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LA TRAGA HOMBRES

Y otros cuentos sin principios

Pacho Centeno

LA TRAGA HOMBRES

Y otros cuentos sin principios

Ilustraciones Domingó

(Sic) Editorial Ltda.

Bucaramanga, 2001

Primera edición:

ISBN:

(Sic) Editorial Ltda. Bucaramanga, Febrero de 2001

958-8108-84-5

Portada e ilustraciones: © Derechos reservados: Diagramación e impresión:

Domingó 2001. Francisco Centeno Osma E-mail: [email protected] (Sic) Editorial Ltda. Centro Empresarial Chicamocha Of. 303 sur Bucaramanga, Colombia

Impreso en Colombia Printed in Colombia Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio, sin la autorización escrita del autor.

CONTENIDO

Presentación Francisco El Hombre La traga hombres Despedida de soltero El plan perfecto Sin corazón El viaje Ruleta rusa I A mis amigos Ruleta rusa II Cuestión de principios Oralidad El bailador de flamenco La mejor amiga Amantes virtuales Las dos cosas Los suicidas El profesional El mínimo detalle De película Buen olfato La masacre Novena edición Solo con Mariana Otro whisky El ateo Brasas

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Segunda oportunidad Por amor La infiel La buena obra Leyenda Día por medio Culpa anticipada Psicología La adelantada La protagonista Coincidencias Hasta que la muerte los separe Lo vencieron

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PRESENTACIÓN

Corrían los primeros años del noventa y la Universidad Industrial de Santander tomó un aire fresco de palabras y de arte. Los viernes en "La Gallera" se oía la voz de un hombre que contaba cuentos. Era un estudiante de ingeniería al que todos llamaban Pacho Centeno, quien sin proponérselo había generado un cambio radical en la cotidianidad universitaria alrededor de la cultura. Así, en cualquier escenario en donde se presentara Pacho Centeno había un público ansioso de escucharlo contar historias con esa maestría de juglar y trovador que posee. La audiencia creció y el ánimo de la gente por su oficio se desbordó. Fue perentorio invitar a otros contadores de cuentos para alimentar el entusiasmo generado en su público, y en tal sentido Pacho Centeno no escatimó esfuerzos. Se inventó el Festival Iberoamericano de Cuenteros Abrapalabra y la ciudad misma se llenó de festones, de pasacalles, de pinturas en largos lienzos que invitaban al más grande encuentro de narradores orales en Colombia. Allí estaba Pacho Centeno, con su sonrisa espontánea, al frente de una maravillosa aventura que no tendría retorno y que hoy es reconocida como uno de los principales certámenes de la oralidad del mundo hispano. Pero no sólo es la acción la que hace a un buen cuentero sino también su formación, y en Pacho Centeno hay un cúmulo respetable de la tradición literaria. Cuentos del mundo para un cuentero con mucho mundo. No es el cuentero de lo inmediato. Es el cuentero con unas bases literarias recogidas de la tradición china, árabe, sufí,

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europea medieval y latinoamericana. Suficientes para seguir adelante y dar el paso firme y decidido. Por eso lo tenemos aquí en una nueva actitud: la del escritor metido en lo más difícil de la escritura, el cuento breve. Cuentos bien logrados, ligados unos con otros a través de "vasos comunicantes" cuya textura es la relación de pareja vista con la lente del sarcasmo, de la ironía y del humor. Cuentos para leer por separado o para leer en un sólo viaje como si fuera un cuento-novela. La Traga Hombres y otros cuentos sin principios se constituye en un libro paradigmático de la vida cotidiana. Personajes infieles y cornudos. Situaciones de cachondeo, desfachatez, pesadumbre y olvido como el espejo de la pareja que se mira o se deja de mirar por el temor a la verdad, por la angustia de la partida o por el regocijo de la soledad. Con La Traga Hombres y otros cuentos sin principios tenemos al escritor Francisco Pacho Centeno inscrito en el difícil arte de la escritura y con mucho placer puedo decir que ya en Colombia se perfila un gran maestro del cuento breve.

Hernando Motato

Escuela de Letras UIS

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para hilar, cocinar y engañar hizo Dios a la mujer (proverbio medieval)

FRANCISCO EL HOMBRE

Francisco El Hombre era el mejor acordeonista de la región

y esto al diablo le molestaba. Por eso lo retó aquella noche que se encontraron casualmente en el billar del pueblo. El diablo también tocaba el acordeón y se preciaba de tener buena fama, aunque no tanta como la de Francisco El Hombre. Dentro de dos meses nos volvemos a encontrar para saber quien es el mejor, dijo el diablo mirándole fijamente a los ojos. Cuando quiera y donde quiera, le contestó Francisco. Para Francisco El Hombre aquel desafío se volvió el reto más importante de su vida, se creyó el redentor del mundo, él único capaz de hacer lo que jamás nadie había intentado. Por eso pasaba horas y horas perfeccionando su técnica, conociendo palmo a palmo la capacidad de su instrumento, del cual se sentía orgulloso cada vez que enunciaba aquellos acordes nunca antes escuchados. Cuando en las noches Francisco El Hombre llegaba a su casa, su mujer lo miraba ansiosa y dispuesta, pero él sólo le hablaba de los logros que había alcanzado aquel día con el acordeón. Al principio a

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ella le alegraba que su Francisco le contara y lo alentaba a seguir, hasta se sentía orgullosa de tener a su lado al único hombre capaz de vencer al diablo. Quizá esa fue la razón por la que lo siguió esperando todas las noches sin pedirle a cambio nada, ni siquiera una mirada, menos una caricia que le hiciera sentir su presencia. Pero el tiempo fue pasando y la obsesión de Francisco El Hombre lo hacía volver a su casa cada vez más tarde, tan tarde que su mujer ya no lo esperaba despierta. Una noche el diablo fue a la casa de Francisco El Hombre para recordarle que faltaba sólo un mes para que ambos se enfrentaran, cada uno con sus instrumentos, cada uno con su melodía. Francisco, como todos las noches, estaba ausente. Su mujer abrió la puerta y pudo ver al ser que le robaba a su marido con aquel desafío que ella ya no entendía. El diablo estaba parado bajo el dintel y la luz de la luna le definía una figura extraña, pero atractiva. De entrada le pareció joven y hermoso, y sin entenderlo comenzó a desearlo. El diablo se dio cuenta de aquella mirada suplicante y descubrió un leve temblor en la piel blanca de aquella mujer, entonces tuvo la certeza de que Francisco El Hombre le ganaría el duelo, pues había abandonado todo para vencerle. Se le acercó sutilmente y la atrajo hacia su pecho. Ella sintió un ardor en lo más profundo de su ser, pero no se resistió. Intentó explicarle, pero él no le permitió hablar y terminó rindiéndose a los juegos de aquel extraño que conocía muy bien sin conocerlo.

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Cuando Francisco El Hombre volvió, el diablo ya se había marchado. Su mujer estaba sentada en la cama, esperándolo. Francisco la vio y la deseó. Ella se lo agradeció infinitamente y, extrañada, le preguntó que qué bicho le había picado que venía tan raro. Le reclamó por sus ausencias y sus silencios, y él le dijo, como anunciándole una profecía: No te preocupes que esto pronto acabará. Francisco El Hombre le hizo el amor a su mujer como hacía muchos años no se lo hacía y ésta se durmió con una sonrisa en los labios. Pasaron varias noches y el diablo no se volvió a aparecer en la casa de Francisco. Francisco tampoco volvió a consentir a su mujer, en cambio recuperó la disciplina de su entrenamiento. Por eso el deseo, colmado en aquella noche, se fue acumulando nuevamente en su piel, que cuando el diablo volvió con el pretexto de recordarle a Francisco El Hombre lo que él no olvidaría jamás, la encontró nuevamente esperando que alguien llamara a su puerta. Fueron varias las noches en que el diablo fue a buscar a Francisco El Hombre a su casa con la certeza de que no estaría allí, que ya en el infierno comentaban las malas lenguas que el diablo se había enamorado. Cuando llegó el día señalado para el desafío, Francisco El Hombre miró al diablo y supo que lo vencería. El diablo miró a Francisco El Hombre seguro de que ya lo había vencido. Así que el diablo no hizo el mayor esfuerzo para ganarle a Francisco, pero admiró su destreza única y su perfección en la interpretación. Ni así me hubiera preparado tan bien como él lo hizo le hubiera ganado, se dijo el diablo para sus

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adentros. Francisco El Hombre pensó que con menos esfuerzo le hubiera podido ganar, pero no le dejó ver al diablo su frustración, por el contrario lo felicitó por su interpretación y estrechándole la mano se marchó a su casa. El diablo lo vio alejarse con el instrumento debajo del brazo y sintió pena por aquel hombre. Francisco llegó a su casa, colocó el instrumento sobre la cama y se acostó junto a su mujer que estaba dormida. La despertó y le contó con detalles cómo lo había vencido. Le confesó que había sentido lástima por él cuando interpretó la melodía. Su mujer lo escuchó atentamente, sin asombrarse, pues ella mejor que nadie sabía que Francisco vencería. Él la quiso abrazar, pero ella le dijo que estaba rendida, que mejor descansara pues había sido un largo día. Francisco se sintió extrañado ya que ella jamás lo había rechazado, sin embargo estaba tan extasiado por la victoria que se durmió a su lado sin preguntarle nada. Una semana después, Francisco El Hombre sintió el peso de la derrota cuando su mujer se marchó con el diablo gritándole a la cara que su instrumento solo servía para hacer música. Francisco El Hombre jamás volvió a tocar el acordeón. Nunca más volvió a tener mujer para que no lo volvieran a vencer, y como no tenía mujer, jamás volvió a componer. Cuando sus amigos le llamaban Francisco El Hombre, él les contestaba: Llámenme Francisco... Francisco solamente.

Este cuento está basado en la leyenda de Francisco El Hombre y el Diablo que en la imaginería popular de la costa norte colombiana da origen a la música vallenata.

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LA TRAGA HOMBRES

Tenía solo dieciséis años y ya se había comido a todos los

hombres que se atravesaron en su camino.

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DESPEDIDA DE SOLTERO

Hacía diez años que no se veían. Aquella relación se había

cortado por la distancia cuando él se tuvo que ir a vivir a otra ciudad de manera definitiva. Ella había establecido una familia, él estaba a punto de hacerlo. El viaje de negocios de ella coincidió con la fecha de la boda de él, así que ella aprovechó para pasar a saludarlo y ofrecerle sus mejores deseos, después de todo habían sido novios por más de cinco años. Ella lo llamó y concertaron la cita para la noche anterior a la boda. Se reunieron en un pequeño bar del centro. - Hoy es mi despedida de soltero, dijo él. - Yo soy tu regalo, dijo ella.

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EL PLAN PERFECTO

Ella se bañaba en la ducha cuando su mejor amiga golpeó a

la puerta del apartamento. Su esposo le abrió. Acabó de entrar, le explicó. Entonces tenemos tiempo, dijo ella. Él se sorprendió, jamás se imaginó haciéndole el amor a la mejor amiga de su mujer. Lo hicieron de pie, sin quitarse la ropa, con la prisa de un par de primerizos. Lo disfrutaron más por lo prohibido que por lo actuado y acordaron una cita tranquila y plena. Al día siguiente se encontraron en un motel seguro donde él le demostró sus capacidades y ella le dejó ver sus ansiedades. En esos silencios que se producen entre los coitos de los amantes clandestinos, ella le resbaló los grandes secretos de su mejor amiga... sus infidelidades. El hombre introdujo el cañón del revolver en su boca y se disparó el tiro de gracia. No pudo soportar que su esposa lo hubiera estado engañando por tanto tiempo. Después del sepelio, las dos mujeres se miraron a los ojos. El plan había sido perfecto.

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Information

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