígenes de todos los grandes sistemas paganos encontramos un monoteísmo puro. Pero los hombres no pudieron soportar este conocimiento íntimo de Dios porque les hizo sentirse incómodos en sus pecados, e inventaron una legión de divinidades y deidades menores para que sirvieran de intermediarios; y así, poco a poco,

245

Co mo se ha visto en otros lugares, algunos incluyen aquí a los que, habiendo previamente abrazado el cristianis mo, sucumbieron a las presiones del mundo, apostataron y se volv ieron a su anterior camino de paganismo que exigía la participación en cultos o formas de adoración que, desde el punto de vista actual, bien pudieran clasificarse co mo aberrantes.

137

se fue desvaneciendo el conocimiento del Dios verdadero. Pero aun hoy la creación es su testigo permanente: "Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó." La sucesión ordenada de las estaciones y la exactitud matemática del movimiento de los cuerpos celestes llevan estampado el testimonio de la Mente Divina, y el raudo correr de las estrellas proclama el poder y la grandeza del Creador, de modo que "las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas". La palabra griega poima, que aparece en el original, está vertida al español por medio de dos voces: "cosas hechas", y de este vocablo griego se deriva el nuestro poema. La creación es el gran poema épico de Dios, en el que cada parte encaja perfectamente con la otra como las líneas y estrofas de un himno majestuoso. En Efesios 2:10 encontramos nuevamente la misma palabra: "Porque somos hechura suya", es decir, la obra de sus manos, su poema, "creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas". Este es el poema más grande de Dios: el poema épico de la Redención. Estos dos poemas maravillosos son celebrados en los capítulos 4 y 5 del libro del Apocalipsis. En el 4 los santos entronizados y coronados adoran a Cristo como Creador; en el 5 lo adoran como Redentor.246 Siguiendo el argumento del apóstol Pablo, notamos en los versículos 21 al 23 que las naciones bárbaras no tienen excusa por encontrarse en su situación de ignorancia y bestialidad. "Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles." Observemos los pasos descendentes de este tobogán de la idolatría: primero aparece Dios como un hombre idealizado, luego aparece como semejante a los pájaros que hienden los aires, más tarde como las bestias que recorren la tierra y finalmente como las serpientes y otros seres detestables, ya sean reptiles o insectívoros, que se arrastran sobre la tierra. Hasta los egipcios adoraban la serpiente y el escarabajo y, con todo, la mitología egipcia esconde la revelación original de un Dios vivo y verdadero. Todo esto implica una gran degradación por parte de una de las naciones más iluminadas de la antigüedad. Y otras revelan grietas parecidas de bajeza y deterioro. 247 Porque los hombres abandonaron a Dios, El los abandonó a su vez. En los versículos que siguen a los citados se menciona dos veces este hecho: "Dios los entregó" primero a la inmundicia y después a afectos viles y vergonzosos. Una vez se dice que "Dios los entregó a una mente reprobada". Las inmoralidades y vilezas que se narran en este pasaje son la resultante natural de haberse apartado el hombre del Santo Dios. No se crea que las tintas que describen las obscenidades indecibles del paganismo estén cargadas. Cualquier persona interiorizada con la vida de los pueblos idólatras lo sabe muy bien. Lo terrible de

246

Este es otro punto erróneo. Dios el Padre es adorado como Creador. Jesucristo es ensalzado como Redentor, co mo el Rey de Reyes y el Señor de Señores. 247 No ha de perderse de vista el hecho de que todo este capítulo, como los dos que siguen, tienen un trasfondo absolutamente relig ioso y que, aquí, todo lo que se dice está relacio nado con la idolatría.

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la situación es que toda esa vileza y degradación se reproduce en la alta sociedad moderna cada vez que los hombres y mujeres se apartan de Dios. Si la gente cambia la verdad de Dios en mentira y adora y sirve a la criatura en vez del Creador, viola todo el orden de la naturaleza, porque aparte del temor a Dios no existe poder conocido que ponga coto a las malas pasiones del corazón natural del hombre. Es parte misma de la naturaleza de las cosas que la carne manifieste sus peores aspectos una vez que Dios entrega a los hombres para que sigan los impulsos de sus lascivias depravadas. Los versículos finales muestran el panorama de la humanidad apartada de Dios. El pecado y la corrupción triunfan por doquier. Es imposible encontrar justicia cuando el hombre da las espaldas a Dios y, cuando no tiene sensibilidad por los pecados que comete ni vergüenza por los malos caminos en que anda, se cumple aquellos de que "habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican" .248 Este comentario es importante de analizar y estudiar, por lo que ha sido reproducido aquí, debido a que presenta las cosas desde un punto de vista global, que no saca los versículos de contexto y no dramatiza hablando de condenas y exclusiones a partir de esas descontextualizaciones. Cuando uno lee Romanos 1:26, 27 en contexto, se da cuenta de que, en realidad, todo está relacionado directamente con la idolatría, con el abandono del Dios verdadero y la hechura de dioses de utilería, que respondan a la necesidad de tratar de justificarse. Los dioses de la mitología grecorromana son, en el mejor de los casos, muy parecidos a los humanos. A diferencia del Dios verdadero, los dioses griegos y romanos están sujetos a las humanas pasiones 249 : odian, ambicionan, se complacen en los falsos halagos y son inmorales. Zeus (el Júpiter de los romanos), no solamente rapta a Europa y tiene relaciones con ella, sino que también rapta a Ganímedes, con quien tiene amoríos, y lo lleva al propio Olimpo para que se desempeñe como copero de los dioses. Este es apenas un ejemplo. Pero se puede profundizar y sacar a luz mucho de las características que los griegos y romanos atribuían a sus divinidades, hechas a su imagen y semejanza. Ya fuera que algunos se hayan desviado del cristianismo, apostatando de la fe verdadera, para volverse a los antiguos cultos y religiones paganas que se encontraban en Roma, o que se tratara meramente de gentes de las naciones que no aceptaban la predicación del Evangelio y que persistían en su idolatría, de todos modos, aptamente el apóstol hace referencia a su realidad cotidiana: cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. (Romanos 1:23; Versión Reina-Valera Revisada de 1960.). La mayoría de los dioses romanos tenían aspecto humano. Pero se adoraban otras deidades y semidioses en la ciudad, cultos que en su mayoría se habían importado de las provincias conquistadas.

248 249

"Exposición de Romanos", Dr. Harry A. Ironside, Div isión I: Doctrinal, Capítulos 1 al 8; arch ivo e-Sword. Las humanas pasiones en general son el reflejo de una naturaleza caída y, por lo tanto, no constituyen algo que sea loable y digno de imitar en sí, sino algo aborrecible y abo minable.

139

8. Traducción interlineal

Romanos 1:17

rectitud Porque (la) justicia

porque -

de Dios de Dios

en en

a ello él

está siendo quitada cubierta es revelada

Porque en él250 se revela la justicia de Dios

fuera de de

confianza fe

hacia dentro a

a confianza fe251 ,

según como así como

ha sido escrito está escrito:

por fe y hacia fe, así como está escrito:

El El

pero -

recto justo

fuera de por

confianza fe

vivirá vivirá.

Mas el justo ... por fe vivirá. Romanos 1:18

Está siendo quitada cubierta Porque es revelada

porque -

ira (la) ira

Dios de Dios

desde desde

cielo (el) cielo

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo

sobre contra

toda toda

falta de veneración impiedad

y e

inrectitud injusticia

de hombres de (los) hombres

contra toda impiedad e injusticia de los hombres

250 251

Esto es, en el Evangelio. (Ro manos 1:6-17). Esto es, todo el proceso de la salvación (vers. 16), de punta a cabo, es POR FE . (Nota al pie de la página 603, en el Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español, Francisco Lacueva, Ed itorial Clie, 1990.).

140

de los que

a la la

verdad verdad

en en (con)

inrectitud injusticia

teniendo hacia abajo detienen,

que suprimen la verdad de un modo injusto Romanos 1:19

porque por cuanto

lo Lo

conocido conocido

de el -

Dios de Dios

manifiesto manifiesto

porque lo que puede conocerse acerca de Dios está manifiesto

es es

en entre

ellos ellos;

el -

Dios porque

porque Dios

entre ellos, porque Dios

a ellos se (lo)

manifestó manifesto.

se lo ha manifestado. Romanos 1:20

las Porque

porque las

invisibles cosas invisibles

de él de él

desde desde

de creación (la) creación

Porque las [cualidades] invisibles de Él desde la creación

mundo del mundo

a las por las

cosas hechas cosas hechas

siendo percibidas entendidas

es siendo vista claramente son vistas con claridad,

El tanto

del mundo, porque se perciben por las cosas hechas con claridad, hasta

y el

eterno eterno

de él de él

poder poder

y como (la)

divinidad divinidad,

el poder eterno, como la Divinidad,

141

hacia dentro para

el -

ser ser

ellos ellos

inexcusables sin excusa,

de manera que son inexcusables. Romanos 1:21

porque por cuando

habiendo llegado a conocer habiendo conocido

a el -

Dios a Dios,

no no

como como

porque, aunque conocieron a Dios, no lo glorificaron

Dios a Dios

dieron esplendor glorificaron

o o

dieron gracias dieron gracias,

sino sino que

llegaron a ser vanos se hicieron vanos

como a Dios ni le dieron gracias, sino que se envanecieron

en en

los los

razonamientos razonamiento

de ellos de ellos,

y y

fue oscurecido fue entenebrecido

En sus razonamientos, y se les oscureció

el el

sin comprensión necio252

de ellos de ellos

corazón corazón.

su necio corazón. Romanos 1:22

alegando Afirmando

ser ser

sabios sabios,

fueron hechos necios se hicieron insensatos,

Afirmaban ser sabios, pero se hicieron necios. Romanos 1:23

252

Lit. sin discernimiento, nota al pie de la página 604, en el Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español, Francisco Lacueva, Ed itorial Clie, 1990.).

142

y y

cambiaron cambiaron

a el la

esplendor gloria

de el del

incorruptible incorruptible

y cambiaron la gloria del Dios incorruptible

Dios Dios

en en (la)

semejanza semejanza

de imagen de una imagen

de corruptible de un corruptible

hombre hombre

en algo semejante a la imagen del hombre corruptible,

y y

de aves de aves

y y

de cuadrúpedos de cuadrúpedos

y y

de reptantes de reptiles;

y de aves y cuadrúpedos y de reptiles. Romanos 1:24

A través cual por lo cual

entregó entregó

a ellos los

el -

Dios Dios

en en

Por lo tanto, Dios los entregó, en conformidad con

los los

deseos deseos

de los de los

corazones corazones

de ellos de ellos

hacia dentro a (la)

los deseos de sus corazones, a la

inmundicia impureza

de el para

estar siendo deshonrados ser deshonrados

a los los

cuerpos cuerpos

de ellos de ellos

inmundicia, para que sus cuerpos fueran deshonrados

en entre

ellos Ellos.

entre sí,

143

Romanos 1:25

quienes Los cuales

cambiaron cambiaron

a la la

verdad verdad

de el -

Dios de Dios

hasta a los que cambiaron la verdad de Dios

en en

la la

mentira mentira,

y y

veneraron adoraron

y y

por la mentira y veneraron y

dieron servicio sirvieron253

a la a la

creación criatura

al lado de más bien que

a el al

habiendo creado creador,

adoraron a la creación más bien que al Creador,

quien quien

es es

bendito bendito

hacia dentro por

a las los

edades siglos;

quien es bendito para siempre.

amén amen.

Amén. Romanos 1:26

entregó entregó

a ellos los

el -

Dios Dios

A través a esto Por esto, Por eso los entregó Dios

hacia dentro a

pasiones pasiones

de deshonra de deshonra;

las

y Porque incluso

porque

a pasiones deshonrosas, porque

253

Lit. dieron culto, nota al pie de la página 604, en el Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español, Francisco Lacueva, Ed itorial Clie, 1990.). El uso de esta palabra griega aquí tiene el sentido de adoración religiosa o servicio cúltico.

144

hembras las féminas

de ellos de ellos

cambiaron cambiaron

a el el

natural natural

uso uso

sus mujeres cambiaron el uso natural

al lado de contra

naturaleza naturaleza,

hacia dentro a el en el (que es)

de sí mismas por uno contrario a la naturaleza Romanos 1:27

igualmente

y

también también

los los

machos varones

habiendo dejado completamente dejando

e igualmente

y asimismo hasta los hombres dejaron

a el el

natural natural

uso uso

de la de la

hembra hembra

fueron encendidos ardientemente se encendieron

el uso natural de la mujer y se encendieron

en en

la el

lascivia deseo

de ellos de ellos

hacia dentro unos

unos a otros hacia otros,

en su lascivia unos para con otros,

machos varones

en entre

machos varones

a la la

indecencia vergonzosa ignominia obrando completamente obrando

hombres con hombres, obrando lo que es obsceno

y y

a la la

retribución de recompensa retribución

cual que era

era necesario menester

de el del

145

y recibiendo la recompensa que se les debía

error error

de ellos de ellos

en en

a ellos mismos ellos mismos

recibiendo desde (de regreso) recibiendo.

por su error, en sí mismos. Romanos 1:28

Y Y

según como así como

no no

aprobaron dieron por bueno

a el -

Dios a Dios

Y así como no aprobaron el tener a Dios

estar teniendo tener

en en

conocimiento preciso reconocimiento,

entregó entregó

a ellos los

el -

en conocimiento exacto, Dios los entregó a ellos

Dios

hacia dentro

reprobada

mente

estar haciendo para hacer

las (cosas) lo que

Dios a una reprobada mente, a un estado mental reprobado, para que hicieran las cosas que

no no

siendo apropiadas es conveniente,

no son apropiadas, Romanos 1:29

habiendo sido llenados a plenitud estando llenos

a toda de toda

inrectitud injusticia,

iniquidad maldad,

codicia avaricia,

maldad malicia,

llenos como estaban de toda injusticia, iniquidad, codicia, maldad

146

llenos llenos

de envidia de envidia,

de asesinato homicidio,

de contienda contienda,

de engaño engaño,

de carácter malicioso malignidad,

estando llenos de envidia, asesinato, contienda, engaño, genio malicioso,

murmuradores solapados chismosos,

murmuradores, Romanos 1:30

habladores hacia abajo detractores, odiadores de Dios odiadores de Dios, insolentes insolentes, altaneros arrogantes, fanfarrones jactanciosos,

Inventores inventores

difamadores solapados, odiadores de Dios, insolentes, altivos, presumidos, inventores

de malas (cosas) de maldades,

a padres a (los) progenitores

desobedientes desobedientes,

de cosas perjudiciales, desobedientes a los padres, Romanos 1:31

sin comprensión sin discernimiento,

quebrantadores de pactos desleales,

sin cariño natural sin afecto natural, sin misericordia despiadados,

sin entendimiento, falsos en los acuerdos, sin tener cariño natural, despiadados. Romanos 1:32

quienes los cuales

a el el

recto decreto decreto

de el -

Dios de Dios

habiendo conocido plenamente conociendo,

147

Aunque estos conocen muy bien el justo decreto de Dios,

que que

los los que

a las -

tales (cosas) tales cosas

haciendo practican

dignos dignos

que los que practican tales cosas son merecedores

de muerte de muerte

son son,

no no

solamente sólo

a ellas las

están haciendo hacen,

de muerte, no solo siguen haciéndolas,

sino

también

a los a los que

haciendo (las) practican.

están pensando bien junto sino que también dan plena aprobación sino que también aprueban a los que las practican.

148

9. Entendiendo Romanos 1:26, 27

De todo lo anteriormente dicho, se desprende, primero que nada, que debe tomarse el texto de Romanos 1:26, 27 en forma literal. Segundo, debe tratarse el contexto histórico en general del mundo romano y el contexto propio de la carta de Pablo a los cristianos de Roma, y no tratar de interpretar esos dos versículos en forma separada y descontextualizada de todo el trasfondo que construye el apóstol Pablo y que, si uno ha entendido todo lo anteriormente expresado en la primera parte de estas páginas, parte de una visión crítica de la historia que se está desarrollando en ese preciso momento a su alrededor y alrededor de todos quienes viven en ese preciso tiempo. Cuando uno acepta que Romanos 1:26, 27 forma parte de las Escrituras inspiradas, y que no es necesario forzar al texto para entender lo que dice, y que tampoco es necesario recurrir al expediente simplista y antibíblico de tratar de desacreditar tanto al escritor como al pasaje y, peor todavía, a la entera Biblia, no está haciendo sino poner las bases para un estudio sincero y honrado de las Escrituras que es mucho más enriquecedor que el tratar de proponer explicaciones insustentables y que no resisten el menor análisis. Como se ha visto anteriormente, existen varias maneras de aproximarse a este pasaje, pero la mayoría evidencia un absoluto divorcio con respecto a la inspiración de los escritores de la Biblia, y evidencian, asimismo, una gran ignorancia respecto del conte nido de las sagradas Escrituras, porque profesando ser sabios, se volvieron insensatos y se les entenebreció su fatuo corazón también. (Romanos 1:22; Peshítta en español.). Resumiendo, uno puede entender bastante fácilmente el pasaje en estudio de Romanos 1:26, 27 dejando que el propio texto hable y sin tratar de forzarlo a decir lo que no dice ni torcerlo para que se acomode a lo que uno desea que diga. Antes que nada, uno debe tener siempre en mente el contexto histórico, religioso, político, social y cultural general del Imperio romano de ese tiempo, contexto que se ha proporcionado al principio de estas páginas, y enseguida abocarse a lo que dice la Escritura sagrada, sin intentar aislar los textos ni descontextualizarlos del tiempo particular en que el apóstol Pablo escribe a la Iglesia primitiva que estaba en Roma, no solamente predicando el evangelio eterno del Reino de Dios, sino soportando la persecución y todos los embates de la religiosidad romana. Lo primero que uno debe entender es que la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que reprimen la verdad con la injusticia. (Romanos 1:18; Nuevo Testamento Recobro.). Esta es una verdad fundamental y uno de los pilares principales de todo el texto del primer capítulo de la carta a los cristianos de Roma. En segundo lugar, uno debe entender y comprender que todo lo que Dios puede conocerse es manifiesto entre toda la gente, porque Dios lo ha manifestado, y las mismas cualidades invisibles de Yahwêh Elohîm, incluso su poder sempiterno gloria, se manifiestan con toda claridad desde la creación del universo, percibiéndose por medio de las cosas hechas, de manera que nadie tiene excusa. (Romanos 1:19, 20.).

149

En tercer lugar, la humanidad, habiendo conocido a Dios no le glorificó como tal, ni le dio gracias, sino que se envaneció a una en sus razonamientos, y su corazón, falto de entendimiento, se oscureció y por eso, aunque profesaban ser sabios, se hicieron necios. Desde los tiempos de los grandes pensadores y filósofos griegos, pasando por muchísimos autores de renombradas obras de la antigüedad, hasta los teólogos que ostentan sus muchos títulos, ufanándose tantísimos de ser Doctores en Divinidad, por ejemplo, en realidad tenemos solamente sobrados ejemplos de este hecho fundamental. Dios, obviamente, no es objeto de estudio, ni mucho menos de las elucubraciones y especulaciones de tantos siglos de teólogos y de teología. Los apóstoles y los escritores inspirados que nos legaron la Palabra de Dios, eran hombres iletrados y del vulgo, no necesitaron de ir a las universidades ni a los institutos de instituciones religiosas para aprender acerca de Dios y para predicar la buena nueva del Reino de Dios, a diferencia de lo que se ve suceder a cada instante y en cada lugar donde hay alguien que se recomienda a sí mismo como experto en lo que dice la Biblia y en quien es Dios. Los dogmas antibíblicos de las iglesias cristianas de hoy en día, sus ambiciones, sus manos manchadas de sangre, sus ansias de poder político y terrenal, son prueba más que suficiente de sus verdaderos frutos. (Romanos 1:21, 22; 1 Corintios 1:19, 20; Colosenses 2:8; 1 Timoteo 6:20.). En cuarto lugar, al alejarse del Dios verdadero comenzaron a hacerse dioses y diosas a su imagen y semejanza, adulterando la verdad y cambiando la gloria del Dios incorruptible en imágenes de hombres, de aves, de animales y de reptiles, postrándose ante tales imágenes, rindiéndoles adoración y culto, e imaginándose que por su veneración a tales imágenes estarían a salvo. Los profetas del Dios Altísimo ya desde antiguo se burlaron de las imágenes religiosas: tienen boca pero no pueden hablar, tienen ojos pero no pueden ver; tienen pies pero no pueden caminar; dependen de sus adoradores para todo; y no son capaces de defenderse de nadie. ¿Nos parece algo similar a lo que sucede hoy en día en ciertas iglesias que se ufanan de cristianas? (Romanos 1:23; Isaías 2:8; 44:15-20; Jeremías 10:14, 15; Salmo 115:4-8.). En quinto lugar, y ya que la humanidad caída se había apartado del Dios verdadero por medio de su idolatría, la que persiste hasta el día de hoy en las propias iglesias, Dios permitió que la gente se hundiera en la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de manera que llegaron a deshonran sus propios cuerpos entre sí, luego de que cambiaron la verdad de Dios por la mentira y prefirieron adorar y servir a las criaturas a las que deificaron en vez de adorar y servir al Creador de todas las cosas. (Romanos 1:24, 25.). Fue por dicho motivo que Dios los entregó a pasiones desbordadas, e incluso las mujeres que eran heterosexuales, traicionando su propia naturaleza fueron tras lo que les era contrario a la naturaleza, y los hombres, que también eran heterosexuales, igualmente traicionaron su propia naturaleza y fueron tras lo que les era, asimismo, contrario a su propia naturaleza, recibiendo finalmente, en sí mismos, el justo castigo o retribución por sus conductas extraviadas. Los templos de Afrodita, en el mundo helénico, o de Venus, en el mundo latinizado, rebosaban de las personas, hombres y mujeres, que acudían para pagar sus votos a la diosa del amor y de la fertilidad. En el Levante, desde Mesopotamia hasta Egipto, y en todas las áreas donde los fenicios habían colonizado anteriormente y subyacía todavía la vieja religión cananea, hombres y mujeres persistían en prostituirse como señal de veneración y adoración a la diosa Astarté, la misma Ishtar de Mesopotamia, origen de la Afrodita griega y de la Venus romana. Y lo mismo ocurría por toda Asia Menor y por toda 150

la cuenca del Mediterráneo. Las bacanales, las saturnales y otras celebraciones locales y regionales, se prestaban para excesos donde el alcohol, las drogas, el sexo y la comida conformaban el ingrediente principal de las orgías con que se celebraba a las divinidades que se adoraban. En este pasaje, como en otros semejantes del corpus paulino, en realidad no se habla de la homosexualidad tal como la entendemos en la actualidad. Se habla de un uso anti natural de la sexualidad, perverso incluso, porque ese uso está dado dentro de un marco de circunstancias religioso, como en este caso es evidente 254 , y como la historia muy bien lo ilustra. Los excesos orgiásticos no solamente eran comunes en los palacios de los Césares y de ciertos personajes importantes del Imperio, sino, sobre todo, en ciertas festividades religiosas. Es distinto este tratamiento de la sexualidad contraria a la naturaleza que el tratamiento que se da a cosas como el largo del pelo o el vestido, y que tiene la forma de temas relacionados con la vida social cotidiana de las personas. (Romanos 1:2427.). En sexto lugar, es necesario entender y comprender que, ya que esas personas desecharon al Dios verdadero, entonces Él los entregó a un estado mental desaprobado, para que hicieran las cosas que no les eran apropiadas, llenos como estaban de toda injusticia, maldad, codicia, malicia, envidia, asesinato, riña, engaño, malignidad, murmuración, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de toda clase de cosas malas, desobedientes a sus padres, sin entendimiento, infie les en los acuerdos, sin afecto natural, sin misericordia. Y, aunque tales personas conocen muy bien el justo decreto de Dios en cuanto a que los practican tales cosas son merecedores de muerte, no solo las hacen, sino que aprueban a quienes las practican. ¡A cuántas personas de esta clase encontramos como miembros respetables de las iglesias que conocemos, ufanándose de ser los representantes y voceros autorizados de Dios, los únicos que saben lo que Dios quiere y piensa! (Romanos 1:28-32.). Por otra parte, es necesario no olvidar jamás, al estudiar no solamente Romanos 1:26, 27, sino todo el libro, que el contexto y trasfondo de la denuncia del apóstol Pablo acerca de las relaciones sexuales contrarias a la naturaleza está dando dentro de un marco de circunstancias absolutamente religioso. Cuando esto se analiza a partir de los ejemplos de la sexualidad corriente en el mundo grecorromano, como se presenta en el tema 1 de estas páginas, entonces puede darse cuenta de que existe sobre toda la condena paulina del capítulo 1 sobre las relaciones antinaturales una clara condena a las relaciones sexuales que se dan en el contexto de adoración a las divinidades usuales, particularmente las que tienen que ver con la fertilidad del campo, del ganado y de las personas. Las orgías, originalmente son las relaciones sexuales entre mujeres que se dan en el marco de las celebraciones y adoración religiosa; las bacanales tienen que ver con el desenfreno sexual generalizado, donde todo es permitido al adorar o celebrar a las divinidades.

254

Es indudable, de la sola lectura del primer cap ítulo de la carta de Pablo a los ro manos, que el contexto es absolutamente religioso, y que los excesos contra la naturaleza que condena en Romanos 1:26, 27, se dan en un contexto absolutamente relig ioso. No se trata de la vida cotidiana, de lo que ocurre en la v ida civ il independientemente de la relig ión imperante. Es la religiosidad del mundo romano de entonces, particularmente exagerado en la propia Roma y en la península italiana, lo que lleva a las personas a expresarse contrariamente a su naturaleza sexual. No se trata de la naturaleza p ropia de cada cual.

151

Lo que, en definitiva, el apóstol está condenando es lo que es contrario a la naturaleza de cada persona. El heterosexual que se permite tener relaciones con alguien de su propio sexo está actuando contra su propia naturaleza. Lo mismo es e l caso de la persona homosexual que se permite relaciones sexuales con personas del sexo opuesto: está actuando en contra de su naturaleza. Eso es el pecado contra la naturaleza o antinatural. No hay nada en la entera carta a los Romanos que justifique o que apoye condenar las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo basadas en el respeto a su propia naturaleza y en el amor. No hay un solo ejemplo, como tampoco en el resto de las Escrituras. Uno puede afirmar, sin temor a equivocarse, que el entero capítulo 1 de la carta de Pablo a los Romanos está relacionada con la sexualidad en un marco de circunstancias religioso, es decir, de culto a la fertilidad, donde todos los excesos eran dables, contrariando a la naturaleza de los partícipes. Por otra parte, como derivado natural de esa afirmación, puede decirse que toda relación que es contraria a la naturaleza de uno es, per se, pecaminosa, ya se trate de prostitución o de esclavitud, facultativa o temporaria.

152

Índice

INTRODUCCIÓN Tema 1. La religiosidad y la sexualidad de todos los días en Roma, una mirada histórica, social, cultural, política y religiosa La homosexualidad en la antigua Roma Sexo esclavo Artefactos de penetración Dominio y control Los Bacchanalla La represión de los Bacchanalla La homosexualidad en Roma a través del Satiricón Pompeya, una ventana al Imperio romano del siglo I d. de J.C. Príapo, el dios de la fecundidad Priapeos romanos El falo El amor entre iguales La Copa Warren Antinoo Las Faloforias Paganas Interpretación dada al «Risus paschalis»: para alegrar a los fieles Interpretación del Risus paschalis asociado a cultos agrarios ligados a la primavera Interpretación del ritual católico de Risus paschalis desde el ritual pagano que recordaba el mito de Démeter y Yamba/Baubo La interpretación del Risus paschalis y del mito de Démeter y Yamba/Baubo Los misterios de Eleusis La Semana Santa Conclusión Tema 2. La iglesia de Roma Los judíos en Roma El cristianismo en Roma El Edicto de Claudio La carta a la iglesia de Roma La estadía de Pablo en Roma Composición y consolidación de la Iglesia romana Idioma Condición social La primera persecución de la Iglesia La segunda Cautividad de Pablo en Roma La estadía de Pedro en Roma Sobre esta piedra La Roma de los primeros cristianos 153 5 8 26 29 30 31 32 38 39 43 51 55 59 62 66 69 70 71 72 72 73 74 77 78 80 80 82 84 85 87 91 92 92 93 98 102 108 113

Tema 3. Algunas palabras importantes en Romanos 1:26, 27 Acerca de las palabras afectos vergonzosos (Versión Reina-Valera de 1909) Acerca de las palabras cambiaron, dejaron y abandonaron. Acerca de la palabra natural. Acerca de la palabra contra natura, no natural, etc. Acerca de las palabras natural y naturaleza Acerca de la frase justa recompensa. Tema 4. Interpretaciones Religiosas Fundamentalistas Algunas citas David Griffiths A. Mohler Frontline Christian David O. Dykes Drew Worthen Dave Armstrong Dan Hill Jonathan D. Inman ChristianAnswers.Net Bob Harbison Manfred Brauch Tema 5. Un punto de vista alternativo Tema 6. Interpretaciones Religiosas Liberales J. Nelson D. Bartlett Trabajadores de derechos humanos Otras interpretaciones liberales Los versículos no se refieren a la homosexualidad Los versículos se refieren a la actividad homosexual, pero no a relaciones homosexuales amorosas y comprometidas Implicancias homosexuales de menor importancia Los pasajes se refieren a bisexuales y a conducta bisexual Los pasajes se refieren al abuso sexual de niños El pasaje se refiere a sexo no procreativo El pasaje se refiere a relaciones dominante/sometido Pablo condena el comportamiento homosexual por ignorancia Un punto de vista católico romano Tema 7. Un Come ntario sobre Romanos Tema 8. Traducción interlineal

116 118 119 119 120 121 121 124 124 124 124 124 124 124 125 125 125 125 126 126 127 128 128 128 128 129 129 129 130 130 130 131 131 131 132 134 144

154

Tema 9. Entendiendo Romanos 1:26, 27 Índice general

153 153

155

Information

HOMOSEXUALIDAD EN LAS ESCRITURAS CRISTIANAS:

155 pages

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