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Auge y decadencia de la minería en Sinaloa 1910-1950

Rigoberto Arturo Román Alarcón* El objeto del presente trabajo es el de analizar la minería sinaloense durante la primera mitad del siglo XX, a través de los indicadores de producción de los metales preciosos (plata y oro) y de la situación de las principales empresas mineras, explicando cuáles fueron los factores que influyeron en sus momentos de auge, crisis y decadencia. La búsqueda de oro y plata fue uno de los motivos que influyeron a los conquistadores hispanos para su incursión en el noroeste de México. En Sinaloa la campaña militar de Nuño Beltrán de Guzmán no tuvo los resultados esperados, sin embargo, con la llegada de Francisco de Ibarra y los descubrimientos de los yacimientos mineros de Copala, Charcas y Pánuco se inicia propiamente la actividad minera de la entidad, la cual se consolidará posteriormente con el surgimiento de los centros mineros Cosalá (1575) y El Rosario (1655). La extracción de plata y oro durante la época colonial tuvo sus altibajos y alcanzó su punto máximo a principios del siglo XIX. Para 1804 había 59 minas en Sinaloa, con una producción de 35,886 kg de plata, de las cuales 46 minas se ubicaban en la región sur (en los municipios actuales de Cosalá, San Ignacio, Mazatlán, Concordia, El Rosario y Escuinapa), que aportaron el 90% del total (32,091 kg).1 La minería continuó como la actividad económica más importante de Sinaloa durante el siglo XIX y en torno a ella giraban la agricultura, el comercio y la industria que abastecían con sus productos a la misma. A manera de ejemplo de sus efectos de arrastre sobre las demás, tenemos la vinculación que tenía con la industria regional, como la efectuada por la Fundición de Sinaloa, que, según Arturo Carrillo, destinó hacia la actividad minera el 25% de la producción de máquinas de vapor de 1891-1906.2 ­­­­­­­­­­­­­­

Profesor e Investigador en la Facultad de Historia. Universidad Autónoma de Sinaloa. Luis D. Barrón, "Situación de las actividades agropecuarias en el sur de la Intendencia de Arizpe a fines de la colonia", Memoria del IV Congreso de Historia Regional, Culiacán, UAS, 1988. 2 Arturo Carrillo Rojas, Los caballos de vapor, Culiacán, México, UAS, 1998, pp. 127-128.

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La relevancia de la minería en Sinaloa permaneció a lo largo de todo el siglo XIX;3 sin embargo, a partir de la primera década del siglo pasado, a pesar de que se obtiene la mayor producción de plata y oro de toda la historia, aparecen los primeros signos del futuro desplazamiento de la actividad por la agricultura. Así tenemos que en 1902 la minería, con un valor de 5.5 millones, no superó los 6 millones de pesos del valor del producto agrícola de ese año. La menor participación de la minería en la economía sinaloense también se reflejó en el número de trabajadores empleados. En 1900 la población económicamente activa (PEA) en esta actividad fue de 3 mil 992, para 1910 bajó a 2 mil 792 personas.4 Por todo lo anterior, consideramos al periodo de 1910-1950 como de auge y crisis de esta actividad, que culminarían en su decadencia para el año de 1950. El periodo señalado para su estudio lo dividiremos en tres subperiodos: 19001914, 1915-1933 y 1934-1950. En los dos primeros se observa un ciclo minero con sus fases ascendente y descendente y en el último una fase de estancamiento y otra de decadencia (véase cuadro 1 y gráfica 1). Asimismo, en cada uno de ellos también señalaremos los factores internos y externos que influyeron.

Cuadro 1 Ciclos de la producción de plata y oro en Sinaloa 1900-1950 CICLO 1 1 1 1y2 2 2 2y3 3 3 3 AÑO 1900 1907 1910 1914 1924 1929 1937 1940 1951 1955 PLATA (KG) 14,886 101,927 65,844 37,739 100,565 56,019 30,611 33,133 15,211 15,204 ORO (KG) 28 1,412 1,089 780 1,761 970 929 979 217 227

Fuente. R. Arturo Román Alarcón, La economía en el sur de Sinaloa, Culiacán, DIFOCUR, 2005

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La producción de plata y oro de Sinaloa durante los años de 1886-1899, osciló entre 7,655 kg. y 20,741 kg de plata y 30 kg y 68 kg de oro. Vid., Departamento de Estadística Nacional, Sonora, Sinaloa y Nayarit año de 1927, México, Imprenta Mundial, 1928., pp. 235 y 244-245. 4 Guillermo Ibarra, Sinaloa: tres siglos de economía, Culiacán, México, DIFOCUR, 1993, p. 65.

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Gráfica 1

Producción de plata y oro de Sinaloa 19001955

120,000 100,000 80,000 60,000 40,000 20,000 0 1900 1907 1910 1914 1924 1929 1937 1940 1951 1955

Plata

Oro

1) Ciclo 1900-1914 a) Fase ascendente 1900-1907

A pesar de la depreciación de la plata originada por la Reforma Monetaria de 1905 en México, en Sinaloa los volúmenes de oro y plata tuvieron un alza jamás obtenida anteriormente, con un incremento significativo durante el año fiscal de 1906-1907 del 584% en la plata y del 4,904% en el oro respecto al año de 1900. Este aumento relevante fue originado por una mayor inversión de capitales en la actividad y la mejora de los métodos de beneficio, con la introducción del sistema de cianuración que abatió costos y aumentó la productividad. Sin embargo, debido a la crisis mundial de 1907 que bajó la demanda internacional de metales preciosos y por consiguiente su valor, ambos indicadores disminuyeron el 23% y 36% para 1910. (Véase cuadro 2).

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Cuadro 2 Volumen y Valor de la Producción de Oro y Plata de Sinaloa 1900-1910 Oro Año fiscal Volumen (kg) 1900-01 28 1901-02 n.d. 1902-03 224 1903-04 365 1904-05 202 1905-06 1,274 1906-07 1,199 1907-08 1,412 1908-09 1,358 1909-10 1,289 1910-11 1,089 Plata Volumen (kg) 14,886 10,855 12,566 19,748 16,790 75,544 91,414 101,921 99,056 82,286 65,844

Valor $ 18,660 n.d. $ 151,252 $ 246,612 $ 136,308 $ 1'698,232 $ 1'598,734 $ 1'882,786 $ 1'810,900 $ 1'625,713 $ 1'451,437

Valor $ 609,050 $ 444,139 $ 514,135 $ 807,979 $ 676,192 $ 3'101,584 $ 4'022,603 $ 4'033,147 $ 3'327,952 $ 2'785,715 $ 2'313,780

Valor Total $ 627,710 $ 444,138 $ 665,387 $ 1'054,591 $ 812,500 $ 4'799,816 $ 5'621,337 $ 5'915,933 $ 5'138,852 $ 4'411,428 $ 3'765,217

Fuente: Departamento de Estadística Nacional, Sonora, Sinaloa y Nayarit, año de 1927, México, Imprenta Mundial, 1928, pp. 235-237 y 293-295.

Entre las principales empresas mineras de la región estaban: Negociación Minera de Guadalupe de los Reyes y Compañía Minera de El Tajo, Butters Copala Mines Inc., Compañía Minera de Pánuco, etc., ubicadas en los distritos de Cosalá, El Rosario y Concordia, con capitales que oscilaban de 50 mil a 300 mil pesos, con un capital social global de 2 millones 20 mil pesos y entre sus propietarios más destacados figuraban los comerciantes más prominentes de Mazatlán o norteamericanos dedicados a la minería como la familia Bradbury y Felton. (Véase cuadro 3).

Cuadro 3 Empresas Mineras más importantes en el Sur de Sinaloa 1910. Empresa Ubicación Constitución Capital Guadalupe de los Reyes Cosalá 1863 $ 300,000 Minas el Tajo, S. A. El Rosario 1891 $ 120,960 Butters Copala Mines Cía. Min. de Pánuco Plomosas S. A. Santa Gertrudis, S. A. San Luis Minning Co. Concordia 1907 $ 150,000 $ 100,000 $ 50,000 $ 50,000 $1'000,000 Propietarios Pedro Echeguren y Cía. Fam. Bradbury y Melchers Sucs. Hnos. Felton y Wöhler, Bartning Hernández, Mendía y Cía. Wöhler, Bartning y Cía. Melcher Sucs. Swent y Morel

Concordia 1877 El Rosario 1895 El Rosario 1897 Tayoltita 1905

Fuente: R. Arturo Román Alarcón, El comercio en Sinaloa, siglo XIX, Culiacán, México, DIFOCUR, 1998, p. 143.

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b) Fase descendente 1907-1914

La caída de la producción minera de Sinaloa posterior a la crisis mundial de 1907, se agudizó con el clima de inseguridad originado por la Revolución Mexicana y el enrolamiento de trabajadores mineros al movimiento armado, que repercutieron en un mayor descenso de la producción de metales preciosos del 16% en el oro y 30% en la plata entre 1910-1912. A fines de este año, al parecer, la tranquilidad en el estado había regresado, tal como le informaba el gobernador José Rentería al presidente Madero.5 Esta situación se reflejó en un aumento del 16% de los volúmenes de producción del oro y 14% de la plata en el año fiscal de 1912-1913. Sin embargo, durante la dictadura de Victoriano Huerta (19131914), se creó nuevamente un ambiente de inestabilidad que tuvo como consecuencia un desplome mayor de la minería sinaloense para estos años, 35% en el oro y 40% en la plata. (Véase cuadro 4).

Cuadro 4 Producción de Oro y Plata en Sinaloa 1907-1914 Año 1907-08 1908-09 1909-10 1910-11 1912-13 1913-14 Oro (kg) 1,412 1,358 1,289 1,089 1,199 780 Oro (valor) $ 1'882,786 $ 1'810,900 $ 1'625,713 $ 1'451,437 $ 1'598,000 $ 1'039,000 Plata (kg) 101,921 99,056 82,286 65,844 66,686 37,739 Plata (valor) $ 4'033,147 $ 3'327,952 $ 2'785,715 $ 2'313,780 $ 2'721,000 $ 1'733,000

Fuente: Departamento de Estadística Nacional, Sonora, Sinaloa y Nayarit, año de 1927, México, Imprenta Mundial, 1928, pp. 235-236 y 243-244.

Acerca de la situación por la que pasó la minería estatal durante estos años, podemos conocerla a través de una de las principales empresas mineras, de La Cía. Minas el Tajo, S. A. ubicada en El Rosario, cuyos yacimientos eran explotadas desde la época colonial y que desde el último tercio del siglo XIX estaba en manos de una empresa norteamericana. Esta sociedad minera a pesar de iniciar en 1910 una expansión económica con la compra en 156 mil 624 pesos de La Cía. Noche Buena y Anexas en Sinaloa y de la mayoría de las acciones de la Mexican Mines Company ubicada en el distrito de Bolaños, Jalisco; el presidente de la compañía, Luis Bradbury, expuso ante el consejo de administración de la misma, el 31 de enero de 1912, que las ganancias del ­­­­­­­­­­­­­­

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Archivo General de la Nación (AGN), Galería 3, Fondo Francisco I. Madero, exp. 869.

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ejercicio de 1911 no fueron suficientes, debido a la suspensión de los trabajos durante dos meses de ese año y por el pago del saldo de 45 mil 447 pesos que se tenía de las minas recientemente adquiridas y de las instalaciones de drenaje.6 Asimismo, en otra asamblea de accionistas a principios de 1913, se comentaba la disminución de la producción de la empresa en 1912 por la interrupción de las labores durante los 9 meses de los disturbios, situación que prevaleció por más tiempo porque los socios no se volvieron a reunir sino hasta el 26 de junio de 1913. También en 1914 sus beneficios se vieron mermados por el préstamo forzoso de 5 mil pesos que el general Rafael Buelna les había impuesto.7 Por su parte, otras de las empresas mineras más relevantes de Sinaloa, La Cía. Minera de Pánuco, S. A. y La Negociación Minera de Guadalupe de los Reyes, habían sido afectadas por el clima de inseguridad y por hacer frente a los excesivos gastos militares. La primera, en 1912, prefirió suspender temporalmente su funcionamiento para no pagar los 6 mil 675 pesos que le había impuesto como tributo Juan Cañedo. Luego, en 1914, fue incautada por algunos revolucionarios con el objeto de trabajarla ellos mismos y adquirir pertrechos de guerra. La segunda, tuvo que paralizar sus trabajos en 1913, al ser invadida por los alzados que saquearon su tienda de raya y que obligaron también a particulares de la localidad a proporcionar préstamos.8

2) Ciclo 1915-1933 a) Fase ascendente 1915-1924

La minería sinaloense se recobró durante los años de 1915 a 1924, con un crecimiento promedio anual del 5.1% en el oro y del 6.2% en la plata, aumento que inicia con el gran salto de la producción que se observa de 1914 a 1915 cuando los volúmenes de oro y plata suben el 62% y el 55% respectivamente. Esta alza se mantiene hasta el año de 1917, para empezar una fase de altibajos que prevalece hasta llegar a un máximo de producción en 1924 (casi igual al de 1907). A partir de este año reinició una tendencia decreciente, que se aceleraría en 1926 cuando los ­­­­­­­­­­­­­­

Además de los obras de drenaje se introdujo una planta eléctrica con la que se redujo el costo de beneficio a un peso por tonelada, Archivo Municipal de Mazatlán (AMMAZ), Libro de Actas de la Negociación Minera el Tajo, 1891-1935. ff. 99-101. 7 Ibid., ff. 106-108. 8 El Correo de la Tarde, Mazatlán, México, 26 de mayo de 1912, p. 1; y 13 de enero de 1914, p. 4.

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índices de producción tuvieron una caída del 13.4% en el oro y del 19.7% en la plata con relación a 1925. Tomando como base su valor, la minería sinaloense tuvo sus mejores años durante 1920 y 1924 cuando ascendió a 6 millones 714 mil pesos y 6 millones 815 mil pesos, y su peor año en 1918 con 4 millones 248 mil pesos. Resaltando la plata, que representó en promedio el 98% del volumen producido y el 75% del valor. (Véase cuadro 5)

Cuadro 5 Producción de oro y plata de Sinaloa 1914-1926 Oro Vol. (kg) 1,268 1,519 1,790 1,178 1,272 1,264 1,427 1,747 1,488 1,761 1,646 1,426 Plata Vol. (kg) 58,794 74,513 87,293 65,341 74,755 77,193 69,819 89,809 72,902 100,565 96,765 77,734

Año 1914-1915 1915-1916 1917 1918 1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 1926

Valor (miles) 1,690 2,625 2,386 1,590 1,695 1,684 1,903 2,328 1,983 2,347 2,195 1,900

Valor (miles) 2,920 3,050 3,579 2,678 3,064 5,030 2,838 3,992 3,128 4,468 4,350 3,529

Fuente: Departamento de Estadística Nacional, Sonora, Sinaloa..., op. cit., pp. 235-237 y 243-245.

La recuperación de la producción minera de Sinaloa fue motivada por el aumento de los precios de la plata, su principal producto, que durante 19161920 tuvo un precio promedio de 80 centavos dólar las onza, a diferencia del quinquenio anterior (1910-1915) que fue de 60 centavos dólar la onza. Sin embargo, a partir de 1920 una tendencia descendente lo hizo bajar a 65 centavos dólar la onza en 1925, y se agudizó en 1926 cuando la India intentó adoptar el patrón oro y colocar en el mercado mundial 500 millones de onzas plata, incidiendo en la baja del precio de este metal que de 62 centavos dólar la onza que tenía en agosto de 1926, disminuyó a 56 centavos dólar para noviembre del mismo año, muy por debajo de su costo de producción.9 ­­­­­­­­­­­­­­

Los empresarios mineros mexicanos estimaban que para cubrir los costos de producción de la plata, el precio límite era de 60 centavos dólar. Theodore Hoover, Economía minera, México, FCE, 1946, p. 21; Examen de la situación económica de México, 1915-1976, México, Banco Nacional de México, S. A., 1978, pp. 28 y 45.

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El renacimiento minero durante estos años no fue exclusivo de Sinaloa, también se produjo en todo el país, tal como lo expuso en 1925 el Secretario de Industria y Comercio Luis N. Morones, "la bonanza minera en nuestra patria es un hecho perfectamente consumado".10 A nivel empresarial, el resurgimiento minero también se pudo ver a partir de 1915. Además de las empresas más importantes que señalamos en el apartado anterior (Pánuco, El Tajo, Guadalupe de los Reyes, etc.) y que subsistieron al movimiento revolucionario, se establecieron pequeñas y medianas empresas mineras cuyos capitales oscilaron entre 5 mil pesos y 25 mil pesos. Las 40 sociedades establecidas durante el subperiodo tuvieron un capital social invertido de 3 millones 489 mil pesos, y se ubicaron dentro del estado de Sinaloa, partes de Durango y Nayarit. En ellas también figuraron inversionistas norteamericanos y mexicanos quienes demostraron que la minería continuaba siendo un buen negocio. (Véase cuadro 6)

Cuadro 6 Principales empresas mineras constituidas en Sinaloa 1910-1926

EMPRESA UBICACIÓN AÑO CAPITAL SOCIOS NACIONALIDAD

Caracol Minning Sinaloa Co. Tres Pilones, S. A. Durango Look y Trewartha Cía. Min. de Metales, S. A. San Antonio y Anexas, S. A. Malpica Cooper Mines, S. A. Cía. Min. Alicia El Batel, S. A. Stanford y Cía. Butters y Cía.

1911 $ 100,000 1912 $ 35,000

Concordia 1914 $ 20,000 Concordia 1914 $ 20,000 Mazatlán 1914 $ 25,000

Concordia 1915 $ 10,000 Mazatlán 1917 $ 10,000

Concordia 1919 $ 4,000 Concordia 1919 $ 10,000 Concordia 1920 $ 10,000

Cía. Explotadora Concordia 1920 $ 20,000 del Pacífico West Cost Hide Concordia 1920 $ 10,000

Robert Coleman y Alfred Petter Gerald Ward y Manuel Espinoza Guillermo Trewartha y Hans Look Beil, Mc Coy, Jonson, etc. Pablo Recasens, Luis Fuentevilla Guillermo Wofskill y esposa Rodolfo y Luis Farber y D. O´Ryan Pablo Montelongo Stanford Charles Butters y Raúl Crawford Ramón F. Iturbe y Miguel Bustam George Cross y

Norteamericana NorteamericanaMexicana NorteamericanaMexicana Norteamericana HispanoMexicana NorteamericanaMexicana Mexicana Mexicana Norteamericana Norteamericana Mexicana Norteamericana

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El Demócrata Sinaloense, Mazatlán, México, 13 de junio de 1925, p. 1.

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Co. Rosario Mines Co. Cía. Min. del Carmen Cía. Min. de San Marcos, S. A. Cía. Min. de Sinaloa, S. A. Cía. Min. de Bacubirito, S. A. Cía. Explotadora de Nayarit Cía. Min. de San Bartolo Cía. Min. de Nuestra Señora Cía. Min. de Tamazula, S. A. Lizárraga y Cía. El Tigre, S. A. Cía. Min. San José, S. A. Cía. Min. de las Peñas, S. A. The Pacific Mining Co. The Corona Minning and Milling Shimizu Hnos. Cía. Explotadora de Metales, Nueva Cía. San Vicente Cía. Min. Lluvia de Oro, S. A. Cía. Min. de Rosamorada, S. A. Min. Unidas de San José de Gracia Cía. Min. Las Españolas, S. A.

Concordia 1920 $ 10,000 Mazatlán 1921 $ 10,000 Mazatlán Mazatlán Sinaloa Nayarit Sinaloa Cosalá Durango Mazatlán Mazatlán Mazatlán Nayarit Sinaloa Sinaloa 1921 $ 10,000

Hnos. Gravi Clark y Kelley Merrit y Heynes

Norteamericana Norteamericana Mexicana NorteamericanaMexicana NorteamericanaMex NorteamericanaMexicana NorteamericanaMexicana Mexicana Mexicana Mexicana Norteamericana NorteamericanaMexicana NorteamericanaMexicana Japonesa Mexicana

José H., José J. y Pedro Rico 1922 $ 10,000 P. Francis, G. Croos y J. H. Rico 1922 $ 100,000 T. Wetzel y Hnos. Felton 1922 $ 5,000 G. Beveridge y Fam. Rico 1922 $ 5,000 T. Wetzel, Ch. Collins, Fam. Rico 1922 $ 10,000 Antonio Salazar, José J. Rico 1923 $ 2,000 Adolfo Rivera, R. Torres 1923 $ 2,000 R. Lizárraga y A. López 1923 $ 100,000 G. Abud, Scoott y Davidson 1923 $ 10,000 R. Guyer y José H. Rico 1923 $ 5,000 S. James y Bernardo Aguilar 1923 $1'000,000 Morikishi, Sasaki y Masajirikai 1923 $ 25,000 F. Davis, C. Vázquez, R. Cevallos 1924 $ 2,000 Toshio y Luis Shimizu M. Hawkins y Antonio S. Adrían y Braulio Laveaga B. Weyberd y José H. Rico Beveridge, Croos y Hnos. Rico O. Olsen y K. Stucker S. Neave y D. Gosset

Mazatlán

Japonesa NorteamericanaMexicana Mexicana NorteamericanaMexicana NorteamericanaMexicana Norteamericana Norteamericana

Concordia 1925 $ 10,000 San 1925 $ 10,000 Ignacio Concordia 1925 $ 20,000 Nayarit 1925 $ 10,000

Mpio 1925 $ 100,000 Sinaloa Concordia 1926 $ 50,000

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Cía. Min. de Cori, S. A. Cía. Min. de Nayarit, S. A. Minas Birimoa, S. A. Guadalupe de los Reyes, S. A. Minas El Tajo, S. A. Cía. Min. de Pánuco, S. A.

Mazatlán Nayarit Durango Cosalá

1926 $ 5,000 1926 $ 100,000 1926 $ 100,000 1926 $ 300,000

El Rosario 1926 $ 120,960 Concordia 1926 $ 100,000

NorteamericanaMexicana J. Salysbury y J. NorteamericanaApallasa Mexicana E. Cool y Andrés NorteamericanaAvendaño Mexicana Familia Echeguren, Hispanoetc. Mexicana Fam. Bradbury, etc. NorteamericanaMexicana Víctor Patrón HispanoMexicana

G. Thomas y J. Rico

Fuente: RPPMAZ, 1910-1926.

Acerca del funcionamiento de las grandes empresas seguiremos tomando como muestra lo acontecido en La Cía. Minas El Tajo, S. A. Las innovaciones técnicas que esta sociedad había realizado a partir de 1906 con el objeto de aumentar la producción y bajar sus costos, las continuó en 1917 con la adquisición de dos molinos con la capacidad conjunta de 10 mil toneladas de mineral y de un sistema de fuerza eléctrica integrado por dos máquinas de 500 hp. Lo anterior nos revela la introducción de nueva tecnología para mejorar su sistema productivo.11 Por otra parte, la expansión que la empresa había iniciado con la adquisición de otras minas avanzó, porque en 1922 compró en 10 mil pesos fundos mineros de la Mexican Mines Co. de Bolaños, Jalisco; asimismo, durante este año construyó el Hotel Belmar en el puerto de Mazatlán, que sería la semilla de la futura actividad turística.12 No obstante lo anterior, el capital social de La Cía. Minas El Tajo, S. A. no se incrementó y mantenía los mismos 120 mil 960 pesos establecidos desde 1891, lo que nos revela que se repartían todas la utilidades obtenidas. Capital que no correspondía al invertido, ya que según un avaluó realizado en 1920 estaba desglosado en: 10 mil pesos en propiedades mineras, 20 mil pesos en equipo, 30 mil pesos en fuerza motriz, 5 mil pesos en terrenos, 5 mil pesos en oficinas y 6 mil pesos en casas habitación y almacenes.13 ­­­­­­­­­­­­­­

11 Esta compañía había introducido en 1906 el sistema de cianuración en el beneficio de los minerales, innovación que le produjo una mayor productividad, tal como se expresa en las altas utilidades obtenidas durante 1907 y 1908 que correspondieron a $301,627 y $206,390, muy superiores a su capital social ($120,960); AMMAZ, Libro de Actas de la Negociación Minera de El Tajo, S. A., 1891-1935, ff. 43-106. 12 Ibid., ff. 127, 132 y 151-152. 13 Ibid.

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Pero no todo fue bonanza para las empresas mineras: las nuevas disposiciones laborales emanadas del artículo 123 de la Constitución de 1917, trajo nuevos vientos a las organizaciones de trabajadores mineros que ejercieron sus derechos en la búsqueda de mejores condiciones de vida. Así, tenemos que obreros mineros organizados en sindicatos realizaron paros de labores que afectaron el buen funcionamiento de las empresas, tal como el realizado por los mineros de Pánuco en noviembre de 1920, con el objeto de incrementar sus salarios de 1.30 a 1.50 pesos diarios y la huelga de mineros en las Minas El Tajo en julio de 1926. La situación de esta empresa y específicamente de la ciudad de El Rosario la podemos conocer a través del siguiente comentario vertido en El correo de la tarde: "Hace 30 años que se habían agotado La Guadalupana y desde aquel entonces ha venido decayendo poco a poco, la importancia del Rosario; sin embargo la compañía del Tajo ha podido sobrevivir".14

b) Fase descendente 1925-1933

La caída de la producción minera de Sinaloa en 1926 se aceleraría aún más a partir de 1928, a pesar del ligero incremento del 6% que tuvo el precio de la plata que pasó de 62 a 66 centavos dólar la onza en 1927. En 1928 el precio de la plata se deslizó a 58 centavos dólar hasta llegar a un precio mínimo de 25 centavos dólar en 1931, 60% menos que en 1926. El valor de este mineral iniciaría su recuperación a partir de 1932 y, en 1934, llegaría a los 65 centavos dólar la onza. (Véase cuadro 7)

Cuadro 7 Precios Internacionales de la Plata 1926-1934 Año 1926 1927 1928 1929 1930 1931 1932 1934 Centavos Dólar 62.75 66.00 58.10 47.00 41.00 25.00 27.00 65.00

Fuente: Examen de la situación económica de México, 1925-1976, op. cit., pp. 80-131; El demócrata sinaloense, Mazatlán, México, 1929-1934.

­­­­­­­­­­­­­­

El Correo de la Tarde, Mazatlán, México, 25 de noviembre de 1920, p. 1 y 16 de julio de 1926, p. 3.

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El desplome de la plata fue resultado en su mayor parte de la incorporación de la India al patrón oro en 1927, país que consumía la tercera parte de la producción de plata del mundo y ahora se convertía en vendedor de este metal, afectando a los principales productores como los Estados Unidos y México, que en 1924 habían contribuido con el 27.7 y 38% del mercado internacional.15 La baja del precio de la plata y su menor demanda en el mercado mundial, que se controlaba en Nueva York, tuvo repercusiones en la producción minera de Sinaloa que descendió de 1926 a 1929 el 32% en el oro y 23.3% en la plata. Sin embargo en 1930, a pesar de que el valor del metal blanco continuó disminuyendo, su producción en Sinaloa aumentó en un 48% en relación a la de 1929; al igual que en el oro, que aumentó el 11%. Situación atribuible, quizá a un error tipográfico de la fuente utilizada o posiblemente para el caso de la plata, porque los mineros trataron de contrarrestar el menor precio con mayor producción, y en el oro fue resultado del descubrimiento de los placeres de oro en El Tambor, municipio de San Ignacio.16 Desconocemos si estos incrementos se mantuvieron para los siguientes cuatro años por carecer de información. Pero a través de la baja de su precio a nivel internacional que se mantuvo hasta 1932 y de la producción de 1936, podemos inferir que la producción de plata tuvo una tendencia decreciente al disminuir su volumen en un 50%. En el oro, al contrario, su tendencia fue de crecimiento observando un aumento de su producción del 18% para el año citado. (Véase cuadro 8)

Cuadro 8 Volumen de Producción de Plata y Oro en Sinaloa 1924-1936 Año 1924 1925 1926 Plata (kg) 100,565 96,765 73,734 Oro (kg) 1,761 1,646 1,426

­­­­­­­­­­­­­­

15 La incorporación de la India al patrón oro sustituyó a la rupia de plata por los billetes como medio de circulación, que eran convertibles sólo en oro, por lo que las reservas de plata ya no eran necesarias. Por eso la India pondría a la venta 500 millones de onzas plata durante el periodo de 1927-1937 mientras se lograba el reemplazo del sistema monetario; El Demócrata Sinaloense, Mazatlán, México, 9 de enero de 1927, p. 2. 16 Los yacimientos del El Tambor fueron descubiertos en 1930, su riqueza era tal que se obtenía entre 5 y 6 kg de oro diarios, bonanza minera que hizo que su población ascendiera a 4 mil habitantes en 1933; El Demócrata Sinaloense, 25 de abril de 1931, p. 2; y 19 de agosto de 1933, p. 1.

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1928 1929 1930 1936

59,835 56,619 84,230 41,515

1,061 970 1,084 1,283

Fuente: Juan L. Paliza, El estado de Sinaloa, monografía geográfica, estadística, informativa e ilustrada, año de 1930, México, Imprenta del gobierno, 1930, p. 30. ; Macario Gaxiola, Informe de gobierno del gobierno correspondiente al año comprendido del 16 de septiembre de 1930 al 15 de septiembre de 1931, Culiacán, México, Imprenta del Gobierno del Estado, pp. 47-48.

Dentro de estas sociedades, la crisis minera se reflejó en desempleo y paralización de las minas; las compañías que subsistieron fueron las mayores y las que tenían recursos auríferos suficientes para mantener ciertos niveles de rentabilidad. Para 1933, de las veintiocho sociedades mineras de Sinaloa, veintiuna de ellas, el 75%, estaban ubicadas en el sur de Sinaloa. De las once en explotación (39.2%), siete se localizaban en la misma región (75%). Cabe agregar que el 42.8% de las minas sin funcionamiento estaban en el municipio de Concordia. (Véase cuadro 9)

Cuadro 9 Empresas Mineras Registradas en Sinaloa 1933 Empresa Alacrán, S. A. Argentina y Anex. Butters S. en C. Copala, S. A. Crawford y Cía. Dimas Unidad Candelaria, S. A. Gpe. de los Reyes Hermosa Co. Metates, S. A. Nueva Luz Oro S. A. Pánuco Cía. Potrero Cía. Sinaloa Exp. Tajo, S. A. Tambor S. A. San Luis Minning Co. Copalitos Mines Espinoza Ernesto Lucía Santa Cía. Municipio Mazatlán Culiacán Concordia Concordia Concordia San Ignacio San Ignacio Cósala Cósala Mazatlán Mazatlán Mazatlán Concordia Mocorito El Rosario El Rosario San Ignacio San Ignacio Badiraguato Sinaloa Concordia Situación Paralizada Explotación Paralizada Paralizada Explotación Paralizada Explotación Explotación Explotación Paralizada Explotación Explotación Paralizada Paralizada Paralizada Explotación Paralizada Explotación Paralizada Explotación Paralizada

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Oro del Pacífico Platanos Min. Co. Righetti y Cía. Ntra. Señora Vicente San Cía. Wöhler, Bart. Suc Yecorato Cía.

Mazatlán El Fuerte Mocorito Cosalá San Ignacio San Ignacio Choix

Explotación Paralizada Paralizada Paralizada Paralizada Paralizada Explotación

Fuente: Directorio de compañías mineras, México, Talleres Gráficos de la Nación, 1935, p. 53.

Así, la crisis dejó sin funcionar grandes empresas mineras de Sinaloa que provenían desde el porfiriato, como la Chas Butters Co. y La Cía. Minera de Pánuco, S. A., y algunas pequeñas como LA Alacrán, S. A. en el municipio de Concordia, que cerraron sus minas por incosteabilidad. Esta situación originó desempleo e inestabilidad social, manifestaciones que se observaban fundamentalmente en el municipio de Concordia. A manera de ejemplo tenemos La Cía. Minera de Pánuco, S. A. que suspendió sus operaciones en 1930 no sólo por la menor rentabilidad ocasionada por la baja del precio de la plata, sino también argumentando que la falta de agua afectaba su buen funcionamiento. El cierre de la anterior creó un clima de inseguridad que se manifestó en bandidaje tal como lo expresaba El Demócrata Sinaloense en abril de 1930, cuando un grupo de los "sin trabajo" saqueó las casas de los empresarios mineros Guillermo y Santiago Trewartha y la tienda de Miguel Toledo, en Copala.17 Con el paro de labores de los trabajadores se manifestaba la inestabilidad social en contra de la reducción de los salarios y el alargamiento de la jornada de trabajo, como se observa en la huelga suscitada en el centro minero de Contraestaca, en San Ignacio.18 A veces, las condiciones de los trabajadores mineros eran tan críticas que para no caer en el bandolerismo recurrían al gobierno federal para pedir ayuda, como lo hizo Carlos Gómez, Secretario General del Sindicato de Mineros y Oficios Varios de Pánuco en 1934, quien solicitó al presidente Abelardo L. Rodríguez 500 pesos para gastos de la organización y para el sostenimiento de las familias de los agremiados, debido a que la Cía. Minera de Pánuco tenía cuatro años sin funcionar.19 ­­­­­­­­­­­­­­

El Demócrata Sinaloense, Mazatlán, México, 8 de abril de 1930, p. 1; y 16 de agosto de 1930, p. 1. 18 Ibid., 13 de octubre de 1930, p. 1. 19 AGN, Galería 3, Fondo Abelardo L. Rodríguez, exp. 330/530, 4 de febrero de 1934.

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Las repercusiones económicas del cierre de una empresa minera, cobraba visos de alarma en el mercado local. Así sucedió en 1933, cuando la negociación minera de Guadalupe de Los Reyes suspendió temporalmente sus actividades debido a una falla mecánica. Fue tanto el temor de los comerciantes por la previsible baja de sus ventas, que para solucionar este problema el presidente de la compañía, Ernesto Lorda, tuvo que intervenir para tramitar créditos de maíz y frijol con los mercaderes.20 La crisis minera no fue exclusiva de Sinaloa sino que afectaba a todo el país. Ante esta situación, el gobierno federal emprendió una serie de medidas para incrementar el precio de la plata y estimular su producción. Entre otras, la Ley de Impuestos Mineros de 1929, que redujo el gravamen de la plata afinada del 5 al 3.25%;21 la Ley Minera de 1930, que permitió el funcionamiento de pequeñas empresas y la Ley Monetaria de 1931, que estableció el patrón plata, originando la tendencia a adquirir monedas de este metal, a pesar de la inequidad entre su valor monetario y su valor intrínseco (la relación era de 25 centavos a un peso), por lo que el gobierno tuvo que transmitir confianza al público para su aceptación. Los resultados de estas medidas se sintieron en 1932, cuando El Demócrata Sinaloense del 19 de septiembre de ese año señalaba que había una leve mejoría de la actividad minera en los estados de Sonora, Sinaloa, Nayarit y Durango.22 No obstante lo anterior, fue la situación internacional la que tuvo mayor incidencia en la recuperación del precio de la plata mexicana. Ocurrieron dos situaciones favorables: la primera fue el retiro de los Estados Unidos del patrón oro en 1933, sin adoptar de manera explícita algún otro; la segunda fue la expedición en 1934 de la Ley de Compras de Plata que tuvo como propósito el de utilizar este metal precioso como base monetaria y la de autorizar al gobierno norteamericano la compra de plata hasta cubrir la cuarta parte del total de sus reservas.23 Las medidas anteriores tuvieron un efecto inmediato en el precio de la plata, que subió en 1934 a 65 centavos dólar la onza, valor que se recuperaría ­­­­­­­­­­­­­­

El Demócrata Sinaloense, Mazatlán, México, 10 de septiembre de 1933, p. 2. Los otros impuestos eran del 7% para el oro afinado, 8.5% para el oro natural y 6.5% para la plata natural; POES, 31 de agosto de 1929, p. 3; y 26 de octubre de 1929, p. 1. 22 El Demócrata Sinaloense, 21 de julio de 1931, p. 1; y 19 de septiembre de 1932, p. 1. 23 Las reservas monetarias de los Estados Unidos en 1934 eran de 8 mil 600 millones de dólares, por lo que la cuarta parte de éstas deberían de ser entre 2 mil 500 a 2 mil 900 millones de dólares, equivalentes al 50% de la moneda en circulación; William P. Shea, El dólar plata, FCE, 1935, pp. 52-54.

21 20

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para los años posteriores. A pesar de eso, el panorama minero de Sinaloa continuaba siendo poco halagador; como ya lo comentamos, la mayoría de las empresas mineras se encontraban paralizadas y las que estaban en explotación presentaban dificultades. Una de las anteriores era la Cía. Minas El Tajo, S. A. que al parecer tuvo una buena rentabilidad durante los años de la Gran Depresión porque continuó expandiéndose mediante la compra en 500 pesos en 1929 de fundos mineros en Bolaños, Jalisco, y la adquisición en 1932 de la Cía. Minera de Copala, S. A. en 25 mil pesos. Sin embargo, para 1934, en la asamblea ordinaria de accionistas, se analizaba la posibilidad de arrendar o vender la negociación minera debido a la baja rentabilidad observada en el ejercicio anterior. Por ello, el mismo presidente de la compañía Luis Bradbury, quien residía en San Francisco, California, propuso:

Que en su concepto era conveniente prever la posibilidad de que en cualquier momento resulte aconsejable, dada la condición general del negocio celebrar algún arrendamiento del total o parte de las minas de la compañía...... En diciembre de este mismo año el consejo de administración de la empresa autorizó su venta en $120,000, valor total de las 129 pertenencias, de la hacienda de beneficio y de las casas y lotes ubicados en la población de El Rosario.24

No obstante lo señalado, la minería sinaloense tuvo un resurgimiento en cuanto a la producción de oro durante los años treinta, como resultado de la aparición de nuevos placeres auríferos en El Tambor, San Ignacio (1930), San José del Oro en Cósala (1933) y en la San Luis Minning Co., en Tayoltita, Durango.25

3) Ciclo 1934-1950 a) Fase de estancamiento 1934-1939

La producción de plata en Sinaloa no respondió al alza observada en el mercado mundial, no obstante la recuperación de los precios de la plata, como consecuencia de la Ley Platista promulgada en Estados Unidos en 1934, que ­­­­­­­­­­­­­­

op. cit., ff. 182-218. En el caso de Tayoltita, Durango, aunque no se ubica en Sinaloa, este centro minero estuvo integrado funcionalmente al puerto de Mazatlán, donde estaba establecido el domicilio de la compañía norteamericana que lo explotaba y a través de éste se abastecía de insumos y se comercializaba su producción, la riqueza de sus minas era tal, que en el mes de agosto de 1934 produjo 86 kg de oro y 5,285 kg de plata; El demócrata sinaloense, Mazatlán, México, 6 de octubre de 1934, p. 2.

25 24

AMMAZ, libro de actas de la Neg. Minas El Tajo,

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produjo una mayor demanda y un alza del precio de ese metal a 65 centavos dólar la onza.26 Los volúmenes de 1936 (45 mil 515 kg) sólo correspondieron al 49% de los obtenidos en 1930 (84 mil 230 kg), situación que se agravó en 1937 con la recesión norteamericana; para los años posteriores la producción tuvo una ligera recuperación hasta alcanzar los mismos niveles de 1936, a pesar de la baja de los precios del metal provocadas por los Estados Unidos como represalia en contra de México por la expropiación petrolera.27 Los precios cayeron en un 50% de 1934 a 1939 y para 1940 la producción de la plata (33 mil 173 kg) volvió a tener una caída del 22%, debido a la paralización de las principales empresas mineras de Sinaloa, y por el agotamiento de sus vetas que no las hacía rentables, a pesar de la ligera alza de su precio. En el caso del oro, aunque el precio se mantuvo estable a 35 dólares la onza durante el subperiodo, la producción aurífera de Sinaloa tuvo sus altibajos: incrementó su volumen en el 18.5% en 1936 (1,283 kg) como resultado del descubrimiento de nuevos yacimientos en El Tambor, volumen que disminuyó al año siguiente, para subir en 1938 y volver a bajar en los dos años posteriores. Para 1940, la producción de este metal era 24% de la de 1936 (979 kg). También es relevante señalar que por primera vez en 1937, el valor del oro (3 millones 711 mil pesos) superó en más del doble al de la plata (un millón 592 mil 78 pesos). (Véase cuadros 10 y 11).

Cuadro 10 Producción de Oro y Plata en Sinaloa 1936-1940 Año 1936 1937 1938 1939 1940 Plata (kg) (Valor) 45,515 30,611 ($1'592,078) 41,051 42,567 33,173 Oro (kg) (Valor) 1,283 929 ($3'711,000) 1,110 1,083 979

Fuente: Jenaro González Reyna, Minería y riqueza minera en México, México, Banco de México, S. A. 1944, p. 25; Guillermo Liera, Sinaloa, estudio económico y social, México, Evolución, 1943, p. 167.

­­­­­­­­­­­­­­

La Ley de Plata de 1934 originó que la unión americana comprara en un solo año, 15 mil 651 toneladas de plata que sirvieron de base a los billetes dólar-plata creando a su vez un mayor precio y especulación con ese metal; El Demócrata Sinaloense, Mazatlán, México, 27 de noviembre de 1935, p. 2. 27 La represalia adoptada por el gobierno de los Estados Unidos en contra de México se ve claramente cuando subsidia a los mineros norteamericanos, al comprar la plata internamente en 1938 a 64 centavos dólar la onza, siendo su precio internacional entre 42 y 44 centavos dólar la onza; El demócrata sinaloense, Mazatlán, México, 27 de noviembre de 1935, p. 2.

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Cuadro 11 Precios de la Plata y Oro 1934-1940 Año 1934 1935 1936 1937 1938 1939 1940 Plata (dólares/onza) 0. 65 0.72 n.d. n.d. 0.43 0.36 0.45 Oro (dólares/onza) 35 35 35 35 35 35 35

Fuente: El Demócrata Sinaloense, 1934-1940.

Durante el subperiodo de 1934-1940 fueron diecinueve las sociedades más importantes que funcionaron en Sinaloa, con capitales que oscilaron entre 25 mil pesos y un millón de pesos, que en conjunto sumaron un capital social invertido de 2 millones 888 mil 960 pesos, destacando las inversiones norteamericanas. (Véase cuadro 12).

Cuadro 12 Principales Empresas Mineras de Sinaloa hasta 1940. Empresa Minas de Copala, S.A. M. del Oro del Realito Minas de Sta. Lucía, S.A. Cía. Expl. de Metales Cía. M. Iguana y Anex. Cía. Min. San Vicente Neg, Min. Nva. Luz, S.A Neg, Min. Gpe. de los Reyes Minas El Tajo, S. A. Cía. Min. De Pánuco Cía. Min. del Pino Cía. Min. S, José de Gra. Inversiones Mineras, S.A Explotadora de Minas Ben. de Met. de Fominil Purísima, S. A. Industrias Mineras, S. A. Cía. Min. de Sinaloa, S.A San Luis Minning Co. Ubicación Concordia Mazatlán Concordia Fominil, Dgo. Cosalá San Ignacio Mazatlán Cosalá El Rosario Concordia Mazatlán Sinaloa Concordia Concordia Fominil, Dgo. Mazatlán Concordia Mazatlán San Ignacio Año const. o rec. Capital 1934 $ 40,000 1934 $ 120,000 1934 $ 25,000 1934 $ 25,000 1935 $ 50,000 1935 $ 25,000 1935 $ 25,000 1936 $ 600,000 1936 $ 120,960 1936 $ 100,000 1936 $ 25,000 1936 $ 250,000 1937 $ 25,000 1937 $ 200,000 1938 $ 118,000 1938 $ 25,000 1939 $ 60,000 1940 $ 25,000 1940 $1'000,000 Socios Butter y Cía. Butchard y Salas Moisier y Felton Patrón, Tellaeche, Herras J. Sánchez y fam. Haas Laveaga y Tellaeche R. González y Salazar Fam. Echeguren Banco Com. del Pacífico Víctor Patrón Panas, Drakato, Olivieri Cobián, Glez. y Salazar Morel y Swent Merino Cordova y Swent Fam. Llantada Rivera, Cevalos y L. Mey Coppel, Gavica, Alexan. n. d. Swent y Morel

Fuente: RPPMAZ, 1934-1940; RPPROS, 1934-1940.

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La menor producción de plata que tuvieron las empresas se manifestó a lo largo del subperiodo, y los aumentos de los volúmenes de oro fueron resultado de la nueva bonanza de los yacimientos de El Tambor, iniciada en 1935 cuando se obtuvieron minerales con un valor de 12 mil pesos por tonelada, auge que prevaleció todavía el año siguiente. También dentro del municipio de San Ignacio se encontraron en 1939 nuevos placeres de oro en Ixpalino.28 Con respecto a la plata, que representaba la mayor parte del volumen minero (más del 95%), algunas compañías mineras de Sinaloa desde 1935 se lamentaban de la falta de rentabilidad por el agotamiento de sus vetas, sin tomar en cuenta las utilidades fabulosas del pasado, como fue el caso de La Cía. Guadalupe de los Reyes, S. A. Aunados a esta causa estaban los desastres naturales como el acontecido en 1936, cuando un huracán azotó el sur de Sinaloa, inundando los tiros de las Minas El Tajo en El Rosario y la muerte de su director, el norteamericano Milton Kern Campbell, que obligó el cierre temporal de la empresa. Lo anterior originó inestabilidad económica dentro del municipio, ya que era ésta la actividad motriz de la cual dependía la economía local. Acerca de ello, El Demócrata Sinaloense comentaba en este año: "Las Minas El Tajo, S. A. representan el 50% cuando menos de la vida económica del municipio de El Rosario, su paralización definitiva, significaría un desquiciamiento con consecuencias no precisas para la clase trabajadora y para un sector de obreros y campesinos que dependen indirectamente".29 Sin embargo, la compañía reabrió sus puertas en octubre de 1936, pero en 1937 su situación se agravó cuando no se obtuvieron los rendimientos suficientes para cubrir sus gastos, y fueron embargados sus bienes por El Banco Comercial del Pacífico por adeudos por 49 mil 695 pesos, dejando de funcionar eventualmente. Ante esto, los obreros demandaron la intervención del gobierno federal, que a través de un perito del Departamento de Trabajo revisó la contabilidad de la empresa y propuso a los nuevos propietarios de la empresa (miembros de las familias Coppel y Haas), que para evitar la

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28 El Demócrata Sinaloense, Mazatlán, México, 17 de marzo de 1935, p. 1; 9 de febrero de 1936, p. 1 y 20 de abril de 1939, p. 2. 29 Ibid., 30 de septiembre de 1936, p. 1; 8 de octubre de 1936, p. 1.

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paralización definitiva de las minas se redujeran los salarios de los trabajadores en un 25%.30 Otro caso, que nos permite afirmar que 1936 fue un año difícil para la minería del sur de Sinaloa, fue la posible suspensión de los trabajos de las empresas Guadalupe de los Reyes, S. A. en Cosalá y en Minas Santa Lucía en Concordia, cuyos trabajadores para evitar esta situación crítica pidieron al presidente Cárdenas su asociación en cooperativas, al igual que lo había demandado el Sindicato de Trabajadores Mineros y Gambusinos de El Tambor, en San Ignacio, quienes para terminar con la explotación que padecían, solicitaron la expropiación de las tierras de este yacimiento aurífero.31 Un factor que también ocasionó la paralización de las minas, fueron las huelgas declaradas por los obreros en su lucha para obtener mejores condiciones de vida; así tenemos que la empresa norteamericana Mexican Candelaria Minning Co. ubicada en el municipio de San Ignacio, dejó de funcionar por este motivo en marzo de 1937.32 Las condiciones de algunas de las empresas mineras de Sinaloa para 1939 se volvieron insostenibles. Minas El Tajo amenazó nuevamente con suspender sus actividades, argumentando que era por falta de insumos (carbón y madera) e incosteabilidad; sin embargo, éste no era más que un ardid, porque el Departamento de Trabajo al revisar su contabilidad encontró ganancias. A partir del 5 de junio de ese año, cuando la compañía ya no pudo cumplir con sus compromisos, la sección 16 del Sindicato de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, que correspondía a los obreros de esta empresa, se constituyeron como La Cooperativa de Mineros del Rosario, S. C. L., con el propósito de celebrar un convenio con las autoridades federales para administrar las minas y evitar el desempleo de 800 personas, y el desquiciamiento económico del municipio. Al frente de la compañía quedó como gerente J. Guadalupe Lizárraga, un antiguo empleado, y como superintendente Benito González Virgen.33 ­­­­­­­­­­­­­­

Bajando de $2.50 y $2.60 a $1.90 y $2.00 diarios; El Día, Mazatlán, México, 9 de junio de 1937, p. 7; 24 de noviembre de 1937, p. 1. 31 El centro minero de El Tambor se formaba por 42 lotes propiedad de particulares, los cuales convenían con los gambusinos bajo el sistema de la tercería, mediante el cual ellos obtenían la tercera parte del oro extraído sin aportar ningún capital; AGN, Galería 3, Fondo Lázaro Cárdenas, exp. 524.1/6, 6 de enero de 1936. 32 El Demócrata Sinaloense, Mazatlán, México, 30 de marzo de 1937, p. 2. 33 Ibid., 8 de junio de 1939, p. 2.

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Los primeros meses de funcionamiento de las Minas El Tajo bajo la administración obrera fueron favorables, en junio de 1940 tenía materias primas para seis meses con un valor de 200 mil pesos y se había obtenido una utilidad de 150 mil pesos, proveniente de la producción de 6 mil 387 kg de plata y 237 kg de oro, con un valor total de un millón 915 mil pesos, que de acuerdo a lo publicado por El Demócrata Sinaloense se debía al buen desempeño del gerente y a la abnegación de los trabajadores; nosotros agregaríamos que también a la condonación del 12% de los impuestos de producción concedidas por el gobierno federal, gestionada por el senador sinaloense Rodolfo T. Loaiza.34 A pesar de lo anterior, los problemas vendrían durante la temporada de lluvias, cuando la producción tuvo una merma del 50% y sus costos aumentaron por los altos precios de los insumos importados, originados por la devaluación del peso frente al dólar. Este panorama fue prevaleciente en toda la actividad minera nacional, tal como lo señaló el periódico local en su editorial "La industria minera agoniza en México", que dio a conocer cómo empresas de los estados mineros de Sonora, San Luis Potosí y Zacatecas habían tenido que suspender labores por falta de recursos, sin indemnizar a sus trabajadores.35

b) Fase de decadencia 1940-1950

La baja de la producción de metales preciosos en Sinaloa de 1934-1940 no se recobró durante la década de los cuarenta. Aun sin tener la serie completa de los indicadores correspondientes a ella, podemos inferir que de 1940 a 1951 las cantidades obtenidas de oro se redujeron en un 78%, de 979 a 217 kilogramos, y en la plata lo fue del 54%, de 33 mil 173 a 15 mil 210 kilogramos. Esta producción sólo se recuperó en 1952 (22 mil 449 kg) para volver a descender en los siguientes años. La plata, por sus volúmenes, continuó siendo más importante que el oro, con el 97 y el 98.5% del mineral para los años citados. En contraste, con respecto a su valor la situación fue diferente: para el año de 1942 el valor del oro representó el 74%, participación que se redujo en 1953, cuando el metal amarillo sólo contribuyó con el 46%; cabe señalar que la baja del valor de los metales preciosos no fue proporcional a la menor producción debido a los efectos de la devaluación del peso en 1948. (Véase cuadro 13). ­­­­­­­­­­­­­­

34 35

El Demócrata Sinaloense, Mazatlán, México, 8 de junio de 1940, p. 2. El Día, Mazatlán, México, 31 de mayo de 1940, p. 1.

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Cuadro 13 Producción de Plata y Oro de Sinaloa, 1940-1955 Año 1940 1942 1951 1952 1953 1954 1955 Plata (kg) 33,173 27,611 15,210 22,449 11,798 16,194 15,204 Plata (valor) n. d. $1'609,000 n. d. n. d. $2'789,381 n. d. n. d. Oro (kg) 979 905 217 265 250 211 227 Oro (valor) n. d. $4'784,332 n. d. n. d. $2'397,400 n. d. n. d-

Fuente: Sinaloa esquema social y económico, México, ANDSA, 1950, p. 48; Directorio Agrícola, industrial y profesional del Estado de Sinaloa, Culiacán, México, El Diario de Culiacán, 1956, p. 10.

La menor producción de metales preciosos no se dio únicamente en Sinaloa, sino que fue un fenómeno a nivel nacional, donde los volúmenes obtenidos entre 1940 y 1950 decayeron, el 41% en la plata, que bajó de 2 mil 570 a mil 528 toneladas y el 54% en el oro que de 27 mil 468 pasó a 12 mil 693 kilogramos.36 En Sinaloa la disminución de la producción, se tradujo además en una baja del número de empresas y de las inversiones canalizadas hacia esa actividad. A fines de los cuarenta, los principales establecimientos mineros tenían un capital social invertido por 3 millones 260 mil pesos, que constituían ocho empresas cuyos capitales eran entre 25 mil pesos y un millón 700 mil (véase cuadro 14). Entre éstas sobresalía la Cía. Minas de San Luis, S. A. (San Luis Mining Co.), ubicada en Tayoltita, que controló a su vez la sociedad Guanacevi, S. A., y en 1948 arrendó las minas de la Mexican Candelaria de Daniel Burns, con las que dominó la mayor parte del distrito minero de San Ignacio; se estimaba a principios de los años cincuenta que la producción anual de este conjunto de sociedades, obtenía una utilidad de un millón de dólares.37

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Estadísticas históricas de México, México, INEGI, 1999, pp. 437-438. Oses Cole Inzunza, Banco Occidental de México. Apuntes para su historia., Guadalajara, Impresos Nueva Galicia, 1996, p. 88.

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Cuadro 14 Principales Empresas Mineras en Sinaloa en 1950 Empresa Minera Metalúrgica Guanacevi, S. A. Expl. Minera, S. A. Cía. Min. de Pánuco Cía. Min. de Cosalá Minas del Sur de Sinaloa Cía. Minas de San Luis Cía. Min. de Plomosas Cía. Min. de Mazatlán Ubicación San Ignacio Guanacevi, Dgo. Tayoltita, Dgo. Concordia Cosalá El Rosario Tayoltita, Dgo. El Rosario Mazatlán Año 1941 1941 1941 1941 1943 1944 1944 1949 1950 Capital $ 50,000 $ 360,000 $ 400,000 $ 100,000 $ 75,000 $ 500,000 $1'700,000 $ 25,000 $ 50,000 Socios R. Osuna y R. González Guanacevi y S. Luis Min. Mores, Cordova, Escutia Patrón, Fuentevilla, etc. Arnold, Cárdenas, García Haas, Cevallos, Salas J. Swent, L. Morel A. García, Ch. Brown Covarrubias, Farriols,

Fuente: RPPMAZ, 1940-1950; RPPROS, 1940-1950

La menor actividad minera de Sinaloa, la podemos atribuir a dos causas: a los altibajos de los precios de la plata en el mercado mundial y al agotamiento de los yacimientos. En relación a la primera, el precio del metal blanco que había caído hasta 45 centavos dólar la onza en 1940, con el ingreso de los Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial a fines de 1941, se elevó hasta 75 centavos dólar la onza, precio que se mantuvo hasta 1945 debido a la fuerte demanda extraordinaria de este metal para la acuñación de las monedas con las que eran pagados los ejércitos norteamericanos instalados en el Oriente y África, donde no se aceptaban los dólares en billete. La situación anterior benefició a la minería mexicana hasta el final de la guerra, cuando la sociedad norteamericana Metal Reserve Corporation canceló todos los contratos con las empresas del mundo, y se inició una tendencia decreciente del precio hasta llegar a los 68 centavos dólar la onza en 1947, que originó incosteabilidad para las empresas menos productivas que extraían este metal. A diferencia del oro cuyo precio se mantuvo estable en 35 dólares la onza.38 La baja del precio de la plata no hubiera afectado tanto a las empresas mineras de Sinaloa, si la riqueza de los yacimientos no hubiera disminuido. Como ya lo expusimos anteriormente, desde 1936 las empresas más importantes ya se quejaban de la menor rentabilidad de las minas, lo que las obligó a suspender temporalmente sus actividades o a ceder sus propiedades bajo el sistema de arrendamiento, como fue el caso de La Cía. Min. Guadalupe de los Reyes, S. A. en Cosalá y de La Cía. Minas El Tajo, S. A. en El ­­­­­­­­­­­­­­

El Correo de la Tarde, Mazatlán, México, 6 de noviembre de 1945, pp. 2 y 4; 9 de junio de 1947, p. 1.

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Rosario,39 que subsistieron bajo la administración cooperativa hasta 1947 la primera y 1945 la segunda. Sin embargo, esta circunstancia no se puede generalizar para todas las empresas de la región, porque hubo otras como La Cía. Minas de San Luis, cuya productividad fue buena y pudo perdurar varias décadas después de 1950, e inclusive con una participación muy significativa dentro de la producción minera estatal de 1955, al aportar el 85% del oro (190 kg) y el 95.8% de la plata (14 mil 565 kg).40 El fracaso de las cooperativas mineras fue causado, además del agotamiento de las vetas, por problemas técnicos y desastres naturales. En 1943, La Cía. de Guadalupe de los Reyes suspendió sus trabajos, por un desperfecto de la maquinaria que producía la fuerza motriz necesaria para movilizar los molinos que trituraban el mineral y los demás talleres. Igualmente, el huracán que azotó el sur de Sinaloa a principios de octubre de este mismo año, afectó a La Cía. Minas El Tajo porque inundó sus minas y causó destrozos en la planta de beneficio, oficinas y líneas eléctricas. Las pérdidas estimadas fueron de 300 mil pesos. Esta problemática paralizó el funcionamiento de la empresa, afectando a los 648 operarios de base y 250 eventuales que laboraban en la misma, y a los 225 campesinos que proporcionaban combustible.41 De esta forma, Minas El Tajo, a pesar del incremento del precio de la plata originado por la conflagración mundial, vio reducida su producción por el agotamiento de sus yacimientos y la devastación padecida: en el oro fue del 18%, que de 311 kg que produjo en 1940 pasó a 257 kg en 1943, y en la plata la baja fue del 35%, de 7 mil 108 a 4 mil 636 kilogramos. Los problemas se agudizaron para el año siguiente, como consecuencia de la demanda interpuesta por los propietarios de las minas, quienes solicitaban la cantidad de 800 mil pesos por concepto de arrendamiento; por ello en el balance del 31 de junio de 1944, la sociedad arrojaba pérdidas por 104 mil 724 pesos. De igual manera, en la Guadalupe de los Reyes también fue menor, tal como se deduce de la fuerte disminución del valor de su producción que de 911 mil 638 pesos

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39 En esta empresa se formó la Cooperativa Mineros del Rosario que celebró un contrato de arrendamiento que obligaba a pagar una renta mensual por 3 mil pesos a los propietarios de la mina; RPPMAZ, Sección Comercio, tomo XII, 12 de junio de 1941, ff. 90-104. 40 Directorio mercantil, industrial y profesional del estado de Sinaloa, Culiacán, El Diario de Culiacán, 1955, p. 10. 41 AGN, Galería 3, Fondo Manuel Ávila Camacho, exp. 561.3/45, 21 de enero de 1943; 14 de octubre de 1943; Fondo Miguel Alemán, exp. 565.4/184, 5 de diciembre de 1947.

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en 1939-1940 pasó a 15 mil 770 pesos en 1946-1947, muy por debajo de su costo de producción (81 mil 823 pesos).42 Las circunstancias adversas que se les presentaron a los obreros de las cooperativas mineras de El Rosario y de Guadalupe de los Reyes, trataron de enfrentarlas mediante la reducción de su salario diario en un 50% (de cuatro a dos pesos) y solicitando una mayor ayuda del gobierno federal, quien desde 1939 ya los había subsidiado con los impuestos de producción (12% del valor). Las condiciones de las cooperativas mineras se agravaron a mediados de la década de 1940. En las Minas El Tajo la situación se volvió insostenible en 1945, por lo que tuvo que dejar de funcionar de manera definitiva, originando un fuerte éxodo de la población de la ciudad de El Rosario, la cual disminuyó un 45%, de 10 mil 482 personas en 1940 a 5 mil 762 en 1946.43 En el caso de la cooperativa de Guadalupe de los Reyes, en 1946 tuvo serios problemas al ser embargados y rematados algunos de sus bienes, por adeudos de 6 mil 100 pesos, tal como se publicó por el Periódico oficial del estado de Sinaloa, un año después fue clausurada. Otras empresas que habían permanecido bajo la dirección de sus propietarios, reflejaban problemas similares. La Cía. Minas de Pánuco, S. A. que en 1945 todavía tuvo utilidades por 102 mil 306 pesos, en 1947 tuvo un conflicto con sus trabajadores por la falta de pago, arguyendo que no podía realizarlo por la incosteabilidad del negocio; a pesar de ello siguió funcionando hasta su disolución en 1950.44 De esta manera, la minería de Sinaloa dejó de ser una de las actividades económicas más relevantes, e inició un periodo de decadencia que duró casi 50 años y que recobró temporalmente durante la última década del siglo XX, cuando en 1998 se obtuvieron en el estado de Sinaloa 55 mil 277 kg de plata y mil 811 kg de oro. Nivel que estaban aun muy por debajo de los alcanzados antes de la Gran Depresión.45

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Ibid., 30 de octubre de 1944. Rafael Valdés, Notas para la historia de El Rosario, (mimeografiado). 44 POES, 16 de abril de 1946, p. 2 y 10 de octubre de 1946, p. 3; AGN, Galería 3, Fondo Miguel Alemán, exp. 432/183, 20 de junio de 1947; RPPMAZ, Sección Comercio, vol. XXIV, 5 de agosto, ff. 158-160. 45 Anuario estadístico del estado de Sinaloa, edición 1997, Aguascalientes, México, INEGIGobierno del estado de Sinaloa, p. 326.

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Conclusión

Después de todo lo señalado podemos afirmar que efectivamente la minería sinaloense tuvo su periodo de mayor auge y decadencia durante los años comprendidos entre 1900 y 1950. En el año fiscal de 1906-1907 se obtuvo la mayor producción de plata y oro de de toda su historia. Sin embargo, fue a partir de la crisis mundial de 1907, cuando se inicia una fase de altibajos, en la cual influyeron diversos factores económicos, políticos y sociales internos y externos, ya señalados, de los cuales el relacionado con el mercado mundial de la plata fue determinante en cada uno de los ciclos (lo podemos observar en la gráfica 2) para favorecer o desfavorecer según el caso. Factores que en su conjunto trajeron como consecuencia que esta actividad nunca volviera a tener el esplendor e importancia de antaño.

Gráfica 2

Correlación Precio/ Volumen de Plata 1900-1950

Toneladas/Céntavos Dólar 120 100 80 60 40 20 0 1907 1914 1924 1929 1937 1940 1950

Precio Plata (centavos dólar)

Toneladas de Plata

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Desarrollo y evolución de la ganadería Sinaloense. 1946-1974

Luis Felipe Díaz Cruz*

Antecedentes

La ganadería mexicana próxima a la revolución de 1910 estaba constituida por explotaciones poco productivas, ya que antes de que se diera la reforma agraria, la actividad ganadera sólo prosperaba dependiendo de los recursos naturales que imperaban en las grandes extensiones de tierras que podían ser utilizadas para dicha actividad. Estas primeras empresas utilizaban un manejo de tipo extensivo de la ganadería en donde no existía un control sobre el ganado, no se utilizaba la selección zootécnica, se desconocían las existencias físicas del ganado, no había control ni vigilancia sanitaria y, lo más importante, se desconocían las medidas preventivas contra las principales enfermedades zootécnicas y epizootécnicas.1 Otro factor negativo en este periodo eran los agostaderos, ya que estos eran grandes extensiones de tierras donde no se contaba con potreros cercados que permitieran un mejor aprovechamiento de los pastos, y cuyos únicos límites existentes eran los accidentes topográficos. Es entonces cuando el gobierno federal empezó a otorgar apoyos a la actividad ganadera. Estos primeros apoyos oficiales para el mejoramiento de la ganadería fueron impulsados en el primer plan sexenal del Partido Nacional Revolucionario (PNR, posteriormente el PRM, hoy el PRI) en 1934, con medidas tales como: fomentar la selección en la mayor reproducción de los animales que sean útiles al hombre y a la agricultura, por medio de establecimientos de criaderos de ganado destinados a proveer a los centros de explotación

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Lic. en Historia, Estudiante de la Maestría en Historia. Universidad Autónoma de Sinaloa. El término zootecnia se refiere al arte de criar animales domésticos y de adaptarlos a las necesidades determinadas y el término epizootécnicas se refiere a las enfermedades del ganado, en Diccionario Enciclopédico Ilustrado, México, Editores Mexicanos Unidos, 1989, tomo I y III.

1 *

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agropecuaria, la obtención de sementales para el mejoramiento de los ganados, procurando atender de preferencia las demandas de los ejidatarios.2 Pero sin duda uno de los ordenamientos más importantes emanados del primer plan sexenal fue la Ley de Asociaciones Ganaderas, publicada en el Diario Oficial, el 12 de Mayo de 1936. Y el Reglamento de la Ley de Asociaciones Ganaderas, dado a conocer el 14 de Mayo de 1938, tales disposiciones legislativas fueron de carácter trascendente, porque otorgaron la exclusividad del reconocimiento estatal a estas asociaciones (a nivel nacional, a la Confederación Nacional Ganadera, a nivel regional, a las uniones ganaderas regionales, y a nivel local, a las asociaciones ganaderas locales).3 Otro ordenamiento importante en este primer plan sexenal fue la promulgación de un decreto presidencial en 1937, que otorgaba concesiones de inafectabilidad ganadera, dichas concesiones fueron otorgadas por un periodo de 25 años, justificándose la medida gubernamental con los argumentos de que el país estaba viviendo momentos de crisis de carne y que el reparto de tierras ganaderas a los ejidatarios sería una empresa costosa y con poco futuro. Los obstáculos que frenan la actividad de la ganadería son muchos y muy variados entre los que destacan por su importancia: las enfermedades epizotécnicas y zootécnicas, como la fiebre aftosa;4 la política de riego ya que se debe considerar que la sequía representa uno de los principales factores que limitan esta actividad; la falta de créditos y es que una vez otorgadas las dotaciones de tierras, éstas por sí solas no son suficientes para llevar a cabo la

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Pedro Saucedo Montemayor, Historia de la ganadería en México, México, UNAM, 1984, p. 113. 3 Aunque se debe considerar que la ganadería organizada se inició en Moctezuma, Sonora, al fundarse la primera asociación ganadera local el 25 de Marzo de 1932, en Gregorio Villegas, La ganadería en México, México, Plaza y Valdez, 2001, p. 9. 4 Aunque hay que mencionar que el brote de fiebre aftosa, que se registró en el país en 1946, así como trajo consecuencias negativas para la actividad ganadera, también trajo algunas de beneficio para dicha actividad, como acelerar el avance en algunos aspectos de la ganadería nacional, principalmente de los grandes ganaderos. En este sentido se puede señalar un mejoramiento genético del hato ganadero lechero y de la carne, tanto por la introducción de mejores pies de cría, como por haber desechado animales de pésima calidad, así como un mayor proceso de industrialización de la ganadería por medio de la instalación de plantas empacadoras de carne. Otro aspecto positivo que trajo el brote de fiebre aftosa para el desarrollo de la ganadería fue el inicio de programas masivos y de cobertura nacional contra otras enfermedades que causaban fuertes pérdidas a la ganadería nacional. En Sergio de la Peña y Marcel Morales Ibarra, Historia de la cuestión agraria mexicana 1940-1950, México, tomo 4, 1984, p. 167.

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realidad del mejoramiento del campesinado, que carece del capital suficiente para estar en condiciones de explotar sus tierras.

Primeros Apoyos

Los apoyos al sector ganadero se hicieron notar a partir de la década de 1940, tanto en el mejoramiento del hato ganadero, creación de instituciones de apoyo en crédito e investigación, organización, etcétera. Durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho se dio un fuerte impulso a la organización de los ganaderos. Para 1943 ya se contaban con 379 asociaciones locales, 23 uniones regionales y se creó la Confederación Nacional Ganadera, se estimaba que a nivel nacional existían 80,000 ganaderos con fierro registrado, que pertenecían a la Confederación. También durante este sexenio se importaron de Estados Unidos, 30,000 animales especiales para la producción de carne, los cuales sirvieron como pie de cría para el mejoramiento genético del hato ganadero. Otro tipo de apoyo otorgado a la actividad ganadera en este periodo es el dado al control sanitario, ya que el Instituto de Investigaciones Pecuarias, desde su fundación en 1947, empezó a realizar trabajos de laboratorio y producción de vacunas. Durante el periodo de septiembre de 1959 a agosto de 1960, esta dependencia elaboró 2'561,287 dosis de vacunas. Además practicó inspección sanitaria en las 16 empacadoras TIF. Qué decir de la política implementada por el presidente de la República Adolfo López Mateos, al empezar la instauración del ejidoganadero a partir de 1957 (formándose primero en Cananea, Sonora) los cuales vendrían a favorecer a los pequeños propietarios de ganado. Pero sin duda uno de los apoyos más importantes otorgados por el gobierno a la ganadería fue el Programa de Mejoramiento Ganadero por Inseminación Artificial, a partir de 1958. La Secretaría de Agricultura y Ganadería, consideró importante adoptar este sistema de inseminación artificial con el objeto de ampliar las posibilidades de mejoramiento del ganado, aplicándolo en caso particular y en forma especial a la ganadería lechera, pero sin descartar a los bovinos productores de carne. Y es que el gobierno se esforzó en rodear a la ganadería de una serie de factores que permitieran su desenvolvimiento, siguiendo los cursos naturales de su evolución, para lo cual recurrió a los siguientes procedimientos: créditos suficientes, ayuda oficial, organización de los ganaderos, distribución de sementales y pies de cría, mejoramiento de los ganados y difusión de los procedimientos de alimentación racional del ganado.

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Para el caso específico de Sinaloa, los antecedentes de la ganadería se encuentran muy dispersos se encuentran grandes lagunas debido a que no se cuenta con fuentes fidedignas que nos aseguren los pocos datos existentes. Uno de estos antecedentes de la ganadería en Sinaloa es sin duda, que al promulgarse la Ley de Asociaciones Ganaderas en 1936, trajo como consecuencia la formación de la primera asociación ganadera en el estado en el municipio de Escuinapa en 1938, y teniendo como presidente al Sr. Natividad Toledo.5 De igual importancia fue sin duda la promulgación de los primeros decretos a favor de la ganadería, como el decreto 311 del 8 de Febrero de 1938, expedido por el senador, José Maria Dávila, mediante el cual se instituía en el estado el Registro General de Ganadería.6 Así como también el decreto 470, del 22 de Noviembre del mismo año, que establecía en el estado, el "impuesto de protección ganadera", que gravaba con $10.00, cada cabeza de ganado vacuno que saliera del territorio del estado,7 o el decreto 521, del 31 de Enero de 1939, mediante el cual se establecía en el estado el impuesto de protección a la industria ganadera.8 Los ganaderos sinaloenses al igual que la mayoría de los demás estados, sorteaban serios obstáculos para el desarrollo de su actividad, entre los principales: 1). La seguridad en la tenencia de la tierra, 2). La seguridad en la tenencia de los animales, 3). La falta de patrocinio directo tanto estatal, municipal y federal, en el mejoramiento de los pastos y praderas, 4). Mejor intervención de las asociaciones en las diferentes campañas antienfermedades que afectan a los ganados y 5). Un nivel más justo en el precio de la compra y venta del ganado. Los primeros apoyos reales otorgados a la ganadería del estado de Sinaloa ya dentro del periodo de está investigación se empezaron a mostrar a partir de 1947, cuando el H. Congreso del Estado a través del decreto número 33, creó el "impuesto especial de prevención contra la fiebre aftosa". Este impuesto especial se estableció como ayuda o cooperación para los gastos de prevención y defensa contra la fiebre aftosa que había invadido gran parte del territorio nacional; entró en función como una campaña conjunta con los estados de Sonora y Nayarit, para evitar que se propagara la epidemia dentro ­­­­­­­­­­­­­­

5 6

Revista Presagio, Historia de la ganadería en Sinaloa, p. 33. Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Sinaloa (POGES), 8 de Febrero de 1938. 7 Ibidem, 22 de Noviembre de 1938. 8 Ibidem, 31 de Enero de 1939.

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del territorio de dichos estados. El decreto causó las siguientes erogaciones: el 2%, sobre el impuesto especial de producción, el 1.5%, sobre el impuesto sobre la propiedad raíz rústica y urbana y el 1%, sobre los demás impuestos vigentes en el estado.9 Otro apoyo decisivo a la ganadería del estado es dado en 1950. Al tener la necesidad de un ordenamiento legal que instituyera los organismos necesarios y adecuados para satisfacer las necesidades de los ganaderos, el Honorable Congreso del Estado aprueba el proyecto de la Ley Ganadera del Estado,10 cuyo objetivo era establecer las bases de organización, fomento, protección, sanidad y explotación de la ganadería del estado, a la cual quedaron sujetos todos los propietarios de ganado del estado de Sinaloa, y dicha ley quedó estipulada por el decreto número 340.11 Durante el gobierno del Dr. Rigoberto Aguilar Pico, se le dio un gran beneficio a la ganadería del estado, ya que por el gran interés por parte del gobierno del estado y con el apoyo de la Secretaria de Agricultura y Ganadería, la cual donó catorce sementales bovinos destinados a las crías de carne y leche que pertenecían a las razas Holstein, Jersey, Suizo y Cebú, quedó establecido el centro de inseminación artificial el 23 de Agosto del 1953, en Bachigualato, Culiacán. Y para su mejor funcionamiento también se empezaron los estudios de los planos para la edificación de la planta inseminadora. Para el año de 1954, el gobierno siguió mejorando las razas existentes sosteniendo el centro de inseminación artificial en el cual se siguieron distribuyendo sementales finos, pudiendo el laboratorio del mismo proporcionar las dosis suficientes para practicar 1,800 inseminaciones mensuales, y combatiendo las epizootias, estimulando y protegiendo a las asociaciones ganaderas con experimentos de nuevos pastos.12 Fueron también importantes los apoyos otorgados a los ganaderos por el plan del ejido ganadero, la política del ejido-ganadero a nivel nacional fue puesta en operación durante el gobierno del presidente Adolfo López Mateos. La estructura del ejido ganadero con el apoyo del crédito y de la técnica, complementarían la acción oficial que venía realizando este gobierno para el fomento y desarrollo de esta importante rama económica. Las primeras ­­­­­­­­­­­­­­

9 10

POGES, 22 de Noviembre de 1947, núm. 137, tomo XXXIX. Pablo E. Macias Valenzuela, VI informe de Gobierno, Gobierno POGES, 21 de Octubre de1950, núm. 123, tomo XL. Rigoberto Aguilar Pico, II informe de Gobierno,

del Estado de Sinaloa,

1950, p. 5.

11 12

Gobierno del Estado de Sinaloa,

1954, p. 7.

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consecuencias de la política federal acerca del ejido ganadero en Sinaloa, se empezaron a reflejar en el periodo de gobierno del Gral. Gabriel Leyva Velásquez, en donde al término de su gobierno se habían formado 52 ejidos ganaderos, beneficiando un total de 72,225 cabezas de ganado mayor y 9,679 cabezas de ganado menor, teniendo como respaldo la política sustentada por el Presidente Adolfo López Mateos.13 La formación del primer ejido ganadero en Sinaloa fue registrada el 25 de julio de 1961, la cual fue otorgada en Surutato, municipio de Badiraguato, dotándolo con la cantidad de 29,213 hectáreas de agostadero, las cuales deberían ser dedicadas a la cría, explotación y mantenimiento de la ganadería, en virtud de que los 116 campesinos beneficiados poseían 4,230 cabezas de ganado mayor.14 Se otorgaron en total 109 dotaciones, durante el periodo de 1960 a 1971.

Gráfica de dotaciones de tierras para agostadero

40 35 30 25 20 15 10 5

1960 1961

1962

1963 1964 1965

1966 1967 1968 1969 1970 71 72

Fuente: POGES 1960-1974.

Lo que nos muestra esta gráfica de dotaciones de tierras para agostadero, es sin duda el seguimiento por parte del gobierno del estado de las políticas emanadas por el gobierno federal para dar apoyo a la ganadería. Como se dijo ­­­­­­­­­­­­­­

13 Gabriel Leyva Velásquez, VI informe de Gobierno, Gobierno del Estado de Sinaloa, 1962, p. 29. 14 POGES, 25 de Julio de 1961, núm. 87, tomo LIII.

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anteriormente, la primera dotación de tierras se dio en 1960, dos en el siguiente año, para después dar paso a un auge de estas dotaciones, siendo 1962 el año con más dotaciones registradas con un total de 35, y el año de 1963 con 25 dotaciones, sumando entre estos dos años un total de 60, más de la mitad del número que se otorgaron anteriormente, y es que 1963 era el último año de gobierno del presidente López Mateos quien había puesto en marcha dicha política del ejido ganadero. Y es que para 1964 sólo se registraron cuatro dotaciones, para el año siguiente tres, en 1966 se registraron seis dotaciones, y en 1967 no aparece ninguna; en 1968 la cifra sube a once, y para 1969 se recuperan cifras importantes con veintiún dotaciones registradas, lo que se puede entender ya que en dicho año asume la gobernatura del estado Alfredo Valdez Montoya, quien implantó un programa en beneficio de los altos del estado dotándolos principalmente de tierras. Para 1970 decae la cifra estrepitosamente a tal grado de no registrarse ninguna dotación, para concluir en 1971 cuando aparece la última dotación registrada. 1963 es otro año de gran importancia para la ganadería del estado, por diversos aspectos: el primero porque en este año se fusionaron las tres uniones regionales que existían, para formar una sola en todo el estado de Sinaloa, la cual tendría como sede la ciudad de Culiacán; el primer paso en la fundación de esta unión única fue la constitución de un fondo económico que sería destinado al sostenimiento de la misma unión y de las asociaciones locales, así como para el combate de las epizootias y en general a todos aquellos aspectos relacionados con la conservación, incremento y desarrollo de la ganadería sinaloense. El segundo aspecto fue la adquisición por parte del gobierno del estado de una superficie de 1,200 hectáreas, ubicadas en el sur de la entidad, la cual funcionó como estación de cría de ganado vacuno, al producir sementales de alto registro de diferentes razas; cebú, charbray y holandesa, y se entregaron a los ganaderos y ejidatarios 126 sementales. Como tercer aspecto está que en el norte del estado, específicamente en los Mochis, también fue instalada una estación de cría, y como último aspecto es que con todo éxito fue realizada la primera exposición agrícola, ganadera, industrial y de artesanías, del 26 de octubre al 10 de noviembre del mimo año, en la ciudad de Los Mochis.15 Otro apoyo dado es en 1965, cuando el H. Congreso del Estado, a través del decreto número 290 aprueba la nueva Ley de Fomento Ganadero del ­­­­­­­­­­­­­­

Leopoldo Sánchez Celis, 1963, p. 6.

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I

informe de Gobierno, Gobierno del Estado de Sinaloa,

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Estado de Sinaloa, la cual tuvo como objetivo principal, establecer las bases para la organización, fomento, protección, sanidad y explotación de la ganadería del estado, considerando de interés público la cría, producción, mejoramiento, protección, fomento y sanidad del ganado, así como la organización con fines económicos de las personas que se dedicaban a las diferentes ramas de la producción y explotación ganadera, tendiendo a pugnar por el mejor desarrollo de la ganadería. Y por último, es en el año de 1970, por decreto del H. Congreso del Estado, número 114, que se establece la Ley que crea el Comité Estatal de Sanidad Animal en el Estado de Sinaloa, con sede en la ciudad de Culiacán, cuyo principal objetivo era la prevención, combate y erradicación de todas las enfermedades y plagas de la ganadería en el estado,: teniendo como principales funciones. 1. Vigilar y evitar la introducción de ganado enfermo, infectado e infestado en el estado. 2. Vigilar y evitar el movimiento de ganado enfermo y su sacrificio en rastros públicos. 3. Establecer estaciones de cuarentena. 4. Promover, fomentar y sostener campañas para la erradicación de plagas y enfermedades del ganado en el estado. 5. Gestionar ante la Secretaria de Agricultura y Ganadería, la declaración oficial de zonas libres de enfermedades y parasitosis en el estado, etcétera.16

Evolución de la ganadería Sinaloense

Es difícil hacer un recuento de la ganadería y su evolución en Sinaloa dada la escasez de fuentes y la poca bibliografía que existe sobre esta actividad económica, así como obtener estadísticas confiables que corroboren el crecimiento y evolución de la ganadería sinaloense. Empezaremos este análisis a partir de la década de 1930, donde contamos con un número confiable de cabezas de ganado vacuno, 417,086 cabezas. Ya para la década de 1940 el número ascendió a 488,816 cabezas de ganado vacuno, registrándose un aumento del 17% entre estas dos fechas.17 Hay que mencionar que durante estos primeros años ya se habían empezado a dar los ­­­­­­­­­­­­­­

16 17

POGES, 24 de Marzo de 1970, núm.36, tomo LXII.

Censo Agrícola y Ganadero Ejidal 1930-1940, en Guillermo Liera B., Sinaloa estudio económico-social, Evolución de México, 1953, p. 139.

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pasos iniciales en la organización de los ganaderos debido, a la Ley Federal de Asociaciones Ganaderas que promulgó el presidente Lázaro Cárdenas. En 1950 el Estado de Sinaloa contaba con 593,615 cabezas de ganado bovino, según datos obtenidos en censo Agrícola y Ganadero Ejidal, de esta misma fecha. Una década mas tarde la población ganadera de la entidad fue de 1'839,155 cabezas de ganado, en donde el ganado bovino representó el 58.79% del total, el porcino el 14.29% y el caprino el 6.93%. El total de ganado bovino que era de 1'081,285 cabezas, en las cuales 46,943 estaban clasificadas como finas, 343,260 eran cruzadas y las restantes 691,082 eran corrientes. Atendiendo a su aplicación para diversos fines estaban clasificadas en 523,677 cabezas para trabajo, 511,044 para la cría y 46,564 de engorda. Los principales municipios con población bovina fueron San Ignacio y Culiacán, con 439,140 y 230,340 animales respectivamente.18 Contamos con otra estadística, ésta correspondiente al año de 1965 donde únicamente están contabilizados los animales productores de carne, los cuales ascienden a 603,000 cabezas, representando el 61.9% de la población ganadera de la entidad. Los animales productores de leche llegan a la suma de 50,000 cabezas, representando el 5.1% del ganado de la entidad, esto según datos en la Unión Regional Ganadera de Sinaloa y los cuales fueron tomados de Sinaloa en cifras. Para el año de 1970, con la participación del centro de estadísticas y cálculo del Colegio de posgraduados de la Escuela Nacional de Agricultura, se llevó a cabo una evaluación de la ganadería resultando que el estado de Sinaloa posee 1'043,592 cabezas de ganado, de las cuales el 55% es cruzado, el 37% criollo y el 8% de razas puras principalmente Cebú y ganado lechero.19 Como último dato tenemos que para el año de 1974, Sinaloa contaba con una existencia de 1'141,861 cabezas de ganado bovino, en donde los municipios que sobresalían por su número de ganado eran San Ignacio con 135,840 cabezas, El Rosario con 124,413 cabezas, Culiacán con 121,448 cabezas y Sinaloa de Leyva con 92,049 cabezas de ganado.

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18 19

Ibid., p. 139. Alfredo Valdez Montoya, II informe de gobierno, Gobierno del Estado de Sinaloa, 1970.

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Cuadro 2.5 Evolución de la Ganadería en Sinaloa Año 1930 1940 1950 1960 1970 1974 Fuente: POGES 1960-1974 Numero de cabezas 417,086 488,816 593,615 1'081,285 1'043,592 1'141,861

Analizando este cuadro tenemos que el crecimiento de la ganadería en Sinaloa se ha comportado a la alza con excepción de la década de 1960 a 1970 Encontramos un crecimiento de 176,529 cabezas de ganado entre 1930 y 1950, esto debido principalmente a que ya en estas fechas se habían emanado varias leyes a favor de la ganadería tanto a nivel federal como estatal. Para la siguiente década el número de cabezas aumenta un total de 487,670, casi duplicándose; esto se debió fundamentalmente a que a finales del año de 1950, se da en Sinaloa la primera Ley Ganadera del Estado en la que en uno de sus puntos señalaba la obligación que tenía todo ganadero de registrar su ganado y de la misma manera marcarlo, lo que seguramente concluyó con el registro de varias cabezas de ganado que aún no lo estaban, ya que si no se cumplía esta disposición los ganaderos se hacían acreedores a una multa, siendo este periodo el de mayor crecimiento. Caso contrario pasaría en la década de 1970, porque es aquí en donde se da una disminución del número de cabezas de ganado en un total de 37,693. Esto pudo ser ocasionado debido a que en el año de 1969 Sinaloa fue declarado infectado por la garrapata, lo que acarreó grandes pérdidas para la ganadería del estado. Ya para el año de 1974 la ganadería recuperó el crecimiento que antes había mostrado, ascendiendo su número de cabezas de ganado a la cifra de 1'141,861, mostrando un crecimiento de 98,269 cabezas de ganado; esto se debió principalmente, a que en el mismo año que Sinaloa es declarado infectado por la garrapata asume la gubernatura del estado Alfredo Valdez Montoya, quien implementó principalmente en la región de los altos, el programa Desarrollo Agropecuario Ejidal de Sinaloa (DAES), el cual proporcionó beneficios tanto a pequeños agricultores como a pequeños ganaderos.

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Conclusiones

Después de hacer este breve análisis de la actividad ganadera, podemos afirmar que la evolución y desarrollo de esta actividad, se presenta en México y por supuesto en Sinaloa, a partir de la década de 1930, de una mejor manera y más tecnificada, ya que es cuando empiezan a emanar las primeras legislaciones a favor de la ganadería sobre todo en el primer plan sexenal de 1934-1940. A nivel estatal estas primeras disposiciones se dieron en la década de 1930, como seguimiento de las disposiciones federales de una manera casi idéntica. También puedo afirmar que las disposiciones otorgadas por los gobiernos federales fueron seguidas y puestas en práctica por los gobiernos estatales. Como ejemplos concretos podemos destacar: la promulgación de la Ley Federal de Asociaciones Ganaderas, la cual tuvo rápidamente sus efectos en el estado de Sinaloa, con la formación de las primeras asociaciones ganaderas locales; otro ejemplo claro es la puesta en práctica de la política seguida por el gobernador del estado, Gabriel Leyva Velásquez, acerca del ejido-ganadero, siguiendo la política federal del presidente Adolfo López Mateos. Como último haré referencia al seguimiento de la política federal durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, que se reflejó en Sinaloa con la promulgación de la Ley de Fomento Ganadero en el estado, durante el gobierno de Leopoldo Sánchez Celis. Muestra de estas políticas es que la ganadería sinaloense empezó a tener un crecimiento en su número de cabezas de ganado, reflejándose de una manera más clara a partir de la década de 1950, al promulgarse la primera ley de ganadería del estado durante el último año de gobierno de Pablo Macias Valenzuela. Después de hacer este breve análisis sobre la actividad ganadera en Sinaloa podemos afirmar que a partir de la década de 1930, gracias a la introducción de técnicas para el cuidado del ganado y la implementación de una legislación específica encaminada a incentivarla, su desarrollo ocurrió en mejores condiciones. En el ámbito federal fue trascendental el impulso otorgado a esta actividad delineado en el plan sexenal de 1934-1940, las cuales fueron retomadas en Sinaloa en la misma década. Así, se promulgó la Ley Federal de Asociaciones Ganaderas y se formaron las primeras de este tipo en Estado. Otra medida de gran trascendencia fue la creación del ejido ganadero, impulsada por el presidente Adolfo Mateos y retomada por el gobernador sinaloense Gabriel Leyva Velásquez

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La promulgación de la Ley de Fomento Ganadero por el gobierno federal encabezado por Gustavo Díaz Ordaz, siendo gobernador de Sinaloa Leopoldo Sánchez Celis, vino a fortalecer las condiciones para el desarrollo de esta actividad productiva, lo cual se refleja en el aumento importante en el número de cabezas de ganado en el Estado. Esta tendencia se consolidó en la década de 1950 gracias a la promulgación de la primera Ley de Ganadería en Sinaloa durante el último año de gobierno de Pablo Macías Valenzuela. En lo concerniente a los obstáculos que enfrentó la ganadería se tiene que el principal fue la lentitud con la que se implementaban los programas de desarrollo ya que la mayoría quedaba en discurso o se retrasaba su implementación hasta dos años. Muestra de ello es que cuando se empieza en Sinaloa el seguimiento de la política federal del ejido-ganadero, ésta sólo recibe apoyo durante los años de 1962 y 1963, y es que en este último año terminó su periodo de gobierno Adolfo López Mateos, quine había iniciado este programa. Con esto se demuestra que cuando se llegaba a dar apoyos, éstos no eran los suficientes, ya que la mayoría de las políticas fueron orientadas hacia otros sectores de la economía, tanto en México como en Sinaloa. Otra gran dificultad para la actividad ganadera fue la incapacidad para prevenir y controlar enfermedades como la fiebre aftosa, registrada en México a partir de 1946, la cual tuvo grandes consecuencias en casi todo el país. Grandes estragos causaron también las enfermedades ocasionadas por la infestación del ganado por la garrapata, ya que se carecía de cobertura, apoyo técnico e inaccesibilidad de un amplio número de ganaderos a los créditos para estar en condiciones de enfrentar problemas como este.

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