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CAPÍTULO 7 Véase "Otra Nota De Importancia", al principio de los comentarios sobre el Cap. 5, con respecto al orden cronológico de los capítulos de Daniel. La primera sección de este libro (Cap. 1 al 6), de naturaleza histórica, se dirige a los gobernadores paganos de aquel tiempo. La segunda (Cap. 7 al 12), de naturaleza profética, se dirige al pueblo exiliado de Dios para que su esperanza se base en las promesas de Dios concernientes al reino del Mesías. Entramos ahora en la sección profética del libro. El sueño relatado por Daniel es paralelo al contenido del sueño de Nabucodonosor, capítulo 2. Los modernistas no creen en milagros (la profecía es milagro), y por eso no creen que Daniel escribiera en el siglo sexto a. C., pues relata eventos que sucederían siglos después. Ellos afirman que Daniel vivió después que ocurrieran los eventos aquí narrados y que escribió historia y no profecía. Véase INTRODUCCIÓN, EL LIBRO, A., 3 y 4. Los premilenaristas afirman que este sueño (como el de Nabucodonosor, Cap. 2) tiene que ver con lo que Jesús en Luc. 21:24 llama "los tiempos de los gentiles". Dice Elvis L. Carballosa, premilenarista, en su comentario titulado, DANIEL Y EL REINO MESIÁNICO, pág. 147, "Tanto el capítulo 2 como el 7 de Daniel presentan de manera panorámica el período llamado `los tiempos de los gentiles' (Lc. 21:20-24). La expresión `los tiempos de los gentiles' se refiere a esa época, comenzando con la destrucción de Jerusalén en el año 586 a. C. hasta la segunda venida de Cristo, en que las naciones ocuparán el sitio preeminente en el gobierno mundial". Los premilenaristas aplican el pasaje, Luc. 21:24, arbitrariamente, ignorando el contexto en que Jesús pronunció esas palabras. Jesús no habla de eventos desde hacía seis siglos, desde el tiempo de la destrucción de 1

Jerusalén por Nabucodonosor. Tampoco dice el pasaje que después de "los tiempos de los gentiles", ENTONCES otra cosa sucederá, como la segunda venida de Cristo (Heb. 9:28). Tales ideas salen de la imaginación fértil de los premilenaristas. Jesús sencillamente, al usar la frase, "los tiempos de los gentiles", se refiere al plazo de tiempo en la mente de Dios en que los gentiles (los romanos en particular, bajo el general romano, Tito) se ocuparán en la completa destrucción de la economía judaica, al destruir a Jerusalén en el año 70 d. C., sin implicar que enseguida de ello alguna otra cosa sucediera. No hay referencia alguna a la destrucción de Jerusalén en el tiempo de Nabucodonosor, ni a la segunda venida de Cristo, cosa todavía futura. Solamente por ignorar completamente el contexto en que Jesús pronunció las palabras de Luc. 21:24 puede el falso maestro extender la aplicación del pasaje a tales cosas. Al comentar este capítulo, y los siguientes, tendremos ocasión de apuntar a ciertos errores de interpretación de los premilenaristas. 7:1 -- En el primer año de Belsasar rey de Babilonia -- Véase #6 de los datos históricos, dados al principio de los comentarios sobre el Cap. 5. Belsasar comenzó a reinar (como virrey de su padre, Nabónido, quien luego se cambió a Arabia) en el año 553 a. C. Los modernistas niegan que Daniel viviera en tal fecha. Si es así, entonces Daniel nos está mintiendo. ¿Tenía Jesús a Daniel por mentiroso (Mat. 24:15)? -- tuvo Daniel un sueño, y visiones de su cabeza (véase ver.15) mientras estaba en su lecho -- Todos los hombres tenemos sueños, pero este sueño de Daniel, aquí narrado, es obra de Dios para beneficiar a toda la raza humana. -- luego escribió el sueño, y relató lo principal del asunto ­ El hecho de que escribiera Daniel este sueño y lo relatara subraya la verdad de que es una revelación

de Dios para el hombre. No fue cualquier sueño. (Lo escribió enseguida de haberlo tenido, y antes de que se cumpliera. Fue, pues, una profecía, y ¡no una historia hecha! según afirman los modernistas). 7:2 -- Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar ­ El viento, que es invisible, representa acción del Dios invisible. Compárense Jn. 3:3-8; Apoc. 7:1; Isa. 29:6; Éxodo 10:13,19; 14:21 (Dios haciendo uso del viento). La soberana Providencia de Dios estuvo obrando en los asuntos de los hombres para que salieran cuatro imperios mundiales para su uso en el esquema referente al reino del Mesías. El "gran mar" representa la turbulencia entre los pueblos del mundo, de donde suben imperios. Véanse Sal. 65:7; Jer. 51:13; Isa. 17:12,13; Apoc. 13:1; 17:15. Otros pasajes emplean la figura de aguas y ríos para apuntar a fuerzas conquistadoras (Jer. 46:7,8; 47:2; Isa. 8:7). 7:3 -- Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar ­ Las naciones que buscan control mundial con razón se representan como bestias. Estas "bestias" subieron una por una, no las cuatro a la vez. Cada una iba a hacer su impacto peculiar en el mundo, pues eran diferentes. La figura de "bestias" enfatiza la crueldad de los cuatro imperios. Por delante los judíos podían esperar mucho conflicto y aflicción. Estas naciones sucesivas les concernían. Son las mismas que se presentan en el Cap. 2. En los vers. 17 y 23 vemos que las bestias representan a reyes que a la vez representan a reinos, o imperios. 7:4 -- La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre ­ Véase 2:38. Babilonia es 2

representada por la primera bestia; ella fue el primero de los cuatro imperios mundiales. La figura de "león y alas" sugiere ferocidad y rapidez en conquista. Babilonia, bajo Nabopolasar y su hijo Nabucodonosor, hizo mucha conquista, pero después y hasta el fin de su existencia, no fue así. Aquellas alas fueron "arrancadas" y en lugar de león, esa nación muy agresiva más bien se cambió en "hombre" (la humillación de Nabucodonosor). La agresividad y conquista cesaron. Otros profetas emplearon la misma figura de león y de águila para representar a Babilonia (Jer. 49:19; 48:40). 7:5 -- Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora mucha carne ­ Véanse 2:39; 6:8. Medo-Persia es representada por la segunda bestia, el oso. El oso es un animal poderoso, con gran apetito; Medo-Persia conquistó más territorio que Babilonia logró conquistar. Sus fronteras llegaron hasta cerca de Grecia. Era un imperio rapaz. La frase "se alzaba de un costado más que del otro" puede significar la dualidad del reino, pues fue compuesto de Media y de Persia. Al principio los medos dominaban, pero después los persas. Compárese la descripción del mismo reino en 8:3,20, sobresaliendo Persia. La figura de tres costillas entre los dientes significa que Medo-Persia extendió sus fronteras a incluir a otras naciones. Si las costillas representan tres naciones en particular, probablemente serían Babilonia, Lidia (Asia Menor) y Egipto. La frase "Levántate, devora mucha carne" apunta a la naturaleza agresiva y conquistadora de la alianza medo-persa. 7:6 -- Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía también

esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio -- Véase 2:39. Esta tercera bestia representa al imperio griego bajo Alejandro Magno. Su padre, Felipe de Macedonia, por medio de guerras victoriosas contra los "estados ciudades", consolidó a las unidades políticas divididas de Grecia en el año 338 a. C., y ahora como una sola nación pudo buscar venganza de los persas que mucho antes habían llegado hasta Atenas y quemaron la ciudad, pero tuvieron que retirarse hasta Asia Menor. Después de la muerte de su padre, en el año 334 a. C., Alejandro dirigió un ejército hacia el oriente con victoria tras victoria, conquistando a los persas y poniendo reinado hasta la India y China. Esto lo hizo en apenas once años. En el año 323 a. C. entró en Babilonia y se enfermó, debilitado por la toma, las heridas, y las adversidades de sus campañas. Después de la muerte de Alejandro en el año 323, a la edad de 33 años, sucedieron guerras de sucesión entre cuatro de sus generales, y quedó dividido el reino entre ellos. Tolomeo recibió Egipto y Palestina; Antígono, Asia; Casandro, Grecia y Macedonia; y Lisímaco, Tracia. Cuando más tarde Antígono fue muerto, llegó a su fin su intento de reinar hasta Asia, y Seleuco I Nicátor (uno de los generales de Tolomeo) tomó la tierra de Siria, Babilonia, y Asia Menor. Siendo el leopardo animal ágil y veloz, es buen símbolo de la rapidez con que el tercer reino mundial llegó al poder. La frase "cuatro alas de ave en sus espaldas" hace hincapié en esta rapidez con que Alejandro logró conquistar a Asia, poniendo fin al imperio medo-persa. Este tercer imperio mundial se describe simbólicamente con la frase, "tenía también esta bestia cuatro cabezas". Sin duda esto se refiere al hecho de que el reino de Alejandro fue dividido en cuatro partes, cada una teniendo por gobernador a uno de sus cuatro generales. La frase "le fue dado dominio" indica que Dios estaba detrás de las victorias del imperio 3

griego. Dios siempre tiene el mando de los asuntos y negocios humanos. 7:7 -- Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies ­ Véase 2:40-43, comentarios, notando allí como aquí la palabra "hierro". No se compara con ninguna bestia conocida por el hombre. Solamente se describe como espantosa, terrible y fuerte. Esta bestia es la misma descrita figuradamente por Juan en Apoc. 13:1-8. Representa al imperio romano. -- y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella ­ Es muy diferente de las otras tres bestias en varios aspectos; a saber, en su trato de sus víctimas ("tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies") y en el hecho de tener diez cuernos, y otro pequeño con ojos como de hombre y una boca que hace fuertes reclamaciones. Esta bestia obra resultados desastrosos referentes a sus enemigos (vers. 20,21). La destrucción de Jerusalén el año 70 d. C. sirve de ilustración. Sobresale la característica de persecución (hacer guerra contra los santos). Otro punto de diferencia se ve en que Roma permitía que gobernaran bajo el emperador romano los reyes de los países conquistados. -- y tenía diez cuernos -- Compárese Apoc. 13:1. ¿A qué, o a quiénes, se refieren estos "diez cuernos"? Hay cuatro interpretaciones principales, que son las siguientes: 1. Algunos afirman que representan a diez de los césares romanos. El diccionario Larousse, pág. 1201, bajo "Césares (Los Doce)", dice: "con el cual se designa a Julio César, y a los once primeros emperadores romanos: Augusto, Tiberio, Calígula,

Claudio, Nerón, Galba, Otón, Vitelio, Vespasiano, Tito, y Domiciano". a. (Grupo #1). Hay comentaristas que ven a los "diez cuernos" en los césares, comenzando con Augusto y terminando con Tito. En este caso, el "cuerno pequeño", versículo 8, viene siendo Domiciano (hijo de Vespasiano y hermano de Tito. Reinó de 86 a 96 d. C., y libró una persecución contra los cristianos que siguió en ocasiones por casi doscientos años). b. (Grupo #2). Otros ven en ellos también a los césares, pero comienzan con Pompeyo (quien el año 60 a. C. formó con Julio César y Craso el primer triunvirato) y terminan con Vitelio. Éstos son los "diez cuernos", y el "cuerno pequeño", el césar número once, viene siendo Vespasiano. 2. Otros, indicando que el número "diez" simboliza "totalidad" o "lo completo", afirman que estos diez cuernos no son césares romanos en particular, surgiendo consecutivamente, sino que son una figura del poder del imperio romano en general. Durante este imperio, los cristianos sufrieron mucha persecución. Para estos comentaristas, el cumplimiento de los diez cuernos y del cuerno pequeño es figurado. 3. Otros ven en el "cuerno pequeño" el papado romano que surgió enseguida de la legalización del llamado "cristianismo" por conducto del emperador Constantino (el Edicto de Milán, año 311 d. C., que dio a la iglesia actual igualdad de derechos) Según éstos, los "diez cuernos" no son reyes consecutivos en Roma, sino son un grupo simbólico del poder romano, seguido del Papado que con el tiempo se puso muy en contra del cristianismo verdadero. 4. Los premilenaristas aplazan el cumplimiento de esta parte de la profecía de Daniel a un tiempo todavía futuro. Referente a los diez cuernos, Carballosa, pág. 156, cita a John F. Walvoord, quien dice: "Los premilenaristas ofrecen un tercer punto de vista, que provee un cumplimiento literal: diez reinos históricos existirán 4

simultáneamente en la consumación futura". Para ellos todavía no han existido las referidas diez naciones del imperio romano; afirman que éstas serán como renacidas al final del tiempo cuando Cristo venga la segunda vez. Ellos hablan de la "reestructuración del Imperio romano". Argumentos a favor, y en contra de, las cuatro interpretaciones principales: 1. Sobre el grupo #1, Domiciano, nombrado emperador al morir su hermano, Tito, sin duda cumple mejor con la descripción del "cuerno pequeño" que cualquier otro emperador romano, porque revivió la persecución contra los cristianos (vers. 21,25) que Nerón ejercía antes. También demandaba que se le dirigiera con el título de "Señor y Dios"; buscaba la adoración de los hombres. (Mandó la muerte de algunos cristianos que rehusaron ofrecer sacrificios a una imagen de él). Referente a los tres cuernos arrancados (ver. 8), se afirma que éstos pudieron haber sido los césares Galba, Otón, y Vitelio (declarado cada cual como emperador por las tropas que había dirigido). (Hay quienes niegan esta afirmación, diciendo que la historia no respalda esta reclamación). Domiciano sí participó en la derrota de Vitelio, y conspiró contra Tito su hermano, pero no se sabe de otro emperador que él hubiera derrotado. También se afirma que los tres cuernos arrancados pudieron haber sido tres hombres que conspiraron contra Domiciano y que fueron muertos por él. Durante su reinado, Domiciano sofocó tres levantamientos contra él, de parte de tres grupos nacionales, y se afirma que los tres cuernos arrancados pueden simbolizar a éstos. Sobre el grupo #2, para terminar con Vespasiano, hay que comenzar con Pompeyo. Pero, Pompeyo nunca era emperador, sino solamente uno de los tres que componían el triunvirato (= asociación política de tres personas para regir). Sin embargo, hay que admitir que hizo el papel de emperador en

varios sucesos militares. Él es quien ordenó la destrucción de Jerusalén, evento que aconteció en el año 70 d. C. Despachó a su hijo, Tito, a llevarlo a cabo. Debe notarse que los que toman esta posición de interpretación, tienen que afirmar que los "santos" de este capítulo (vers. 18, 21, etc.) no son los cristianos en particular, sino también los judíos como el "pueblo de Dios". Se afirma que los tres cuernos arrancados son los tres emperadores que preceden; o sea, Galba, Otón, y Vitelio. Es cierto que estos tres cayeron dentro de un año y que Vespasiano tuvo parte en particular en la derrota de Vitelio. 2. Hemos visto arriba que es difícil determinar exactamente cuáles "reyes" romanos sean los simbolizados por esta parte de la profecía con respecto a los "diez cuernos". En Apoc. 13, se le atribuye a la bestia en general el papel de blasfemar contra Dios y de perseguir a los santos, y no a cierto cuerno (como al "pequeño" aquí). En Apoc. 17 la bestia tiene siete cabezas y diez cuernos (vers. 3,7). Las cabezas son siete reyes (vers. 9-11). Aunque algunos ven en estos siete reyes, y en el octavo (ver. 11) a ciertos emperadores romanos del siglo primero, estos emperadores pueden representar a la incorporación de todos los poderes políticos representando a la bestia. Los diez cuernos (17:12) "son diez reyes que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia". De mi obra, NOTAS SOBRE APOCALIPSIS, pág. 60, cito estas palabras: "--Diez cuernos = plenitud de poder. Los `diez reyes' representan todos los poderes políticos de la tierra que busquen engrandecerse, y que para esto estén dispuestos a dar su potencia y autoridad a la bestia que tiene la autoridad central. No dura mucho tiempo cada uno; es solamente por una "hora", pero su propósito es ayudar a la bestia en su oposición a la iglesia del Señor 5

(versículo 14). Véase 16:14." Esta línea de interpretación afirma que la cuarta bestia del sueño de Daniel (7:3) representa al imperio romano en su totalidad, sin especificar emperadores en particular. Sin embargo, en Daniel 7 el versículo 20 indica que sí hay algo específico en la mención de los once cuernos (ver. 20), y por eso debemos procurar determinar cuáles emperadores en particular van simbolizados en el sueño de Daniel. También es justo notar que la cuarta bestia de Daniel, y la de Apocalipsis 13, no son idénticas en detalle de descripción. Aunque los dos pasajes tratan el mismo período de historia, y hay perfecta armonía entre las dos narraciones, no hemos de pensar que lo que va revelado en "Revelación" (Apocalipsis) sea sencillamente una repetición exacta de los puntos de énfasis que revela esta parte del sueño de Daniel. 3. Según esta interpretación, los diez cuernos no son reyes consecutivos, sino un grupo que representa a todo el poder del imperio romano. El cuerno número once viene siendo de igual manera, no una persona en particular, sino el papado romano que se desarrolló después de que el emperador Constantino lograra tomar poder sobre Roma. Luego, con el tiempo el papado comenzó a hablar en contra de Dios y a perseguir a los cristianos. Esta interpretación es popular entre comentaristas protestantes, y algunos hermanos en la fe, pero demanda mucha suposición y adivinanza para hacer tal aplicación al caso. 4. Sobre el concepto materialista de los premilenaristas, véase 2:44, comentarios sobre el establecimiento del reino de Cristo y el imperio romano. También se debe repasar las notas sobre el premilenarismo dadas al principio de este capítulo. --De estas cuatro interpretaciones, yo favorezco la primera, grupo #1, aunque veo algo de validez en la segunda.

7:8 -- Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos ­ La interpretación concerniente a este "otro cuerno pequeño" se trata en los comentarios del versículo anterior. Para el premilenarista el cuerno pequeño representa al "anticristo" (mencionado en 1 Juan 2:18; también a esto aplican 2 Tes. 2:310), que según ellos es una persona del tiempo del fin del mundo y a quien Jesucristo destruya en su venida. Rechazan cualquier interpretación del cuerno pequeño como de referencia a cierto emperador romano del siglo primero. (El "cuerno pequeño" de este versículo no es aquél de 8:9-12). -- y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros -- Con respecto a estos tres cuernos, véanse los comentarios sobre el versículo 7. -- y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre ­ Aunque este personaje (si representa a uno de los emperadores romanos en particular) reclama "grandes cosas", como si fuera deidad, en realidad es nada más hombre, o ser humano. Tal es el punto de énfasis en Apoc. 13:18, con respecto al número 666: la bestia tiene número humano. (El número "siete" simboliza lo completo; el número "seis" equivale a siete menos uno. "Seis", pues, simboliza lo incompleto, lo humano, el fracaso. El número 666 significa puro fracaso por ser humano). -- y una boca que hablaba grandes cosas -- Véanse vers. 11, 20, 25. Compárese Apoc. 13:5. Habla con arrogancia y orgullo. El blasfema, y entre otras cosas, hace reclamaciones de deidad y demanda que otros le adoren. (Domiciano, más que cualquier otro de los césares, cumple con esta descripción. Aunque algunos de los césares fueron deificados después de su muerte, no iniciaron leyes demandando que se les adorara. Domiciano sí lo hizo).

7:9 -- Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos ­ La pluralidad de tronos puede simbolizar la majestad y poder del Dios omnipotente, o bien puede indicar tronos de seres celestiales (Apoc. 4:4) juntamente con el trono de Dios, el que ahora va a captar nuestra atención principal. (No se habla de personas sentadas en la pluralidad de tronos; solamente se mencionan tronos). La cuarta "bestia" hace de lo suyo, pero Dios le va a juzgar. Él tiene el mando, no la bestia. La condenación del cuerno pequeño está en la condenación de la cuarta bestia (véanse vers. 11,21,22,26). La justicia va a vencer al mal. Los premilenaristas aplican este juicio a eventos del fin del tiempo, del fin del mundo, y apelan a Apoc. 19:11-21 como descripción de lo mismo. Pero aquí, como en Apoc. 19, el cuadro pinta la destrucción del imperio romano de los primeros siglos de esta era. No hay pasaje alguno que hable de algún imperio romano que vaya a existir en el tiempo de la segunda venida de Cristo. -- y se sentó un Anciano de días - Jehová Dios, Dios eterno indicado por la frase "Anciano de días", toma su lugar en el trono de juicio. Compárese Miq. 5:2. -- cuyo vestido era blanco como la nieve -- Se describe simbólicamente su pureza y santidad. -- y el pelo de su cabeza como lana limpia ­ Se simboliza su gran sabiduría y gloria, y tal vez su gran "edad" (eternidad). Compárese Apoc. 1:14, con referencia a Jesucristo, recordando que él es Dios. Véase también Mat. 17:2. -- su trono llama de fuego ­ Esta frase significa el poder irresistible de Dios al ejercer juicio devorador contra sus enemigos, las naciones inicuas (en particular contra la bestia y el cuerno pequeño, ver. 11). Compárense Sal. 50:3; 97:3; Heb. 12:29. -- y las ruedas del mismo, fuego ardiente ­ Su juicio puede moverse de lugar en lugar al ejercer su enojo e ira. Dios es omnisciente y 6

omnipresente. Compárese Ezeq. Cap. 1. 7:10 -- Un río de fuego procedía y salía de delante de él ­ De Dios procede purificación por medio del símbolo de fuego. La iniquidad no puede prevalecer en presencia de tal "río". -- millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él ­ Dios es acompañado de un sinnúmero de asistentes celestiales al llevar a cabo su obra de juicio contra el mal. Véase Apoc. 5:11. -- el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos -- Se expresan más conforme al texto original las versiones ASV, BLA, y RVA, que dicen, "el tribunal se sentó', o, "fue puesto". El tribunal entró en sesión. Véase Apoc. 20:12. Este símbolo de "libros" sugiere que Dios tiene un registro de todos los hechos que los malos han cometido; es decir, es consciente de los hechos de todo hombre, no olvida nada, y recompensará conforme a dicho registro. 7:11 -- Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno ­ Véanse vers. 8 (comentarios), 20,25. -- miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego ­ Véase Apoc.19:20. Los premilenaristas admiten que la cuarta bestia representa al imperio romano, pero afirman que en un sentido este reino no dejó de existir. Carballosa, pág. 154, dice: "habrá una reestructuración o fase final del Imperio romano con una proyección histórica de carácter escatológico". 7:12 -- Habían también quitado a las otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo ­ Cada imperio de los primeros tres, aunque históricamente pasados, en espíritu todavía viven en el cuarto, el romano. 7:13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo ­ Véase 7

Hech. 1:9-11, la ascensión de Cristo al cielo después de su resurrección. Véanse Mar. 16:19; Hech.2:32-36; 1 Ped. 3:22. -- venía uno como un hijo de hombre ­ Nótese la misma frase en Apoc. 1:13, según el texto griego, "un hijo de hombre". Sin duda la referencia se hace a Jesucristo. Comparado con las cuatro bestias, esta persona es hecha a la imagen de Dios (Gén. 1:26). Las bestias suben del mar; esta persona es divina; viene con las nubes del cielo. Jesucristo aquí representa a su pueblo redimido, porque en el ver. 22 vemos que el reino es recibido por los santos, o poseído de ellos. Los santos reinan con él ahora en la dispensación cristiana, en la muerte, y reinarán para siempre (Apoc. 5:10; 20:4; 22:5). La frase "un hijo de hombre" enfatiza la deidad de Jesús, y la humanidad de Cristo. Es una persona sobrenatural. Considérese Apoc. 5:5, la humanidad de Cristo. -- que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él ­ Debe notarse bien la dirección de movimiento en este caso. Se presenta la persona, "como un hijo del hombre", viniendo con las nubes del cielo al "Anciano de días". Esto sucedió en la ascensión de Cristo al cielo después de su resurrección. Al llegar al Anciano de días, ¡se le da un reino! Los premilenaristas tienen todo el caso volteado, pues tienen a Cristo ahora sin reino y que algún día futuro vendrá de Dios a la tierra para recibir (establecer) su reino (de mil anos, dicen). Daniel no vio a nadie viniendo de Dios a la tierra, sino a alguien que en las nubes llega a Dios para recibir su reino. Cristo recibe el reino en su primera venida, no en la segunda. ¡Cristo reina ahora (1 Tim. 6:13-16)! Carballosa, premilenarista, en la pág. 161, dice, "Daniel tiene la visión de la venida del Hijo del Hombre (Jesucristo), quien regresa para establecer su reino mesiánico". Nótese que emplea el verbo "regresar". Él tiene al Hijo de Dios regresando a la tierra, pero Daniel lo tiene viniendo a Dios Padre. La segunda venida de Cristo no va a ser para

recibir un reino, sino para juzgar a los malos y salvar eternamente a los suyos (Heb. 9:27,28). Este ver. 13 se relaciona estrechamente con los vers. 21,22. 7:14-- Y le fue dado dominio, gloria y reino -- Cristo, al ascender a los cielos y sentarse a la diestra de Dios, recibió dominio y gloria. Véanse Mat. 28:18; 1 Ped. 1:11,21; Luc. 24:26; Efes. 1:20-23; Fil. 2:8,9; 1 Tim. 3:16. Esta profecía de Daniel, respecto a recibir Cristo su reino cuando ascendió a los cielos, es atestiguada por los Salmos 2, 24, y 110. Véanse Mat. 22:44; Hech. 2:34,35; Heb. 1:(3) 13; 1 Cor. 15:24-26. Es importante notar que Cristo recibió su reino cuando ascendió al cielo. Compárese Luc. 19:12,15 (esta parábola de Jesús, vers. 1127, hace bien clara esta verdad). Su reino fue establecido cuando vino con poder el día de Pentecostés (Luc. 24:49; Hech. 1:8 más 2:1-4; Col. 1:13; Apoc. 1:6,9). Considérense también Mat. 3:2; 4:17; 10:7; 25:34; Mar. 9:1; Jn. 3:3,5; Luc. 22:28-30; Heb. 12:28; Hech. 8:12; 14:22. Cristo ahora, ya que ascendió a los cielos, está sentado a la diestra de Dios (Rom. 8:34; Efes. 1:20; Col. 3:1; Heb. 1:3; 8:1). Los premilenaristas niegan que el reino esté en vigor ahora. Su falsa doctrina afirma que todavía queda de establecerse, que eso sucederá en el futuro "cercano" (siempre dicen que está para suceder). Los Testigos de Jehová también niegan que el reino de Cristo fue establecido enseguida de ascender él al cielo. Dicen que fue establecido el año 1914 d. C. Cristo ahora tiene el único reino que ha de tener; no hay otro alguno. Reina ahora (1 Cor. 15:24-26). En vano esperan los materialistas un reino futuro en esta tierra. Véase 2:44, comentarios. -- para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran ­ El reino de Cristo es compuesto de hombres y mujeres de todo el mundo; es universal (Mat. 28:19; Mar. 16:15; Apoc. 5:9,10; 7:9). 8

-- su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido ­ Véase Apoc. 11:15. Daniel profetiza la destrucción del cuarto imperio, y Juan, unos setecientos años después, en Apocalipsis, lo describe en más detalle, y, como usando telescopio, nos permite ver hasta el Juicio Final. ¡Hay gran diferencia entre el reino de Cristo y el de los hombres, no importando la grandeza de los reinos impresionantes (en la vista del hombre) que originen los hombres! Éste es eterno. Nabucodonosor se había jactado, diciendo, "¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué...?", pero su reino fue destruido. Alejandro Magno lloró por no haber más naciones que conquistar, pero su reino fue destruido. La cuarta bestia, la romana, feroz en sus conquistas y extendida por todo el mundo mediterráneo y aún más allá de él, fue destruida. Pero el reino de Cristo es eterno porque que es perfecto. ¡Qué grande es la consolación de esta profecía para el pueblo de Dios! Tal es el mensaje también del libro Apocalipsis: las cosas no son como parecen ser; Dios tiene el mando y su reino conquistará a todo intento humano contrario en esta vida sobre la tierra. No seamos engañados por las jactancias y oposiciones de los hombres. ¡Satanás miente! El "reino" que propagan los premilenaristas es de mil años (el milenio); el profetizado aquí por Daniel es eterno. Para escapar la fuerza de esta sencilla observación, los premilenaristas inventan una distinción entre el llamado "reino teocrático eterno" y el "reino teocrático terrenal". Hablan del "aspecto mediador y temporal" de dicho reino, y del "aspecto histórico y milenial". Pero la Biblia ¡no hace tal distinción! 7:15 -- Se me turbó el espíritu a mí, Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron ­ Daniel es turbado por las visiones que ha visto en su sueño (véase ver. 1), no

entendiendo todavía las implicaciones en ellas para el pueblo judío en cautividad. El simbolismo de la visión le confunde. Daniel espera la restauración de Israel a su tierra, y ahora hay profecía de mucha persecución para el pueblo de Dios por delante (en las bestias). Aún después de recibir la interpretación, Daniel sigue turbado en sus pensamientos (ver. 28). 7:16 -- Me acerqué a uno de los que asistían, y le pregunté la verdad acerca de todo esto ­ En la visión Daniel ve a otros de cerca, y participa en la visión, al acercarse a uno de ellos (ángeles, ver. 10) para preguntarle "la verdad" acerca de lo que ha visto. La frase "la verdad" no se contrasta con "el error", sino con la incomprensión. Daniel sencillamente no comprende. -- Y me habló, y me hizo conocer la interpretación de las cosas ­ En breve el asistente celestial interpreta para Daniel el significado de la visión, diciendo las palabras de los dos versículos que siguen. 7:17 -- Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra ­ Aquí se dice "reyes", pero en el ver. 23 se dice "reino". Se expresa así porque el reino es representado por su rey (o reyes). En el ver. 3, vemos que las cuatro bestias subieron "del (griego, EK = de) mar", para indicar su origen. Aquí se dice que ellas "se levantarán en (griego, EPI = sobre) la tierra", para indicar su escena de acción, o su filosofía terrenal. 7:18 -- Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre ­ Enseguida de la destrucción de la cuarta bestia de reino temporal, los santos (cristianos) poseen el reino para siempre en el sentido de que la extensión universal del reino de Dios, ya que la cuarta bestia ha sido eliminada, ahora puede progresar sin miedo de ser terminado por mano humana. El 9

propósito principal del profeta Daniel es apuntar a la obra de redención del Mesías, señalar el establecimiento de su reino, y garantizar su victoria eterna sobre toda oposición de creación humana. La posesión eterna del reino de parte de los santos se contrasta con lo temporal de todo reino humano, compuesto de personas mundanas que llevan la marca de la bestia (identificación de la persona como de ella). En realidad, los santos componen la iglesia de Cristo, que es el reino de él. El reino y la iglesia son la misma institución. La salvación de los cristianos, al reinar con Cristo (Rom. 5:17) , es garantizada por Dios (Rom. 8:35-39; 1 Ped. 1:3-5; Judas 24,25). Este es el punto de énfasis de esta parte de la profecía de Daniel. Sobre "recibir" y "poseer" el reino, véase Heb. 12:28. El cristiano todo lo posee (1 Cor. 3:21-23). En virtud de ser los santos vindicados, poseen el reino. Participan en el único reino duradero. Véanse vers. 22, 27, comentarios. El punto de Daniel no es en qué fecha exacta (el día de Pentecostés) será establecido el reino del Mesías, sino bajo cuáles condiciones (persecuciones) será establecido y qué será el fin del cuarto imperio, el romano (absoluta destrucción). El pueblo de Dios perseguido será vindicado y así se puede decir que los santos poseerán el reino para siempre. La vindicación y el reino van mano en mano. La persecución de los cristianos, de parte de los judíos incrédulos, llegó a su fin cuando fue destruida Jerusalén en el año 70 d. C. Véase Luc. 21:27-32. El ver. 31 dice, "está cerca el reino de Dios"; es decir, el reino, ya establecido el día de Pentecostés, se manifiesta en esta acción de parte de Cristo, el Rey. (En la expresión, "está cerca el reino", no hay nada en este contexto acerca de cuándo ser establecido el reino). De igual manera, la vindicación de los santos de la persecución romana también tiene que ver con la "posesión" del reino (ya establecido).

La misma lección se ve en Apocalipsis; a saber, Dios controla los reinos humanos, y dará juicio a favor de sus santos y los perseguidores serán castigados en el fuego eterno (20:9,10). Véase Dan. 7:11. Roma dejó de existir (hecha "tamo de las eras del verano"; no se quedó rastro alguno, 2:35). El reino de Cristo sigue hasta la fecha. No es "milenial"; ya tiene más de dos mil años de existencia, y quedará para siempre. Véase ver. 27, comentarios. 7:19 -- Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro y uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies ­ Por segunda vez Daniel indaga para tener comprensión en la visión. Con razón tiene interés especial en la cuarta bestia, más que en las primeras tres. Ésta, tan diferente de las otras, es espantosa en gran manera, y aparte de tener dientes de hierro, aquí se agrega el detalle de que tiene uñas de bronce. La cuarta bestia coincide con la interpretación de Daniel de la imagen del capítulo 2 y con la revelación dada a Juan, Apoc. 13; es Roma. 7:20 asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, delante del cual habían caído tres; y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandes cosas, y parecía más grande que sus compañeros ­ Véanse vers. 8 (comentarios), 11,25. Este versículo agrega algo a la razón de por qué Daniel tiene interés especial en la cuarta bestia: el cuerno número once que parece más grande que los otros diez (un detalle adicional a lo que revela el ver. 8). 7:21 -- Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos ­ Esta parte de la visión no es mencionada en los versículos anteriores. Véanse Apoc. 13:7; 6:10,11; 7:14. Sí, los santos siempre son perseguidos 10

por los incrédulos (Jn. 16:33; Hech. 14:22; 2 Tim. 3:12; Apoc. 1:9). Es de esperarse, porque persiguieron (hasta la crucifixión, Fil. 2:8) a Cristo cuyo nombre ellos llevan (1 Ped. 4:16). Véanse Jn. 15:20,21; 16:2,33. No solamente es un honor recibir el reino (ver. 22), sino también sufrir por Cristo (Hech. 5:41; Fil. 1:28-30), porque esto traerá finalmente al santo la vida eterna (12:2,3; Mat. 5:10-12). El tiempo más decisivo para la iglesia primitiva, mayormente en Asia Menor (considérense las siete iglesias de Asia, Apoc. 1-3) fue durante el tiempo de Domiciano (el cuerno número once; véanse vers. 7, 8 comentarios). Es cuando la bestia parecía invencible (Apoc. 13:4). -- y los vencía ­ Veremos (ver. 22) que va a ser una victoria temporánea. Fue el poder romano que crucificó al Hijo de Dios y mostró su odio hacia los seguidores de Cristo. Pero a Daniel se le revela que este poder tan terrible no va a vencer, sino será vencido y por el Dios de los cielos llegará a su destino eterno en el lago de fuego (Apoc. 19:20). Dios resucitó de la muerte a su Hijo, y vindicó a sus santos perseguidos. Dios tiene el control, y la cuarta bestia, que al hombre parece invencible, ¡es vencida! 7:22 -- hasta que vino el Anciano de días ­ Véanse vers. 9-12. Las Escrituras hablan de varias "venidas" de Dios. Por ejemplo, Isa. 19:1-4, vino contra Egipto. Miqueas 1:3-7, vino contra Samaria y Jerusalén. Dios "viene" cuando demuestra públicamente su soberanía sobre algún enemigo en particular. En este caso Jehová Dios viene al vindicar a sus santos perseguidos y al destruir a la cuarta bestia que los perseguía. Aquí no se trata el principio del reino; el reino comenzó el día de Pentecostés. Cristo en su resurrección de la muerte demostró su poder sobre los romanos que le crucificaron (Col. 2:14,15). Aquí se trata una demostración del reino al destruir Dios al gran enemigo de

la iglesia, el poder romano. (Una demostración semejante sucedió en el tiempo de Nabucodonosor, 4:24,25). -- y se dio el juicio a los santos del Altísimo ­ Véase ver. 9, comentarios. El poderoso imperio romano hizo guerra contra los santos y por un tiempo los vencía, pero ahora el Gran Juez da el juicio a sus santos. Los vindica. El poder romano, que parece tan invencible, ¡no lo es! Los "vencidos", por medio de persecuciones físicas, vienen a ser los victoriosos, porque Dios el Gran Juez de toda la tierra (Gén. 18:25) da el fallo a favor de ellos. -- y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino ­ En cuanto a la frase "recibieron el reino", véase ver. 18, comentarios. A la vista humana, los pobres santos perseguidos no poseían el reino, pues no parecían tener control en ningún sentido. Ahora que Dios les vindica, es evidente que ellos lo poseen. El tiempo de recibirlo, en el sentido aquí tratado, es el tiempo de destruir Dios a la cuarta bestia. Esta fue la vindicación de los santos. El contexto no habla absolutamente nada acerca del tiempo del establecimiento del reino. 7:23 -- Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará ­ El ver. 17 dice que las cuatro bestias son reyes; aquí la cuarta bestia se presenta como reino. Daniel está hablando del reino romano del tiempo de la iglesia primitiva. 7:24 -- Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes ­ Véanse vers. 7 y 8, comentarios. -- y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará ­ Véanse vers. 7 y 8, comentarios. 7:25 -- Y hablará palabras contra el Altísimo ­ Véanse vers. 8 (comentarios), 11,20. 11

-- y a los santos del Altísimo quebrantará ­ Véase ver. 21, comentarios. -- y pensará en cambiar los tiempos y la ley ­ Domiciano en particular se dedicó a hacer cambios en el gobierno republicano, a su favor dictatorial. Cambió los nombres de dos meses, septiembre y octubre, para honrar el mes de su ascenso al trono y el de su nacimiento. Cuando menos en estos casos cambió "los tiempos y la ley". Pero, la expresión, "cambiar los tiempos y la ley", puede indicar sencillamente el arrogarse la persona con autoridad como si fuera Dios mismo. En 2:21, vemos que la expresión, "El muda los tiempos y las edades" apunta a la gran autoridad y poder de Dios. Domiciano seguramente cumplió con tal descripción, pues demandaba que la gente le reconociera como si fuera Dios. -- y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo ­ Véase Apoc. 13:5. (En mi obra, NOTAS SOBRE APOCALIPSIS, 11:2, comentarios, explico esta frase, "tiempo, y tiempos y medio tiempo"). Se hace referencia al período de opresión y persecución de parte de la Roma pagana. El número tres y medio se puede considerar como el número siete (lo completo) quebrado (hecho incompleto). En el plan de Dios por un tiempo limitado la cuarta bestia persigue a los que componen el reino de Cristo, pero el tiempo llega a su fin. Durante dicho tiempo ("poco tiempo", Apoc. 6:11), los santos no murieron en vano (Apoc. 6:11; 14:13; 1 Cor. 15:58). El esfuerzo de la bestia para quebrantar a (acabar con, Ver. MOD) los santos no se llevará a cabo. Dios tiene el mando. El propósito de Daniel es hacer ver que el pueblo de Dios prevalecerá sobre cuatro dominios mundiales. Ese pueblo tendrá su victoria sobre los que son enemigos del plan de redención de Dios en el Ungido (9:25). El reino mesiánico será establecido durante el tiempo del cuarto dominio mundial, Roma, y que, aunque ese dominio romano tratará de acabar con los santos que componen el reino

de Cristo, éstos serán vindicados por la destrucción final de dicho dominio. Hasta aquí llega el propósito del libro Daniel. (Se señala en este capítulo, como también en el 2 y en el 9). No hemos de empujarlo más allá de ello. 7:26 -- Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin ­ Aquí se representa una demostración pública, de parte de Dios, de la condenación y castigo del gran enemigo de Dios (la cuarta bestia, representada por el rey número once). Dios reina, no los reinos mundiales, 4:17; 5:21. No hemos de temer; la oración mueve la mano del que controla el universo (Apoc. 5:8; 6:9-11; 8:3,4). Domiciano fue asesinado por uno de los siervos de su esposa, juntamente con otros, y con él llegó a su fin la dinastía de los Flavios. El senado romano, enseguida de la muerte de Domiciano, reaccionó con urgencia, denunciándole y destruyendo sus imágenes y mandando arrasar todo registro de su reinado. Su dominio fue "destruido y arruinado hasta el fin". Vivamos siempre en obediencia al Juez de toda la tierra (Gén. 18:25), quien condenará y castigará a la iniquidad del mundo que al momento parezca inconquistable. Véanse Fil. 2:12; Luc. 12:4,5; 2 Cor. 5:10. 7:27 -- y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán ­ Los santos son vindicados. Ya tenían el reino en el sentido de que ya existía el reino de Cristo, la iglesia, desde el día de Pentecostés (Hechos 2). El reino de Cristo ya estaba en existencia desde entonces (Col. 1:13, etc.). Aquí el punto de énfasis es que todo (el reino, el dominio, y la majestad de los reinos humanos) es quitado del "cuerno pequeño" y es dado a los santos. Los victoriosos no son él, sino los santos. El punto del tiempo del establecimiento 12

del reino de Cristo aquí no está bajo consideración. El punto es que el reino con todo su gloria y majestad no pertenece finalmente al imperio romano, que bañó al imperio en la sangre de los santos, sino a los santos mismos. El dominio que Roma pensaba ejercer es dado a los santos; ellos son quienes en realidad reinan. Roma pensaba tener el reino, pero no, los santos son quienes lo poseen. De NOTAS SOBRE APOCALIPSIS, 11:15,16, cito estas palabras: "La séptima trompeta es tocada. Grandes voces en el cielo declaran la gran victoria de Dios y de Cristo, en Su reinado sobre los asuntos del mundo, derrotando completamente a las fuerzas del mal. La iglesia había salido victoriosa sobre los opresores; la verdad triunfó. Esto fue conforme a la profecía de Daniel 7:13-28. Los redimidos (véase 4:4, comentarios) adoran a Dios porque es el Dios Vencedor de todos. Atribuyen a Dios toda la gloria y honra cuando ven consumado el misterio de Dios (10:7), que fue el establecimiento firme del reino de Dios y la victoria sobre el imperio romano que procuró su derrota". Desde la muerte de Domiciano, hasta el reinado de Decio (249 a 251 d. C.), la iglesia vivía sin gran persecución y hacía gran progreso. Decio durante su corto reinado sí persiguió a la iglesia, como también Diocleto en el año 303 d. C. Pero el Edicto de Milán, hecho por Constantino, 313 d. C., concedía a los cristianos derechos de igualdad. Por esto el simbolismo de Daniel, referente a los once reyes, halla mejor cumplimiento (a mi juicio) en los diez emperadores de Roma, nombrados en los comentarios sobre el ver. 7, "1.a. (Grupo #1)", y en Domiciano como el número once. El propósito de Daniel es el de promover la sencilla verdad de que durante la existencia del cuarto imperio mundial, el romano, Dios va a establecer su reino y que la terrible persecución de los santos, de parte de dicha "bestia", no va a terminar en dominio perpetuo para Roma, sino para los santos, pues la bestia será destruida

terminantemente. El capítulo 7 habla de victoria. Esta victoria final pertenece a los santos. Dios permite que sus santos sean probados por la persecución (Mat. 5:11,12; Rom. 5:3-5; Sant. 1:2-4; 1 Ped. 4:12-19), pero es para el bien eterno de ellos. La lealtad del cristiano tiene que ser probada. Para el cristiano es un honor y privilegio sufrir por él que dio su vida por el cristiano (Hech. 5:41). El mundo tiene que aprender que si voluntariamente no dobla la rodilla ante Cristo en esta vida, forzosamente tendrá que hacerlo en el Juicio Final (Fil. 2:9-11). Considérese Isa. 45:22,23. 7:28 -- Aquí fue el fin de sus palabras -­ La versión BLA dice, "Hasta aquí la revelación", y agrega el apunte que dice, "Lit., el fin de la palabra". La versión RVA, como también la ASV, dicen, "Aquí termina el asunto". Puede haber referencia aquí especialmente a la palabra hablada por el ser celestial (ver. 16) desde el ver. 23 al 27. No hay más revelación que la dada hasta este momento. Sin embargo, en las visiones que siguen, habrá algo de amplificación de lo revelado aquí. -- En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me turbaron y mi rostro se demudó -- La revelación que Daniel recibe agita su mente tanto que lo refleja en su cara. Es visiblemente turbado. En lugar de "rostro", dice el texto arameo, "semblante". Otras versiones se expresan así, "mi rostro palideció" (BLA), "me puse pálido" (RVA), "palideció mi rostro" (MOD), "se me cambió el color de la cara" (LBL). Entre otras cosas posibles, sin duda podemos decir que la mente de Daniel está turbada por la revelación del gran sufrimiento que está delante para el pueblo de Dios. Daniel debe tener ahora unos 65 o más años de edad. Véase 7:1, comentarios. -- pero guardé el asunto en mi corazón ­ Compárese Luc. 2:19. Todavía no es tiempo de que Daniel escriba su libro. Ahora es 13

tiempo de contemplar la revelación en su corazón hasta que sea el momento de publicarlo todo. Desde 2:4 hasta este versículo el texto del libro de Daniel va en la lengua aramea. Desde aquí, hasta el final del libro, se emplea la lengua hebrea. Véase 2:4, comentarios. ***

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